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El movimiento sufragista en América Latina y Honduras

Anarella VÉLEZ

Es necesario contextualizar el surgimiento del corriente ideológica feminista entre los siglos XVII y XVIII, paralelo a procesos históricos tales como la Revolución Inglesa, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Demás está aclarar que la lucha y resistencia de las mujeres existió desde siglos anteriores, el origen de la teoría feminista está vinculado a la Ilustración.
Para mencionar a algunos de los vasos comunicantes en la construcción de la ideología feminista mencionaremos a Poullaine de la Barre ( Siglo XVII) , joven cura francés, precursor del pensamiento feminista y del pensamiento ilustrado, al publicar en 1673, La igualdad de los sexos, texto en el cual defiende, apelando a la Razón, la igualdad y la necesidad de que las mujeres reciban la misma educación que los varones, para beneficio de la sociedad.
En ese mismo siglo, en la América colonial, Sor Juana Inés de la Cruz, en su famoso texto Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, hizo una defensa al derecho de las mujeres al conocimiento. Sin embargo, no podemos olvidar que durante los siglos de gobierno español, las vidas de las mujeres criollas, mestizas, indígenas y negras esclavas se desarrollaron entre el hogar, la iglesia, el hospital y la labranza.

Privadas de asistencia médica ginecológica y de acceso masivo a la educación elemental, salvo que se educaran mediante el sacrificio de su libertad al ingresar a alguno de los conventos de monjas de la región centroamericana, muchas de esas mujeres dependían de los hombres de su casa —padres, hermanos, esposos, cuñados— para escribir o leer documentos personales y judiciales.

Los hombres eran los únicos que poseían los rudimentos necesarios para leer, escribir y hablar “en Castilla”, el lenguaje importado por las tropas europeas de conquista y colonización.

Pese a ello, las leyes imperiales ibéricas cobraban tributo a las mujeres, por lo que les permitían realizar transacciones de fuertes sumas monetarias por tierras o por hatos de ganado, a la vez que les negaban derechos políticos como participar en las elecciones periódicas de autoridades municipales o de la intendencia.

Por estas y otras razones, no resulta extraño que las mujeres hayan tomado parte en muchos de los más importantes motines y alzamientos populares que hubo en la Capitanía General de Guatemala entre los siglos XVI y XVIII. Abrigaban la esperanza de que los cambios radicales les legaran una nueva sociedad que reconociera sus aspiraciones femeninas y les abrieran, de lleno, las puertas de la política, la educación y de la historia.
En América el movimiento femenino “moderno” nació en los albores de la lucha por la igualdad y la emancipación, inmediatamente después de la independencia de los EE.UU (1776) y de la Revolución Francesa (1789) y las demás revoluciones liberal- burguesas que plantearon como objetivo central la consecución de la igualdad jurídica y de las libertades y derechos políticos políticos.
Pronto surgió la gran contradicción que marcó la lucha del primer feminismo: las libertades, los derechos y la igualdad jurídica que habían sido las grandes conquistas de las revoluciones liberales no beneficiaron a la mujer. Los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” que proclamaba la revolución francesa se referían en exclusiva al “hombre” no al conjunto de los seres humanos.
A partir de aquel momento, en Europa Occidental y Norteamérica se inició un movimiento, el feminismo, que trabajó por la igualdad de la mujer y su liberación. Durante ese período, el principal objetivo del movimiento de las mujeres fue la consecución del derecho de voto. Nacía así el movimiento sufragista.
El feminismo, pues, aparece ya como movimiento social, con la influencia del pensamiento liberal en los siglos XVIII y XIX, y un poco más tarde con el pensamiento socialista, paralelamente a las luchas sociales y políticas que levantaron los lemas de igualdad y libertad, y las demandas de derecho al trabajo y a la educación. El término feminista se registró por primera vez en un diccionario, en 1837, como: “una doctrina que preconiza la extensión del derecho del papel de las mujeres en la sociedad”.
A fines del siglo XIX se publicó el libro de John Stuart Mill, La sujeción de la mujer, en donde se plantea la necesidad histórica y social, de que la mitad de la población pueda tener acceso a la educación. Ese libro se convirtió en lectura obligada de las mujeres de esa época, señala el historiador Richard Evans y sigue siendo en la actualidad, un texto fundacional de la teoría feminista.
A pesar del éxito de la obra de Mills, todas las demandas feministas de entonces fueron fuertemente rechazadas, por diversos sectores de la sociedad, la iglesia y los estados. En ese contexto, se organizaba en diversos países del mundo el movimiento sufragista, por el derecho a la ciudadanía, al voto y a poder ser sujetos de elección. Se logró, no sin fuerte rechazo masculino, el acceso de las mujeres a las profesiones y su ingreso a las universidades, paralelamente al ascenso del movimiento popular.
Los movimientos feministas surgieron especialmente entre mujeres de la pequeña burguesía, que necesitaban su propio desarrollo personal y un ingreso; reclamaban el derecho a la educación y al trabajo. Si bien en un principio fue un movimiento pequeñoburgués por su composición social, con los años se van integrando las mujeres obreras del campo y las ciudades, que padecían, además de la explotación de clase, la opresión de género.
Surgió una corriente que planteó la relación clase-sexo, la más destacada exponente de este pensamiento fue Flora Tristán , quien a mediados del siglo XIX, vinculó al problema obrero, la cuestión de las mujeres como un tema específico. Flora Tristán luchó por demandas relacionadas con la familia, con el derecho al divorcio, el derecho de las mujeres a la propiedad. Decía que así como la liberación de la clase obrera sería obra de ellos mismos, la liberación de las mujeres, tendrá que ser obra de las mismas mujeres. Fue una luchadora incansable y precursora del feminismo socialista.
A fines del siglo XIX, el teórico alemán socialista, Augusto Bebel , publicó su obra La mujer y el socialismo, y Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, textos fundamentales del pensamiento marxista y feminista.
En el siglo XX, las socialistas Clara Zetkin , Rosa Luxemburg y Alejandra Kollontay, ampliaron y enriquecieron esos planteamientos. El libro de Kollontay, La mujer nueva y la moral sexual, es una obra enriquecedora del pensamiento feminista socialista.
A fines del siglo XIX y principios del XX, el movimiento sufragista había logrado su objetivo. Esta lucha no fue fácil, no sería sino hasta la primera mitad del siglo XX, que el derecho al voto fue concedido a casi toda las mujeres.
En América Latina, en la mayoría de los casos, el movimiento autónomo de mujeres tuvo como finalidad inmediata reafirmar el papel de la mujer en la sociedad, al luchar por sus derechos cívicos y culturales. La implementación de ese objetivo adquirió diversas modalidades en cada país latinoamericano.
• A inicios de la década de 1920, se fundó en Cuba el Club Femenino, con miras a conquistar los derechos igualitarios de la mujer; en 1928 se creó la Unión Laborista de Mujeres para resistir a la dictadura de Machado y luego la Alianza Sufragista.
• En Ecuador una de las primeras organizaciones de mujeres, el grupo “Rosa Luxemburgo”, tuvo una conformación más proletaria al estar integrado por trabajadores agrícolas y participar activamente en la primera huelga general de Guayaquil (1922); en 1920 se organizó el Frente Femenino Anticlerical y la Alianza Femenina, dirigida por Nela Martínez. Ecuador es el primer país de Sudamérica que consiguió el voto femenino, Matilde Hidalgo de Procel fue la primera mujer que sufragó en 1924 y en 1929 fue reconocido el derecho al sufragio de las mujeres en el Ecuador.
• En Venezuela, las mujeres combatieron a la dictadura de Gómez a través de la Agrupación Cultural Femenina (1934); una vez muerto el tirano, esta Agrupación y la Asociación Venezolana de Mujeres convocaron al Primer Congreso de Mujeres que demandó profundas reformas al Código Civil.
• En Puerto Rico se fundó, en la década de 1920, la Asociación Feminista Popular, presidida por Franca de Armiño, líder tabaquera de la Federación Libre de Trabajadores.
• En Perú, María Jesús Alvarado creó en 1915 el grupo “Evolución Femenina”, y en Bolivia fue fundada en 1927 la Federación Obrera Femenina de La Paz.
• En la Argentina las mujeres anarquistas y socialistas promovieron sus primeras instancias organizativas, entre las que debe mencionarse la Unión Gremial Femenina, integrada básicamente por proletarias; el Centro Socialista Femenino y el Consejo Nacional de Mujeres. Un paso superior de organización más autónoma fue la Unión Feminista Nacional (1918), cuyos objetivos eran la emancipación civil y política de la mujer, la elevación de su nivel cultural y el derecho a percibir igual salario que el hombre por el mismo trabajo. Luego, se creó la Liga de los Derechos de la Mujer, presidida en 1922 por Julieta Lanteri Renshaw, quien afirmaba en una de sus cartas: “arden fogatas de emancipación femenina, venciendo rancios prejuicios y dejando de implorar sus derechos. Estos no se mendigan, se conquistan”.
• El reconocimiento del derecho al sufragio de las mujeres en Guatemala, que tuvo lugar durante los primeros momentos de la primavera democrática , se dio de una manera un tanto vertiginoso en un ambiente regional y, sobre todo, internacional favorable a ampliar la participación política femenina. Primero lo propusieron, con distintos matices, sólo cinco de los más de diez partidos políticos que se formaron a la cada de Ubico, entre junio y agosto de 1944: Renovación Nacional y Vanguardia Nacional se pronunciaron por la igualdad de derecho (político) entre la mujer y el hombre; el Partido Concordia Nacional Centro americanista por la ciudadanía a la mujer; por su parte, la Unión Cívica Guatemalteca se inclinó por el voto para la mujer alfabeta, en tanto que el Partido Unión Obrera por reconocer el sufragio a la mujer profesionista .
En octubre, luego del levantamiento armado popular, la Junta Revolucionario que tomó el poderse se manifestó, en el Decreto Número 17, por el reconocimiento del sufragio de acuerdo a condición educativa y de género . Por último, luego de intensos debates (Guatemala, Comisión de los quince 1953), la nueva Constitución, promulgada el 1 de marzo de 1945, reconoció la ciudadanía de hombres y mujeres, sus derechos y deberes, aunque todavía con limitaciones para éstas, ya que en principio sólo podían votar las que fueran letradas, en una sociedad donde el grueso de la población y, sobre todo, la femenina no sabía leer y escribir, por tanto, la gran mayora de las mujeres quedó privada de ese derecho, no asi los hombres analfabetos que podían votar aunque fuera de manera pública y no secreta; con esta medida el sufragio no se dio en igualdad condiciones; además para las mujeres el voto era optativo y no obligatorio. Como lo señala una estudiosa del tema: “El carácter discriminatorio de tales limitaciones fue de tipo cultural, étnico y clasista, pero indudablemente contenía también elementos de discriminación sexual que no siempre fueron reconocidos” (Carrillo 1995: 105).
A pesar de ello, las mujeres comenzaron a sufragar durante la década revolucionaria. Las mujeres que sabían leer y escribir votaron por primera ocasión hasta noviembre de 1948 en las elecciones para renovar, por segunda vez, a la mitad de los miembros de la Asamblea Legislativa (34 diputados). La ciudadanía respondió a la convocatoria acudiendo masivamente a inscribirse en el Registro Cívico. De acuerdo con algunas fuentes periodísticas, a la afiliación acudieron entre 54 y 61,000 personas, de las cuales unas 6 mil eran mujeres

En el período de “entre guerras” el feminismo decae, y será hasta la década de los cincuenta con la crisis de la postguerra, que se reinicia una nueva etapa en el proceso histórico de la lucha de las mujeres: “la nueva ola del feminismo”. Lograr el derecho al voto no resolvía los problemas más específicamente femeninos, los vinculados a su sexualidad.
La Historia del sufragismo en Honduras arranca en 1894, Entonces se introdujo por primera vez en la Cámara Legislativa una iniciativa para instituir el sufragio femenino, éste fue visto por sus defensores como una forma de hacer efectiva la democracia en el país, de “consolidar las libertades” y de ponerle fin al “despotismo ” .
En 1933 encontramos nuevos ánimos por lograr que se instituyera el voto de la mujer. Es necesario rememorar aquí al ciudadano Francisco R. Zúniga. En 1839 la solicitud es planteada por Luis Mejía Moreno, quien plantea que el reconocimiento del derecho político de la mujer es consustancial al fin del caudillismo, propuesta presentada en plena dictadura cariista.
A finales de la década de los 40 el Comité femenino Hondureño sometió al Congreso Nacional una petitoria para estatuir el sufragio femenino, numerosas mujeres especularon que la petición sería aprobada rápidamente y en primera y única ronda de discusión, no se dudaba que Honduras quisiese unirse a la “senda del progreso” y a la mayoría de las naciones que ya habían reconocido los derechos políticos de las mujeres. Se iniciaban largos años de debates.
Las sufragistas introdujeron una nueva petición durante el gobierno de Manuel Galvez, cuya política de modernización del Estado no fue más que una falacia y demostró que la dictadura de Carías continuaba bajo su gobierno. Los antisufragistas del Congreso nuevamente trivializaron el movimiento de las mujeres para lograr el voto.
El argumento de la necesidad de fortalecer la democracia con el reconocimiento del voto femenino esgrimido por las sufragistas fue escuchado finalmente en 1955, fecha en que, finalmente se reconocieron los derechos políticos de las mujeres hondureñas.
Para ilustrar el proceso de la lucha por el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres es muy oportuno citar el siguiente documento:

Lista de países con sufragio femenino (por orden de aprobación)
Países Derecho masculino al voto en elecciones nacionales Derecho femenino al voto en igualdad al masculino

Nueva Zelanda
1879 1893
Australia
1901 1902
Finlandia
1906 1906
Noruega
1898 1913
Dinamarca
1920 1915 (desde 1908 podían votar las mujeres de más de 25 años y que pagaran impuestos)
Uruguay
1830 1917 (por primera vez el 3 de julio de 1927, en el Plebiscito de Cerro Chato)

Irlanda
¿? 1918
Polonia
1918 1918
Georgia
¿? 1918
Rusia
1918 1918
Islandia
¿? 1919
Luxemburgo
¿? 1919
Alemania
1867 1919
Suecia
1909 1919
Países Bajos
1917 1919
EE. UU.
1868 1920
Albania
¿? 1920
Austria
¿? 1920
Hungría
¿? 1920
Checoslovaquia
1920 1920 (el sufragio universal masculino y femenino fue reconocido en el momento de la creación del país, en 1918, las primeras elecciones municipales con participación femenina tuvieron lugar en 1919, en 1920 el sufragio universal se plasmó en la Constitución)
Reino Unido
1918 1928 (desde 1918 podían votar las mujeres mayores de 30 años)
Ecuador
1861 1929
España
1869 19311 (A partir de 1947, durante el régimen franquista, solo los padres de familia podían votar en sufragios parciales; en 1977 se reintrodujo el sufragio universal)
Cuba
1902 1934
Turquía
1924 1934
Filipinas
1936 1937 (ganado en 1935 con un referéndum, 95% a favor)
El Salvador (limitado)
¿? 1939
Canadá
1920 1940 (en Quebéc. De 1916 a 1922 en el resto del país)

República Dominicana
¿? 1942
Jamaica
¿? 1944
Francia
1848 1944
Guatemala (limitado)
1945-1950
Panamá
¿? 1945
Italia
1919 1945
Trinidad y Tobago
¿? 1946
Japón
1925 1946
Bulgaria
¿? 1947
Yugoslavia
¿? 1947
Argentina
1912 1947
Venezuela
1946 1947
Surinam
¿? 1948
Rumania
¿? 1948
Bélgica
1919 1948 (desde 1920 en elecciones comunales)
Chile
1935 1949 (desde 1935 en elecciones municipales)
Costa Rica
1913 voto directo, 1925 voto directo secreto
1949
Barbados
¿? 1950
Haití
¿? 1950
Antigua y Barbuda
¿? 1951
Dominica
¿? 1951
Granada
¿? 1951
San Vicente y las Granadinas
¿? 1951
Santa Lucía
1945 1951
Bolivia
¿? 1952
Grecia
¿? 1952
San Kitts y Nevis
¿? 1952
India
1950 1950
Guyana
¿? 1953
México
1909 17 de octubre de 1953 (desde 1947 en elecciones municipales)
Pakistán
¿? 1954
Siria
¿? 1954
Honduras
¿? 1955
Nicaragua
¿? 1955
Perú
¿? 1955
Costa de Marfil
¿? 1955
Vietnam
¿? 1955
Egipto
¿? 1955
Túnez
¿? 1956
Colombia
1957 (desde 1853, en la provincia de Vélez, Santander. Perdido el derecho al voto en 1857 al formarse el Estado de Santander, Recuperado el 25 de agosto de 1954. Puesto en práctica desde 1957).

Paraguay
¿? 1961
Brasil
1889 1933
Bahamas
¿? 1962
Mónaco
¿? 1962
Irán
¿? 1963
Kenia
¿? 1963
Belice
¿? 1964
Suiza
1848 1971
Portugal
¿? 1971 (desde 1931 podían votar las mujeres con escuela secundaria completa)

Liechtenstein
¿? 1984
África Central
¿? 1986
Yibuti
¿? 1986
Samoa
¿? 1990
Sudáfrica
1994 1994 (desde 1930 podían votar sólo las mujeres de piel blanca)
Afganistán
¿? 2003
Kuwait
¿? 2005

Lista de países con sufragio femenino negado o condicionado
 Arabia Saudí — Ningún sufragio para mujeres. Las primeras elecciones municipales alguna vez sostenidas en el país ocurrieron en 2005. No dieron a mujeres el derecho de votar o participar en una elección, aunque puedan conceder el sufragio hacia 2009
 Brunéi — Las mujeres (y hombres) han sido negadas el derecho de votar y de llevar a cabo una elección desde 1962.
 Líbano — Sufragio parcial. Requieren la prueba de educación elemental para mujeres, pero no para hombres. La votación es obligatoria para hombres, pero opcional para mujeres.
 Emiratos Árabes Unidos — Limitado, pero totalmente será ampliado hacia 2010.
 Vaticano — Ningún sufragio para mujeres; mientras la mayor parte de hombres en la Santa Sede también carecen del voto, todas las personas con el sufragio en cónclaves papales (los cardenales) son masculinas.
Sufragio en Latinoamérica
Es creencia generalizada de que las mujeres latinoamericanas estuvieron muy retrasadas respecto de las europeas y norteamericanas en la lucha por el derecho al voto. Sin embargo ha quedado demostrado que un sector de ellas llegó a practicar de hecho el ejercicio del voto en la segunda mitad del siglo XIX. Su combate fue continuado en el siglo XX, llegando a obtener en Ecuador el derecho al voto en 1924, en Brasil y Uruguay en 1932, es decir antes que en Francia y muy pocos años después que en Inglaterra.

En Honduras la historia oficial registra como único antecedente de la celebración del Día de la Mujer Hondureña el reconocimiento del derecho al sufragio de las mujeres con la promulgación del Decreto Legislativo número 29 de 25 de enero de 1955.

Sin embargo, es importante señalar que las investigaciones inclusivas nos aportan otra versión de este acontecimiento. Otra visión de los hechos en la que se reconocen las raíces de esta conmemoración en las luchas de las mujeres de todo el mundo a partir del siglo XVIII, en el contexto de la Revolución Francesa y más tarde, en los nuevos escenarios históricos, como el de la Revolución Industrial.

Así mismo, las historiadoras feministas hondureñas han documentado y relacionado otros sucesos en los orígenes de esta conmemoración. Después de la independencia, entre 1825 y 1955, durante 130 años, las mujeres estuvieron marginadas del derecho al sufragio por razones de sexo, estado civil, grado de escolaridad y posesión de bienes materiales.

Parece bastante claro que los comienzos de esta conmemoración se articula con una serie de actividades reivindicativas de este derecho político. En el seno del Congreso se presentaron diversas iniciativas de Ley, para mencionar las más sobresalientes: en 1894, 1924, 1934 y entre 1948 y 1955. Finalmente, el sufragio femenino fue otorgado en 1955 y el sufragio universal en 1957.

Hacia 1894 se instala una Asamblea Constituyente, con el fin de legitimar el gobierno de Policarpo Bonilla, que había tomado el poder por la fuerza de las armas. Para esa época el diputado por Olancho Francisco Argueta Vargas mocionó que el artículo 24 del texto Constitucional fuese complementado con una corta frase “El sufragio se hace extensivo a la mujer”, argumentando que éste sería un acto de justicia por su participación en la guerra civil que los llevó al poder. Aún así, de los cuarenta diputados que conformaban el Congreso, 37 votaron en contra.

En 1924, durante el gobierno del liberal Vicente Tosta Carrasco, el diputado Manuel Guillermo Zúniga mocionó para que se reconociera el derecho femenino a participar en los procesos de elección de los gobernantes. La mayoría de los asambleístas rechazó, nuevamente, la propuesta de Zúniga.

A inicios del gobierno del Doctor Tiburcio Carías Andino, el diputado Mariano Bertrand Anduray introdujo en el Congreso la moción para que se otorgara a las mujeres hondureñas los mismos derechos políticos que se habían conferido a los hombres. Para la campaña de Carías Andino, las mujeres se habían organizado en clubes de apoyo al partido nacional. En esa ocasión también fue rechazada la moción.

A partir de 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la subsiguiente ola democratizadora, las mujeres toman la iniciativa en la lucha por la libertad en distintos ámbitos de la sociedad hondureña. Vale la pena mencionar algunos de sus nombres: Visitación Padilla, Graciela Bográn, Enma Bonilla, Argentina Díaz Lozano, Olimpia Varela y Varela, Lucila Gamero de Medina, Paca Navas de Miralda, Cristina Hernández, María Trinidad del Cid y Doña Carlota de Valladares.

Estas intelectuales promovieron el sufragismo desde diferentes publicaciones, y ampliaron sus acciones reivindicativas. Hoy en día, para las feministas este aniversario, celebrado cada vez con mayor entusiasmo, ha posibilitado la construcción de una propuesta clara, con pensamiento propio y voz propia. Ha generado reflexiones acerca de la opresión y la subordinación que viven las mujeres. Ha creado las condiciones para fortalecerse ante la pobreza, el racismo y la violencia de la que son víctimas.

Sin duda alguna, este 25 de enero es más político que en años anteriores. Las mujeres, tras el golpe de Estado de 2009, recuperamos, protagonizamos y escribimos nuestra propia historia y ratificamos nuestra resistencia a la opresión, la inequidad, la invisibilidad. Ya no hay vuelta atrás.

10 comentarios »

  1. […] Vélez, Anarella (2010). “El movimiento sufragista en América Latina y Honduras”. En: Estudiosdelamujer´s Blog. Disponible en: https://estudiosdelamujer.wordpress.com/418-2/ […]

    Pingback por “Feminazis” (We Can Do It!). La moda extremista del pensamiento feminista postmoderno. | Hernán Montecinos — 25/12/2015 @ 00:32 | Responder

  2. Estimada Annarella, veo que hay un pequeño problema en tu trabajo sobre el sufragio femenino, pues Ecuador es el primer país de Sudamérica que consiguió el voto femenino y no está claro en tu trabajo. Matilde Hidalgo de Procel fue la primera mujer que sufragó en 1924 y en 1929 fue reconocido el derecho al sufragio de las mujeres en el Ecuador. Considero que es un error colocar otra fecha como lo has hecho antes de 1929. Este dato está presente en muchas investigaciones de cientistas sociales y en mis trabajos históricos sobre las mujeres y el sufragio femenino. Te agradecería consignar este dato en tu trabajo. En nuestro país había en marcha una revolución liberal triunfante y Matilde Hidalgo fue la primera bachiller, la primera médica graduada y la primera sufragista, también fue la primera que ganó su cargo de diputada provincial en elecciones.
    Un saludo cordial,
    Jenny Londoño López
    Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, Cientista Social y cofundadora de organizaciones de mujeres.

    Comentario por Jenny Londoño — 21/06/2015 @ 02:10 | Responder

    • muchas gracias por su aporte Jenny, ha sido de mucha utilidad.

      Comentario por anarellavelez — 23/07/2015 @ 22:47 | Responder

  3. 2.Hola Anarella , Una pregunta, donde puede encontrar informacion sobre el nombre de las mujeres que lucharon por el voto en Honduras, (biografía de cada una de ellas)

    Comentario por Waldina Martinez — 22/03/2014 @ 21:04 | Responder

    • Se conoce el nombre de algunas de ellas y pocas biografías. Tendría que saber quiénes le interesan en particular…

      Comentario por anarellavelez — 12/04/2014 @ 07:20 | Responder

  4. Gracias por toda tu información muy valiosa e interesante. Eneida

    Comentario por eneidams — 10/12/2013 @ 03:10 | Responder

  5. Hola Anarella me encanta tu blog, siempre lo consulto, Una pregunta, donde puede encontrar informacion sobre el nombre de las mujeres que lucharon por el voto.
    Saludos

    Comentario por Amparo — 16/08/2013 @ 04:09 | Responder

    • En Honduras?

      Comentario por anarellavelez — 02/09/2013 @ 23:15 | Responder

  6. Hola Anarella.
    tengo intención de utilizar un párrafo de este texto para mi trabajo de tesis, pero necesitaría una mano, que me digas cómo puedo citarlo.
    Gracias!
    Saludos
    Georgina

    Comentario por georgina — 11/06/2010 @ 17:01 | Responder


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