Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

Películas para Ver

 

 

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  1. De tu ventana a la mía narra las vivencias de tres mujeres cuyos destinos se tejen con el hilo que entrelaza sus historias de amor, de fragilidad y de fortaleza. Un retrato de la experiencia femenina de generación en generación. La rueca de la vida de Inés, Violeta y Luisa gira a tres velocidades en torno a sueños rotos, pasiones escondidas, emociones vulnerables y una fuerte determinación. Un canto a la belleza, contra la desesperanza.
    La película Las Trece Rosas, de Emilio Martínez Lázaro, parece reivindicar la memoria de los republicanos aniquilados por Franco. El filme se centra en algunas de las 13 jóvenes fusiladas en los albores de la dictadura franquista. Las protagonistas ven cómo su sueño republicano se derrumba tras el triunfo de las tropas franquistas y experimentan en carne propia la política de represión y aniquilación del enemigo ejercida por el dictador. Sin embargo, aunque las Trece Rosas se inspira en este episodio histórico, ni mucho menos se constituye como un “lugar de memoria” que reivindique la memoria enterrada y olvidada de los republicanos. La película usa la memoria histórica como reclamo comercial con total éxito de crítica y taquilla. Lamentablemente, no establece un diálogo con el pasado que recupere la memoria de las mujeres republicanas que perdieron la guerra dos veces: como ciudadanas y como mujeres

    Mujercitas Todo comienza horas antes de navidad cuando las hermanas piensan como sería si tan solo tuvieran dinero para poder comprar todo lo que ellas querían en ese momento. Luego de pensar un rato, llegaron a la conclusión de que comprarían con sus ahorros lo que realmente añoraban. De pronto, llegó su madre y les dijo que cerca de su casa había una familia con una señora muy enferma con muchos hijos e incluso uno recién nacido.Las niñas fueron con su madre a la casa de la humilde familia dispuestas a darle su cena de Navidad, la familia quedó muy agradecida, pero lo que las March no sabían era que ellas también serían consagradas con una gran cena por el Señor Laurence, quien se enteró de su buena obra.Después la Tía March, quién era una anciana con mucho dinero, necesitaba una persona ágil que es ofreciera a cuidarla y decía a los padre de Jo que tenía anhelos de adoptarla a lo que la madre se negó rotundamente diciendo que aunque fueran pobres siempre permanecerían unidos a pesar de todo.

    Patio de mi cárcel Es la que os imagináis a priori: un grupo de reclusas monta un grupo de teatro como medida de reinserción de una funcionaria de prisiones reivindicativa. Tampoco da para mucho la historia, a parte de líos de faldas, celos, día a día en una cárcel y la famosa institucionalización que ya nos descubrieron con mucho mejor guión en Cadena perpétua.Pero he de reconocer que, a pesar de lo trillado y de la ausencia de brillantez, emociona y deja buen sabor de boca.Valiente apuesta de Belén Macías, que se ha dejado el alma y el corazón en retratar un tema ya olvidado por todos, con un excelente elenco de actrices que han creído en ella y su historia, para demostrar que, después de una condena, te quitan la libertad, pero sigue habiendo una persona tras los barrotes.
    Las horas un grupo de reclusas monta un grupo de teatro como medida de reinserción de una funcionaria de prisiones reivindicativa. Tampoco da para mucho la historia, a parte de líos de faldas, celos, día a día en una cárcel y la famosa institucionalización que ya nos descubrieron con mucho mejor guión en Cadena perpétua.Pero he de reconocer que, a pesar de lo trillado y de la ausencia de brillantez, emociona y deja buen sabor de boca.
    Valiente apuesta de Belén Macías, que se ha dejado el alma y el corazón en retratar un tema ya olvidado por todos, con un excelente elenco de actrices que han creído en ella y su historia, para demostrar que, después de una condena, te quitan la libertad, pero sigue habiendo una persona tras los barrotes.
    Ni Dios, ni patrón, ni marido En 1896, Virgina Bolten, una conocida anarquista de treinta años, llega a Buenos Aires en donde se encuentra con su amiga Matilde, que junto con otras mujeres está trabajando en la hilandería de Genaro Volpon, bajo las penosas condiciones de la época. Matilde, Filomena, Rosalía y otras operarias de la hilandería se reúnen en torno a Virginia para llevar a cabo un viejo proyecto de ésta: editar un periódico que denuncie la doble explotación a la que es sometida la mujer del siglo XIX: por su condición de clase y por su género. Deciden llamarlo “La voz de la mujer”. Cuando Lucía Boldoni, Prima Donna de la lírica nacional, se entera de la existencia de ese grupo de mujeres que practican, de alguna manera, una militancia feminista, se interesa por él y decide concurrir al baile ocultando su verdadera identidad.

    Comentario por Nancy Ponce viernes 9:00-12:00 No. 32 — 14/05/2018 @ 03:53 | Responder


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