Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

Mujeres en la independencia de Centroamérica.

El Salvador

Las Hermanas Miranda.

María Feliciana y  su hermana Manuela Miranda, salvadoreñas, o mejor dicho centroamericanas,  jugaron el papel fundamental  de divulgar entre los criollos que se estaba organizando el primer movimiento independentista en San Salvador. Sin embargo,  la historiografía patriarcal solo ha mencionado a los hombres. Se conoce que éste fue liderado por los presbíteros José Matías Delgado, Nicolás, Vicente y Manuel Aguilar y el general Manuel José Arce, entre otros, un 5 de noviembre de 1811.

La zona de Sensuntepeque se alzó un 29 de Diciembre de 1811.  Las hermanas hicieron circular la noticia del movimiento patriota en  Sensuntepeque, promoviendo un levantamiento general contra el imperio colonial, haciendo un vocería y tocando un tambor.

Pero el movimiento fracasó y las hermanas Miranda fueron capturadas por los españoles y procesadas en Sensuntepeque tiempo después del movimiento patriota. Se les privó de la libertad y las encerraron en el Convento de San Francisco de la localidad de San Vicente de Austria y Lorenzana. Fueron condenadas a cien azotes a cada una y  a servir sin salario en la casa de un sacerdote por el resto de sus vidas. María de los Ángeles murió en 1812 a los 22 años de edad, luego de ser azotada frente a la multitud que se aglomeró en la plaza central de San Vicente.

En el proceso de emancipación de Centroamérica, también cabe mencionar a María Antonia Arce y María Felipa Aranzamendi. Ambas fueron defensoras de sus esposos encarcelados en Guatemala y San Salvador por revelarse en contra del imperio colonial. Pero ellas también fueron activistas, consonantes y mensajeras. Entre ellas también se pueden mencionar los nombres de Mercedes Castro (fusilada en San Miguel por su lucha libertaria), Josefina Barahona, Micaela y Feliciana Jerez también destacaron por su apego al proceso libertario.

 

Nicaragua

 En Nicaragua destaca la participación de  Josefa Chamorro en 1811 – una de las primeras independentistas de Centro América – quien se levantó junto a Juan Argüello y Manuel Antonio de la Cerda para declarar a la ciudad independiente de España y de León, determinada de desterrar las monarquías e impulsar ideas republicanas, independentistas y libertarias. Josefa Chamorro y el párroco de la ciudad leyeron el bando que abolió
totalmente la esclavitud. Sin embargo aquel levantamiento  no duró mucho, fue brutalmente desarticulado por las tropas del Rey y Josefa Chamorro fue encarcelada junto a los hombres en la Costa Atlántica de Honduras, en las masmorras de San Fernando de Omoa.
La historia oficial  ha invisivilado su nombre, el cual solo ha sido recogido en la plancha trasera del Obelisco de la Independencia que se erigió a los actores de 1811 y 1812.
Durante la supuesta Independencia de Centro América en 1821, los criollos granadinos asumieron el rol de los españoles, incluso en la marginación y opresión de las mujeres, prohibiendo el acceso a la educación o a participar. Sólo que las mujeres no se han quedado de brazos cruzados, desde entonces ha habido mujeres que han cuestionado a quienes detentan el poder y han pujado por cambios que las incluyan. Eso no ha sido del agrado de los
gobernantes. Los años siguientes a la Independencia fueron de incertidumbre y búsqueda, pasando de ser parte de una Capitanía a ser parte del Imperio Mexicano, de la Federación Centroamericana hasta ubicarse como países independientes. En el caso de Nicaragua,
también se vivieron conflictos internos. Pero en todo esto, había algo claro para los criollos ahora gobernantes: el lugar de las mujeres era en las casas, criando y atendiendo a las familias.
Honduras

La situación de las mujeres en la periferia del Virreinato de la Nueva España, particularmente en el Reino de Guatemala, particularmente en Honduras,  es de una gran complejidad que puede ilustrarse a partir de una selección de casos históricos que considero muy representativos de ciertas clases sociales y étnicos, particularmente de las criollas involucradas en el proceso de emancipación y la construcción de la Federación:

María Josefa Valero Morales, esposa de José Cecilio del Valle y las hermanas de Valle,  Francisca y Manuela Díaz del Valle a quienes, como he dicho antes,  él las llama sus “amadas Pepa, Chica y Nela, son tres mujeres que  hicieron posible que Valle hiciera una vida política muy rica.

Micaela Josefa  Quezada Borjas,  esposa de Dionisio de Herrera y Díaz del Valle[1]. Micaela Josefa acompañó a Dionisio de Herrera en toda su carrera política. Éste  se convirtió en  un abogado y político hondureño y de talla centroamericana, llegó a ser reconocido como un preclaro representante del pensamiento y las acciones  liberales y uno de los centroamericanos más ilustrados de su tiempo, mientras ella hacia el trabajo reproductivo, procreando ciudadanos, les daba su primera comodidad:  la leche materna, limpiaba el ambiente, negociaba la libertad de Dionisio.

Guadalupe Quezada Borjas, la madre de Francisco Morazán Quezada (1762-1843) – fue hermana de Micaela Quezada Borjas, esposa de Dionisio de Herrera—, se casa con José Eusebio Morazán Alemán cuando éste contaba con 21 años mientras que Doña Guadalupe Quezada Borjas contaba con 30 años de edad. Quezada ilustró a su hijo y le enseñó los más altos valores de la época. Apunta Alvarado García que los padres de Morazán, no utilizaron la alta posición a que ascendió su hijo para medrar el calor oficial, ni para satisfacer venganzas personales, ello explica las esencia del caracter de Francisco Morazán.

Margarita Lozano y Borjas, esposa de Juan Miguel Lastiri Contibuyó a forjar una  familia de considerables recursos económicos, los Lastiri-Lozano y de gran influencia política. Aportó  una esmerada educación a todas sus hijas: Josefa,  Petrona,  Lucía y Dolores. . Petrona se casó con el coronel Don Remigio Díaz, héroe de la batalla de la Trinidad; Lucía con Don José Santos del Valle, quien ejerció interinamente la Jefatura del Estado de Honduras; y Dolores con Don Diego Vigil y Cocaña, último Vicepresidente de la República Federal y Josefa con Francisco Morazán Quezada.

Todas ellas fueron partícipes de los acontecimientos de su época, a partir de la concepción feminista de la economía y el ejercicio del poder, distanciándonos de  la visión tradicional de la economía por ser ésta androcéntrica, patriarcal, racista, lo que nos permite enfocarnos en el trabajo realizado por las mujeres, particularmente en el cuidado de la familia, pues en la medida en que éstas son  incluidas en su papel económico, político y social, de esta manera visibilizamos y concientizamos acerca del hecho de que sin sus capacidades muchos de los movimientos sociales no habrían sido posibles. Este modelo cuestiona la economía basada en las preferencias culturalmente masculinas. Se trata de historizar inclusivamente la economía familiar, sus conexiones con el ámbito público. Estudiar todos los procesos que sostienen y reproducen la vida, los cuales no fueron ni son remunerados y son llevados a cabo por mujeres y por ello han sido considerados secundarios y han sido ocultados, aunque se encuentren a la base del sistema social.

 

 

[1] José Dionisio de la Trinidad de Herrera y Díaz del Valle (9 de octubre de 1781, Choluteca, Honduras-13 de junio de 1850) fue hijo primogénito de don Juan Jacinto Herrera quien fue Alcalde Provincial de la Villa de Choluteca desde 1793. Su madre fue Paula Díaz del Valle Izaguirre,hermana de la madre del prócer de la independencia centroamericana, José Cecilio del Valle.

 

Su esposa fue Micaela Josefa Quezada Borjas, con quien llegó a procrear 9 hijos. Doña Micaela era hermana de la madre del General Francisco Morazán, Guadalupe Quesada Borjas, de quien Herrera fue tutor.

 

Su hermano Justo José Vicente Herrera Díaz del Valle ejerció el cargo de Jefe Supremo del Estado de Honduras de 1837 a 1838 y otro hermano, Próspero José Herrera Díaz del Valle, era diputado y ministro plenipotenciario ante Francia e Inglaterra.

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