estudiosdelamujer’s Blog

2016-B-1000 SC099 Postee aquí sus informes grupales.

Exposiciones de grupo:

Estas exposiciones se preparan bajo la guía de la docente.

2) Segunda Unidad: Historia de las mujeres

1.  Situación de las mujeres en la Comunidad Primitiva y las sociedades precolombinas. (Grupo 1)

2.  Situación de las mujeres en las sociedades esclavistas (Grupo 2  )

3. Situación de las mujeres en las sociedades feudales y las colonias españolas (Grupo 3)

4. Situación de las mujeres en el capitalismo. Honduras tras la independencia (Grupo 4)

4. Situación de las mujeres en las sociedades del socialismo del siglo XXI (Grupo 7)

 

Metodología: Elaboración de un plan de clase, pueden elegir entre clase magistral, resolución de guías de lectura bajo la dinámica de grupal, proyección de diapositivas, uso de proyector de láminas, exposición de videos, ejecución de obras de teatro, lecturas de poesía, cuentos o novelas.

64 comentarios »

  1. grupo # 6
    Integrantes:

    de lista Nombre # de cuenta

    30 Katerin Yaneli Baca 20141001798
    34 Sofía Elizabeth Henríquez 20141005272
    36 Lidia Janet Cerrato 20141011213
    37 Cindy Gabriela Torres 20141012810
    38 Luisa Fernanda Cerrato 20141030643
    39 María Adelma Martínez 20141031312
    42 Cindy Fabiola Gómez 20151000234
    53 Lesli Yoseth Umanzor 20161005108

    Nivel de conocimiento que tienen las estudiantes de la clase Teoría General del Proceso sección 0800 con el código de clase de la Facultad de Derecho sobre las mujeres en la historia de Hondura

    I. Características del problema.

    Antecedentes: En 1778 se promovió las primeras inquietudes respecto a la igualdad de los hombres y las mujeres en el mundo entero, fue así que en el año de 1791 se declara en Francia que la mujer nace libre e igual al hombre en sus derechos y que el principio de toda soberanía reside por entero en la nación que no es más que la asociación de hombres y mujeres, enfatizando que si sube al cadalso también tiene derecho a subir a la tribuna como lo expresaba la connotada lideresa OLIMPIA GAUGES y COLUMBIA CHAUMETTE, pioneras del movimiento feminista. Después de estos las mujeres levantaron la voz de distinto lugar en Nueva York de 1857 surge un movimiento laboral protestaban por la jornada de trabajo que era en aquella época de 17 horas al día y con salarios menguó, lucha que no prospero por lo tanto tres años después lideresas de la talla de CLARA ZETKIN conforman la UNION NACIONAL DE TRABAJADORAS, (U N T) fortaleciendo la base gremial y se solicita se instituya el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.
    En Honduras en el siglo xx el primer gremio feminista fue la “Sociedad Cultural Femenina” la cual estaba compuesta por mujeres de letras y maestras, fue iniciativa de la profesora Visitación Padilla junto a ella, estaban también: Graciela Amaya de García, Antonieta, Jesús, Mariana y Ceferina Elvir, María Luisa Medina, Eva Sofía Dávila, Goya Isabel López, Flora Suazo, Ángela y Genoveva Andino, Natalia Triminio, Rosita Amador, Juana Ochoa, Sofía Vega, María López, Adriana Hernández, Florencia Padilla, Rosa Flores; esta sociedad se uniera a la “Federación Obrera Hondureña” y así también promovió la creación de la “Liga Antialcohólicas de Mujeres”, de esta forma se empeñaba en la educación para adultos y sobre todo para la de las mujeres.

    II. Fundamentación.
    El conocimiento que la mujer debe de tener de su origen e historia es fundamental para su desarrollo moral, social y económico por esa razón hemos decidido indagar sobre el conocimiento que tienen las estudiantes de la carrera de derecho de la UNAH.
    El estudio del género de la mujer está importante este debido a que el cambio que las mujeres ha trascendido poco a poco atreves de grandes esfuerzos de mujeres que han quedado en la historia es importante dar a conocer la verdadera realidad del termino de genero mujer
    La importancia de la mujer resulta tan trascendente que se torna complejo y virtualmente imposible de describir con las limitaciones que impone el vocabulario.

    Algunas mujeres que se han destacado en Honduras:
    Margarita Díaz Lozano:
    Santa Rosa de Copan 1912 Tegucigalpa 1999 novelista y periodista hondureña, cuya obra pertenece al romanticismo tardío.
    Nacida en la familia Bueso Mejía contrajo matrimonio con Porfirio Díaz Lozano y adopto sus dos apellidos. Fundadoras de varias obras culturales, represento a su país como funcionaria diplomática en Guatemala. Realizó estudios de educación media en los Estados Unidos y de periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Colaboró con los periódicos Diario de Centroamérica, El Imparcial, Prensa Libre y La Hora de ese país; en los dos últimos tuvo una columna llamada jueves literarios.
    En 1943, con Peregrinaje, ganó el Concurso Latinoamericano de Novela, y fue traducida al inglés, como ocurrió con otras de sus obras posteriores. En 1968 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura y recibió luego el premio Cruzeiro Do Sud de Brasil y diversas condecoraciones.
    Lucila Gamero de Medina:
    Danli 12 de junio de 1873, 23 de enero 1964.
    En el siglo pasado, en sus dos últimas décadas, publicó su primera pequeña obra Amelia Montiel y sus novelas Adriana y Margarita y páginas del corazón. De las dos primeras no se han podido conseguir ejemplares y la última está publicada en varios números de la Revista del Archivo y Biblioteca Nacionales.
    A principios de este siglo publicó su famosa novela Blanca Olmedo, que ha hecho llorar especialmente a infinidad de jovencitas. Se publicó una segunda edición en 1933 y una tercera en 1954 y la reciente fue publicada en 1972. Parece que ha habido también ediciones clandestinas sobre esta novela escribió un gran escritor nicaragüense don Antonio Medrano lo siguiente:
    “Blanca Olmedo”. Libro intensamente vivido y sentido. Libro en que la autora ha puesto Alma, Pasión, Dolor… Libro en que palpita el Amor y la Vida, que pasan como meteoros, que se esfuman… Sus páginas no se leen, se devoran, se viven, se sienten, y nuestras lágrimas las hacen inmortales. Lucila Gamero de Medina esta ya consagrada por la gloria. Además de ser la primera novelista de Honduras fue la pionera del feminismo en este país. Desde muy joven lucho por los derechos de las mujeres y sus frutos se han venido en los últimos tiempos. Era doña Lucila miembro de varias asociaciones literarias de Centro América y miembro de la Academia Hondureña de la lengua.
    Clementina Suarez:
    Representa una de las voces más plenas de la poesía hondureña contemporánea viajera infatigable, rebelde de sus tiempos, vivió en México, Cuba, Nueva York, Madrid, Guatemala y El Salvador. En nuestro país fundo y dirigió las revistas mujer y prisma Clementina es la mujer más pintada en el mundo, escribió la poeta costarricense Carmen Naranjo al referirse a los intocables retratos de la mujer poeta, realizados por connotados pintores de Europa y América. Estuvo casada con Guillermo Bustillo Reina y el pintor salvadoreño José Mejía Vides.
    En 1970, se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa. Murió
    trágicamente en 1991. Fue una gran promotora de la obra de pintores jóvenes
    centroamericanos. El Club Rotario de Tegucigalpa Sur abrió, en 1994, una galería de artecon su nombre.
    Julieta Castellanos:
    Julieta Castellanos Ruiz, nació en el municipio de San Francisco de Becerra, Olancho en 1954. En 1968 don Rafael Castellanos su padre trajo a Julieta a realizar un examen de admisión en la Escuela Normal de Señoritas de la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C. allí se ganó un cupo para estudiar de normalista, graduándose de maestra de educación primaria en 1973. Julieta Castellanos no tuvo la oportunidad de trabajar en su profesión de maestra. En 1974 Julieta se ganó dos becas para estudiar Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y Ciencias Sociales en la Escuela Superior del Profesorado. La joven Julieta se decidió por esta última carrera.
    Luego de varios años de estudio, Julieta Castellanos Ruiz culminó sus estudios con una Licenciatura en Sociología en la Universidad de Costa Rica.
    Una vez concluido sus estudios Castellanos desempeñó numerosos cargos entre los que destacan; Catedrática Titular III Universidad Nacional Autónoma de Honduras (1978/2002). Jefa del Departamento de Ciencias Sociales de la UNAH, Presidente de la Asociación de Docentes de la UNAH (1997-2001).
    Asimismo se desempeñó como Presidente de la Asociación de Profesores del Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG) en 1986, Coordinadora del Observatorio de la Violencia desde 2005, Consultora de la Fundación Arias para el progreso Humano, Consultora de la Oficina de Washington para América latina WOLA, Investigadora Asociada del Centro de Documentación de Honduras CEDOH, entre otros cargos. En el año 2013 ganó un premio por ser una mujer extraordinaria llena de coraje.

    III. Marco conceptual.
    Gremio: se conoce como gremio a la corporación formada por personas que desarrollan una misma profesión, oficio o actividad.
    Desarrollo moral: es el proceso de construcción de valores y pautas de conducta referentes a la consideración de las demás personas como real o potencialmente iguales a nosotros, más o menos necesitadas de nuestra ayuda según su situación, más o menos dignas de valoración según sus comportamientos y de quienes se puede exigir más o menos según sus capacidades y posesiones personales.
    Desarrollo económico: se puede definir como la capacidad de países o regiones para crear riqueza a fin de promover y mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes.
    Connotada: que destacada por su conducta o en su profesión.
    Legislación: Se denomina legislación al cuerpo de leyes que regularán determinada materia o ciencia o al conjunto de leyes a través del cual se ordena la vida en un país, es decir, lo que popularmente se llama ordenamiento jurídico y que establece aquellas conductas y acciones aceptables o rechazables de un individuo, institución, empresa, entre otras.

    Discriminación: es hacer distinción en el trato por motivos arbitrarios como el origen racial, el sexo, el nivel socioeconómico, etc.
    Liderazgo: define a una influencia que se ejerce sobre las personas y que permite incentivarlas para que trabajen en forma entusiasta por un objetivo común.

    Exaltar: elevar a una persona o cosa a una mayor dignidad o categoría.
    Poder legislativo: es el poder que hace las leyes y también las modifica, facultad que implica la posibilidad de regular en nombre del pueblo los derechos y las obligaciones de sus habitantes en consonancia con las disposiciones constitucionales.
    Intelectualidad: es el colectivo de intelectuales, agrupados en razón de su proximidad nacional
    IV. Hipótesis.

    Suponemos que los estudiantes de la sección 0800 de la clase teoría general del proceso de la facultad de Ciencias Jurídicas poseen conocimiento sobre origen y la Historia de la Mujer en Honduras,

    V. Objetivos.
    Objetivo general
     Conocer el nivel de conocimiento que tiene las estudiantes de derecho acerca de la mujer en la historia de Honduras.

    Objetivos específicos

     Verificar el conocimiento de las estudiantes mediante la aplicación del instrumento.

     Analizar el grado de conocimiento que tienen las estudiantes sobre las mujeres que han sobresalido en la historia de Honduras

    VI. Metodología.

    Área geográfica de estudio: Ciudad Universitaria.
    Tipo de estudio: cuantitativo – Descriptivo – Transversal
    Universo: sección 0800 en la clase Teoría General del Proceso.
    Muestra: 24 mujeres
    Tipo de muestreo: no probabilístico.

    Técnicas y procedimiento de recolección.
    Se diseñará un instrumento el cual contiene edad, nombre y preguntas relacionada con la Historia de la mujer en Honduras.

    Tabulación y análisis de datos-
    Para el análisis y tabulación de los datos usaremos los programas Microsoft Word 2016, Microsoft Excel 2016 realizando un cruce de datos porcentaje y gráficos de barras.

    VII. Plan de trabajo.

    EL GRUPO DE INVESTIGACION
    Especificar que el equipo de investigadores se organizó en tres grupos diferentes:

    Los miembros del equipo involucrado Para realizarlas labores fundamentales
    Será el análisis de la información recogida en el trabajo de campo.
    El equipo de trabajo de campo: para garantizar que el trabajo de campo,
    en cuanto a diseño de la muestra y aplicación de las técnicas de investigación requerida, cubra los objetivos expresados
    El equipo de análisis: en la cual constituye analizar la información recolectada del trabajo de campo.

    IX. Conclusiones.

     Incluimos la participación de un porcentaje de 24 mujeres por total como resultado de una muestra entre todos los alumnos de esa sección en una aula de clases de la Facultad de Ciencias Jurídicas, aplicamos nuestra encuesta para fines del proyecto, que constaba con diversas preguntas sobre la Historia de la mujeres en nuestro país y concluimos diciendo que el porcentaje de mujeres que no tenían conocimiento sobre todas esas mujeres fue superior al porcentaje de las que si tenían conocimiento de ellas.

     Podemos concluir que las mujeres matriculadas en la clase de Teoría General del Proceso de la Facultad de Ciencias jurídicas no tienen conocimiento sobre la Historia de las Mujeres más relevantes que han existido en nuestro país eso nos lleva a analizar que hay un grado muy bajo de conocimiento sobre cultura e historia en las mujeres de nuestra sociedad.

     Como ultima conclusión podemos decir que debido al grado tan bajo de conocimiento que percibimos en la mayoría de todas estas mujeres la sociedad o los diferentes programas que a mujeres refieren deberían tener conciencia sobre esto y tomar cartas en el asunto e implementar programas que las motiven a conocer más sobre cultura e historia porque es tan fundamental ya que se refiere a la historia de nuestras antepasadas, mujeres fuertes con grandes visiones y logros que cambiaron muchas generaciones a lo largo de la historia e hicieron hasta lo imposible por llegar una sociedad justa una sociedad que reconociera nuestros derechos.

    Comentario por Katerin Baca — 11/11/2016 @ 02:32 | Responder

  2. Universidad nacional autónoma de Honduras

                       Estudios de la mujer 
    

    Dra: Anarella Velez
    Grupo: 5
    Tema: Teorías de las representaciones sociales y teorías del genero
    Sección: viernes 10:00
    Alumnos:
    Nancy Grisel Bueso Flores # 20151001433
    Daniel Eduardo Veles Sanchez #20151003851
    Flavio Cesar Gutierrez Matute #20151001936

    Según Ángela Arruda
    En los últimos años el concepto de representación social ha aparecido con gran frecuencia en trabajos de diversas áreas, lo que conduce muchas veces a preguntarse que será, finalmente, algo de lo que tanto se habla. Efectivamente, este concepto cruza las ciencias humanas y no es patrimonio de un área en particular, tiene profundas raíces en la sociología y una presencia relevante en la antropología y en la historia de las mentalidades. De este modo, antes que nada, conviene explicar el lugar desde donde hablo para ubicar aquello a lo que me refiero. A partir de los años sesenta, al aumentar el interés por fenómenos del orden simbólico, ha surgido la preocupación de explicarlos mediante definiciones que recurren a las nociones de conciencia e imaginario. Las nociones de representación y memoria social también son parte de esos intentos explicativos y han recibido mayor atención a partir de los años ochenta. Como algunos conceptos que surgen en un área y que en otra ganan una teoría, la teoría de la representación social, a pesar de tener su origen en la sociología de Émile Durkheim, surgió en la psicología social, desarrollada por Serge Moscovici y profundizada por Denise Jodelet. Esta teorización ha servido posteriormente como herramienta para otros campos como la salud, la educación, la didáctica, el medioambiente y ha hecho escuela aprovechando, inclusive, propuestas teóricas diversificadas

    La psicología social aborda las representaciones sociales en el ámbito de su campo y objeto de estudio —la relación individua/sociedad— con un interés por la cognición, sin ubicarse en el paradigma clásico de la psicología, ella reflexiona sobre cómo los individuos, los grupos y los sujetos sociales, construyen su conocimiento a partir de su inserción social, cultural, etc., por un lado y, por el otro, cómo la sociedad se da a conocer y construye ese conocimiento con los individuos. En suma, cómo interaccionan sujetos sociedad para construir la realidad, cómo terminan construyéndola en una mancuerna que, sin lugar a dudas, pasa por la comunicación.

    La teoría de las representaciones sociales (TRS) hizo operativo un concepto para trabajar con el pensamiento social en su dinámica y en su diversidad. Partía de la premisa de que existen formas distintas de conocer de comunicarse, conducidas por objetivos diferentes, formas que son móviles, y define dos de ellas como significativas de nuestras sociedades: la consensual y la científica, cada una regula su propio universo. La diferencia, en este caso, no significa jerarquía ni aislamiento, solamente distintos propósitos.

    Para Moscovici, Serge
    El paradigma cognitivista en la psicología, con su notable expansión en el estudio de los procesos cognitivos,13 nos estimulaba para comprender fenómenos que escapaban al canon y al límite

    Durkheim: para iniciar el recorrido de la teorización. Las representaciones colectivas en Durkheim presentaban una estabilidad razonable y un relativo estancamiento en lo tocante a las representaciones individuales, configuradas en algo semejante al group mind, como diría Moscovici; consistían en un gran paraguas que abrigaba creencias, mitos, imágenes y también el idioma, derecho, religión y tradiciones. Tanto alcance, sin embargo, volvía el concepto poco operacional. A pesar de su interés teórico, fue dejado de lado por la propia sociología

    ÁNGELA ARRUDA
    El proceso social en su conjunto es un procedimiento de familiarización por el que objetos e individuos vienen a ser comprendidos y distinguidos con base en modelos o encuentros anteriores. El predominio del pasado sobre el presente, de la respuesta sobre el estímulo, de la imagen sobre la “realidad” tiene como único objetivo hacer que nadie encuentre nada nuevo bajo el sol. La familiaridad constituye al mismo tiempo un estado de las relaciones en el grupo y una norma de juicio de todo lo que
    del sujeto y del objeto en la medida en que ambos son modificados en el proceso de elaborar el objeto. El sujeto amplía su categorización y el objeto se acomoda al repertorio del sujeto, este repertorio, a su vez, se modifica al recibir un habitante más. La representación, por lo tanto, repito, no es copia de la realidad ni una instancia intermediaria que transporta el objeto cerca o dentro de nuestro espacio cognitivo

    Éste esun proceso que se vuelve concepto y percepción intercambiables, unavez que se generan mutuamente, como en el caso del inconsciente quese vuelve agitado o del complejo observable a simple vista
    La fluidez al conceptualizar la representación social, con sus múltiples enunciados, es un blanco fácil para la crítica, que ataca también el hecho de que la teoría propone metodologías variadas y poco sujetadas. Moscovici acostumbra contestar a estos cuestionamientos afirmando que se trata de una fluidez deliberada, que apunta a permitir el desarrollo de la teoría y de la creatividad de los investigadores, en la medida en que el interés primordial es el descubrimiento y no la verificación o la comprobación. Al mismo tiempo, al trabajar con esa teoría e intentar transmitirla a investigadores principiantes, se percibe que la representación social en el interfaz de la psicología y de la sociología es una alternativa de gran plasticidad que busca captar un fenómeno móvil, a veces volátil y a veces rígido, cuya complejidad refuerza la dificultad para ser captada. Percibir una representación social es fácil, pero definirla, No tanto

    Jodelet: “Las representaciones sociales son una forma de conocimiento socialmente elaborado y compartido, con un objetivo práctico que contribuye a la construcción de una realidad común a un conjunto social”.

    la neutralidad de la ciencia. Sin embargo, esta propuesta no es exclusiva del proyecto epistemológico de las teorías feministas, motivo por el cual la discusión sobre la existencia o no de una epistemología feminista se prolonga. El proyecto epistemológico de la teoría de la representación social también parte de esas críticas. La crítica feminista a la ciencia que ataca el sesgo de género se sostienen la perspectiva subjetivista, basada en la experiencia, en el llamado paradigma del standpoint (Punto de vista) —que propone que las mujeres conocen de forma diferente a los hombres debido a su condición social36y biológica—;37 no se trata de una visión simplemente esencialista, sino que “el contenido y la forma de pensamiento, o las ideas y procesos por los cuales esas ideas son generadas y comprendidas, son afectados por factores sociales concretos, y el género es uno de ellos”

    Comentario por flavio — 09/11/2016 @ 13:49 | Responder

  3. Universidad nacional autónoma de Honduras

                       Estudios de la mujer 
    

    Dra: Anarella Velez
    Grupo: 5
    Tema: la mujer en el socialismo del siglo XXI
    Sección: viernes 10:00
    Alumnos:
    Lidia Celeste Herrera Donaire 20151021298
    Daniel Eduardo Veles Sanchez 20151003851
    Flavio Cesar Gutierrez Matute 20151001937
    Genesis Damaris Almendarez 20151602140
    Maria Florencia Zuniga Molina 20151023453
    Nancy Grisel Bueso Flores # 20151001433

                             Introducción
    

    Por este medio de trabajo damos a conocer un poco acerca de ciertos acontecimientos de la historia general, de el socialismo y del papel que emprende la mujer en el socialismo, como se ha ido desenvolviendo
    La elaboración de este trabajo nos servirá para ampliar nuestros conocimientos y como esto ha afectado de manera directa he indirecta a las mujeres.
    Al dar a conocer los diversos antecedente se pretende, aprender con mayor facilidad cuales fueron los hechos y características primordiales.

              La mujer en el socialismo siglo XXI
    

    Las mujeres también, al igual que el hombre, se clasifican en mujeres reaccionarias … y mujeres revolucionarias.
    José Carlos Mariátegui

    Para una mujer la vida no es nada fácil, y aunque la sociedad lo escucha, la mayoría, aun no lo comprende.
    La mujer debe de estar prepara para enfrentar y superar todos los retos durante las siguiente etapas de su vida. Es aquí donde afirmamos que la vida de la mujer no es nada fácil, pues a pesar de todo debe equilibrarse emocionalmente, su figura femenina debe de ser tierna y delicada, debe dar amor en la misma proporción que lo recibe, su instinto de madre la hace fiel y protectora, siempre capaz de autodominarse así misma, la figura que tiene la sociedad la mujer perfecta no la incluye en este grupo, ella en la mayoría de veces tratara de tener un autoestima bien alta, se respetara así misma y por lo consiguiente exigirá que los demás la respeten. Dando estos parámetros y si se logra alcanzar las virtudes anteriores de cumplirá el pensamiento de Jose Martin:No Habrá Gloria De Un Hombre Sin La Sonrisa De Una Mujer
    Sin embargo a lo largo de la historia de la mujer del pensamiento de quien la consideraba como algo o alguien sin mayor importancia a cambiado y se a dado cuenta de que no es asi; por ejemplo, en el abito de la sexualidad, antes a la mujer se le veía como forma de reproducirse, pero de todas maneras se sigue tomando a la mujer es tes sentido, mas como un objeto que como una mujer que siente placer.

    Que es socialismo?
    El socialismo es un sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad, organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción como de las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos

    Que implica el socialismo?
    El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y económica.4Subsisten sin embargo criterios encontrados respecto a la necesidad de la centralización de la administración económica mediante el Estado como única instancia colectiva en el marco de una sociedad compleja,

    Feminismo en el socialismo del siglo XXI

    La globalización ha significado la extensión del capitalismo a todo el mundo con la doble vertiente: expansión del espacio físico capitalista a todo el planeta y expansión a todas las áreas de la actividad humana. La globalización, que podría haber dado lugar a la creación de un espacio mundial de intercambio económico y cultural con justicia, ha significado en la práctica la potenciación de una vieja aspiración del capital: la producción y el crecimiento económico a costa de lo que sea. La búsqueda del beneficio y las ganancias, planteadas como centro expansivo de la sociedad global, ha conducido a consecuencias deshumanizantes, y depredatorias de los ambientes sociales y naturales. Es así como el Siglo XXI nos encontré con un enorme grado de injusticia y grandes masas excluidas del bienestar que el avance de la ciencia y la técnica contemporáneas hoy en día, posibilitan a los seres humanos.

    Gracias a la globalización posterior a la caída del bloque soviético parecía como si hubiera un sólo modelo viable de organización social: el neoliberal con su furiosa defensa del capitalismo radical. Se planteaba la muerte de las utopías y la defensa un realismo resignado ante las leyes aparentemente “naturales” de los intercambios económico-sociales basados en el egoísmo. Se pretendió institucionalizar al individualismo como la única vía posible para motorizar el progreso, proponiendo la competencia y la rivalidad competitiva como la única manera racional de enfocar la productividad. En este esquema, la vida humana completa se monetariza, y todo se convierte en mercancía. Es más, se propugna que es deseable que todas las acciones humanas adquieran su carácter de mercancía, puesto que así se logra su transabilidad en base a la asignación de valor de mercado. La racionalidad neoliberal concibe al mercado no sólo como la institución social que asigna eficientemente los recursos, sino como regulador de decisiones sociales, como conductor de políticas y aún más, como valorador de seres humanos.

    El patriarcado como sistema de poder y modelo de dominación es preexistente, pero el capitalismo neoliberal se apoya en el patriarcado, hay alianza y complementariedad entre amboa Estos sistemas se fortalecen mutuamente. El sistema patriarcal, inculcado de generación en generacón a través de los mecanismos tradicionales de socialización, que diferencian a hombres y mujeres en base a los roles de género, jerarquiza lo masculino fundamentando así la asimetría en el poder y en la valoración de los sexos Las mujeres, culturalmente ligadas al ámbito de la reproducción de la vida en lo doméstico ádentro del patriarcado, tienen menos valor y menor participación en las decisiones sociales.

    El patriarcado capitalista perpetua la dominación de las mujeres como grupo, esta realidad se manifiesta en forma muy evidente en los siguientes hechos:

    la mercantilización de todos los ámbitos humanos presente en el capitalismo determina que se considere que sólo es importante el trabajo remunerado, no tiene valor quien no esté en situación de ganar dinero.
    el trabajo que la mujer realiza destinado al cuidado de la familia, no se considera “trabajo”
    una mayoría de mujeres mantiene la vida y el funcionamiento de las comunidades con trabajo gratuito para su localidad, las mujeres son las organizadoras de las crisis cotidianas
    las mujeres emplean el doble o una proporción mayor de su tiempo en comparación con los hombres en trabajos no remunerados y cultivan el 65% de los alimentos del mundo.
    la fuerza de trabajo femenina tiene menor remuneración y es utilizada cuando le es necesario al sistema para incrementar la productividad, rebajar los salarios y aumentar la tasa de beneficio del gran capital
    la super~explotación de las mujeres del tercer mundo con el trabajo en maquilas y otras formas industriales con insalubres condiciones de trabajo
    por cada hombre pobre en el mundo existen 3,5 mujeres pobres, lo que se denomina “feminización de la pobreza”
    la jefatura femenina del hogar implica mujeres solas manteniendo sus hijos lo que aumenta la pobreza.
    aquellas mujeres que acceden a puestos de trabajo remunerado se topan con el “techo de cristal, que les impide la promoción dentro de las organizaciones
    los desequilibrios regionales y la creciente feminización de la pobreza han provocado el incremento de los procesos migratorios femeninos desde los pauses periféricos hacia los pauses centrales
    la conciliación de la vida laboral y familiar resulta en realidad sólo un “papel mojado” en la mayoria de las empresas y organismos
    invisilibilización de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, subsumiéndolos en el derecho a la salud
    las redes de comercio sexual esclavizan millones de mujeres especialmente de los pauses pobres
    globalmente, hay 46 millones de abortos cada año, cerca de 19 millones se realizan en condiciones de riesgo. El 95% de los abortos inseguros se realizan en pauses en desarrollo
    la comercialización del cuerpo femenino como objeto de consumo, y como icono preferido de los mensajes publicitarios
    la modelización de una feminidad consumista, centrada en patrones de belleza normalizados e intervenidos quirurgicamente, que se masifica a traves de los medios de comunicación. Con la belleza como exigencia, la cultura de consumo ha creado un estereotipo de mujer ideal en terminos de rostro y cuerpo.
    la mujer como pluri-consumidora es principal destinataria de mensajes publicitarios y productos -muchas veces nocivos- que prometen una felicidad de cartón. Para las mujeres se desarrolla del espectáculo de la mercancia.

    El patriarcado que se define como “la manifestación y la institu-cionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los niños, y la ampliación de este dominio masculino sobre las mujeres a la sociedad en general”, ha impedido a traves de la historia e impide en la actualidad la participación de las mujeres en el poder político. El patriarcado constituye k forma de dominación mus antigua y omnipresente, se manifiesta en el machismo como fenómeno cultural que discrimina a al genero femenino y a las mujeres, y da base a la utilización de la violencia y la violencia de genero, como mecanismo de imposición del poder. Dentro del patriarcado es un imperialismo cultural donde el hombre quedo convertido en el sinonimo de la humanidad y esto invisibilizó a las mujeres.

    Existen otros elementos que muestran como el sistema capitalista actual impide la superación de la asimetría entre géneros El neoliberalismo ha fortalecido opciones conservadoras. Se trata de los constantes recortes presupuestarios en inversión social: educación, sanidad, servicios sociales, cuidado de personas mayores, atención de personas con capacidades diferentes, etc. Es decir, se desmontó el estado de bienestar2 o estado social, y se fueron eliminando logros en materia de servicios que protegían a la familia y a los niños y facilitaban la incorporación de las mujeres a la vida social en condiciones de seguridad.

    La globalización neoliberal produjo la disminución simultánea en las esferas publicas no comerciales tales como la atención a la salud, escuelas publicas, actividades culturales, medios de comunicación no comerciales, sindicatos e incluso, instituciones voluntarias comprometidas en el dialogo, educación, y aprendizaje. En los países centrales se mercantilizó la asistencia social, lo que condujo a la emigración de cantidades de mujeres del tercer mundo para dedicarse a las tareas de servicio doméstico y tareas de cuidados para familias demandantes de una serie de servicios que el Estado no cubre. En América Latina, se establecieron políticas de ajuste estructural que desmontaron las instituciones de protección y asistencia social. El paradigma social neoliberal se basá en la separación entre lo público y lo privado, en la propuesta de que cada uno se ocupe de sí mismo; no hay perspectiva de bienestar colectivo, el bienestar es visto como un logro individual. Los individuos se someten a las técnicas de valoración corporativa, se invisibilizan y menosprecian todas las formas de trabajo que no puedan ser contabilizadas a efectos financieros y el “tiempo libre” se transforma en tiempo dedicado al consumo.

    El capitalismo neoliberal tiene como ideal un espacio público mínimo constituido solamente por el entramado de intereses privados. Pero en este capitalismo tardío lo privado ya no se identifica con lo doméstico sino con lo corporativo. (Neira, 1998) Lo que se opone inmediatamente a lo privado doméstico ya no es, por tanto, lo publico o el Estado, sino lo privado corporativo, actuando en conjunto o separadamente del Estado. La política se transforma en la administración del interés privado corporativo, que es diferente del interés privado doméstico. Se piensa lo privado como valorización del capital corporativo antes que satisfacción de necesidades y antes que valorización del capital domestico.

    En este contexto por supuesto, las más perjudicadas son las mujeres, el rol del género femenino identificado con lo doméstico, resulta así más desvalorizado y las mujeres son concretamente recargadas ya no con una doble, sino más bien con una triple jornada de trabajo. Las mujeres en el capitalismo tardío neoliberal deben en principio, cumplir con su jornada de trabajo productivo mercantil, con su jornada doméstica invisible, con su jornada de estudios o preparación para la modernización, e incluso con su jornada de trabajo para el mejoramiento de las comunidades. En América Latina, donde los roles de género son más fuertes y donde además los servicios públicos y sociales son peores, las mujeres llevan una carga aún más pesada.

    Aún enfrentando condiciones adversas, las mujeres siempre han luchado por el cambio social, para sí mismas y para la sociedad. El feminismo tiene su nacimiento en la Ilustración pero es un hijo no querido de ésta. La concepción ilustrada de ciudadanía excluía a las mujeres, que quedaban atadas al ámbito de lo privado~doméstico. Sin embargo, la ilustración como discurso de la igualdad permitiá comparar la situación de deprivación de bienes y derechos de las mujeres con las propias declaraciones universales. Afirma Amelia Valcárcel : El feminismo es la primera corrección fuerte y significativa al democratismo ilustrado.

    Desde las obras fundacionales del feminismo, tales como Wollstonecraft, Gouges, Condorcet, pasando por la Declaración de Séneca Falls y el movimiento sufragista, hasta llegar al feminismo político contracultural de los años 70 del siglo pasado, se ha luchado y trabajado por la igualdad real. El feminismo y el movimiento de mujeres se centra en la reflexión y el cuestionamiento de una lógica del poder discriminatoria y excluyente. Durante los 80 y 90 se han mantenido en líneas paralelas la visión emergente del enfoque de género, que ha permitido la incorporación de los problemas de las mujeres en los debates públicos, el reconocimiento de los derechos de las mujere

    Mujeres en el socialismo

    El debate sobre el socialismo del Siglo XXI ha traído consigo también el debate sobre el feminismo y la cuestión de la mujer.
    En el último período, el discurso gubernamental e institucional hacia la mujer se ha dirigido, fundamentalmente, hacia la centralización del movimiento feminista.
    Para ello, han generado toda una matriz según la cual se esta asistiendo a un proceso progresivo y revolucionario donde las mujeres hemos logrado mayor empoderamiento, participación, igualdad y protección, en el plano simbólico, político, laboral, alimentario y de salud.
    Si bien es cierto que desde el Estado se intentan consagrar ciertos derechos hacia la condición de la mujer, como la implementación de un lenguaje no sexista en la Constitución de la República
    el reconocimiento constitucional al trabajo doméstico, junto con el derecho de las amas de casa a la Seguridad Social, la Ley de Inamovilidad Laboral en la cual se protege (por lo menos en el plano legal) a la mujer madre durante el embarazo y durante el primer año de nacimiento del bebé, entre otras, no es menos cierto que, en el plano concreto y estructural, la división del trabajo asalariado y doméstico sigue siendo completamente sexista y patriarcal; millones de mujeres siguen padeciendo condiciones de sobreexplotación, dobles jornadas laborales (el trabajo asalariado y el del hogar) y doble opresión (como trabajadora y como mujer
    mujeres como derechos humanos y los movimientos de resistencia. A lo largo de todo el siglo XX, las mujeres presentaron la batalla en dos frentes simultáneamente, combatiendo por obtener el reconocimiento de sus derechos y participando en los grandes movimientos de emancipación política y social que lo jalonaron.

    El socialismo como corriente de pensamiento siempre ha tenido en cuenta la situación de las mujeres a la hora de analizar lo sociedad y proyectar el futuro. Esto no significa que todo socialismo sea necesariamente feminista, sino que ya en el siglo XIX comenzaba a resultar difícil abanderar proyectos igualitarios radicales sin tener en cuenta a la mitad de la humanidad. Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer.

    Cualquier proyecto emancipatorio que se plantee en serio su objetivo, debe integrar la problemática de la mujer, no como reivindicaciones sectoriales a añadir en un programa, sino como uno de los frentes principales en la lucha por la emancipación. Porque la identidad de género estructura tanto el trabajo, como las relaciones sociales y la participación política. No se trata de establecer una jerarquía de intereses, sujetos o cuestiones. Se trata de sumar las potencialidades revolucionarias de cada contradicción abierta por el capitalismo y el patriarcado en su relación unitaria, para conseguir la abolición de ambos.

    El socialismo significa la preeminencia de lo social, y con ella de lo solidario por encima de lo crematístico. Por ello, el socialismo del siglo XXI, propone una nueva utopía en contra del el capitalismo tardío neoliberal que tiene como centro la ganancia y el individualismo. El concepto del socialismo del siglo XXI partiría de un concepto amplio de valor que supere el valor económico como medida de la vida social y del intercambio entre los seres humanos. Deberá incluirse en el valor social el imperativo ético de reproducción de la vida humana, porque básicamente el socialismo del siglo XXI debe partir de un humanismo radical. El socialismo del siglo XXI reivindica el amor, la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad, y junto con ellos reivindica los valores femeninos como valores humanos.

    A partir de la concepción del socialismo del siglo XXI, como humanismo radical, es posible plantear elementos constituyentes de la nueva sociedad posible, que son aportados por el pensamiento feminista, incluyendo sus variantes y nombres: enfoque de género, equidad de género, movimiento de mujeres, mujeres en resistencia. Todo un conjunto de reflexiones acerca de nuevos modelos sociales con mayor grado de humanización, libertad y justicia, han sido desarrollados por las propuestas feministas.

    El socialismo del siglo XXI debe no solamente pensar sino construir una sociedad que permita del desarrollo pleno de las potencialidades humanas, una sociedad que deberá ser construida culturalmente sobre la aceptación de la diversidad sin jerarquías, y fundamentada en la igualdad en la diversidad. De ahí que entonces, en esta nueva sociedad, los roles de género deberán desaparecer, permitiendo a hombres y mujeres ser a la vez sentimentales y racionales, lógicos e intuitivos, fuertes y débiles. Lo femenino y lo masculino podrán vivirse en igualdad de valoración en lo social. Esta utopía significa una revolución cultural, que permita la construcción de una nueva manera de ser mujer y ser hombre.

    Todo esto implica la revolución de la vida cotidiana. Porque en este nuevo socialismo, el cuidado de la vida y su reproducción pasan a ser elementos centrales de la organización social. La revolución que la mujer necesita incluye una nueva socialización del trabajo doméstico, que sobre la base del valor de los cuidados para la repro-ducción de la vida, organice los necesarios apoyos sociales y modele la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. La valoración de los cuidados parte de su visibilización, redefiniendo el concepto de trabajo para abarcar el trabajo doméstico proponiendo su inclusión en los sistemas de contabilidad nacional y en los mecanismos de seguridad social. Se pretende integrar las esferas de producción~reproducción Día producción, tradicionalmente tenida en cuenta por los análisis androcéntricos y la reproducción, sacada a la luz por las feministas- concediéndoles la misma importancia y destacando su contribución a los procesos de generación de bienestar social.

    Además, indispensable será una nueva concepción de la maternidad que parta de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos de las mujeres, basados en la libertad de decisión con autonomía y responsabilidad. La reproducción en la cual el protagonismo es femenino, ha sido ideologizada siguiendo la misma línea de prohibir y coartar el ejercicio de su libertad de decisión. Las mujeres deben tener derecho a decidir sobre su vida y su cuerpo, evitando la discriminatoria muerte de las más pobres. Se requiere una nueva visión y acción de la responsabilidad por la infancia, que incluya la responsabilidad paterna y la responsabilidad social, así como la materialización de sistemas de atención especial de la infancia. Las aportaciones del feminismo respecto a la organización del tiempo, los horarios, la configuración de los servicios y de los espacios físicos de las ciudades, que responden al análisis de las deficiencias de un modelo que se basaba en la división sexual del trabajo y en el pleno empleo, pueden ser extraordinariamente relevantes, no ya para mejorar la situación de las mujeres sino la de la sociedad en su conjunto.

    La solidaridad deberá ser la base del nuevo socialismo, y aquí la necesaria transformación cultural de las relaciones entre los sexos géneros tiene realmente mucho que aportar. La experiencia mus primigenia de la alteridad, del otro como distinto de mí es la experiencia del otro sexo-género. De allí que esta experiencia primordial pueda marcar y modelar la experiencia de la solidaridad o de la competitividad, de la igualdad o de la jerarquía. Además la experiencia de la <>, que proporciona la maternidad, por ejemplo, es una experiencia que hay que poder aportar a la sociedad y que hay que poder reivindicar como parte de lo humano.

    La “Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad” aprobada el 10 de diciembre de 2004 en Kigali, Ruanda, durante el Quinto Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres dice:

    Estamos construyendo un mundo en el que la diversidad sea una ventaja, k individualidad al igual que k colectividad un enriquecimiento, donde fluya un intercambio sin barreras, donde la palabra, los cantos y los sueños florezcan. Este mundo considerará a la persona humana como una de las riquezas más preciosas. Un mundo en el cual reinará, equidad, libertad, solidaridad, justicia y paz. Un mundo que, con nuestra fuerza, somos capaces de crear.

    Proponemos construir otro mundo donde la explotación, la opresión, la intolerancia y las exclusiones no existan mus, donde la integridad, la diversidad, los derechos y libertades de todas y todos sean respetados.

    Esta Carta se basa en los valores de igualdad, libertad, solidaridad, justicia y paz. La Marcha Mundial de las Mujeres es un movimiento compuesto por grupos de mujeres de diferentes orígenes étnicos, culturas, religiones, políticas, clases, edades y orientaciones sexuales. La diversidad nos une en una solidaridad más global.

    El socialismo del siglo XXI deberá ser, a fuer de solidario, asociativo. Estén surgiendo y serán favorecidas todo tipo de organizaciones con nuevas formas de asociatividad tanto para la producción como para la reproducción, para la salud, para la educación, para la cultura, para el trabajo industrial y agrícola, etc. Las mujeres en la actividad diaria, en su práctica cotidiana tienen una gran capacidad asociativa. Han venido trabajando en red, participando de manera muy activa en todo tipo de organizaciones locales de base en América Latina.

    El reforzamiento de estas iniciativas, muchas veces fomentadas por politicas estatales, garantizará que el socialismo pueda cambiar la competitividad por cooperación y promover valores inclusivos.

    El socialismo busca el desarrollo sostenible, en la medida en que ninguna forma de desarrollo puede prescindir de su base de sustentación, que es el medio ambiente. La degradación del ambiente que ha propiciado el capitalismo depredador, ha perjudicado especialmente a las mujeres. Debido justamente al desempeño de las tareas propias de su rol y a su situación de pobreza, las mujeres son especialmente vulnerables frente a la escasez o la degradación de los recursos naturales: la escasez de agua, por ejemplo, las afecta particularmente en las tareas de mantenimiento y reproducción de la vida. Esto las lleva a asumir una mayor responsabilidad para participar en programas de conservación y rehabilitación. Las mujeres han estado siempre mus ligadas a la vida, por esto son defensoras de la paz y de la ecología. El ecofeminismo se manifiesta contra el estilo de vida consumista, que asocia a la agresión contra la naturaleza, contra las mujeres, contra los pueblos extranjeros y contra las generaciones futuras.

    La base de los aportes que el cambio en las relaciones de poder entre los géneros~sexos puede hacer para la construcción de una sociedad más equitativa, incluyente e igualitaria en el respeto a la diversidad, es la participación. En este sentido, el socialismo del siglo XXI deberá comprometerse a arbitrar mecanismos que garanticen la participación de las mujeres. No basta con la simple declaración de igualdad, porque igualdad de derechos en el orden patriarcal se mediatiza a través de los privilegios históricos del género masculino. Así, no ha bastado con reconocer a las mujeres el derecho a la participación, es imprescindible promover condiciones y mecanismos que garanticen que esa participación sea efectiva. Como el establecimiento de medidas temporales que, con el fin de establecer la igualdad de oportunidades en la práctica, permitan corregir aquellas situaciones que son el resultado del sistema social discriminatorio antropocéntrico y garantizar la igualdad de resultados.

    El socialismo del siglo XXI, no puede conformarse con la igualdad de oportunidades debe avanzar hacia la igualdad de resultados. Y también debe construir una nueva logica del poder, mas centrado en la ética de cuidado de la vida humana y natural, donde la debilidad no sea abusada por la fuerza. Las mujeres, y el feminismo del género y de la práctica, pretendemos una reelaboración de los valores para que el mundo sea más amigable y acogedor. En ese camino marcharón unidos feminismo y socialismo.

    Maria león
    presidenta de INAMUJER, “uno de los grandes planteamientos de las mujeres en los sectores populares es el acceso al crédito para desarrollar una pequeña empresa sin desatender a los hijos. En esa aspiración hemos avanzado. Para ello, el Gobierno ha diseñado programas a través del Banco de la Mujer, Vuelvan Caras y Madres del Barrio”1. Esta política implica, no tanto la liberación de la mujer como sí el reforzamiento de la doble jornada laboral que la fórmula patriarcado + capitalismo ha logrado generar y consolidar. Se trata de brindarle a la mujer posibilidades de trabajo (no el doméstico), pero perpetuando los roles históricamente impuestos por el patriarcado y manteniéndola bajo las rejas que supone la esclavitud doméstica; tomando el espíritu de lo expresado por María León, “sin desatender a los hijos” y “desatender” al marido.

                                  Conclusión 
    

    Gracias a la elaboración de este trabajo hemos podido llegar a conocer mucho mas de cerca los temas relacionados con la mujer en el socialismo.
    También aprendimos la lucha de las mujeres en esta época por defender sus derechos
    Estos conocimientos nos sirvieron de mucho para conocer afondo cada tema establecido y planteado en el trabajo, por otra parte será de gran ayuda en un presente o en un futuro, debido a que esta información llegara a manos de otras personas y conocerán mas sobre la historia.

    Comentario por flavio — 09/11/2016 @ 13:46 | Responder

  4. Universidad nacional autónoma de Honduras

                       Estudios de la mujer 
    

    Dra: Anarella Velez
    Grupo: 5
    Tema: la mujer en el socialismo del siglo XXI
    Sección: viernes 10:00
    Alumnos:
    Lidia Celeste Herrera Donaire 20151021298
    Daniel Eduardo Veles Sanchez 20151003851
    Flavio Cesar Gutierrez Matute 20151001937
    Genesis Damaris Almendarez 20151602140
    Maria Florencia Zuniga Molina 20151023453

                             Introducción
    

    Por este medio de trabajo damos a conocer un poco acerca de ciertos acontecimientos de la historia general, de el socialismo y del papel que emprende la mujer en el socialismo, como se ha ido desenvolviendo
    La elaboración de este trabajo nos servirá para ampliar nuestros conocimientos y como esto ha afectado de manera directa he indirecta a las mujeres.
    Al dar a conocer los diversos antecedente se pretende, aprender con mayor facilidad cuales fueron los hechos y características primordiales.

              La mujer en el socialismo siglo XXI
    

    Las mujeres también, al igual que el hombre, se clasifican en mujeres reaccionarias … y mujeres revolucionarias.
    José Carlos Mariátegui

    Para una mujer la vida no es nada fácil, y aunque la sociedad lo escucha, la mayoría, aun no lo comprende.
    La mujer debe de estar prepara para enfrentar y superar todos los retos durante las siguiente etapas de su vida. Es aquí donde afirmamos que la vida de la mujer no es nada fácil, pues a pesar de todo debe equilibrarse emocionalmente, su figura femenina debe de ser tierna y delicada, debe dar amor en la misma proporción que lo recibe, su instinto de madre la hace fiel y protectora, siempre capaz de autodominarse así misma, la figura que tiene la sociedad la mujer perfecta no la incluye en este grupo, ella en la mayoría de veces tratara de tener un autoestima bien alta, se respetara así misma y por lo consiguiente exigirá que los demás la respeten. Dando estos parámetros y si se logra alcanzar las virtudes anteriores de cumplirá el pensamiento de Jose Martin:No Habrá Gloria De Un Hombre Sin La Sonrisa De Una Mujer
    Sin embargo a lo largo de la historia de la mujer del pensamiento de quien la consideraba como algo o alguien sin mayor importancia a cambiado y se a dado cuenta de que no es asi; por ejemplo, en el abito de la sexualidad, antes a la mujer se le veía como forma de reproducirse, pero de todas maneras se sigue tomando a la mujer es tes sentido, mas como un objeto que como una mujer que siente placer.

    Que es socialismo?
    El socialismo es un sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad, organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción como de las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos

    Que implica el socialismo?
    El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y económica.4Subsisten sin embargo criterios encontrados respecto a la necesidad de la centralización de la administración económica mediante el Estado como única instancia colectiva en el marco de una sociedad compleja,

    Feminismo en el socialismo del siglo XXI

    La globalización ha significado la extensión del capitalismo a todo el mundo con la doble vertiente: expansión del espacio físico capitalista a todo el planeta y expansión a todas las áreas de la actividad humana. La globalización, que podría haber dado lugar a la creación de un espacio mundial de intercambio económico y cultural con justicia, ha significado en la práctica la potenciación de una vieja aspiración del capital: la producción y el crecimiento económico a costa de lo que sea. La búsqueda del beneficio y las ganancias, planteadas como centro expansivo de la sociedad global, ha conducido a consecuencias deshumanizantes, y depredatorias de los ambientes sociales y naturales. Es así como el Siglo XXI nos encontré con un enorme grado de injusticia y grandes masas excluidas del bienestar que el avance de la ciencia y la técnica contemporáneas hoy en día, posibilitan a los seres humanos.

    Gracias a la globalización posterior a la caída del bloque soviético parecía como si hubiera un sólo modelo viable de organización social: el neoliberal con su furiosa defensa del capitalismo radical. Se planteaba la muerte de las utopías y la defensa un realismo resignado ante las leyes aparentemente “naturales” de los intercambios económico-sociales basados en el egoísmo. Se pretendió institucionalizar al individualismo como la única vía posible para motorizar el progreso, proponiendo la competencia y la rivalidad competitiva como la única manera racional de enfocar la productividad. En este esquema, la vida humana completa se monetariza, y todo se convierte en mercancía. Es más, se propugna que es deseable que todas las acciones humanas adquieran su carácter de mercancía, puesto que así se logra su transabilidad en base a la asignación de valor de mercado. La racionalidad neoliberal concibe al mercado no sólo como la institución social que asigna eficientemente los recursos, sino como regulador de decisiones sociales, como conductor de políticas y aún más, como valorador de seres humanos.

    El patriarcado como sistema de poder y modelo de dominación es preexistente, pero el capitalismo neoliberal se apoya en el patriarcado, hay alianza y complementariedad entre amboa Estos sistemas se fortalecen mutuamente. El sistema patriarcal, inculcado de generación en generacón a través de los mecanismos tradicionales de socialización, que diferencian a hombres y mujeres en base a los roles de género, jerarquiza lo masculino fundamentando así la asimetría en el poder y en la valoración de los sexos Las mujeres, culturalmente ligadas al ámbito de la reproducción de la vida en lo doméstico ádentro del patriarcado, tienen menos valor y menor participación en las decisiones sociales.

    El patriarcado capitalista perpetua la dominación de las mujeres como grupo, esta realidad se manifiesta en forma muy evidente en los siguientes hechos:

    la mercantilización de todos los ámbitos humanos presente en el capitalismo determina que se considere que sólo es importante el trabajo remunerado, no tiene valor quien no esté en situación de ganar dinero.
    el trabajo que la mujer realiza destinado al cuidado de la familia, no se considera “trabajo”
    una mayoría de mujeres mantiene la vida y el funcionamiento de las comunidades con trabajo gratuito para su localidad, las mujeres son las organizadoras de las crisis cotidianas
    las mujeres emplean el doble o una proporción mayor de su tiempo en comparación con los hombres en trabajos no remunerados y cultivan el 65% de los alimentos del mundo.
    la fuerza de trabajo femenina tiene menor remuneración y es utilizada cuando le es necesario al sistema para incrementar la productividad, rebajar los salarios y aumentar la tasa de beneficio del gran capital
    la super~explotación de las mujeres del tercer mundo con el trabajo en maquilas y otras formas industriales con insalubres condiciones de trabajo
    por cada hombre pobre en el mundo existen 3,5 mujeres pobres, lo que se denomina “feminización de la pobreza”
    la jefatura femenina del hogar implica mujeres solas manteniendo sus hijos lo que aumenta la pobreza.
    aquellas mujeres que acceden a puestos de trabajo remunerado se topan con el “techo de cristal, que les impide la promoción dentro de las organizaciones
    los desequilibrios regionales y la creciente feminización de la pobreza han provocado el incremento de los procesos migratorios femeninos desde los pauses periféricos hacia los pauses centrales
    la conciliación de la vida laboral y familiar resulta en realidad sólo un “papel mojado” en la mayoria de las empresas y organismos
    invisilibilización de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, subsumiéndolos en el derecho a la salud
    las redes de comercio sexual esclavizan millones de mujeres especialmente de los pauses pobres
    globalmente, hay 46 millones de abortos cada año, cerca de 19 millones se realizan en condiciones de riesgo. El 95% de los abortos inseguros se realizan en pauses en desarrollo
    la comercialización del cuerpo femenino como objeto de consumo, y como icono preferido de los mensajes publicitarios
    la modelización de una feminidad consumista, centrada en patrones de belleza normalizados e intervenidos quirurgicamente, que se masifica a traves de los medios de comunicación. Con la belleza como exigencia, la cultura de consumo ha creado un estereotipo de mujer ideal en terminos de rostro y cuerpo.
    la mujer como pluri-consumidora es principal destinataria de mensajes publicitarios y productos -muchas veces nocivos- que prometen una felicidad de cartón. Para las mujeres se desarrolla del espectáculo de la mercancia.

    El patriarcado que se define como “la manifestación y la institu-cionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los niños, y la ampliación de este dominio masculino sobre las mujeres a la sociedad en general”, ha impedido a traves de la historia e impide en la actualidad la participación de las mujeres en el poder político. El patriarcado constituye k forma de dominación mus antigua y omnipresente, se manifiesta en el machismo como fenómeno cultural que discrimina a al genero femenino y a las mujeres, y da base a la utilización de la violencia y la violencia de genero, como mecanismo de imposición del poder. Dentro del patriarcado es un imperialismo cultural donde el hombre quedo convertido en el sinonimo de la humanidad y esto invisibilizó a las mujeres.

    Existen otros elementos que muestran como el sistema capitalista actual impide la superación de la asimetría entre géneros El neoliberalismo ha fortalecido opciones conservadoras. Se trata de los constantes recortes presupuestarios en inversión social: educación, sanidad, servicios sociales, cuidado de personas mayores, atención de personas con capacidades diferentes, etc. Es decir, se desmontó el estado de bienestar2 o estado social, y se fueron eliminando logros en materia de servicios que protegían a la familia y a los niños y facilitaban la incorporación de las mujeres a la vida social en condiciones de seguridad.

    La globalización neoliberal produjo la disminución simultánea en las esferas publicas no comerciales tales como la atención a la salud, escuelas publicas, actividades culturales, medios de comunicación no comerciales, sindicatos e incluso, instituciones voluntarias comprometidas en el dialogo, educación, y aprendizaje. En los países centrales se mercantilizó la asistencia social, lo que condujo a la emigración de cantidades de mujeres del tercer mundo para dedicarse a las tareas de servicio doméstico y tareas de cuidados para familias demandantes de una serie de servicios que el Estado no cubre. En América Latina, se establecieron políticas de ajuste estructural que desmontaron las instituciones de protección y asistencia social. El paradigma social neoliberal se basá en la separación entre lo público y lo privado, en la propuesta de que cada uno se ocupe de sí mismo; no hay perspectiva de bienestar colectivo, el bienestar es visto como un logro individual. Los individuos se someten a las técnicas de valoración corporativa, se invisibilizan y menosprecian todas las formas de trabajo que no puedan ser contabilizadas a efectos financieros y el “tiempo libre” se transforma en tiempo dedicado al consumo.

    El capitalismo neoliberal tiene como ideal un espacio público mínimo constituido solamente por el entramado de intereses privados. Pero en este capitalismo tardío lo privado ya no se identifica con lo doméstico sino con lo corporativo. (Neira, 1998) Lo que se opone inmediatamente a lo privado doméstico ya no es, por tanto, lo publico o el Estado, sino lo privado corporativo, actuando en conjunto o separadamente del Estado. La política se transforma en la administración del interés privado corporativo, que es diferente del interés privado doméstico. Se piensa lo privado como valorización del capital corporativo antes que satisfacción de necesidades y antes que valorización del capital domestico.

    En este contexto por supuesto, las más perjudicadas son las mujeres, el rol del género femenino identificado con lo doméstico, resulta así más desvalorizado y las mujeres son concretamente recargadas ya no con una doble, sino más bien con una triple jornada de trabajo. Las mujeres en el capitalismo tardío neoliberal deben en principio, cumplir con su jornada de trabajo productivo mercantil, con su jornada doméstica invisible, con su jornada de estudios o preparación para la modernización, e incluso con su jornada de trabajo para el mejoramiento de las comunidades. En América Latina, donde los roles de género son más fuertes y donde además los servicios públicos y sociales son peores, las mujeres llevan una carga aún más pesada.

    Aún enfrentando condiciones adversas, las mujeres siempre han luchado por el cambio social, para sí mismas y para la sociedad. El feminismo tiene su nacimiento en la Ilustración pero es un hijo no querido de ésta. La concepción ilustrada de ciudadanía excluía a las mujeres, que quedaban atadas al ámbito de lo privado~doméstico. Sin embargo, la ilustración como discurso de la igualdad permitiá comparar la situación de deprivación de bienes y derechos de las mujeres con las propias declaraciones universales. Afirma Amelia Valcárcel : El feminismo es la primera corrección fuerte y significativa al democratismo ilustrado.

    Desde las obras fundacionales del feminismo, tales como Wollstonecraft, Gouges, Condorcet, pasando por la Declaración de Séneca Falls y el movimiento sufragista, hasta llegar al feminismo político contracultural de los años 70 del siglo pasado, se ha luchado y trabajado por la igualdad real. El feminismo y el movimiento de mujeres se centra en la reflexión y el cuestionamiento de una lógica del poder discriminatoria y excluyente. Durante los 80 y 90 se han mantenido en líneas paralelas la visión emergente del enfoque de género, que ha permitido la incorporación de los problemas de las mujeres en los debates públicos, el reconocimiento de los derechos de las mujere

    Mujeres en el socialismo

    El debate sobre el socialismo del Siglo XXI ha traído consigo también el debate sobre el feminismo y la cuestión de la mujer.
    En el último período, el discurso gubernamental e institucional hacia la mujer se ha dirigido, fundamentalmente, hacia la centralización del movimiento feminista.
    Para ello, han generado toda una matriz según la cual se esta asistiendo a un proceso progresivo y revolucionario donde las mujeres hemos logrado mayor empoderamiento, participación, igualdad y protección, en el plano simbólico, político, laboral, alimentario y de salud.
    Si bien es cierto que desde el Estado se intentan consagrar ciertos derechos hacia la condición de la mujer, como la implementación de un lenguaje no sexista en la Constitución de la República
    el reconocimiento constitucional al trabajo doméstico, junto con el derecho de las amas de casa a la Seguridad Social, la Ley de Inamovilidad Laboral en la cual se protege (por lo menos en el plano legal) a la mujer madre durante el embarazo y durante el primer año de nacimiento del bebé, entre otras, no es menos cierto que, en el plano concreto y estructural, la división del trabajo asalariado y doméstico sigue siendo completamente sexista y patriarcal; millones de mujeres siguen padeciendo condiciones de sobreexplotación, dobles jornadas laborales (el trabajo asalariado y el del hogar) y doble opresión (como trabajadora y como mujer
    mujeres como derechos humanos y los movimientos de resistencia. A lo largo de todo el siglo XX, las mujeres presentaron la batalla en dos frentes simultáneamente, combatiendo por obtener el reconocimiento de sus derechos y participando en los grandes movimientos de emancipación política y social que lo jalonaron.

    El socialismo como corriente de pensamiento siempre ha tenido en cuenta la situación de las mujeres a la hora de analizar lo sociedad y proyectar el futuro. Esto no significa que todo socialismo sea necesariamente feminista, sino que ya en el siglo XIX comenzaba a resultar difícil abanderar proyectos igualitarios radicales sin tener en cuenta a la mitad de la humanidad. Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer.

    Cualquier proyecto emancipatorio que se plantee en serio su objetivo, debe integrar la problemática de la mujer, no como reivindicaciones sectoriales a añadir en un programa, sino como uno de los frentes principales en la lucha por la emancipación. Porque la identidad de género estructura tanto el trabajo, como las relaciones sociales y la participación política. No se trata de establecer una jerarquía de intereses, sujetos o cuestiones. Se trata de sumar las potencialidades revolucionarias de cada contradicción abierta por el capitalismo y el patriarcado en su relación unitaria, para conseguir la abolición de ambos.

    El socialismo significa la preeminencia de lo social, y con ella de lo solidario por encima de lo crematístico. Por ello, el socialismo del siglo XXI, propone una nueva utopía en contra del el capitalismo tardío neoliberal que tiene como centro la ganancia y el individualismo. El concepto del socialismo del siglo XXI partiría de un concepto amplio de valor que supere el valor económico como medida de la vida social y del intercambio entre los seres humanos. Deberá incluirse en el valor social el imperativo ético de reproducción de la vida humana, porque básicamente el socialismo del siglo XXI debe partir de un humanismo radical. El socialismo del siglo XXI reivindica el amor, la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad, y junto con ellos reivindica los valores femeninos como valores humanos.

    A partir de la concepción del socialismo del siglo XXI, como humanismo radical, es posible plantear elementos constituyentes de la nueva sociedad posible, que son aportados por el pensamiento feminista, incluyendo sus variantes y nombres: enfoque de género, equidad de género, movimiento de mujeres, mujeres en resistencia. Todo un conjunto de reflexiones acerca de nuevos modelos sociales con mayor grado de humanización, libertad y justicia, han sido desarrollados por las propuestas feministas.

    El socialismo del siglo XXI debe no solamente pensar sino construir una sociedad que permita del desarrollo pleno de las potencialidades humanas, una sociedad que deberá ser construida culturalmente sobre la aceptación de la diversidad sin jerarquías, y fundamentada en la igualdad en la diversidad. De ahí que entonces, en esta nueva sociedad, los roles de género deberán desaparecer, permitiendo a hombres y mujeres ser a la vez sentimentales y racionales, lógicos e intuitivos, fuertes y débiles. Lo femenino y lo masculino podrán vivirse en igualdad de valoración en lo social. Esta utopía significa una revolución cultural, que permita la construcción de una nueva manera de ser mujer y ser hombre.

    Todo esto implica la revolución de la vida cotidiana. Porque en este nuevo socialismo, el cuidado de la vida y su reproducción pasan a ser elementos centrales de la organización social. La revolución que la mujer necesita incluye una nueva socialización del trabajo doméstico, que sobre la base del valor de los cuidados para la repro-ducción de la vida, organice los necesarios apoyos sociales y modele la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. La valoración de los cuidados parte de su visibilización, redefiniendo el concepto de trabajo para abarcar el trabajo doméstico proponiendo su inclusión en los sistemas de contabilidad nacional y en los mecanismos de seguridad social. Se pretende integrar las esferas de producción~reproducción Día producción, tradicionalmente tenida en cuenta por los análisis androcéntricos y la reproducción, sacada a la luz por las feministas- concediéndoles la misma importancia y destacando su contribución a los procesos de generación de bienestar social.

    Además, indispensable será una nueva concepción de la maternidad que parta de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos de las mujeres, basados en la libertad de decisión con autonomía y responsabilidad. La reproducción en la cual el protagonismo es femenino, ha sido ideologizada siguiendo la misma línea de prohibir y coartar el ejercicio de su libertad de decisión. Las mujeres deben tener derecho a decidir sobre su vida y su cuerpo, evitando la discriminatoria muerte de las más pobres. Se requiere una nueva visión y acción de la responsabilidad por la infancia, que incluya la responsabilidad paterna y la responsabilidad social, así como la materialización de sistemas de atención especial de la infancia. Las aportaciones del feminismo respecto a la organización del tiempo, los horarios, la configuración de los servicios y de los espacios físicos de las ciudades, que responden al análisis de las deficiencias de un modelo que se basaba en la división sexual del trabajo y en el pleno empleo, pueden ser extraordinariamente relevantes, no ya para mejorar la situación de las mujeres sino la de la sociedad en su conjunto.

    La solidaridad deberá ser la base del nuevo socialismo, y aquí la necesaria transformación cultural de las relaciones entre los sexos géneros tiene realmente mucho que aportar. La experiencia mus primigenia de la alteridad, del otro como distinto de mí es la experiencia del otro sexo-género. De allí que esta experiencia primordial pueda marcar y modelar la experiencia de la solidaridad o de la competitividad, de la igualdad o de la jerarquía. Además la experiencia de la <>, que proporciona la maternidad, por ejemplo, es una experiencia que hay que poder aportar a la sociedad y que hay que poder reivindicar como parte de lo humano.

    La “Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad” aprobada el 10 de diciembre de 2004 en Kigali, Ruanda, durante el Quinto Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres dice:

    Estamos construyendo un mundo en el que la diversidad sea una ventaja, k individualidad al igual que k colectividad un enriquecimiento, donde fluya un intercambio sin barreras, donde la palabra, los cantos y los sueños florezcan. Este mundo considerará a la persona humana como una de las riquezas más preciosas. Un mundo en el cual reinará, equidad, libertad, solidaridad, justicia y paz. Un mundo que, con nuestra fuerza, somos capaces de crear.

    Proponemos construir otro mundo donde la explotación, la opresión, la intolerancia y las exclusiones no existan mus, donde la integridad, la diversidad, los derechos y libertades de todas y todos sean respetados.

    Esta Carta se basa en los valores de igualdad, libertad, solidaridad, justicia y paz. La Marcha Mundial de las Mujeres es un movimiento compuesto por grupos de mujeres de diferentes orígenes étnicos, culturas, religiones, políticas, clases, edades y orientaciones sexuales. La diversidad nos une en una solidaridad más global.

    El socialismo del siglo XXI deberá ser, a fuer de solidario, asociativo. Estén surgiendo y serán favorecidas todo tipo de organizaciones con nuevas formas de asociatividad tanto para la producción como para la reproducción, para la salud, para la educación, para la cultura, para el trabajo industrial y agrícola, etc. Las mujeres en la actividad diaria, en su práctica cotidiana tienen una gran capacidad asociativa. Han venido trabajando en red, participando de manera muy activa en todo tipo de organizaciones locales de base en América Latina.

    El reforzamiento de estas iniciativas, muchas veces fomentadas por politicas estatales, garantizará que el socialismo pueda cambiar la competitividad por cooperación y promover valores inclusivos.

    El socialismo busca el desarrollo sostenible, en la medida en que ninguna forma de desarrollo puede prescindir de su base de sustentación, que es el medio ambiente. La degradación del ambiente que ha propiciado el capitalismo depredador, ha perjudicado especialmente a las mujeres. Debido justamente al desempeño de las tareas propias de su rol y a su situación de pobreza, las mujeres son especialmente vulnerables frente a la escasez o la degradación de los recursos naturales: la escasez de agua, por ejemplo, las afecta particularmente en las tareas de mantenimiento y reproducción de la vida. Esto las lleva a asumir una mayor responsabilidad para participar en programas de conservación y rehabilitación. Las mujeres han estado siempre mus ligadas a la vida, por esto son defensoras de la paz y de la ecología. El ecofeminismo se manifiesta contra el estilo de vida consumista, que asocia a la agresión contra la naturaleza, contra las mujeres, contra los pueblos extranjeros y contra las generaciones futuras.

    La base de los aportes que el cambio en las relaciones de poder entre los géneros~sexos puede hacer para la construcción de una sociedad más equitativa, incluyente e igualitaria en el respeto a la diversidad, es la participación. En este sentido, el socialismo del siglo XXI deberá comprometerse a arbitrar mecanismos que garanticen la participación de las mujeres. No basta con la simple declaración de igualdad, porque igualdad de derechos en el orden patriarcal se mediatiza a través de los privilegios históricos del género masculino. Así, no ha bastado con reconocer a las mujeres el derecho a la participación, es imprescindible promover condiciones y mecanismos que garanticen que esa participación sea efectiva. Como el establecimiento de medidas temporales que, con el fin de establecer la igualdad de oportunidades en la práctica, permitan corregir aquellas situaciones que son el resultado del sistema social discriminatorio antropocéntrico y garantizar la igualdad de resultados.

    El socialismo del siglo XXI, no puede conformarse con la igualdad de oportunidades debe avanzar hacia la igualdad de resultados. Y también debe construir una nueva logica del poder, mas centrado en la ética de cuidado de la vida humana y natural, donde la debilidad no sea abusada por la fuerza. Las mujeres, y el feminismo del género y de la práctica, pretendemos una reelaboración de los valores para que el mundo sea más amigable y acogedor. En ese camino marcharón unidos feminismo y socialismo.

    Maria león
    presidenta de INAMUJER, “uno de los grandes planteamientos de las mujeres en los sectores populares es el acceso al crédito para desarrollar una pequeña empresa sin desatender a los hijos. En esa aspiración hemos avanzado. Para ello, el Gobierno ha diseñado programas a través del Banco de la Mujer, Vuelvan Caras y Madres del Barrio”1. Esta política implica, no tanto la liberación de la mujer como sí el reforzamiento de la doble jornada laboral que la fórmula patriarcado + capitalismo ha logrado generar y consolidar. Se trata de brindarle a la mujer posibilidades de trabajo (no el doméstico), pero perpetuando los roles históricamente impuestos por el patriarcado y manteniéndola bajo las rejas que supone la esclavitud doméstica; tomando el espíritu de lo expresado por María León, “sin desatender a los hijos” y “desatender” al marido.

                                  Conclusión 
    

    Gracias a la elaboración de este trabajo hemos podido llegar a conocer mucho mas de cerca los temas relacionados con la mujer en el socialismo.
    También aprendimos la lucha de las mujeres en esta época por defender sus derechos
    Estos conocimientos nos sirvieron de mucho para conocer afondo cada tema establecido y planteado en el trabajo, por otra parte será de gran ayuda en un presente o en un futuro, debido a que esta información llegara a manos de otras personas y conocerán mas sobre la historia.

    Comentario por flavio — 09/11/2016 @ 13:38 | Responder

  5. CLAVES METODOLÓGICAS PARA EL ESTUDIO DEL MOVIMIENTO FEMINISTA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
    grupo # 6
    Integrantes:

    de lista Nombre # de cuenta

    30 Katerin Yaneli Baca 20141001798
    34 Sofía Elizabeth Henríquez 20141005272
    36 Lidia Janet Cerrato 20141011213
    37 Cindy Gabriela Torres 20141012810
    38 Luisa Fernanda Cerrato 20141030643
    39 María Adelma Martínez 20141031312
    42 Cindy Fabiola Gómez 20151000234
    53 Lesli Yoseth Umanzor 20161005108

    Introducción.
    En el presente informe se hablará sobre las claves metodologías para el estudio del movimiento feminista de América Latina y el Caribe en lo cual se encuentran varios subtemas como es Claves método-lógicas feministas. Algunas características metodológicas de la investigación “Feminismo(s) en América Latina y El Caribe: la diversidad originaria”, Dos reflexiones finales a propósito de la investigación feminista. Citar-nos las feministas

    Objetivos.

    • Se analizar los puntos de vista y reflejo del desequilibro entre los aportes que al respecto han hecho las feministas europeas estadounidenses y las del llamado tercer mundo.

    • Comprender las claves método – lógicas feministas.

    • Analizar los prejuicios que oscurecen el análisis feminista.

    CLAVES METODOLÓGICAS PARA EL ESTUDIO DEL MOVIMIENTO FEMINISTA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
    Introducción
    ¿Existe la investigación propiamente feminista? ¿Un método, una metodología que pueda definirse como suya? Con estas preguntas se dio inicio a una serie de interesantes discusiones entre algunas investigadoras feministas. Al respecto, Eli Bartra2 en Debates en torno a una metodología feminista reunió algunos trabajos, entre ellos, los de Teresita de Barbieri, Mary Goldsmith, Sandra Harding y Maria Mies, como una muestra de los puntos de vista existentes y el reflejo del desequilibro entre los aportes que al respecto han hecho las feministas europeas, estadounidenses y las del llamado tercer mundo. Lo cierto es que la pregunta por la existencia o no de la investigación feminista tiene también una profunda relación con los dilemas propios de la investigación social en general (la cuestión del método, la metodología, las técnicas, las corrientes teóricas y las relaciones interdisciplinares) y en general con la cuestión de hacer ciencia. En ese sentido, el feminismo se alimenta de las discusiones sobre la forma de generar conocimiento, a la vez que propone nuevas perspectivas analíticas y profundas transformaciones que afectan la tradición científica. En todo caso, los debates al respecto, que son de reciente consideración, deben aportar y a la vez alimentarse de toda experiencia investigativa que se plantee desde cualquier corriente del feminismo. De allí el interés de registrar algunas reflexiones de corte epistemoló- gico-metodológico que emergieron a raíz de una investigación sobre la diversidad originaria del feminismo histórico en América Latina y El Caribe.
    Claves método-lógicas feministas
    Vale la pena hacer énfasis en que la investigación “Feminismo(s) en América Latina y El Caribe: la diversidad originaria” no tuvo como nudo problemático el género, la mujer o las mujeres (como una y otra vez se le clasificó cuando quise referirme al tema). No es, estrictamente, un estudio sobre la situación de las mujeres latinoamericanas y caribeñas o del origen de su opresión histórica, tampoco pretendió anclarse en la justificación de la existencia del movimiento o en las argumentaciones sobre la validez o no de sus acciones y métodos para la radical transformación o reforma social. Todos temas importantes, ya analizados e investigados. Partí de la convicción según la cual el movimiento tiene su razón de ser; es el resultado de las circunstancias históricas que derivan en la afectación a las mujeres por ser mujeres en distintos niveles, en todas las clases sociales y bajo cualquier clasificación, sin que dejen de ser diferentes unas y otras según esas mismas consideraciones. Reconocí desde el inicio su potencial transformador que obviamente, y como opera para todo movimiento sociopolítico hoy, sólo se hace efectivo en alianza y encuentro con otros movimientos, iniciativas, expresiones y organizaciones, porque ninguno por sí solo llevará a una verdadera e incorruptible revolución social. Aún así, es casi un despropósito no reconocer al feminismo la fuerza e implicaciones que ha tenido su cuestionamiento en el orden sociocultural vigente y todo lo que de él se deriva. La investigación mencionada se identificó abiertamente como feminista en tanto que acogió algunos criterios investigativos transversales desde esta perspectiva y se guió por la teoría feminista, la realizó una feminista y se ocupó del feminismo desde una postura crítica del mismo, que da cuenta de las fisuras, contradicciones y aciertos del movimiento y el pensamiento feminista. Considero que la conjugación de estos elementos: perspectiva, teoría, sujeta de investigación y objeto/sujetas de estudio, permite adjetivar la labor investigativa como feminista. En este contexto, para el análisis de la praxis movilizadora en el sentido de síntesis entre práctica y teoría, se tomaron en cuenta algunas claves metodológicas expuestas por investigadoras feministas y algunos autores. Tomé como marco referencial el trabajo de la socióloga francesa Andrée Michel,4 que nos alertó sobre cuatro prejuicios que oscurecen el análisis feminista: el cronocentrismo, el estatocentrismo, el androcentrismo y el eurocentrismo. Este aporte, que la autora hizo hacia los años setenta, lo actualicé y lo acerqué a una perspectiva latinoamericana al enriquecerlo con las reflexiones que han venido haciendo otras autoras y algunos autores, lo que a su vez permitió hacer un ejercicio crítico de doble vía: en primer lugar, fortalecer el planteamiento que hizo Michel en conversación con la realidad latinoamericana y, en segundo, perfilar una propuesta metodológica para el estudio desde la perspectiva regional. El “cronocentrismo”, se refiere a una actitud que “consiste en apreciar una condición pasada por la relación con las normas feministas de la sociedad contemporánea”. Ésta es una tara en la que fácilmente caemos influenciadas por la historia oficial y despolitizada, que con su pretensión de neutralidad impide ver las diferencias de concepción en distintos momentos, descontexualizando el feminismo, convirtiéndolo en una entidad fija en dos siglos de historia. Este mecanismo hace que se juzguen fenómenos tales como la reivindicación feminista de la autonomía del siglo pasado, tal cual se da en la actualidad, o que, por el contrario, se pierda la continuidad de los legados que permanecen y se recrean de una generación a otra, como por ejemplo el rastro de la reivindicación igual salario, a igual trabajo que surgió como una de las primeras exigencias y se sostiene hoy en los discursos, en tiempos de globalización económica jamás concebidos en su actual dimensión por las obreras de mediados del siglo XIX. En segundo lugar, Michel advierte sobre el “estatocentrismo”, definido como “otro aspecto del etnocentrismo: [que] consiste en tomar las normas de la propia clase social por la norma y en ocultar todo lo que de ella difiere”. El feminismo latinoamericano, en este sentido, ha reivindicado la necesaria articulación de las distintas dimensiones: género-sexo, clase, pero también la de etnia y colonialismo para todo análisis de la condición de las mujeres. Mary García Castro es contundente cuando afirma que: “las múltiples inscripciones como la raza, etnicidad, género y clase no son simples categorías de opresión, constituyen epicentros abiertos de lucha en total dependencia con las coyunturas y situaciones históricas”.6 Los análisis estatocéntricos, en el caso del feminismo histórico, refuerzan la invisibilización de gran parte de la praxis feminista. Dejan de lado las reivindicaciones de las mujeres socialistas y anarquistas, lo que para Latinoamérica implica negar las profundas raíces en las que se formó y su peculiar desarrollo en la región, en comparación con el proceso vivido por las feministas estadounidenses y europeas (con diferencias entre las del occidente, centro y oriente) o por el contrario desconociendo la complejidad del movimiento de las liberales y/o sufragistas. El historiador cubano Julio César González lo expresa de la siguiente manera: en muchos estudios la rigidez de las variables sólo permitió clasificaciones de burguesas y proletarias, trayendo un nuevo problema sobre todo en sectores importantes del sufragismo y feminismo liberal el cual no puede ser definido exactamente en una u otra variable. 7 El prejuicio estatocéntrico minimiza el cuestionamiento de feministas que han interpelado a su propio movimiento por reproductor de patrones etnocéntricos y racistas. En la reciente publicación del especial “Feminismos disidentes en América Latina”, de la revista Nouvelles Questions Féministes: Revue Internationale Francophone, encontramos una síntesis de estos señalamientos. Sueli Carneiro insiste en la propuesta de ennegrecer el feminismo, Jurema Wernek de reconsiderar la historia del feminismo a la luz de la lucha de las afrofeministas con su particular concepción y Marta Sánchez Néstor, desarma el mito de la disyuntiva entre la militancia feminista y la lucha de las mujeres indígenas en sus comunidades, partiendo de la sabiduría que les da la experiencia en la articulación de ambos procesos, no sin contradicciones y dificultades.8 En esta serie de cuestionamientos emerge otro elemento fundamental para el análisis: la perspectiva de la diversidad sexual, que de manera enfática proponen las militantes lesbianas, alertando sobre el prejuicio heterocéntrico. El lesbofeminismo9 ha interpelado al feminismo latinoamericano contemporáneo desde sus inicios; desde el I Encuentro Feminista Latinoamericano y de El Caribe de 1981, las lesbianas han hecho sentir su presencia y cada vez fueron revelando sus argumentos exigiendo el debilitamiento de las jerarquías y hegemonías sustentadas en la condición sexual y las deplorables réplicas del patriarcado interiorizado por las mismas feministas.
    De esta manera, la compleja perspectiva que integra sexo-género-clase-etnia-colonialismo-diversidad sexual contribuye a que los análisis asuman la articulación práxica de la realidad social, a la vez que le exige reconocer que el conflicto social y político no es sólo una expresión de la estructura económica. El tercer prejuicio identificado por Michel es el androcentrismo, que se refleja en una mirada masculinizante de la historia del feminismo. El efecto es devastador cuando, por ejemplo, se invisibilizan los aportes de las mujeres para sobrevalorar los esfuerzos de hombres sensibilizados por la causa feminista. Richard Evans,11 por ejemplo, resalta insistentemente el potencial de la obra de John Stuart Mill, pero desconoce la presencia de Harriet Taylor en la vida y obra del autor, a pesar de contar entre sus fuentes bibliográficas con el texto de ambos autores que, en 1969, Alice S. Rossi12 introdujo con un ensayo en el que evidenció claramente la participación de Harriet Taylor incluso en la obra cumbre de Mill: The subjection of Women, a la que le antecede el texto en coautoría Ensayos sobre la igualdad sexual que Rossi no duda en calificar de mucho más radical que el primero.
    de conocimiento y como sujetas de investigación; 2) al ser indiferentes ante la participación y aporte de las mujeres en la vida social; 3) cuando se considera que las mujeres no son susceptibles de ser objetos de investigación15 en tanto víctimas de la opresión y dominación masculina y/o; 4) al negarles su lugar como sujetas de transformación con sus actos de resistencia.16 Esto es, una abierta discriminación androcéntrica en las distintas dimensiones de la relación investigación/ciencia y condición genérica femenina. Por todo lo anterior Harding propone tres rasgos fundamentales para la investigación feminista: 1) El reconocimiento de los recursos empíricos y teóricos que aporta la investigación a través del estudio de las experiencias de las mujeres; 2) estar en favor de las mujeres como un nuevo propósito de las ciencias sociales, y 3) situar a la investigadora en el mismo plano crítico que el objeto de investigación. Diana Maffía, de acuerdo con Harding en las manifestaciones del androcentrismo, llama la atención además sobre los “dispositivos epistemológicos con los que se justifican tales exclusiones que tienen su origen en consideraciones filosóficas sobre el conocimiento y la producción de la verdad”. 17 Maffía se refiere especialmente a cuatro de estos dispositivos: la supuesta objetividad, la neutralidad valorativa de la ciencia, la literalidad del lenguaje y la exclusión de las emociones. Taras epistemológicas que sólo pueden superarse mediante un enfoque subjetivista, que reconozca la intersubjetividad, con una noción de sujeto que contempla al otro y a la otra también como sujeto. Regresemos a Andrée Michel y su llamado de atención sobre un cuarto prejuicio, el eurocentrismo mediante el cual se borra la presencia de las feministas no europeas y, agregamos, de las no estadounidenses. Si bien es cierto que la delimitación de los estudios es una necesidad metodológica, con ello no debemos justificar la invisibilización. Así, se rompen los puentes tendidos por las feministas en su concepción internacionalista, se minimiza la importancia de la diversidad que le da otro sentido a la acción política o se pierde el aporte de feministas como Flora Tristán,18 enlace entre Latinoamérica y Europa, entre la teoría y la praxis: feminista y socialista. La misma Michel cayó en este prejuicio cuando, al final de Feminismo, 19 planteó: La HISTORIA de las mujeres es, en primer lugar, la historia de la formación de su represión y de la ocultación de ésta. Pues la ocultación hace parte de la represión: no hay azar ni ciencia neutral. Por ello la historia de las mujeres no comienza a salir del silencio más que cuando las feministas de los Estados Unidos, de Inglaterra y de Europa Continental tratan de romper ese silencio y de explotar un pasado que no termina de asombrarnos. Y más adelante afirmó: Pero la historia de las mujeres no es sólo la historia de su represión, sino también la historia no menos ocultada hasta hoy, de su resistencia en el curso de los siglos a esta represión y a su encierro. Una protesta que va a acelerarse desde que los ideales de emancipación del individuo formulados desde el Renacimiento fueron ganando nuevas capas sociológicas. La protesta culmina hoy en los movimientos de la liberación de las mujeres.
    Éstos tienen por teatro los países desarrollados del hemisferio norte y hay que preguntarse sobre la posibilidad de que las luchas feministas lleguen a los países del hemisferio sur.20 Michel quiso develar el pasado feminista, identificando el origen de la opresión de las mujeres, sin dejar de lado las manifestaciones de resistencia. Sin embargo, sobrevaloró el estado de conciencia de las norteamericanas e inglesas a la vez que presentó una visión lamentable y lastímera de las mujeres del resto del mundo, cuando en Latinoamérica, paralelamente a las acciones sufragistas de sus colegas del “primer mundo”, aparecían expresiones de feminismo como la acción directa de las chilenas hacia 1876, que hicieron efectivo su derecho al voto bajo el pretexto de que la constitución no se los prohibía explícitamente, mientras se gestaba el fuerte movimiento de anarquistas por toda Latinoamérica haciendo de la reivindicación por la igualdad en la educación, el elemento irruptor de sus demandas. Michel se preguntó cómo llevar el movimiento de liberación de la mujer, a las mujeres de ese otro mundo, el tercero, las mismas que desde 1981, dos años antes de la edición española de su obra, se reunieron por primera vez en la ciudad de Bogotá para preguntarse por su ser feminista.21 Por todo lo anterior, es fundamental asumir como opción metodológica privilegiar la voz de las escritoras e investigadoras feministas, sin que con ello se descarten otras fuentes o se niegue la falta de subjetividad responsable en algunas de ellas. Como sujetas de investigación podemos reconocer lo susceptibles que somos al reflejar en nuestros estudios las contradicciones propias de los procesos en que, como mujeres, también estamos involucradas. No es posible despojarnos de nuestro ser y del tiempo en que vivimos, de las mediaciones que reorientan el análisis de tal manera que pueden hacerlo variar sustancialmente entre una década y otra. Pero comprenderlo, tenerlo siempre presente, es ya una herramienta metodológica de análisis.
    Algunas características metodológicas de la investigación “Feminismo(s) en América Latina y El Caribe: la diversidad originaria”
    La investigación fue un estudio exploratorio y descriptivo del que se desprendieron algunas inferencias que no logran abarcar la vastedad y densidad de un problema que requiere seguir siendo estudiado. Se orientó a partir de tres perspectivas que pueden nombrarse en unidad como un estudio feminista-crítico-latinoamericanista.22 Para explorar el surgimiento feminista y la diversidad originaria del movimiento existen diferentes estrategias: tomar como referencia el estudio de las publicaciones de mujeres y feministas; centrarse en la creación de organizaciones femeninas y feministas; rastrear las ideas sobre la emancipación de las mujeres que fueron emergiendo, se posicionaron o fueron abatidas; o por medio del estudio de los cambios legislativos e introducción de nuevas leyes en favor o en detrimento de las mujeres. La opción elegida para el estudio al que nos referimos constantemente en este artículo fue la de ir tras las referencias de las acciones conjuntas de mujeres o de diversas organizaciones como forma de presión y, a la vez, como huella de la concertación y disensos entre ellas. Se seleccionó material bibliográfico que incluyera distintas perspectivas, autores, autoras, de Latinoamérica y otras latitudes, material bibliográfico de la época (siglos XIX al XX) directamente de las voces de las actoras y de análisis que implican mediaciones de estudiosos y estudiosas en el tema del feminismo en la región; se incluyó bibliografía y documentación tanto impresa como la publicada en Internet.23 Existe una amplia difusión de las construcciones teóricas del feminismo y la recuperación testimonial de la historia del movimiento, aunque fragmentada y dispersa que requiere más elaboraciones que las sistematicen para que permitan estudios con perspectivas amplias y análisis de larga duración.
    La información revisada y consignada en fichas bibliográficas fue clasificada según algunas palabras clave, que posteriormente fueron reordenándose hasta convertirse en categorías e indicadores que posibilitaron la sistematización y el análisis, dándole cierto orden a las ideas que se desprenden del tema. Considero que el sistema categorial para la investigación: “Feminismo(s) en América Latina y El Caribe. La diversidad originaria” puede contribuir a posteriores investigaciones en el tema del desenvolvimiento del movimiento feminista en América Latina (véase cuadro). La sistematización de la información excedió la delimitación del tema de esta investigación por dos razones: en primer lugar, porque el estudio arrojó temas que aparecen como importantes en el área de conocimiento en el que se inscribe, pero que no se podían abordar en este proceso, así que se convirtieron en indicadores para futuras investigaciones. En segundo lugar, y como parte de los resultados de la labor investigativa, muestra los caminos que se pueden transitar posteriormente para continuar con la investigación en niveles explicativos y comprensivos y hacia la correlación con la dinámica de la diversidad feminista de las últimas décadas del siglo XX y lo transcurrido del actual. La riqueza del tema sobre las raíces del feminismo y el despliegue de la praxis feminista en Latinoamérica delimitaron temporalmente la investigación. Obedeciendo a una cierta lógica interna, el proceso indicó la necesidad de detenerse en la fase histórica del movimiento y darle una cierta unidad para su estudio, focalizando la mirada en el proceso de constitución del movimiento sociopolítico feminista y sus expresiones organizadas durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX.
    Para este estudio, fue de gran ayuda el recurso de las cronologías y genealogías, como una manera de recoger evidencias en el tiempo, sistematizarlas, delinear un panorama amplio y luego compararlas unas con otras. Ellas se constituyen en una excelente herramienta de análisis, incluso de difusión y trasmisión de la memoria histórica del feminismo. Es así como a partir de la investigación: “Feminismo(s) en América Latina…” se elaboraron la genealogía feminista y las cronologías: aprobación legal del sufragio femenino y Encuentros feministas. Estas tres sistematizaciones recogen las primeras manifestaciones feministas: desde la más vaga, sugerida por Alexandra Kollontai, que propone el origen del feminismo en la movilización obrera de las campesinas del siglo XVII y XVIII, hasta los datos más actuales que se pudieron recabar sobre las organizaciones de mujeres con rasgos del feminismo originario, la aprobación del sufragio para las mujeres en Kuwait en 200524 y el más reciente Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que se realizó en marzo de 2009 en México. Estas sistematizaciones fueron construidas para el análisis del tema, pero son en sí mismas un instrumento útil para posteriores investigaciones. Esta investigación giró en torno a una pregunta central: ¿La diversidad feminista, a la que hoy parece tan innovador llamar feminismos, es propia del feminismo contemporáneo, de la llamada nueva ola o, por el contrario, es una condición originaria y permanente del feminismo, con particularidades para el caso latinoamericano? Para contestarla, opté por develar las raíces del feminismo poniendo atención a la diversidad que se desató desde su nacimiento. Vale la pena advertir que el estudio estuvo siempre mediado por la sospecha de que el uso gramatical del plural para definir feminismos, surgió de la necesidad de nombrar la diversidad del movimiento, con la pretensión de la inclusión de esa diversidad, pero que a la vez se convierte en una manera de nombrar las diferencias haciéndolas casi irreconciliables. El feminismo histórico contiene ideas orientadoras de la praxis que se recrean, redimensionan, desaparecen para reaparecer en nuevas versiones que le dan una continuidad a la praxis feminista en cada contexto y de manera heterogénea. Nuevas preguntas aparecieron: ¿existe diferencia entre el feminismo europeo, el estadounidense y el latinoamericano?, ¿es el feminismo latinoamericano un reflejo de ese primer feminismo de Europa y los Estados Unidos o, por el contrario, es una expresión particular?
    Una cuestión más me interesa destacar en este repertorio de inquietudes. Me refiero al sufragismo como una de las más importantes reivindicaciones en tanto que expresaba, de manera concreta, el anhelo por la ampliación de los derechos civiles y políticos para las mujeres. Es necesario en esta cuestión preguntarse si para el caso de América Latina fue un logro o una concesión. Y por último, si la lucha por el sufragio y la participación política de las mujeres en los partidos políticos feministas ofrecen los primeros antecedentes para lo que hoy se reconoce como la corriente de la autonomía y el proceso de institucionalización del movimiento. En este sentido, la clave metodológica fue privilegiar la elaboración de preguntas de investigación, tomando como centro la inquietud del lugar del feminismo latinoamericano y caribeño en cada rastreo, como una estrategia, también política, para no perder de vista la experiencia de las feministas históricas de la región.
    Dos reflexiones finales a propósito de la investigación feminista. Citar-nos las feministas
    Las investigadoras feministas nos enfrentamos a la invisibilización que hace la historia (generalmente los historiadores) de la presencia de las mujeres, de sus argumentos y acciones. Por fortuna, han surgido aportes teóricos durante el último siglo que recuperan a multitud de mujeres participantes activas en la vida cotidiana, los grandes acontecimientos y en su propia manera de manifestarse y movilizarse. Los trabajos de Richard Evans25 y Luis Vitale26 son textos obligados a la hora de des-velar la praxis movilizadora feminista desde las perspec- tivas europea-estadounidense y latinoamericana, respectivamente. Estas elaboraciones se alimentaron de trabajos teóricos de mujeres de todo el mundo referidos a las mujeres y/o al feminismo en sus contextos locales, ellos hicieron el tejido. Con todo y la buena voluntad que les asiste, y sin dejar de hacer reconocimientos a Evans por reivindicar el lugar de la historia feminista como parte de la historia política y no exclusivamente como parte de la historia social y a Vitale por la admiración que le suscita la lucha feminista, es fundamental que las mismas mujeres, académicas y militantes del feminismo, vuelvan a su historia para contarla, una manera de transmisión de conocimiento y de fortalecimiento subjetivo, desde el movimiento mismo. Es por esto que los aportes de las mujeres que se han dedicado a rearmar la historia con su mirada, desde una perspectiva feminista internacionalista y que le arrebatan las luchas mujeriles y feministas al olvido, gozan de un doble interés. Sin desconocer la importancia y las abundantes elaboraciones sobre el feminismo centrado en temáticas o aprehendiendo la realidad local, subregional y/o nacional, quiero destacar algunas de las reflexiones en una perspectiva ampliada, en el sentido de rescate de la memoria histórica con una concepción internacionalista del ejercicio político colectivo de las mujeres. Comenzaría con Alexandra Kollontai y sus seminarios Sobre la liberación de la mujer, 27 obra de su tiempo y en el contexto de la revolución rusa; Andrée Michel con El feminismo, 28 desde una perspectiva marxista; la aportación, más reciente, de Celia Amorós con su ya clásico Tiempo de feminismo: Sobre feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad, 29 y entre la obra de Karen Offen, su elaboración de una definición histórica del concepto en: “Defining feminism: a comparative historical approach”
    Desde una perspectiva histórica y latinoamericanista para una revisión de la historia del feminismo hasta nuestros días son fundamentales algunos análisis como los de Francesca Gargallo31 con Ideas feministas latinoamericanas, aporte crítico al movimiento y a sus ideas en América Latina; Norma Mogrovejo32 que rescata la historia de la movilización lésbica, para la que fue aún más importante la vía de la literatura en sus inicios, con una militancia que se enfrenta a la doble censura social y política. Por su parte, Gabriele Küppers, feminista hispanoamericanita alemana, con múltiples elaboraciones a la luz de su propia participación en espacios de encuentro de mujeres y feministas, presenta: “De la protesta a la propuesta… a la protesta? ‘Engendrando’ nuevas perspectivas solidarias e internacionales desde el feminismo”.33 Desde una perspectiva histórica contemporánea del movimiento que resurge desde los años sesenta, existe una abundante producción de todo tipo (artículos impresos y en línea, publicaciones seriadas, videos, libros), que requiere ser sistematizada en términos de elaboraciones que pongan en diálogo los acuerdos y disensos y que trate de incluir a todas las voces, independientemente de la tendencia ideológica. Entre los aportes en este sentido están los de Teresita de Barbieri y Orlandina Rivera,34 Virgina Vargas,35 Virginia Guzmán, Maruja Barrig,37 Leila González,38 Sonia Álvarez,39 Gloria Careaga,40 Amalia Fischer,41 y Olga Amparo Sánchez.42 Muy recientemente se han publicado las recopilaciones de Nathalie Lebon y Elizabeth Maier De lo privado a lo público: 30 años de lucha ciudadana de las mujeres en América Latina43 y la de María Luisa Femenías Feminismos de París a la Plata, 44 ambas compuestas por trabajos de distintos autores y autoras en Latinoamérica. También contamos con la recopilación publicada por el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG, UNAM) a cargo de Gloria Careaga que tiene el mérito de surgir como sistematización de las ponencias y discusiones en el marco del Simposio: Feminismos latinoamericanos: retos y perspectivas 45 y contamos con la edición especial “Feminismos disidentes en América Latina y el Caribe”, de la revista Nouvelles Questions Féministes, bajo la coordinación de Ochy Curiel, Jules Falquet y Sabine Masson, donde se da lugar a algunas de las voces más rebeldes del movimiento. Éstos y otros esfuerzos se constituyen en interesantes aportes y gozan de la fortaleza que tienen estas elaboraciones. Me refiero a que las recopilaciones permiten mostrar distintos puntos de vista y estudios con mayor profundidad sobre un tema específico o en una delimitación territorial y/o temporal. Este tipo de trabajos deben contribuir a esfuerzos que los trasciendan, mediante investigaciones hechas por feministas que pongan en diálogo todos estos aportes y los hagan parte de estudios que complementen el campo de conocimiento con análisis amplios en clave latinoamericanista y, en lo posible, acordes a la herencia internacionalista del movimiento.
    Otro nudo de la investigación hecha por feministas: el lugar de la investigadora entre la militancia y la academia
    En la ya mencionada compilación de Bartra, se destaca la discusión de dos académicas que nos lleva al terreno de la disputa: ¿academia o militancia? Se pueden encontrar posturas intermedias, pero vale la pena recuperar esta oposición. De “un lado” se encuentra Maria Mies, quien define (y se define en) la investigación feminista como una propuesta que requiere politizar la ciencia, que exige, por lo tanto, una relación estrecha entre la generación de conocimiento y los movimientos sociales. Según Mies no se conoce para transformar, sino que se transforma para conocer, uno de sus lineamientos metodológicos feministas más discutidos.46 En contraposición, Teresita de Barbieri, preocupada por lo técnico de la investigación social con cierto grado de rigurosidad científica, asume una actitud de mayor cautela al respecto: Privilegiar el interés político lleva a confundir la producción de conocimiento con la acción política, de modo que el resultado no es ni una ni la otra, ni buena investigación, ni buena política. Más grave aún: se puede caer en la generación de propuestas políticas con apariencias científicas, pero que no están basadas en el trabajo sistemático y riguroso que exige la investigación social. Es decir, se corre el riesgo grave de comprometer voluntades y generar expectativas en sectores más o menos amplios de mujeres y varones sobre problemas mal planteados, datos que no resisten pruebas de validez y confiabilidad, determinaciones y causalidades erróneas, débiles o inexistentes, inferencias insuficientes, con las consecuencias sobre proyectos políticos que tienen altas probabilidades de conducir al fracaso.47 Y más adelante: Soy de las que está convencida de que la investigación produce conocimientos valiosos para la práctica feminista y la superación de las desigualdades sociales es relativamente independiente del proyecto político de sus practicantes. Este compromiso puede hacer más elaborada, precisa y fina la investigación; puede abrir problemas que otras sensibilidades y adiestramientos no permite percibir; y puede motivar el arrojo a crear técnicas nuevas para el análisis de la información. Pero de ninguna manera la orientación ético-política —cualquiera que sea— sustituye el trabajo disciplinado, paciente, a veces tedioso y descorazonante, que compensa la euforia de participar desde las habilidades personales, en un proyecto más amplio de cambio social. Comparto con la antropóloga brasileña Luiza Heilborn la propuesta de distinguir la investigación de la política en la producción de conocimientos sobre las relaciones de género en los espacios latinoamericanos.48 Cabe preguntarse entonces: ¿la investigación y la acción van por caminos paralelos con algunas intersecciones? Y si es así, ¿quién y cómo crear los puentes? Esta investigación puso en evidencia la necesidad de las intersecciones de terrenos aparentemente diferenciados y delimitados, a la vez que ha exigido hacer énfasis en una de las alternativas y abrirle el espacio a la labor académica. En este sentido, resulta muy acertada la aseveración de Marta Lamas cuando platea que: Así como “el estrépito de la militancia crea sordera respecto a los logros” también deja poco tiempo para el registro de lo vivido y su conceptualización: casi no se discute por escrito ni se elaboran informes o testimonios. Esta carencia de publicaciones obstaculiza el análisis de las virtudes y los vicios en las prácticas que el movimiento impulsa, así como un debate político riguroso y sostenido. La falta de un verdadero debate intelectual también incide en la ausencia de autocrítica y reflexión colectivas en torno a las enormes dificultades y sustantivos triunfos de las feministas en el desarrollo de un trabajo público concertado.49 Es cierto, en ocasiones el ejercicio investigativo implica tomar cierta distancia del activismo y sobre todo de las urgencias de la acción, sin embargo, cada reflexión variaría sustancialmente sin la perspectiva que nos da el trabajo con las mujeres y la construcción con el nosotras feministas. En esto me adhiero a la afirmación de Sandra Harding cuando plantea que: “Un rasgo distintivo de la investigación feminista es que define su problemática desde la perspectiva de las experiencias femeninas y que, también, emplea estas experiencias como un indicador significativo de la ‘realidad’ contra la cual se deben contrastar las hipótesis”.50 Se trata de una propuesta epistemológica con base en un saber situado, sensible, que reconoce el hacer ciencia también como una acción social y, por lo tanto, derivada de las relaciones humanas. Se puede afirmar entonces, luego de este recorrido por las discusiones sobre el método y la metodología de conocimiento en complicidad con el feminismo, que también la praxis feminista tiene un perfil epistemológico, que cuestiona todas las formas del conocimiento. La historiadora Ana Lau nos dice al respecto: El feminismo no sólo ha conseguido llamar la atención sobre la invisibilidad y la ausencia de las mujeres en el mundo público, su subordinación y explotación, sino que ha ido formando un corpus teórico novedoso que ha transformado todos los campos del conocimiento y por ende ha incidido tanto en los discursos políticos como en las prácticas sociales.
    Éste es el resultado de la praxis feminista y su tránsito por una larga historia. Praxis que con el tiempo ha tenido nuevos y cada vez más complejos perfiles, que ha transformado los contenidos de sus propios discursos, incluso la idea misma de lo que es el feminismo, según el momento, las sujetas, la reacción patriarcal y el mismo desarrollo del conocimiento.

    Conclusión.

    • Se comprendieron los puntos de vista y reflejo del desequilibro entre los aportes que al respecto han hecho las feministas europeas estadounidenses y las del llamado tercer mundo.

    • Se comprendió lo que significa cada prejuicio que oscurecen el análisis feminista.

    Comentario por Katerin Baca — 08/11/2016 @ 02:25 | Responder

  6. Universidad Nacional Autónoma de Honduras
    Estudios de la Mujer
    Docente: Doctora Anarella Vélez
    Sección: Viernes 100
    Grupo #4
    Estudiar la Masculinidad ¿Para qué?
    Integrantes:
    Soad Marie Zelaya Nasser 20141003278
    Skarlet Yaqueline Oviedo 20141002215
    Jansie Faviola Sosa Lopez 20141031724
    Yaselin Alejandra Hernandez Aragon 20161001480
    Tegucigalpa M.D.C. 21 de Octubre del año 2016

    Introducción
    En el siguiente informe se dará a conocer la importancia de porqué y para que estudiar la masculinidad de un puesto de vista diferente o feminista. Como estos surgen ante la presencia de una mujer y porque el hombre cambia su manera de pensar al ver la capacidad de la mujer ante la presencia de ellos y su omnipotencia, estas creencias se irán degenerando según el crecimiento feminista del empoderamiento de la mujer en la sociedad.
    Marco Teórico
    Antes de pretender dar un vistazo a los estudios sobre masculinidad es necesario distinguir dos de los senderos en que éstos han transitado, que bien pudieran confundirse por haber sido bautizados de manera similar, lo cual, sin embargo, no los asimila en términos de sus objetivos: uno se refiere a los movimientos de varones; otro a los grupos de varones y, dentro de éstos, a los estudios sobre varones y masculinidades. Los movimientos de varones han sido actividades organizadas y reivindicativas que tienen a los varones como centro de su interés; estos movimientos tienden a reclamar la recuperación de los privilegios perdidos o a demandar el ejercicio de algunos derechos que sienten desatendidos ante los avances de las mujeres. Ejemplos de éstos son, el movimiento mitopoético y el movimiento por el derecho de los hombres surgidos ambos en Estados Unidos a finales de la década de los 80 y ambos defendiendo, sin más desarrollo teórico, la idea de que el feminismo es nocivo para la masculinidad (Véase una revisión en Bonino, 2003 y Menjívar, 2004). Esta clase de movimientos conservadores surgen y se reagrupan como reacción ante los avances de las mujeres en el ejercicio de sus derechos a partir de los movimientos y estudios feministas. La corriente mitopoética, en términos generales, reafirma los arquetipos masculinos reproduciendo de esa manera los estereotipos de la masculinidad tradicional
    Los “men’s rights” enfocan más su discurso hacia la defensa de los hombres contra algunas disposiciones legales que consideran desventajosas para ellos, relacionadas con la custodia de los hijos, divorcio, violencia, etc.
    En México, en el año 2004, se manifestó una pequeña asociación de varones esgrimiendo discursos conservadores similares a los de los 80, pretendiendo instaurar un “día mundial del hombre” justificado como reacción ante la existencia del “día mundial de la mujer” entre otras cosas que, aunque no tuvieron mayor eco, es importante mirar, para no confundir con otro tipo de agrupaciones de varones. Para evitar la confusión de objetivos y manifestaciones, Connell (2003) sugiere denominar grupo de varones a otro tipo de movimiento documentado, que tiene como objetivo primordial, a diferencia de los anteriores, desmantelar los supuestos patriarcales que mantienen la opresión de las mujeres, a través de diferentes estrategias y actividades dirigidas a tal fin. Estos grupos buscan desmontar el actual modelo, denominado por este mismo autor en 1987, masculinidad hegemónica, pretendiendo con ello lograr la igualdad de trato entre varones y mujeres. Reconocen, por tanto, las injusticias de género y son autocríticos respecto de su propio ejercicio del poder. Algunos de estos grupos surgen de la reflexión y conocimiento feminista, aunque otros más se organizan en torno a su propia vivencia alienante o reflexión sobre la masculinidad hegemónica (Bonino, 2003), reconociendo que los quebrantos legales que dicen padecer los miembros de algunos movimientos conservadores, no lo serían si se desmantelara el sistema patriarcal que mantiene en desventaja histórica a las mujeres como sujetos sociales. Los grupos de varones surgieron en los años setenta en países escandinavos y en Estados Unidos bajo la denominación de antisexistas , y se nombran profeministas a partir de los años 90 en Estados Unidos y en Europa, por apoyar explícitamente las reivindicaciones de las mujeres. Recientemente en los países latinos y en España se ha dado por llamarles Hombres por la Igualdad , aunque en general se les sigue reconociendo como grupos de varones con diferentes especificidades. Esta corriente se ha insertado en las universidades, tanto en Europa como en Norteamérica y América Latina, generándose investigación y reflexión académica sobre la condición masculina a través de los llamados “estudios críticos sobre varones y masculinidades”
    Los varones como objeto de estudio
    De acuerdo con Benedito Medrado y Jorge Lyra (2008), los estudios sobre varones produjeron sus primeras publicaciones en los años 80 y en México, a decir de Elsa Guevara (2001), las primeras reflexiones teóricas y políticas al respecto surgieron en los años 90. Sin embargo, estos estudios no desarrollaron un corpus teórico propio ni una teoría de aplicación general, a excepción de los trabajos de Robert Connell (véase Jociles, 2001; Medrado y Lyra, 2008). Podría decirse que fue en la década de los ochenta cuando los varones se convirtieron explícitamente en objetos de estudio desde una perspectiva de género pues, cabe recordar que, ya a finales de los años cincuenta, en algunas revistas de Ciencias Sociales en Estados Unidos se publicaron las primeras discusiones e investigaciones acerca de “el rol sexual masculino”, en las que el tema central era su posibilidad de cambio. En ese tiempo la teoría funcionalista de los roles sexuales junto con la teoría de la familia nuclear como tipo ideal dominaba el discurso sociológico -y también psicológico- occidental sobre la mujer y omitía cualquier mención a las relaciones de poder, aludiendo eso sí, a las relaciones complementarias entre los roles masculinos y femeninos (véase Carrigan, Connel y Lee, 2002 y León, 1995). Los roles sociales, aunque concebidos como no naturales, encasillaban a los varones y mujeres en papeles preconcebidos y necesarios para el buen funcionamiento social, es decir, parten de definiciones normativas sobre la masculinidad y la feminidad.
    Conclusión
    Podemos observar como el pasar de tiempo el hombre cambia su manera de pensar de la mujer y esta empieza a tener una gran relevancia en la vida y los hechos que esta crea en el momento en el que el hombre permite que se involucre y en cuanto la mujer decide tomar cartas en el asunto en cuanto al empoderamiento ante la sociedad para alejar este machismo y empezar a apreciar los actos realizados por la mujer.

    Comentario por Soad Marie Zelaya Nasser — 28/10/2016 @ 03:59 | Responder

  7. UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS

    LA CIENCIA Y EL GÉNERO

    DRA. Anarella Velez Asejo

    GRUPO # 1
    SECCION: 1000

    Integrantes

    Leyla Esperanza López Zelaya 20070006088
    Lilian Mabel Flores Reyes 20101002088
    Karen Banessa Canales Ávila 20101002485
    Issela Magdalena Duron Rosales 20101003534
    Alma Lucia Mendoza García 20101011498
    Jessy Carolina Núñez Castro 20111001095
    Deyrin Maleny Rivas Martínez 20111011590
    Lizbeth Betancourth 20101011274

    Tegucigalpa M.D.C 30 de septiembre del 2016

    INTRODUCCIÓN
    La reflexión acerca del género y ciencia y sus vinculaciones
    ha generado grandes hipótesis
    Hoy en día hablar de género resulta de fundamental importancia por su impacto en el desarrollo de hombres y mujeres, en la construcción de sociedades más justas y respetuosas de la dignidad humana.
    La historia nos ha dado múltiples muestras de discriminación, especialmente sobre las mujeres, cuyo origen se encuentra en estereotipos sexuales y culturales.
    Superar estos problemas es una labor que exige atención desde distintos frentes: político, jurídico y, desde luego, cultural y educativo.
    Reconocer la igualdad en derechos implica dos condiciones: la igualdad de oportunidades y la creación de condiciones para que esas oportunidades puedan aprovecharse por igual.
    La equidad es el reconocimiento de que todas las personas somos iguales en dignidad y derechos y, por tanto, que todas deberían tener garantizadas las mismas oportunidades para orientar su vida en la forma que ellas mismas decidan y estar a salvo de privaciones graves

    Estos estudios no tienen como único fin el de coleccionar listas de nombres de mujeres científicas o tecnólogas. Muchas de ellas hicieron contribuciones notables a los problemas científicos de los que se ocuparon, y la historia de la ciencia ya no podrá ser contada sin referirse a sus aportaciones. Es importante que estos estudios recojan también las circunstancias familiares, sociales y económicas que hicieron posible que estas mujeres destacaran en un ámbito que les era hostil.

    OBJETIVOS
     Dar a conocer la experiencia de nuestras lideresas en la historia con estudios feministas y de género.

     Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas de conocimiento pleno de nuestro derecho.

     Conocer y utilizar las herramientas metodológicas básicas para llevar a cabo una investigación feminista en todos los ámbitos.

     Generar proyectos de investigación y de calidad y competitivas que nos permitan tener un mejor enfoque de la mujer en todos los ámbitos culturales y familiares, políticas y sociales.

    ARGUMENTO

    La limitación del acceso al saber, los obstáculos para alcanzar y mantener una superación constante e ingresar a las instituciones que la certifican, las dificultades para obtener asensos y el consiguiente poder que ello supone, dan cuenta de una de las restricciones más fuertes que la historia y la cultura patriarcal impuestas a las mujeres, tomando la inequidad y la injusticia, el ejercicio de poder, la violencia, el irrespeto y la carencia de humanismo, desfavorables las mujeres.-Es uno de los modos esenciales en que la realidad social se organiza, se construye simbólicamente, el orden sociocultural configurado sobre la base de la sexualidad definida expresándose a través del género. -Haciendo referencia a un orden de género binario: masculino-femenino, dos modos de vida, dos tipos de subjetividad, de atributos eróticos, económicos, sociales, culturales, psicológicos, políticos, dos modos de sentir y de existir. Así, la categoría género permite comprender las asignaciones y expectativas socioculturales que se construyen con respecto a las diferencias sexuales: las actividades y creaciones de las personas, el hacer en el mundo, la intelectualidad y la afectividad, el lenguaje, concepciones, valores, el imaginario, las fantasías, los deseos, la identidad, la autopercepción corporal y subjetiva, el sentido de mismidad, los bienes materiales y simbólicos, los recursos vitales, el poder, la capacidad para vivir, posición social, estatus, oportunidades, el sentido de la vida y los límites propios. La noción de lo femenino está asociada, entre otras cosas, a la maternidad, a lo que es dado por “la naturaleza”, al hecho de engendrar y parir.- De ahí deriva la idea de lo femenino vinculado a dulzura, la delicadeza, al cuidado, a ser más para los otros que para sí, al lugar de la emoción, de los afectos, de los sentimientos, de la intuición. Lo femenino que es atribuido a las mujeres, las cuales, en cumplimiento del “mandato cultural”, deben asumir el papel de madre esposa-ama de casa, liderar una familia y ser su pilar emocional. En las mujeres,el que hacer y el sentido de la vida se orientan hacia los demás, la presencia del amor conyugal y familiar, sostenido fundamentalmente por las mujeres, sin suficiente reciprocidad en muchas ocasiones, se convierte en un pilar de dominación y de inequidad afectiva. Lo masculino se articula alrededor de la virilidad, de la erección, del sexo como placer, de la homofobia. La perfección, la eficacia, la excelencia, el éxito, la razón, la capacidad para emprender, dominar, competir son los atributos psicológicos expresados en papeles instrumentales que se asocian a la masculinidad. Es éste el lugar de la cognición, del intelecto, del saber, de la cultura, del poder, la solvencia económica y la capacidad resolutiva en el ámbito público. Se excluye de aquí cualquier noción asociada a los afectos, la intuición o la emoción esto se atribuye predominantemente a los hombres quienes deben asumirlo si desean ser considerados masculinos. Aquí se dirime la identidad de género y la personal. Esta escisión de género se expresa, además, en una división/exclusión de la propia vida: un espacio público, productivo, remunerado, moderno, con progreso científico técnico, con movilidad, conectado con el comercio, la ganancia, la política y los asuntos internacionales y un espacio privado, reproductivo, estático, tradicional, conservador, no remunerado. La idea de lo masculino y ser hombre aparece vinculada al ámbito público. Los hombres deben desempeñarse en la vida pública, ése es su espacio, para lo cual deben ostentar sabiduría, poder y demostrar excelencia, eficacia, racionalidad. Este espacio es visible, tangible, es el único donde el trabajo es remunerado, medible. Lo femenino se ubica en el ámbito privado, doméstico, familiar, del cuidado a los otros, de los afectos, de la reproducción de la vida, del trabajo no remunerado, invisible, y que aparece como propio de las mujeres por naturaleza. Ellas están “mejor dotadas” para el ámbito privado y social, exigencias, por lo que se les ha impedido históricamente el acceso a la educación, al saber, a la cultura, a la ciencia, al trabajo fuera del hogar y al poder que de ello se derive, de este modo, no se vea afectada la “función natural” esencial, para la cual han sido “destinadas”. En una misma persona pueden confluir cosmovisiones de género diversas tradicional y moderna.-Existe un sincretismo en la cultura como subjetividad, como vivencia social y también en la subjetividad individual.-Los valores y papeles escindidos para cada género tienen reconocimiento social diferenciado; esta construcción cultural pretende, apoyarse en una dicotómica jerarquización que acentúa la supremacía de lo masculino como valor y convierte lo diferente en desigual. Es éste el punto cardinal de la cultura patriarcal: las relaciones de poder de género. Lo masculino (atribuido a los hombres) se erige como supremo sobre lo femenino (atribuido a las mujeres). Los hombres aparecen como dueños y dirigentes del mundo, de sus familias, mujeres, hijos e hijas. Algo es lo legítimo, superior y paradigmático: lo masculino. Algo es poco legítimo, inferior y sometido: lo femenino. Al espacio público, origen, cultura, sociedad y no en la naturaleza.
    Los modelos patriarcales se expanden hoy, vertiginosamente ante la globalización, aunque ello apunte hacia un sincretismo en el cual se vertebran diversidad de costumbres, tradiciones, religiones, relaciones económicas y núcleos de género.-Quebrantando el equilibrio anterior, donde regía un orden entre los géneros por el cual las mujeres lo femenino y lo masculino trastabillan, las demarcaciones de lo público y lo privado se diversificando fisuras que amenazan con el quiebre del paradigma que legitimó durante siglos las desigualdades de género, en el cual se les exige practica en familia, escuela y sociedad en general, por el tipo de estudios o profesiones que se espera que cursen o desempeñen, por las preferencias docentes que se les forman, los modelos y mecanismos para la interiorización. En esta socialización cristalizan las subculturas de género, la sociedad en general y las tradiciones culturales.
    La ciencia ha sido concebida como una relación de dominio y explotación ejercida por el ser humano sobre la naturaleza, mediante ingenios e inventos, para transformarla en nuestro provecho y proveer conocimientos verdaderos con la concepción tradicional o concepción heredada de la ciencia, vista como una empresa autónoma, objetiva basada en la aplicación de un código de racionalidad ajeno a cualquier tipo de interferencia externa.
    Aparece una concepción esencialista y triunfalista de las ciencias, en la cual —desde una linealidad— a más ciencia, más tecnología, más riqueza, más bienestar social a una separación entre ciencia y sociedad.
    En las publicaciones científicas del siglo XIX se aprecia cada vez más la especialización del lenguaje, el intento creciente de la objetividad apoyado no sólo por el perfeccionamiento del método científico, sino también en la separación de toda valoración, de toda expresión de cultura espiritual, concebida como extrínseca a la ciencia, emoción, sensibilidad, espíritu, belleza, se confrontaron cada vez más con mate matización, experimentación, objetividad, operándose así una fractura al interior de la creación humana.
    La crítica al positivismo destaca, como causa de la decadencia de la cultura, el olvido del mundo de la vida y de la subjetividad: la racionalidad se ha restringido a las meras ciencias de los hechos, las cuales producen meros hombres de guerras y crisis ecológica, impactos militares y económicos promovieron, desde los años sesenta hasta hoy, cuestionamientos acerca de la excelencia racional y la supuesta neutralidad de la ciencia comenzando a indagar acerca del condicionamiento de la ciencia, los valores subyacentes a su desarrollo y los impactos sociales que venían produciéndose la globalización de la ciencia y la tecnología (amenazas y catástrofes nucleares, residuos tóxicos, aditivos alimentarios, alimentos transgénicos, envenenamiento farmacéutico, derramamiento de petróleo.-Ya no se asocia progreso científico con bienestar social. La ciencia y la tecnología se cuestionan, se hacen objeto de examen, de debate social y político. Se añade a esto el hecho de que hoy, las ciencias se desarrollan sobre la base de la producción de tecnologías muy sofisticadas, y éstas también se sostienen sobre avances científicos, por eso se tiende cada vez más a hablar de tecno ciencia empleando métodos y técnicas , a la vez que un cuerpo de conocimientos y procedimientos organizados como un medio para resolver problemas feministas.-Cuestionando las teorías que fundamentan el orden patriarcal que a su vez cuestionan una noción de ciencia neutral de conocimientos científicos, transitando también por caminos dicotómicos donde lo cuantitativo, en tanto modo de hacer ciencia, ha sido legitimado, promovido e impuesto como lugar del saber, aparece la universalización de un camino, la absolutización de una parte convertida en paradigma de la ciencia y del saber científico legitimado la intangibilidad subyacente a la dicotomía de género, lo que la ideología patriarcal pacientemente ha tejido desde hace milenios tangible versus lo subjetivo, no visible, no medible, la dicotomía objeto-sujeto, cultura-naturaleza, cuerpo-mente, individuo-sociedad, público-privado, razón-emoción, feminista y su equidad en la sociedad.
    Mujeres: hacia la ciencia
    El Renacimiento y la revolución científica, a mediados del siglo XVII, cuando se planteó el acceso de las mujeres a la educación elemental y surgió la polémica sobre su capacidad biológica para ello, floreció la literatura para damas, se crearon los salones científico literarios dirigidos por mujeres ilustres, de clases privilegiadas y de modo excepcional. La idea social generalizada era que las mujeres poseían insuficiente capacidad para aprender, lograr un saber y mantenerlo, es decir, que eran inferiores intelectualmente. Esto luego ha sido sostenido y defendido por ciencias como la biología, neurociencias, para reproducir el androcentrismo justificando la inferioridad y el sometimiento de las mujeres, su intelectual, cognitiva, buscando condicionamientos lineales o semejanzas con el comportamiento animal. El siglo XIX, cuando las mujeres se propusieron el acceso a la educación de alto nivel, sin restricciones, a las ciencias, a las instituciones universitarias, a las academias, sobre todo en Occidente, y de modo paulatino.-Con excepciones aisladas (en los conventos o las mujeres de la ilustración), imposibilitando el acceso a universidades europeas se produjo, por lo general, en el último tercio del siglo XIX (Suiza en 1860, Gran Bretaña en 1870, Francia en 1880, Alemania en 1900, España en 1910), a las universidades americanas en el primer tercio del XX, y en la segunda mitad del XX se dio acceso a las mujeres a las academias científicas. Celia Amorós afirma que “ya en nuestro siglo —refiriéndose al XX— hasta las vísperas de la Guerra y hasta 1965 en Francia y 1975
    Según Pérez Sedeño, Eulalia. Las mujeres en el sistema de ciencia a cuyos integrantes se les considera infantiles, inmaduros, débiles, la imagen del psicoanálisis acerca de la mujer como un varón castrado que pasa su vida envidiando el pene, evidencia el androcentrismo de estas consideraciones. Podríamos suponer, sin embargo, que la creciente presencia de mujeres en los espacios de creación científica puede impactar y promover la deconstrucción de tales valores.
    Cuando las mujeres entran a formar parte del cuadro, ya sea como objetos de investigación en las ciencias sociales o como investigadoras, se tambalean los paradigmas establecidos. Se cuestiona la definición del ámbito de objetos del paradigma de investigación, así como sus unidades de medida, sus métodos de verificación, la supuesta neutralidad de su terminología teórica, las pretensiones de universalidad de sus modelos y metáforas.
    Conocemos, por ejemplo, el impacto que ha ejercido la presencia de mujeres en la teoría psicoanalítica, que ha dado lugar a la conformación de un grupo de notables especialistas de prolifera producción y análisis crítico de dicha teoría, desde posiciones feministas que cuestionan el sesgo heliocéntrico del psicoanálisis ortodoxo.
    Ante los papeles a desempeñar. La maternidad aún aflora como una manera de retener a las mujeres en el hogar y de hacerlas renunciar a la autonomía. -Evidencia de ello son las exigencias en cuanto a la organización de tiempo y espacio por género, en este sentido, las actividades se realizan como si la vida pública fuera la más importante. Desde esta visión, las mujeres muchas veces son excluidas, se sienten excluidas o se auto excluyen de la participación en actividades muy complejas o de dirección que conspiren contra el tiempo que, por mandato cultural, deben emplear en la vida doméstica. Esto esencialmente ocurre por la insuficiente re dimensión de los roles de género tradicionales a la vez que por la perpetuidad patriarcal que continúa privilegiando los espacios públicos para hombres y los privados para mujeres. En muchos contextos socioculturales a las mujeres se le limita el acceso a la educación, a las ciencias y a puestos de toma de decisión, o para alcanzar elevados niveles de superación en comparación con los hombres.

    MARCO CONCEPTUAL
    Género: El término género proviene del latín genĕris. el concepto de género hace referencia a una clasificación de individuos o cosas en las que los mismos pueden ser ordenados según sus rasgos o características particulares que los caractericen. se lo entiende al género como el conjunto de elementos determinados por las sociedades con respecto a la sexualidad de los individuos, es decir que se clasifica a las personas en género masculino o femenino.

    Ciencia: La ciencia se encuentra regida por determinados métodos que comprenden una serie de normas y pasos. gracias a un riguroso y estricto uso de éstos métodos, son validados los razonamientos que se desprenden de los procesos de investigación, dando rigor científico a las conclusiones obtenidas.

    Construcción cultural: Es un conjunto de expresiones y comportamientos humanos que imperan en un determinado contexto histórico, y son consideradas como normales.
    Autopercepcion: es la imagen que se hace el individuo de él mismo cuando se trata de evaluar las propias fuerzas y autoestima. nuestro comportamiento está determinado, en gran medida, por la idea que tenemos de nosotros mismos y, por lo tanto, desempeña un rol importante en el stress personal, así como en dominio de este último.
    Acceso: El concepto alude al acto de aproximarse a algo o de alcanzarlo.
    Inequidad: Significa desigualdad o falta de equidad. es un término utilizado especialmente en Latinoamérica y se asocia a una situación de desigualdad que genera injusticia.

    Sincretismo: Se conoce como sincretismo a la conciliación de distintas doctrinas o posturas. el sincretismo, de este modo, implica la fusión de diferentes elementos en uniones que, en ocasiones, carecen de una coherencia interna.

    Sujeción: Algo con lo que se sujeta otra o que se utiliza para mantener sujeto algo.
    Coerción: Es una presión que se ejerce sobre una persona para forzar una conducta o un cambio en su voluntad. la coerción, por lo tanto, se asocia a la represión, la restricción o la inhibición.

    Tradicion: La tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad.

    Transgresión: Acción que va contra una ley, norma o costumbre.

    Androcentrismo: El androcentrismo es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean hombres o mujeres.

    Subjetivo: Es un adjetivo que identifica algo como propio de la manera de pensar o sentir de una persona. De este modo, algo subjetivo no hace referencia directamente al objeto en sí, ya que está basado en la percepción de los sentidos y la valoración e interpretación que una persona le puede dar.
    Estereotipo: Un estereotipo consiste en una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo. Esta imagen se forma a partir de una concepción estática sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad.

    CONCLUSIONES
    Cuando se habla de ciencia, tecnología y género; mujer y ciencia; y feminismo se hace referencia al examen desde diversas perspectivas, en especial a partir del pensamiento feminista, que ha hecho evidente la división sexual del trabajo en la ciencia y la consiguiente organización genérica de las comunidades científicas y de la propia ciencia, las cuales han dado aliento a la desigualdad impidiendo el acceso a la educación, ocultando y devaluando las obras escritas por mujeres y promoviendo una educación sexista presente hasta nuestros días.
    Es importante destacar la labor informativa que vienen realizando las distintas investigadoras feministas sobre la historia de la ciencia, gracias a cuyos estudios hoy conocemos con mayor justicia la historia de las científicas, de las escritoras e investigadoras que han sido, a lo largo de siglos, silenciadas o anuladas de diversos modos. Eulalia Pérez Sedeño llama a esta área de investigación la “histórico-sociológica”, describiendo además otras dos áreas en la reflexión sobre género y ciencia: la “pedagógica” y la “epistemológica”.

    RECOMENDACIONES
    Tratar de obtener un balance equitativo de la participacion femenina y sus aportaciones en investigaciones cientificas.

    Buscar accesos para adquirir mayor conocimiento científico y así desarrollarlo de la mejor manera

    BIBLIOGRAFÍA
    • Investigación feminista
    Epistemología metodología y representaciones sociales

    Comentario por Deyrin Rivas — 03/10/2016 @ 04:27 | Responder

  8. UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS

    LA CIENCIA Y EL GÉNERO

    DRA. Anarella Velez Asejo

    GRUPO # 1
    SECCION: 1000

    Integrantes

    Leyla Esperanza López Zelaya 20070006088
    Lilian Mabel Flores Reyes 20101002088
    Karen Banessa Canales Ávila 20101002485
    Issela Magdalena Duron Rosales 20101003534
    Alma Lucia Mendoza García 20101011498
    Jessy Carolina Núñez Castro 20111001095
    Deyrin Maleny Rivas Martínez 20111011590

    Tegucigalpa M.D.C 30 de septiembre del 2016

    INTRODUCCIÓN
    La reflexión acerca del género y ciencia y sus vinculaciones
    ha generado grandes hipótesis
    Hoy en día hablar de género resulta de fundamental importancia por su impacto en el desarrollo de hombres y mujeres, en la construcción de sociedades más justas y respetuosas de la dignidad humana.
    La historia nos ha dado múltiples muestras de discriminación, especialmente sobre las mujeres, cuyo origen se encuentra en estereotipos sexuales y culturales.
    Superar estos problemas es una labor que exige atención desde distintos frentes: político, jurídico y, desde luego, cultural y educativo.
    Reconocer la igualdad en derechos implica dos condiciones: la igualdad de oportunidades y la creación de condiciones para que esas oportunidades puedan aprovecharse por igual.
    La equidad es el reconocimiento de que todas las personas somos iguales en dignidad y derechos y, por tanto, que todas deberían tener garantizadas las mismas oportunidades para orientar su vida en la forma que ellas mismas decidan y estar a salvo de privaciones graves

    Estos estudios no tienen como único fin el de coleccionar listas de nombres de mujeres científicas o tecnólogas. Muchas de ellas hicieron contribuciones notables a los problemas científicos de los que se ocuparon, y la historia de la ciencia ya no podrá ser contada sin referirse a sus aportaciones. Es importante que estos estudios recojan también las circunstancias familiares, sociales y económicas que hicieron posible que estas mujeres destacaran en un ámbito que les era hostil.

    OBJETIVOS
     Dar a conocer la experiencia de nuestras lideresas en la historia con estudios feministas y de género.

     Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas de conocimiento pleno de nuestro derecho.

     Conocer y utilizar las herramientas metodológicas básicas para llevar a cabo una investigación feminista en todos los ámbitos.

     Generar proyectos de investigación y de calidad y competitivas que nos permitan tener un mejor enfoque de la mujer en todos los ámbitos culturales y familiares, políticas y sociales.

    ARGUMENTO

    La limitación del acceso al saber, los obstáculos para alcanzar y mantener una superación constante e ingresar a las instituciones que la certifican, las dificultades para obtener asensos y el consiguiente poder que ello supone, dan cuenta de una de las restricciones más fuertes que la historia y la cultura patriarcal impuestas a las mujeres, tomando la inequidad y la injusticia, el ejercicio de poder, la violencia, el irrespeto y la carencia de humanismo, desfavorables las mujeres.-Es uno de los modos esenciales en que la realidad social se organiza, se construye simbólicamente, el orden sociocultural configurado sobre la base de la sexualidad definida expresándose a través del género. -Haciendo referencia a un orden de género binario: masculino-femenino, dos modos de vida, dos tipos de subjetividad, de atributos eróticos, económicos, sociales, culturales, psicológicos, políticos, dos modos de sentir y de existir. Así, la categoría género permite comprender las asignaciones y expectativas socioculturales que se construyen con respecto a las diferencias sexuales: las actividades y creaciones de las personas, el hacer en el mundo, la intelectualidad y la afectividad, el lenguaje, concepciones, valores, el imaginario, las fantasías, los deseos, la identidad, la autopercepción corporal y subjetiva, el sentido de mismidad, los bienes materiales y simbólicos, los recursos vitales, el poder, la capacidad para vivir, posición social, estatus, oportunidades, el sentido de la vida y los límites propios. La noción de lo femenino está asociada, entre otras cosas, a la maternidad, a lo que es dado por “la naturaleza”, al hecho de engendrar y parir.- De ahí deriva la idea de lo femenino vinculado a dulzura, la delicadeza, al cuidado, a ser más para los otros que para sí, al lugar de la emoción, de los afectos, de los sentimientos, de la intuición. Lo femenino que es atribuido a las mujeres, las cuales, en cumplimiento del “mandato cultural”, deben asumir el papel de madre esposa-ama de casa, liderar una familia y ser su pilar emocional. En las mujeres,el que hacer y el sentido de la vida se orientan hacia los demás, la presencia del amor conyugal y familiar, sostenido fundamentalmente por las mujeres, sin suficiente reciprocidad en muchas ocasiones, se convierte en un pilar de dominación y de inequidad afectiva. Lo masculino se articula alrededor de la virilidad, de la erección, del sexo como placer, de la homofobia. La perfección, la eficacia, la excelencia, el éxito, la razón, la capacidad para emprender, dominar, competir son los atributos psicológicos expresados en papeles instrumentales que se asocian a la masculinidad. Es éste el lugar de la cognición, del intelecto, del saber, de la cultura, del poder, la solvencia económica y la capacidad resolutiva en el ámbito público. Se excluye de aquí cualquier noción asociada a los afectos, la intuición o la emoción esto se atribuye predominantemente a los hombres quienes deben asumirlo si desean ser considerados masculinos. Aquí se dirime la identidad de género y la personal. Esta escisión de género se expresa, además, en una división/exclusión de la propia vida: un espacio público, productivo, remunerado, moderno, con progreso científico técnico, con movilidad, conectado con el comercio, la ganancia, la política y los asuntos internacionales y un espacio privado, reproductivo, estático, tradicional, conservador, no remunerado. La idea de lo masculino y ser hombre aparece vinculada al ámbito público. Los hombres deben desempeñarse en la vida pública, ése es su espacio, para lo cual deben ostentar sabiduría, poder y demostrar excelencia, eficacia, racionalidad. Este espacio es visible, tangible, es el único donde el trabajo es remunerado, medible. Lo femenino se ubica en el ámbito privado, doméstico, familiar, del cuidado a los otros, de los afectos, de la reproducción de la vida, del trabajo no remunerado, invisible, y que aparece como propio de las mujeres por naturaleza. Ellas están “mejor dotadas” para el ámbito privado y social, exigencias, por lo que se les ha impedido históricamente el acceso a la educación, al saber, a la cultura, a la ciencia, al trabajo fuera del hogar y al poder que de ello se derive, de este modo, no se vea afectada la “función natural” esencial, para la cual han sido “destinadas”. En una misma persona pueden confluir cosmovisiones de género diversas tradicional y moderna.-Existe un sincretismo en la cultura como subjetividad, como vivencia social y también en la subjetividad individual.-Los valores y papeles escindidos para cada género tienen reconocimiento social diferenciado; esta construcción cultural pretende, apoyarse en una dicotómica jerarquización que acentúa la supremacía de lo masculino como valor y convierte lo diferente en desigual. Es éste el punto cardinal de la cultura patriarcal: las relaciones de poder de género. Lo masculino (atribuido a los hombres) se erige como supremo sobre lo femenino (atribuido a las mujeres). Los hombres aparecen como dueños y dirigentes del mundo, de sus familias, mujeres, hijos e hijas. Algo es lo legítimo, superior y paradigmático: lo masculino. Algo es poco legítimo, inferior y sometido: lo femenino. Al espacio público, origen, cultura, sociedad y no en la naturaleza.
    Los modelos patriarcales se expanden hoy, vertiginosamente ante la globalización, aunque ello apunte hacia un sincretismo en el cual se vertebran diversidad de costumbres, tradiciones, religiones, relaciones económicas y núcleos de género.-Quebrantando el equilibrio anterior, donde regía un orden entre los géneros por el cual las mujeres lo femenino y lo masculino trastabillan, las demarcaciones de lo público y lo privado se diversificando fisuras que amenazan con el quiebre del paradigma que legitimó durante siglos las desigualdades de género, en el cual se les exige practica en familia, escuela y sociedad en general, por el tipo de estudios o profesiones que se espera que cursen o desempeñen, por las preferencias docentes que se les forman, los modelos y mecanismos para la interiorización. En esta socialización cristalizan las subculturas de género, la sociedad en general y las tradiciones culturales.
    La ciencia ha sido concebida como una relación de dominio y explotación ejercida por el ser humano sobre la naturaleza, mediante ingenios e inventos, para transformarla en nuestro provecho y proveer conocimientos verdaderos con la concepción tradicional o concepción heredada de la ciencia, vista como una empresa autónoma, objetiva basada en la aplicación de un código de racionalidad ajeno a cualquier tipo de interferencia externa.
    Aparece una concepción esencialista y triunfalista de las ciencias, en la cual —desde una linealidad— a más ciencia, más tecnología, más riqueza, más bienestar social a una separación entre ciencia y sociedad.
    En las publicaciones científicas del siglo XIX se aprecia cada vez más la especialización del lenguaje, el intento creciente de la objetividad apoyado no sólo por el perfeccionamiento del método científico, sino también en la separación de toda valoración, de toda expresión de cultura espiritual, concebida como extrínseca a la ciencia, emoción, sensibilidad, espíritu, belleza, se confrontaron cada vez más con mate matización, experimentación, objetividad, operándose así una fractura al interior de la creación humana.
    La crítica al positivismo destaca, como causa de la decadencia de la cultura, el olvido del mundo de la vida y de la subjetividad: la racionalidad se ha restringido a las meras ciencias de los hechos, las cuales producen meros hombres de guerras y crisis ecológica, impactos militares y económicos promovieron, desde los años sesenta hasta hoy, cuestionamientos acerca de la excelencia racional y la supuesta neutralidad de la ciencia comenzando a indagar acerca del condicionamiento de la ciencia, los valores subyacentes a su desarrollo y los impactos sociales que venían produciéndose la globalización de la ciencia y la tecnología (amenazas y catástrofes nucleares, residuos tóxicos, aditivos alimentarios, alimentos transgénicos, envenenamiento farmacéutico, derramamiento de petróleo.-Ya no se asocia progreso científico con bienestar social. La ciencia y la tecnología se cuestionan, se hacen objeto de examen, de debate social y político. Se añade a esto el hecho de que hoy, las ciencias se desarrollan sobre la base de la producción de tecnologías muy sofisticadas, y éstas también se sostienen sobre avances científicos, por eso se tiende cada vez más a hablar de tecno ciencia empleando métodos y técnicas , a la vez que un cuerpo de conocimientos y procedimientos organizados como un medio para resolver problemas feministas.-Cuestionando las teorías que fundamentan el orden patriarcal que a su vez cuestionan una noción de ciencia neutral de conocimientos científicos, transitando también por caminos dicotómicos donde lo cuantitativo, en tanto modo de hacer ciencia, ha sido legitimado, promovido e impuesto como lugar del saber, aparece la universalización de un camino, la absolutización de una parte convertida en paradigma de la ciencia y del saber científico legitimado la intangibilidad subyacente a la dicotomía de género, lo que la ideología patriarcal pacientemente ha tejido desde hace milenios tangible versus lo subjetivo, no visible, no medible, la dicotomía objeto-sujeto, cultura-naturaleza, cuerpo-mente, individuo-sociedad, público-privado, razón-emoción, feminista y su equidad en la sociedad.
    Mujeres: hacia la ciencia
    El Renacimiento y la revolución científica, a mediados del siglo XVII, cuando se planteó el acceso de las mujeres a la educación elemental y surgió la polémica sobre su capacidad biológica para ello, floreció la literatura para damas, se crearon los salones científico literarios dirigidos por mujeres ilustres, de clases privilegiadas y de modo excepcional. La idea social generalizada era que las mujeres poseían insuficiente capacidad para aprender, lograr un saber y mantenerlo, es decir, que eran inferiores intelectualmente. Esto luego ha sido sostenido y defendido por ciencias como la biología, neurociencias, para reproducir el androcentrismo justificando la inferioridad y el sometimiento de las mujeres, su intelectual, cognitiva, buscando condicionamientos lineales o semejanzas con el comportamiento animal. El siglo XIX, cuando las mujeres se propusieron el acceso a la educación de alto nivel, sin restricciones, a las ciencias, a las instituciones universitarias, a las academias, sobre todo en Occidente, y de modo paulatino.-Con excepciones aisladas (en los conventos o las mujeres de la ilustración), imposibilitando el acceso a universidades europeas se produjo, por lo general, en el último tercio del siglo XIX (Suiza en 1860, Gran Bretaña en 1870, Francia en 1880, Alemania en 1900, España en 1910), a las universidades americanas en el primer tercio del XX, y en la segunda mitad del XX se dio acceso a las mujeres a las academias científicas. Celia Amorós afirma que “ya en nuestro siglo —refiriéndose al XX— hasta las vísperas de la Guerra y hasta 1965 en Francia y 1975
    Según Pérez Sedeño, Eulalia. Las mujeres en el sistema de ciencia a cuyos integrantes se les considera infantiles, inmaduros, débiles, la imagen del psicoanálisis acerca de la mujer como un varón castrado que pasa su vida envidiando el pene, evidencia el androcentrismo de estas consideraciones. Podríamos suponer, sin embargo, que la creciente presencia de mujeres en los espacios de creación científica puede impactar y promover la deconstrucción de tales valores.
    Cuando las mujeres entran a formar parte del cuadro, ya sea como objetos de investigación en las ciencias sociales o como investigadoras, se tambalean los paradigmas establecidos. Se cuestiona la definición del ámbito de objetos del paradigma de investigación, así como sus unidades de medida, sus métodos de verificación, la supuesta neutralidad de su terminología teórica, las pretensiones de universalidad de sus modelos y metáforas.
    Conocemos, por ejemplo, el impacto que ha ejercido la presencia de mujeres en la teoría psicoanalítica, que ha dado lugar a la conformación de un grupo de notables especialistas de prolifera producción y análisis crítico de dicha teoría, desde posiciones feministas que cuestionan el sesgo heliocéntrico del psicoanálisis ortodoxo.
    Ante los papeles a desempeñar. La maternidad aún aflora como una manera de retener a las mujeres en el hogar y de hacerlas renunciar a la autonomía. -Evidencia de ello son las exigencias en cuanto a la organización de tiempo y espacio por género, en este sentido, las actividades se realizan como si la vida pública fuera la más importante. Desde esta visión, las mujeres muchas veces son excluidas, se sienten excluidas o se auto excluyen de la participación en actividades muy complejas o de dirección que conspiren contra el tiempo que, por mandato cultural, deben emplear en la vida doméstica. Esto esencialmente ocurre por la insuficiente re dimensión de los roles de género tradicionales a la vez que por la perpetuidad patriarcal que continúa privilegiando los espacios públicos para hombres y los privados para mujeres. En muchos contextos socioculturales a las mujeres se le limita el acceso a la educación, a las ciencias y a puestos de toma de decisión, o para alcanzar elevados niveles de superación en comparación con los hombres.

    MARCO CONCEPTUAL
    Género: El término género proviene del latín genĕris. el concepto de género hace referencia a una clasificación de individuos o cosas en las que los mismos pueden ser ordenados según sus rasgos o características particulares que los caractericen. se lo entiende al género como el conjunto de elementos determinados por las sociedades con respecto a la sexualidad de los individuos, es decir que se clasifica a las personas en género masculino o femenino.

    Ciencia: La ciencia se encuentra regida por determinados métodos que comprenden una serie de normas y pasos. gracias a un riguroso y estricto uso de éstos métodos, son validados los razonamientos que se desprenden de los procesos de investigación, dando rigor científico a las conclusiones obtenidas.

    Construcción cultural: Es un conjunto de expresiones y comportamientos humanos que imperan en un determinado contexto histórico, y son consideradas como normales.
    Autopercepcion: es la imagen que se hace el individuo de él mismo cuando se trata de evaluar las propias fuerzas y autoestima. nuestro comportamiento está determinado, en gran medida, por la idea que tenemos de nosotros mismos y, por lo tanto, desempeña un rol importante en el stress personal, así como en dominio de este último.
    Acceso: El concepto alude al acto de aproximarse a algo o de alcanzarlo.
    Inequidad: Significa desigualdad o falta de equidad. es un término utilizado especialmente en Latinoamérica y se asocia a una situación de desigualdad que genera injusticia.

    Sincretismo: Se conoce como sincretismo a la conciliación de distintas doctrinas o posturas. el sincretismo, de este modo, implica la fusión de diferentes elementos en uniones que, en ocasiones, carecen de una coherencia interna.

    Sujeción: Algo con lo que se sujeta otra o que se utiliza para mantener sujeto algo.
    Coerción: Es una presión que se ejerce sobre una persona para forzar una conducta o un cambio en su voluntad. la coerción, por lo tanto, se asocia a la represión, la restricción o la inhibición.

    Tradicion: La tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad.

    Transgresión: Acción que va contra una ley, norma o costumbre.

    Androcentrismo: El androcentrismo es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean hombres o mujeres.

    Subjetivo: Es un adjetivo que identifica algo como propio de la manera de pensar o sentir de una persona. De este modo, algo subjetivo no hace referencia directamente al objeto en sí, ya que está basado en la percepción de los sentidos y la valoración e interpretación que una persona le puede dar.
    Estereotipo: Un estereotipo consiste en una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo. Esta imagen se forma a partir de una concepción estática sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad.

    CONCLUSIONES
    Cuando se habla de ciencia, tecnología y género; mujer y ciencia; y feminismo se hace referencia al examen desde diversas perspectivas, en especial a partir del pensamiento feminista, que ha hecho evidente la división sexual del trabajo en la ciencia y la consiguiente organización genérica de las comunidades científicas y de la propia ciencia, las cuales han dado aliento a la desigualdad impidiendo el acceso a la educación, ocultando y devaluando las obras escritas por mujeres y promoviendo una educación sexista presente hasta nuestros días.
    Es importante destacar la labor informativa que vienen realizando las distintas investigadoras feministas sobre la historia de la ciencia, gracias a cuyos estudios hoy conocemos con mayor justicia la historia de las científicas, de las escritoras e investigadoras que han sido, a lo largo de siglos, silenciadas o anuladas de diversos modos. Eulalia Pérez Sedeño llama a esta área de investigación la “histórico-sociológica”, describiendo además otras dos áreas en la reflexión sobre género y ciencia: la “pedagógica” y la “epistemológica”.

    RECOMENDACIONES
    1. Tratar de obtener un balance equitativo de la participacion femenina y sus aportaciones en investigaciones cientificas.

    Buscar accesos para adquirir mayor conocimiento científico y así desarrollarlo de la mejor manera

    BIBLIOGRAFÍA
    • Investigación feminista
    Epistemología metodología y representaciones sociales

    Comentario por Deyrin Rivas — 30/09/2016 @ 05:43 | Responder

  9. tema: las mujeres durante el feudalismo y la colonia
    grupo # 6
    Integrantes:

    de lista Nombre # de cuenta

    30 Katerin Yaneli Baca 20141001798
    34 Sofía Elizabeth Henríquez 20141005272
    36 Lidia Janet Cerrato 20141011213
    37 Cindy Gabriela Torres 20141012810
    38 Luisa Fernanda Cerrato 20141030643
    39 María Adelma Martínez 20141031312
    42 Cindy Fabiola Gómez 20151000234
    53 Lesli Yoseth Umanzor 20161005108

    Introducción

    En el presente informe hablaremos de las mujeres durante el feudalismo y la colonia dando a conocer que trabajos desempeñaban según la clase estate mental como es la mujer noble, la campesina, y la moja.

    Durante la edad media (s.v-sxv) la figura estaba condicionada según el lugar que ocupara en una sociedad estamentaria. La mujer era pura mercancía al antojo del hombre, y evidentemente siempre juega un papel secundario en la sociedad.
    Así mismo las mujeres que no pertenecían a las clases altas y Vivian fuera del entorno directo del monarca eran mujeres que estaban marcadas por la enfermedad, la pobreza y las penurias.

    Objetivos.
    • Identificar el rol que tiene las mujeres durante el feudalismo y la colonia.

    • Identificar el trato que se le daba a la mujer durante el feudalismo y la colonia.

    • Conocer las clases que se le dividía a las mujeres.

    Las mujeres durante el feudalismo y la colonia.
    Durante la edad media (s.v-sxv) la figura estaba condicionada según el lugar que ocupara en una sociedad estamentaria. La mujer era pura mercancía al antojo del hombre, y evidentemente siempre juega un papel secundario en la sociedad.
    Así mismo las mujeres que no pertenecían a las clases altas y Vivian fuera del entorno directo del monarca eran mujeres que estaban marcadas por la enfermedad, la pobreza y las penurias.
    Sin embargo, no era la misma realidad dependiendo de la situación de la mujer, la cual podía ir desde la mujer noble, la campesina, y la monja o incluso la prostituta siendo la primera de ellas la única que podía gozar de cierto privilegio y la que si fuese posible podría alcanzar un mayor reconocimiento. Aunque dicho reconocimiento no le permitiese intervenir en política y ni de su dote ya que no podían gozar de ella ni en su estado de casado, solteras o viudas salvo algunas excepciones estas últimas porque pertenecían al padre, al esposo o al hijo.

    Según la clase estate mental.
    Mujer noble.
    Como hemos mencionado antes las mujeres nobles era la única que podía gozar de ciertos privilegios ya que se encarga del cuidado y la educación de los hijos.
    Frecuentemente eran utilizadas como monedas de cambio de las uniones matrimoniales que servían para sellar pactos estratégicos o políticos.
    La función fundamental de las mujeres nobles era casarse y tener hijos que aseguraran la permanencia del linaje. Los matrimonios eran concertados por los padres de los novios, a veces cuando estos tenían solo unos pocos años. Las que permanecían solteras ingresaban en monasterios. Las mujeres nobles, que rara vez salían del castillo, estaban sometidas completamente al marido, al que no podían desobedecer.
    Mujer campesina.
    En lo que se refiere en la mujer campesina, menos suerte corría, era sin ligar a duda la que más duras condiciones de vida soporto dentro del hogar era la encargada de todas las tareas domésticas y la educación de los hijos, también se encargaban del ganado, el huerto y en ocasiones de la tierra de cultivo. Si esta residía en la ciudad, además de ocuparse de su familia y la casa, debía hacer del negocio familiar o ayudar a su marido en cualquiera de las actividades que este llevase a cabo y por supuesto era menor el salario de la mujer que la del hombre.

    Mujer monja.
    Estaban las monjas que optaron por dedicar su vida a Dios, ya sea porque cree haber cometido un pecado o porque es la segunda y no tiene dote para un buen matrimonio arreglado o bien ve el convento como un matrimonio pactado.
    Gozaban de cierta libertad dentro de los conventos, muchas veces tenían acceso a libros prohibido para el común y muy cerca de estas estaban las Beguinas, que, si bien no convivían en el convento, dedicaban su vida a los pobres, a los enfermos y huérfanos.
    La mujer en la sociedad
    En la educación:
    Al principio era un campo destinado solamente a los hombres, ya que ser clérigo, era condición indispensable para acceder a la cultura. Las monjas recibían en sus conventos, una educación muy completa, que incluía latín y griego.
    En la segunda mitad del siglo XIII, había en París una escuela femenina. En otras zonas ya se daban escuelas, que aceptaban tanto niños como niñas.
    Pero en lo referente a la educación, las mujeres dejaban el colegio al acabar primaria, mientras que los varones podían continuar.
    En el amor:
    Había tres tipos de damas, las que querían “escuchar” el amor, las que se negaban a “escucharlo” y las que sólo se dedicaban a lo sexual. Estas últimas, eran repudiadas y abandonadas a su suerte.
    La primera norma del amor, era la generosidad, tanto moral como espiritual. El hombre no era celoso, pero no amaba. Se podían querer sin casarse, pero se debía mantener en secreto; porque un amor fácil era feo.
    Más normas amorosas, se expresaban en las Cortes de Amor, que eran tribunales, donde se sometían a juicio la relación de una pareja. En estas audiencias, las mujeres eran los jueces.
    En el matrimonio:
    Hasta el siglo XII el matrimonio no se impuso como sacramento. El casamiento supuso una gran mejora para la mujer, ya que se prohibió el divorcio y que se pudiesen repudiar.
    Con esto se consigue cierta igualdad con el varón, además, la Iglesia empezó a santificar a algunas mujeres casadas. Los bienes del matrimonio, eran administrados por el marido, lo que sólo provocó problemas en las clases altas.
    En Florencia, cuando la mujer se quedaba viuda se volvía con su familia, para poder establecer lazos con otra dinastía.
    En Valencia, la familia de la mujer, podía reclamar a la familia del cónyuge la dote, si no había habido descendencia. Si enviudaba la mujer conseguía su propia autonomía.
    Mientras que en las regiones donde se imponía el sistema de primogenitura, la viuda debía de acudir a un convento, donde también tenía que llevar una asignación.
    Labores:
    El trabajo estaba destinado para todos aquellos que no guerreaban, ni rezaban.
    Al estar una sociedad básicamente rural, la mujer ayudaba en las faenas del campo, con el resto de su familia. Así como colaborar con su marido en las labores de su trabajo.
    Si la mujer abandonaba a su familia para trabajar por su cuenta, solía ser como criada. Dentro de este trabajo había distintas clases:
     Las damas de honor de la nobleza
     Las sirvientas que eran el juguete sexual de sus amos. Éstas trabajarían en los peores trabajos, llevarían las ropas más humildes y comerían las sobras.
     Las esclavas, que eran fruto del comercio humano que se da a lo largo de toda la época medieval. Con preferencia entre las mujeres orientales o blancas.
    Había trabajos destinados especialmente a las mujeres como eran el hilado, que debían ser desencantados antes, o el horneado. Poseía un sueldo menor al del hombre. Las muchachas se iniciaban en el trabajo entre los 6 y 13 años.
    Ama de casa.
    La mujer era el núcleo de la pareja y de la casa. La mujer común se dedicaba a hacer las tareas del hogar, y tanto las nobles, como las plebeyas, se encargaban de la educación de los hijos.
    La prostitución.
    En el siglo XIII, la Iglesia inició una dura persecución de las prostitutas.
    En el XIV y XV, algunos clérigos llegaron a decir, que los pecados carnales eran menores por venir por naturaleza.
    Otros decían que como no sacaba placer de su trabajo, sino una recompensa monetaria, estaba libre de pecado.
    Desde ese momento la prostitución es un servicio público, que algunos ven, como medicina, para “males”, como la homosexualidad o la violencia entra hombres y mujeres.

    La Iglesia.
    Para la Iglesia la mujer era inferior al hombre desde la creación de la raza humana y, por lo tanto, era menor espiritualmente.
    La Iglesia exaltará en todos los sermones la virginidad, ya que se valoraba la renuncia al matrimonio carnal, para unirse con Dios.
    Por esto, un buen número de mujeres se unieron a conventos buscando, de esta forma, no volver con la familia.
    Mujeres relevantes
    Clotilde
    Clovis, el rey de los francos, envió a buscar a Génova a Clotilde, sobrina del rey de los burgundios, para hacerla su esposa. Clotilde era de la familia real, y su principal función fue que consiguió convertir al cristianismo a su esposo pagano; aunque no fue fácil. Para los historiadores el bautizo de Clovis fue el primer hito de nuestra historia. Clovis ejerció una supremacía, más nominal que real, sobre el pueblo, que le permitió la unidad religiosa, el pueblo fue cristiano. Con Clotilde, la presencia de la mujer en la historia se hace evidente.
    Adela
    Adela fue una propietaria feudal. Ella fue condesa de Blois, e hija de Guillermo “El Conquistador”. En 1801 se casa con Esteban, conde de Blois-Chartes, que participó en la primera cruzada y fue jefe de la expedición, por un tiempo. Durante la cruzada, que Esteban trató de liberar a Antioquia, le escribe a su esposa lo que va ocurriendo y ella hace la historia.
    Esteban fue juzgado, hasta que su esposa lo convenció de volver al ejército y él llega al sepulcro de Cristo. Él muere, pero se le consideró un héroe. Adela siguió administrando su propiedad Blois-Chartes y educó a sus hijos. Ella tenía dos deberes madre y propietaria feudal. Ella era amable y letrada, y crea en Blois toda una actividad cultural. También se dedicó a la poesía y las letras. Era defensora de los poetas. La decoración de su castillo fue fastuosa, sabia, artística e intelectual. A su alrededor estuvo un círculo de poetas, sabios e historiadores, que la alabaron. En 1122, su hijo menor varón, tomó su puesto y ella ingresó a un convento, donde muere en 1137.
    Juana de Arco
    Juana, era una campesina que nació en Dmrémy el 6 de enero de 1412. Desde pequeña estuvo acostumbrada a la guerra, porque los ingleses habían arrasado el territorio cercano a su villa natal. Dos años después del Tratado de paz de Troyes en 1420, murieron los reyes ingleses y franceses, y el sucesor inglés se convirtió también en rey francés. Las fuerzas inglesas tomaron Orleáns en 1428. Carlos VII del difunto rey francés, fue reconocido rey al sur de Francia, pero Carlos se mostró incompetente para alentar el movimiento contra los ingleses. En Domrémy, había tropas leales a Francia y Juana de Arco, obedeciendo a los ángeles, que se le aparecían desde los 13 años, que le habían manifestado que ella debía liberar Orleáns, fue a hablar de su misión con el capitán de esas tropas. A Juana se le dio una pequeña tropa, y ella vestida de hombre fue al castillo de Carlos VII, ella le dijo su misión y el rey le dio mando del ejército. Juana dirigió a Orleáns, y en 1429 las tropas francesas hicieron que los ingleses huyeran, convencidos de que Juana tenía un pacto con el diablo. En 1430 ella es capturada y un año después el obispo inglés, la sometió a juicio, acusándola de brujería y fue ejecutada. Juana de Arco fue quemada viva, en la plaza pública de Ruan, el 31 de mayo de 1431, a la edad de 19 años.

    La mujer en la colonia
    A lo largo de las centurias que duro la Colonia, el papel de la mujer estuvo reducido a las labores domésticas, la educación de sus hijos, el cuidado de su matrimonio y a llevar una vida espiritual y moral en concordancia con los dictámenes que propugnaba la iglesia católica. En los sectores aristocráticos, las mujeres delegaron las labores de la casa a la servidumbre, principalmente mujeres que cumplían funciones de matronas y criadas.

    En la Colonia y hasta avanzado el sigo XX, el hogar fue el centro de la vida familiar, cultural y social. Por esto, la sociedad de la época tenía una estructura familiar sólida, con costumbres guiadas por un fuerte sentido católico. Las mujeres se casaban, en promedio, a los catorce años de edad y eran educadas para el matrimonio, lo que se traducía en ser esposas fieles y destacadas dueñas de casa. En la mayorista de los casos, el matrimonio de las mujeres aristocráticas era considerado una forma de alianza política o económica, que buscaba perpetuar la posición social. En el sector popular, en tanto, aspiraban a casar a las hijas con criollos importantes con el fin de ascender socialmente.

    Alas mujeres aristocráticas no se les permitía salir solas a las calles, solo podían hacerlos en compañía de su padre, madre o hermano. Además, no podían participar en la política de la época. A pesar de que el rol de la mujer se restringía a la vida privada y familiar, hubo algunas que escaparon a estos cánones, como fue el caso de Catalina de Erauso, la “monja alférez”, quien disfrazada de hombre se inscribió en las milicias para pelear por el rey de España en territorios americanos.
    Rol de la mujer en la colonia
    La mujer de la élite: Ella tuvo como misión la conservación de las tradiciones castellanas, el fomento de la religiosidad en el hogar y la consolidación del modelo de vida familiar. La familia era la fuente primaria de las reglas de vida y tuvo tres funciones: suplió al Estado en la protección de los suyos, facilito el traspaso de bienes de adultos a jóvenes y preparo a estos últimos para la vida (de esto se desprende la importancia del rol de la mujer). El en ámbito privado, las mujeres eran amas y señoras del hogar.
    La mujer mestiza: Tuvieron que dedicarse a labores productivas o de servicio fuera de la casa: comercio, trabajo doméstico (sirvientas, blanqueadoras, costureras) y productivo (hilanderas, fabricantes de velas, y cigarreras), también trabajaron en pulperas lo que les significo tener un mayor contacto con el exterior, con la sociedad.

    Mujer indígena: Debido a la encomienda, se des estructura la sociedad indígena y muchas mujeres quedan en el abandono. También aumenta la mortalidad de indios por los duros trabajos y por esto sus mujeres debían buscar trabajo se emplearon principalmente como amas de casa, donde adquirieron un gran poder y se hicieron fundamentales, pero también fueron parte activa en el comercio. Por este camino, aprendieron a usar la moneda y conocieron el idioma español incluso antes que los mismos indios.

    Mujer esclava negra: Las esclavas urbanas fueron principalmente matronas, panaderas y lavanderas. Eran propiedad de las blancas casadas (formando así parte del patrimonio familiar) y fueron consideradas como objetos, como un bien (estando bajo condiciones que indígenas o mestizos, aunque hubo excepciones)
    Los cambios en el papel de la mujer en la sociedad
    Hasta mediados del siglo XIX la mujer tuvo un rol de la mujer aristocrática que se restringía esencialmente a la esfera privada de la sociedad, pues se dedicaba sobre todo al cuidado de los hijos y las labores del hogar.
    Paulatinamente su accionar empezó a sufrir transformaciones, las que responden a una mayor apertura en la educación y la creciente realización de tertulias en sus casas, las que comenzaron a presidirse por las dueñas de casa. Esta fue una de las primeras instancias para que accedieran a nuevos horizontes intelectuales y culturales. Fue así como en 1877 la mujer obtuvo un primer logro en la igualdad de derechos con los hombres, pues se le permitió ingresar a la universidad. Lo anterior marca una nueva etapa, donde puede afirmarse que el rol de la mujer comienza a abrirse a la esfera pública de la sociedad.
    Ya entrado el siglo XX, la mujer obtuvo la igualdad de derechos políticos con el derecho a voto y de a poco se fue incorporando en las decisiones políticas del país, ejerciendo como diputadas, senadoras o en otros cargos públicos. Lo anterior se consolidó en el año 2006, cuando la ex presidenta de la República, Michelle Bachelet, logró acceder a la presidencia, estando a la cabeza del gobierno por cuatro años.

    conclusiones.
    • Comprendimos y entendimos lo que fue de las mujeres durante el feudalismo y la colonia.

    • Analizamos el trato que se le daba a las mujeres.

    • Pudimos concluir que las mujeres eran usadas como mercancía para los hombres, se clasificaba en clase y era obligada a solo desarrollar un papel.

    Bibliografia.
    lasmujeresenlacolonia.blogspot.com/
    jesusgonzalezfonseca.blogspot.com/2011/04/la-mujer-traves-de-la-historia.html

    Comentario por Katerin Baca — 28/09/2016 @ 23:35 | Responder

  10. Universidad Autónoma de Honduras
    Socialismo Real
    Grupo #4
    Integrantes
    Jensie Faviola Sosa Lopez 20141031724
    Yaselin Alejandra Hernandez 20161001480
    Skarlet Yaquelin Oviedo 20141002215
    Soad Marie Zelaya Nasser 20141003478

    Catedratica: Doc. ANARELLA VELEZ OSEJO

    Tegucigalpa M. D.C. 9 de Septiembre del año 2016

    Introducción
    En el siguiente informe se detallara con claridad y amplitud el sometimiento que tiene la sociedad fémina ante el socialismo y como ellas han sobrellevado y logrado imponer sus derechos ante tales imposiciones que no se lo permitiesen, y obtener las experiencias de lucha de las mujeres en cuanto a la defensa de sus derechos.

    Objetivos

    • Conocer la realidad sobre como actuaron la sociedad fémina ante el socialismo y como estas fueron expuestas
    • Describir las acciones tomadas por la sociedad fémina en cuanto a la imposición del socialismo y como este influyo en sus vidas y que hicieron al respecto.

    Socialismo Real
    El socialismo real fue un sistema económico y político que se ha desplegado en la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y se consolidó en el gobierno de Joseph Stalin (1924 a 1953). Es llamado de socialismo real dado que se puso en práctica en varios países.
    Donde existió y en qué Periodo
    Además de la Unión Soviética, el socialismo real fue desplegado en varios países en el período posterior al final de la Segunda Guerra Mundial. Cuba, China, Corea del norte y los países aliados de Europa Oriental a la Unión Soviética (Hungría, Checoslovaquia, Albania, Rumania, Polonia, Yugoslavia, Bulgaria y Alemania Oriental). El socialismo real se mantuvo vigente en la mayoría de estos países hasta fines de los 1980 y principios de 1990, cuando hubo revoluciones en Europa Oriental, al final de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín. El socialismo real continuó existiendo sólo en Cuba y Corea del norte.
    Características Dominantes
    • Planificación de la economía.
    • Nacionalización de los medios de producción (fábricas, unidades de producción agrícola y los bancos).
    • Centralización del poder en manos de un solo partido de orientación socialista.
    • Implementación de un sistema forzado de redistribución de la renta, a través del control de salarios y actividades económicas.
    • Este sistema pretende acabar con los desequilibrios y las desigualdades sociales que resultan característicos del sistema capitalista.

    El feminismo “socialista”
    Las mujeres que se llaman a sí mismas feministas “socialistas” reconocen la existencia de dos clases en pugna en la sociedad, pero también afirman que hay una división sexual que completa o parcialmente afecta a ambas clases. De esto resultan varias posiciones teóricamente contradictorias.
    La relación entre las divisiones en clases y en géneros es crucial para la teoría feminista “socialista”. Las feministas “socialistas” han tendido a rechazar la idea que es una consecuencia del modo de producción. Tal análisis, argumentan, deja de lado la naturaleza específica de la opresión de las mujeres, que es diferente de la que sufren los obreros. Para que este argumento tenga algo de peso, sin embargo, las feministas “socialistas” deben responder las siguientes preguntas:
    ¿Qué es privativo de las mujeres que hace que su relación con los medios de producción sea diferente de la de los hombres?
    Si las mujeres son oprimidas de alguna manera diferente, por su género, ¿experimentan las mujeres de la clase capitalista la misma opresión y, de ser así, cuál es entonces su verdadera posición de clase?
    Al tratar de responder la primera pregunta, las feministas “socialistas” han tendido a subrayar lo siguiente: que la teoría socialista, en especial la marxista, se ocupa exclusivamente de los trabajadores hombres; que la posición de las mujeres es diferente en que muchas de ellas no están ocupadas en trabajo estrictamente productivo pues su área principal de actividad es el trabajo doméstico; que dentro de su propia clase las mujeres sufren la opresión de los hombres; que las mujeres constituyen un ejército de reserva del trabajo, el cual puede ser usado por la clase capitalista.
    No es verdad, sin embargo, que Marx haya levantado su teoría económica en torno de la noción de trabajadores masculinos; o que cuando usa términos como capitalista o “proletario” se esté refiriendo sólo a los hombres. Es posible criticar a Marx por no haber atacado específicamente el asunto de las mujeres (aunque en sus escritos sí hace explícito que la explotación de las mujeres sí difiere fundamentalmente de la de los hombres.
    Es verdad que muchas mujeres están entregadas al quehacer doméstico, ¿pero significa esto que se hallen en una clase diferente de la de los hombres? Esta cuestión ha dado lugar a un debate dentro de ciertos sectores del movimiento feminista, sobre el papel del quehacer doméstico en el capitalismo, debate que se ha enfocado en estas dos áreas relacionadas: el grado en que puede decirse que el quehacer doméstico es “productivo” y la posición de clase de las mujeres que realizan quehaceres domésticos.
    Algunas feministas han criticado a las organizaciones izquierdistas por no haber considerado seriamente el asunto del trabajo doméstico ni impugnado la división sexual del trabajo. Históricamente, el movimiento sindicalista se ha concretado a demandar un “salario familiar” adecuado, en lugar de plantear problemas relativos al sentir de las mujeres sobre su dependencia económica. Las feministas “socialistas” también han criticado la omisión en que han incurrido algunos izquierdistas al no reconocer el trabajo doméstico como “trabajo”. Esta omisión obedece sobre todo al desentenderse de muchos hombres de lo que entraña el trabajo doméstico y el cuidado de los niños, pero también es un malentendido de algunos de los conceptos que se aplican comúnmente al trabajo. Por ejemplo, en 1912, Rosa Luxemburgo escribió:
    Este trabajo [el quehacer doméstico] es no productivo dentro del significado del presente sistema económico del capitalismo.

    Pero enseguida agrega:
    Sólo es trabajo productivo es que produce plusvalía y por ende ganancia para el capitalista (Luxemburgo, Rosa. Women’s Suffrage and the Class Strugle [Sufragio femenino y lucha de clases], reimpreso en H. Draper y A. Pow, Marxist women versus bourgeois feminism, Socialist Register, 1976).
    Partiendo de tal análisis muchas feministas “socialistas” han tratado de argumentar que la concepción marxista es problemática en su criterio de pertenencia a la clase obrera, que parece excluir a todas las mujeres que no son parte del proceso productivo, y que las mujeres que están dedicadas al trabajo pagado son, en general, también responsables del trabajo doméstico y el cuidado de los hijos, por lo que son “sobreexplotadas” de un modo que no lo son los hombres. Como consecuencia, han tratado de elaborar nuevas teorías que expliquen la categoría aparentemente ambigua del trabajo doméstico. Sin embargo, muchas de estas teorías se vienen abajo porque, al colocar a las mujeres en una categoría exclusiva de ellas, suponen que la división sexual del trabajo es total, es decir, que todos los hombres están dedicados a la producción de mercancías y todas las mujeres al trabajo doméstico, lo que simplemente es falso.
    Aunque la mayoría de las feministas “socialistas” ha aceptado correctamente que el trabajo doméstico es parte del proceso de reproducción total del capitalismo y como tal es de importancia económica (y que también desempeña una importante función ideológica), ha habido considerable desacuerdo sobre el vínculo preciso entre trabajo doméstico y proceso de trabajo capitalista. Sobre el tema del trabajo productivo en general y del doméstico en particular, Marx escribió:
    El único trabajador que es productivo es aquél que produce plusvalía para el capitalista o, en otras palabras, el que contribuye a la autovalorización del capital (K. Marx, Capital, vol. 1, Penguin, 1982, p. 644).
    Pero decir que una persona es “productiva” en este sentido es no decir nada sobre la posición de clase de la persona: una persona (un obrero) puede ser productivo o improductivo y aun así seguir siendo parte de la clase obrera según la definición de Marx (es decir, no dueño de los medios de producción). Del mismo modo, la primera parte de la declaración es modificada ligeramente por la segunda parte para incluir a quienes “contribuyen” a la producción de plusvalía. Esto debe tomarse en cuenta con los comentarios de Marx sobre “el trabajador colectivo”. Aquí Marx observa que, conforme se desarrolla el capitalismo, así también el proceso de trabajo va adquiriendo cada vez más naturaleza cooperativa.
    Para trabajar productivamente, ya no es necesario que el propio individuo ponga sus manos sobre el objeto; pues basta con que sea un órgano del trabajador colectivo y realice cualquiera de sus funciones subordinadas (K. Marx, Capital, Vol. 1, Penguin, 1982, pp. 643-4).
    Además de este concepto del “trabajador colectivo”, debemos tomar en cuenta los comentarios de Marx sobre la reproducción de la fuerza de trabajo:
    El consumo individual del trabajador… sigue siendo un aspecto de la producción y la reproducción del capital, del mismo modo que lo es también la limpieza de la maquinaria (K. Marx, Capital, Vol. 1, Penguin, 1982, pp. 7717-8).
    En este análisis se puede considerar que la clase obrera en su conjunto es el “obrero colectivo”, y aun si se distinguiera entre los que cobran salario y los que no (por ejemplo, las amas de casa y los desempleados) se puede ver a ambos grupos como “productivos”, pues contribuyen al proceso de producción en su conjunto.
    La confusión que rodea este tema parece haberse originado en el uso del término “productivo” en un sentido específicamente capitalista dándole el significado de generador directo de plusvalía y, usado de este modo, los “improductivos” (incluidas las amas de casa) son, por implicación, inútiles (términos económicos) y por tanto carentes de importancia.
    Algunas feministas “socialistas” se han concentrado en potenciar la categoría de ama de casa con una campaña por “salario para el trabajo doméstico”. Quizá sea cierto que no ganar nada por ser ama de casa aumenta el sentido de impotencia, no es verdad que el pago de un salario resuelva la situación. Como Ellen Malos observa acertadamente:
    Que las mujeres reciban un salario no necesariamente les dará poder para ponerle fin al gobierno del capital o a la subordinación de las mujeres a los hombres, como tampoco el salario que cobran los obreros termina con su subordinación al capital (The Politics of Housework [La política del trabajo doméstico], Allison and Busby, 1982, p. 119).
    Las amas de casa desde luego contribuyen a la producción de plusvalía pero en ningún caso pueden verse como parte de la clase obrera en virtud de que no son propietarias de los medios de producción. Que hay una persistente división sexual del trabajo, tal que a las mujeres se les ve como las responsables últimas del trabajo hogareño y cuidado de los niños es innegable; pero este es un problema diferente del de la posición de clase de los trabajadores domésticos. El argumento feminista según el cual esta división del trabajo persiste porque es en interés de los hombres (incluidos los obreros) pasa por alto el grado en que tal trabajo es en realidad en interés del capital. Es importante reconocer que el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos no son en sí serviles ni carentes de interés (ciertamente no más que muchos trabajos pagados), sino que a menudo es el contexto en que se llevan a cabo lo que les imprime tal apariencia.
    Cualquier estrategia destinada a la abolición de la división sexual del trabajo debe hacer hincapié en que no es un “problema de las mujeres”, distinto de los intereses de la clase obrera en su conjunto, sino que es un cambio que tiene el potencial de beneficiar tanto a las mujeres como a los hombres. No concebirla así sólo fortalece la idea de que cualquier cosa que se haga con la casa, la familia o los hijos es por definición dominio de las mujeres.
    Claro está que las mujeres constituyen un ejército de reserva del trabajo que será utilizado cómo y cuándo el capital lo necesite. Pero porque la división sexual del trabajo no es total, porque no son únicamente las mujeres las que constituyen el ejército de reserva sino cualquier desempleado miembro de la clase obrera, pierde validez la idea de que hace falta desarrollar una teoría nueva para explicar este aspecto específico de la opresión de las mujeres trabajadoras.
    El feminismo “socialista” abarca, por tanto, una gran variedad de ideas contradictorias, pero es posible resumirlas identificando varios elementos clave de tal movimiento:
    • En la sociedad capitalista, la familia refleja el conflicto de clases de esa sociedad como un todo. Sin embargo, los hombres no son identificados como “el enemigo” como en el caso del feminismo radical, ya que la opresión de las mujeres es vista como parte de un sistema de explotación en que los hombres de la clase laboral también son oprimidos (explotados). En consecuencia, no basta con limitarse a demandar la igualdad como hacen las feministas liberales, pues lo único que resultaría sería la igualdad del derecho a ser explotadas.
    • Las feministas “socialistas se han resistido a la idea de incorporar las demandas de las mujeres tan sólo como un aspecto de un movimiento político más amplio. Lejos de ello, han tendido a organizarse por separado, arguyendo que las organizaciones “socialistas” incorporan ideas y prácticas sexistas. Sienten que es necesario un movimiento separado porque consideran que la explotación de las mujeres es más profunda y amplia que la de los hombres.
    • Aunque las feministas “socialistas” aceptan que la causa de raíz de toda opresión es económica, afirman que la relación de las mujeres con los medios de producción es diferente de la de los hombres en que sus trabajos asalariados tienden a ser de categoría inferior y mal pagados; y como tales se consideran secundarios a sus responsabilidades domésticas, lo que las hace más vulnerables a ser contratadas o despedidas al tenor de los dictados de la economía capitalista. Hay pocas mujeres sindicalizadas y por eso están mal equipadas para proteger sus condiciones laborales, y los sindicatos masculinos ven a las mujeres con suspicacia e incluso con hostilidad.
    • El trabajo en el hogar ha sido un elemento significante dentro del análisis feminista “socialista”: es aislado, privatizado, de categoría baja y ajeno a la economía de mercado. Sin embargo, las feministas “socialistas” discrepan respecto de si su importancia principal es su papel en apoyar ideológicamente al capitalismo o si su rasgo esencial está en su papel en la reproducción de la fuerza de trabajo.
    • Las feministas “socialistas” argumentan que el análisis de la explotación económica en el trabajo y en la familia no basta para explicar todos los aspectos de la subordinación de las mujeres. Como suplemento a este análisis, han recurrido a teorías sociológicas y psicológicas en un intento por demostrar cómo y por qué las mujeres terminan “atadas” a su posición de sometimiento de modo tal que termina por parecer natural. Dada la dificultad y la complejidad de análisis que han tratado de explicar los orígenes de la opresión de las mujeres en términos ideológicos, la mujeres las mujeres han explorado profundamente en sus propias experiencias tratando de entender los caracteres comunes de su sometimiento, e incrementando a la vez la sensación de que su opresión es de algún modo cualitativamente diferente de la experimentada por los hombres.
    Hay algunos aspectos del análisis del “feminismo socialista” que no podemos discutir. Sin embargo, no estaríamos de acuerdo en cuanto a la idea de que las mujeres necesitan organizarse por separado de los hombres para alcanzar una sociedad socialista no sexista. La idea de que muchas organizaciones que se dicen “socialistas” no han tratado a las mujeres como sus iguales puede ser cierta, pero esto demuestra únicamente el grado en que tales partidos no pueden ser en verdad socialistas. Los socialistas argumentarían además que no sólo no es una buena estrategia para los hombres y las mujeres organizarse por separado para llegar al socialismo, pero sino que es imposible hacerlo así, porque el socialismo sólo puede construirse cuando así lo quiere la mayoría de la gente—hombres y mujeres—y todos están dispuestos a trabajar conjuntamente para erigirlo.

    Las mujeres y Rusia
    La experiencia de las mujeres en Rusia y en Europa Oriental es de gran importancia para los socialistas, pues demuestra cómo las buenas intenciones de erradicar males sociales, en este caso el sexismo, pueden ser socavadas por la necesidad económica inherente al capitalismo. La revolución de 1917 fracasó en su intento por ponerle fin al sistema de producción impulsado por la ganancia y reemplazarlo con un sistema de socialista de producción proyectado para satisfacer las necesidades humanas. En Rusia, el control de los medios de producción y distribución fue tomado por el Estado que, como era inevitable, continuó produciendo bienes y servicios para venderlos en el mercado. Así, el impulso inherente sigue siendo la búsqueda de ganancia y esto afecta tanto la economía como el sistema social en general. Si consideramos las formas en que ha cambiado el papel de las mujeres en Rusia, se evidencia la necesidad económica detrás de estos cambios.
    Cambio de papeles
    Aun antes de la revolución bolchevique de 1917, hubo un grupo de gente dentro del Comité Central del Partido Bolchevique que estaba comprometido con la idea de la igualdad sexual dentro de la sociedad “socialista” por la que estaban luchando. Al frente del grupo estaba Alejandra Kolontai, quien fue elegida para formar parte del Comité Central del Partido en 1915 y quien organizó una gestoría de mujeres dentro del partido. En el Octavo Congreso del Partido realizado en 1919, dicho partido prometió reemplazar la familia individual por instalaciones comunales para la comida, el lavado y el cuidado de los hijos con objeto de liberar a la mujer de las labores domésticas. En el mismo año, se estableció una sección femenina del Comité Central (“Zhenodtel”), aunque fue vista con indiferencia y aun con hostilidad por muchos hombres del Comité central.
    Luego en 1921 el Partido se comprometió con la Nueva Política Económica (NPE) que llevó a entrar en conflicto con cierto compromisos de política social del propio partido. Como resultado de la terminación del reclutamiento para el trabajo y de la restauración parcial de la empresa privada, se impulsó a las mujeres para que volvieran a sus hogares. Al mismo tiempo el gobierno redujo su gasto en la provisión de cuidado de niños que se creía que ya no era viable económicamente. Entonces el compromiso para con la igualdad sexual se vio que tenía un anillo hueco: el trabajo de las mujeres ya no era necesario y por tanto ellas fueron obligadas a salir del mercado laboral y fueron cerradas las instalaciones que les permitían dedicarse a trabajar fuera de sus hogares.
    El siguiente paso se dio en 1925 cuando se redactó un nuevo “código familiar” que cambió la legislación relativa al matrimonio para asegurar que aun cuando los matrimonios no estuvieran registrados, de todos modos el hombre sería responsable legalmente de mantener a la mujer y a sus hijos. Así, se incrementaron las responsabilidades del individuo hacia la familia tradicional, debilitando la noción de responsabilidad colectiva: se pospuso indefinidamente la desaparición de la familia (al igual que la del Estado) porque, debido a razones económicas, el capital necesitaba que la familia individual siguiera satisfaciendo la función de reproducir la fuerza de trabajo.
    Finalmente, en 1929 se hizo desaparecer la Sección Femenil del Comité Central, con base en que su trabajo había terminado. En realidad se había vuelto redundante, ya que el concepto entero de igualdad sexual se había abandonado desde hacía mucho tiempo. Todas las subsiguientes alteraciones al nivel de provisión de cuidado infantil o de ayuda las madres se volvieron redundantes por razones económicas principalmente, a pesar de la retórica oficial sobre la igualdad sexual.
    Hoy en día, las mujeres forman el 51 por ciento de la fuerza de trabajo de Rusia y el 87 por ciento de los hombres están activos ocupacionalmente (aunque esta cifra cayó al 12 por ciento en algunas repúblicas de Asia Central, en donde predomina la religión musulmana), pero persisten enormes desigualdades entre los sexos en áreas similares a las del capitalismo occidental. Las mujeres están concentradas ante todo en las profesiones de “prestación de cuidado” y de servicios (por ejemplo, la atención a la salud y la educación), en los textiles y en el trabajo agrícola no calificado. Son éstas ocupaciones mal retribuidas y en promedio el pago a las mujeres es de sólo el 69-70 por ciento del de los hombres—generalmente se da el caso de que la mujer busque “trabajos” no carreras, porque los primeros se pueden conciliar fácilmente con sus responsabilidades domésticas. Además persiste la creencia de que el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos es función primordialmente femenina, y de ahí que el ingreso de las mujeres al empleo pagado en lugar de liberarlas de los penosos quehaceres domésticos y facilitarles su liberación e independencia, sólo ha servido para agigantar su carga de trabajo.

    La función reproductiva
    El papel reproductivo de las mujeres es de interés capital para los planificadores rusos y constantemente se hacen intentos por manipular la tasa de nacimientos por medio de medidas económicas, legales y administrativas. En muchos países del bloque oriental tienen derecho a prolongadas licencias pagadas por maternidad (en Polonia puede ser hasta de tres años), beneficios para los niños y pagos por maternidad. Sin embargo, lo que motiva estas medidas no es el compromiso con la igualdad sexual o el deseo de reducir la sensación de opresión de las mujeres. Lejos de eso, está el deseo de alentar a las mujeres para que tengan más hijos. Así, por ejemplo, por regla general no están disponibles los medios anticonceptivos e incluso llegan a estar prohibidos, lo que significa que a las mujeres y a los hombres no se les permite de ninguna manera decidir si quieren o no quieren tener hijos. En Rusia el aborto es la forma más común de anticoncepción: las mujeres pueden llegar a pasar por ocho abortos en el lapso de su vida fértil. Es difícil evitar la conclusión de que se permite que esta situación persista porque el aborto es considerado más susceptible de manipulación por parte que quienes están al mando, que los métodos anticonceptivos administrados autónomamente. El recurso al aborto como medio de controlar la tasa de natalidad está bien ilustrado con referencia a los cambios en la legislación relativa a dicho recurso en Rumanía. En 1965 estaba disponible el aborto a solicitud con prácticamente ninguna condición anexa. Como resultado la tasa de natalidad era muy baja, con 4,000 abortos por cada mil partos. En consecuencia, en 1967, al cundir la alarma por tan rápida caída de la tasa de natalidad y sus repercusiones sobre la fuerza de trabajo, se cambió la ley de aborto para casi impedirlo salvo en circunstancias excepcionales.
    Del mismo modo, las leyes de divorcio y la edad a la que se permite a la gente casarse están sometidas a la misma clase de manipulación oficial. La ley es reforzada en tales casos por intensa y torpe propaganda que pretende fomentar la familia, y en particular la idea oficial de la familia con tres hijos.
    El costo que para la salud femenina tiene este doble papel de maternidad y esclavitud del salario es considerable. La expectativa de vida de las mujeres es baja; las guarderías tienden a estar sobreocupadas y son antihigiénicas, y por eso las mujeres se muestran renuentes a dejar a sus hijos en ellas. Son forzadas a tomar la difícil decisión de o salir a trabajar o quedarse en casa. Si salen a trabajar arriesgan la salud y el bienestar de sus hijos en las guarderías del Estado. Si permanecen en casa con sus hijos después del período abarcado por la licencia de maternidad pagada, tienen que padecer las consecuencias de un bajo nivel de vida.
    La persistencia de la desigualdad sexual
    Consecuentemente, a pesar de las declaraciones formales de igualdad social y algunos avances en esa dirección, es fácil ver que las mujeres de los países de capitalismo de estado de la Europa Oriental sufren la misma clase de desigualdades que las mujeres de los países capitalistas occidentales. En todo caso, las desigualdades son exacerbadas por el hecho de que las mujeres rusas están bajo considerable presión por dedicarse al trabajo asalariado de tiempo completo (y casi no hay trabajos de tiempo parcial) y a producir hijos. Si hubo un compromiso genuino para con la igualdad de las mujeres, éste fue abandonado cuando el costo de los recursos necesarios para ello empezó a ser una realidad cuyo costo se percibió demasiado elevado. Se sostuvo que el “asunto de las mujeres” había sido más o menos resuelto en Rusia antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con la ideología del Partido, se había abolido la propiedad privada, a las mujeres se les había dado estado jurídico igual al de los hombres, y estaban en camino de alcanzar la plena independencia económica participando en el empleo pagado fura de casa; sus hijos eran cuidados por el Estado y los quehaceres domésticos terminarían por ser realizados colectivamente en cuanto los recursos lo permitieran.
    De hecho, la realización del derecho legal de las mujeres a trabajar en condiciones de igualdad con respecto a los hombres coincidió con una agua escasez de trabajadores a resultas de los planes de rápida expansión industrial y el agotamiento de la fuerza de trabajo masculina por causa de la guerra. En los planes económicos se había prometido, pero no se había previsto cómo, servicios de apoyo a una tasa conmensurable con el incremento del empleo de las mujeres.
    Sin embargo, no hubo cambio alguno en la actitud de que el trabajo doméstico era en esencia del dominio femenino, y como resultado de la imprevisión del Estado, las mujeres sufrieron cada vez más agotamiento debido a la doble carga que tuvieron que llevar, la del trabajo asalariado y el de casa. Su situación empeoró de nuevo en los años sesenta como consecuencia de un mayor descenso de la tasa de natalidad, de lo cual resultó la reafirmación del papel de las mujeres como madres y se desencadenó una nueva ola de propaganda para fomentar ese papel.

    Las lecciones
    Muchas mujeres señalan que en los países “socialistas” o, mejor dicho, los países con capitalismo de estado las mujeres no han alcanzado la liberación real y que, por tanto, el socialismo no tiene nada que ofrecer a las mujeres. Desde luego, tienen razón en que el sistema social y económico que existe en el Imperio Ruso no tiene nada que recomendar al respecto ni a los hombres ni a las mujeres. Los obreros de esos países son explotados del mismo modo que en los países de Europa Occidental o Estados Unidos: son forzados a vender su fuerza de trabajo a cambio de un sueldo o salario. De hecho su situación es de muchos modos peor porque, carentes de las libertades democráticas limitadas del Oeste, no pueden organizarse eficazmente para proteger o mejorar sus niveles de vida ni sus condiciones de trabajo. Las mujeres en los llamados países “socialistas”, como las mujeres en los demás países capitalistas, no son capaces de verdaderamente tomar decisiones sobre cómo vivir; son forzadas a desempeñar papeles económicos que el estado les impone.
    Pero nada de esto es consecuencia de fallas del socialismo. Los llamados países “socialistas” en realidad no pueden ser considerados socialistas, a pesar de sus afirmaciones que sí lo son y a pesar del hecho de que sus sistemas económicos difieren en algunos aspectos de los occidentales. Tales diferencias, como un mayor grado de propiedad del Estado y una planeación centralizada, no ocultan el hecho de que de raíz el sistema económico de los países llamados “socialistas” sigue siendo un sistema en que la producción es para el lucro y el privilegio de los pocos, y no para satisfacer las necesidades de los muchos. Esto se pone de manifiesto cuando se considera, por ejemplo, la cantidad de recursos que son gastados en la producción de armamento mientras siguen insatisfechas las necesidades básicas de vivienda y alimento de la población. Además, en una sociedad socialista no debieran existir ni el dinero ni las clases. Y no es este el caso en la Europa Oriental. Esto es obvio con especto al dinero, pero que hay una clase gobernante no es algo que salte a la vista. Aunque la élite gobernante rusa no posee legalmente los medios de producción y distribución, sí los controla y esto les da enormes beneficios y privilegios que no están al alcance de la mayoría de los trabajadores. Por ejemplo, reciben “salarios” mucho más elevados, tienen acceso a toda una variedad de bienes y servicios, muchos de ellos accesibles sólo en tiendas de acceso restringido y se les permite viajar al extranjero. Además, aunque legalmente no pueden legar su riqueza a sus hijos, pueden equiparlos con educación superior y las “conexiones” correctas que mejorarán sustancialmente sus oportunidades de ser admitidos en la “nomenclatura” de la cual sale la clase privilegiada.
    Tan sólo porque el sistema ruso no se asemeja en todos sus detalles a la forma de capitalismo occidental no basta para aceptar las afirmaciones de los rusos (o los políticos occidentales) de que su sistema es socialista. En todos los aspectos importantes el Imperio Ruso funciona según las leyes del capitalismo y por tanto no es para sorprender que las mujeres no estén más cerca de la emancipación de lo que están las del oeste. Rechazar sobre esta base el socialismo es, pues, cometer el grave error de creer que el socialismo ha sido puesto a prueba y resultado deficiente. Esto no es cierto.

    Las mujeres y el socialismo
    Las teorías que relacionan la opresión y la desigualdad de la mujer se han desarrollado en su mayor parte dentro de la tradición liberal de la filosofía política. Las demandas se han formulado por lo general con base en argumentos morales que se vinculan con la justicia y los derechos naturales, desentendiéndose de las condiciones económicas que vuelven insignificantes esas demandas de justicia en el contexto del capitalismo. Las feministas “socialistas”, aunque reconociendo la importancia de la lucha de clases, han mostrado que teóricamente se hallan confundidas por su fracaso en combinar realmente la teoría socialista con la feminista.
    Hemos visto la manera como ha cambiado el papel de las mujeres en la sociedad con el paso del tiempo y también la enorme diversidad de comportamientos, atributos y actitudes diferentes que han sido asignados tanto a los hombres como a las mujeres en culturas diferentes. Así, pues, lo que es “natural” es que en una cultura dada en un momento en particular se diga que tal o cual arreglo es natural para justificar cierto conjunto de ordenamientos sociales. Ese conjunto de ordenamientos sociales está determinado en gran medida por las condiciones materiales prevalecientes: el nivel de la técnica, la escasez o abundancia de alimento, trabajos, etc., la forma en que se producen los bienes y la forma jurídica de la propiedad.
    Es innegable que el papel de las mujeres en la sociedad ha cambiado con el tiempo, pero igualmente innegable es el hecho de que de tales cambios no ha resultado la igualdad real para ellas, lo cual hace destacar nítidamente los límites de lo que puede alcanzarse mientras siga existiendo el capitalismo. No son sólo las condiciones económicas y la naturaleza de la sociedad de clases un terreno inhóspito para la igualdad, sino que también crean un conjunto de actitudes que son apropiadas para las condiciones sociales y económicas particulares que prevalecen. Es posible entonces que las actitudes sexistas persistan a pesar de los esfuerzos de las feministas y otros por cambiarlas porque esas actitudes se acomodan perfectamente al patrón de la sociedad creada por el modo de producción capitalista.
    Hay tres componentes esenciales en la noción de liberación de las mujeres:
    Un redivisión del trabajo doméstico y el cuidado de los hijos de modo que estas tareas ya no se sigan viendo como terreno natural de las mujeres, sino que en lugar de ello sean realizadas voluntariamente por personas de cualquier sexo.
    Ponerle fin a la dependencia de las mujeres respecto de los hombres.
    Un cambio fundamental de las ideas relativas al género, la sexualidad y la familia.
    Es fácil ver que las probabilidades de que se efectúe esta clase de cambios en la sociedad capitalista son ínfimas. Es difícil (aunque no del todo imposible) imaginar la clase de revolución de gran trascendencia en las relaciones sociales y sexuales que entrañan las condiciones descritas sin una correspondiente revolución económica si por no otra razón que requerirían una vasta re asignación de recursos y re evaluación de necesidades. En realidad, aun las limitadas ganancias logradas por las mujeres en los últimos quince años están ahora bajo una amenaza que desenmascara la falta de genuino compromiso político con la idea de igualdad sexual.
    No puede subestimarse el grado en que las teorías feministas han aclarado las formas en que la categoría de sometimiento de las mujeres es reforzada y mantenida por las formas sociales y culturales. Pero utilizar estas claves como base de argumentos para las organizaciones políticas de todas las mujeres descansa en una premisa falsa y tiene resultados políticamente desastrosos. La premisa es que de algún modo la opresión de las mujeres en el capitalismo es fundamentalmente diferente de la experimentada por los hombres de la clase laborante. Aunque es indudable que las mujeres experimentan ciertas formas de opresión cultural y social y discriminación por el mero hecho de ser mujeres, la base económica de las relaciones sociales de explotación no es específica de género. Al argumentar que la experiencia de las mujeres dentro del capitalismo es decisivamente diferente de la de los hombres se corre el riesgo de estereotipar el sexo. Esto significaría que el papel de las mujeres como esposas y madres las define más completamente que sus papeles como trabajadoras. Para que el socialismo se desenvuelva con éxito, debemos tratar de buscar la manera de poner de relieve las similitudes esenciales de las experiencias de los miembros de la clase trabajadora, antes que las diferencias entre ellos.
    La lección que nos dejan las experiencias de las mujeres de Rusia y sus satélites no es la de que el socialismo nada tiene que ofrecer a las mujeres, sino que el particular sistema social y económico de esos países no mejora gran cosa la situación de las mujeres. El mero reemplazo de la propiedad privada por la propiedad estatal no es socialismo y no puede resultar de ella la emancipación de las mujeres. El socialismo es un sistema de sociedad basado en la propiedad común y el control democrático de los medios y los instrumentos para producir y distribuir la riqueza por toda la comunidad y en interés de esta misma. Está completamente claro que Rusia no tiene socialismo.
    El socialismo será una sociedad tajantemente diferente del capitalismo. Mientras que en el socialismo se producen mercancías para extraer ganancia de ellas al venderlas en el mercado, lo cual significa que mucha gente se queda sin las cosas que necesita porque no puede comprarlas, en el socialismo se producen los bienes para que la gente los utilice, sin necesidad de comprar ni vender. Y porque no hay ni compra ni venta, tampoco habrá necesidad de dinero; en lugar de eso, la gente tomará libremente lo que necesite de la tienda común.
    El trabajo dejará de implicar la explotación de que es objeto en el capitalismo, donde la mayoría de nosotros—la clase trabajadora—vende su fuerza de trabajo a un patrón, que es propietario de las máquinas, las fábricas, las herramientas, la tierra, etc., a cambio de un salario. En el socialismo, porque los bienes ya no se producen por el afán de lucro, la sociedad ya no estará dividida en clases cuyos intereses nunca pueden ser conciliados. El trabajo adoptará la forma de esfuerzo cooperativo, que será realizado libremente por personas conscientes de que toda la sociedad se está beneficiando y, como consecuencia, ellas también se estarán beneficiando.
    En el capitalismo, por la necesidad de que la clase dominante proteja sus intereses en contra de los intereses opuestos de los trabajadores, la mayoría tiene muy poco que decir en el proceso de toma de decisiones del gobierno central, a nivel local, o en el puesto de trabajo. En el socialismo, sin embargo, cada individuo podrá participar íntegramente en la toma de decisiones que afecten su vida. La democracia en el socialismo no será la simulación que es en el capitalismo, sino un proceso pleno de significado para toda la sociedad de acuerdo con sus habilidades, conocimientos o experiencias particulares. Y en tales condiciones los hombres y las mujeres serán reconocidos en plano de igualdad.
    En el capitalismo el mundo se divide en estados-nación, reflejo de los intereses territoriales de la clase capitalista. Esta es la causa del patriotismo (patrioterismo), el nacionalismo y las guerras sin sentido, en que la clase obrera es enviada a matar entre sus propios miembros o a otros trabajadores para salvaguardar los intereses de sus amos. El socialismo será un sistema mundial sin distinciones arbitrarias y divisionistas entre una zona del mundo y otra.
    El socialismo incluirá la liberación de las mujeres como parte de su proyecto de emancipación de la humanidad. Esto no ocurrirá de modo automático o inevitable. Una organización política cuyo objetivo es el socialismo no puede permitir el sexismo dentro de sus filas, fundándose en que nada puede hacerse ahora y que el problema se resolverá “después de la revolución”. Para que una organización tenga credibilidad, debe incorporar las actitudes, valores y prácticas que trata de instituir en la sociedad en su conjunto. Los socialistas creen que toda la gente, hombres y mujeres, son dignos de respeto—y el Partido Socialista de la Gran Bretaña incluye en su Declaración de principios, y lo ha hecho desde 1904, la siguiente cláusula:
    Como en el orden de la evolución social la clase trabajadora es la última clase en alcanzar su liberación, la emancipación de la clase trabajadora implicará la emancipación de toda la humanidad, sin distinción de raza ni de sexo.

    Conclusiones
    • El poder de la mujer en el estado socialista a cambiado a raíz estas lograron alzar su voz e interponerse ante el sometimiento de tal régimen.
    • Los logros ya antes mencionados han marcado a la sociedad fémina en cuanto a la lucha constante de obtener derechos de igualdad.

    Bibliografía
    Socialismo, L. M. (s.f.). World Socialist Movement. Obtenido de http://www.worldsocialism.org/spanish/las-mujeres-y-el-socialismo#El_feminismo_%E2%80%9Csocialista%E2%80%9D

    Comentario por Soad Marie Zelaya Nasser — 09/09/2016 @ 00:10 | Responder

  11. grupo numero 1 seccion viernes 1000-1300

    UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE HONDURAS

    FACULTAD DE HUMANIDADES
    Y ARTE
    ESTUDIOS DE LA MUJER
    “MUJERES EN ÉPOCA PRIMITIVA”

    CATEDRÁTICA: DRA. ANARELLA VÉLEZ OSEJO

    ELABORADO POR:
    Leyla Lopez 20070006088 Moderadora y Relatora
    Karen Canales
    Issela Duron 20101003435
    Lilian Flores 20101002088
    Jessy Nuñez 20111001095
    Alma Mendoza
    Lizbeth Betancourth 20101011274
    Deyrin Rivas 20111011590

    TEGUCIGALPA, M.D.C. 25 de Agosto 2016

    Introducción
    La situación de la mujer es siempre el resultado de las tareas de trabajo que se le asignen en la fase eventual de desarrollo de un sistema. La mujer era exactamente como sus restantes camaradas en el rebaño humano, como sus hermanos, hermanas, hijos y padres, obligados por puro instinto de conservación a colaborar en la defensa contra los ataques del enemigo más temido en aquellos tiempos, los animales de presa, y como el resto de la tribu buscaba y recogía frutos, El matrimonio por la fuerza caracteriza toda una época de la historia de la humanidad y sin ninguna duda contribuyó a afirmar la opresión de la mujer.En este material encontrara la participación de la mujer en la época primitiva, su marginamiento así como su papel fundamental como matriarca y emprendedora de retos dando paso a la evolución continua

    Objetivos
    El estudio de este tema ofrece la posibilidad de conocer las principales características de los grupos humanos que poblaron inicialmente la isla y establecer a través de una comparación sus diferencias y semejanzas para poder identificar el de mayor nivel de desarrollo.
    Elevar los conocimientos sobre quienes fueron los primeros habitantes de la isla donde vivo, el por qué la Comunidad Primitiva es la primera etapa de la historia y comprender el surgimiento de las etapas sucesivas de la historia.

    MUJERES EN LA ÉPOCA PRIMITIVA
    La situación de la mujer es siempre el resultado de las tareas de trabajo que se le asignen en la fase eventual de desarrollo de un sistema.
    Bajo el primitivo comunismo la historia en aquel tiempo tan incomprensiblemente lejano para nosotras, en que era desconocida la propiedad privada y los seres humanos eran nómadas en pequeños grupos, no existía ninguna clase de diferencia entre la situación de la mujer y la del hombre.
    Los seres humanos se alimentaban de lo que les proporcionaba la caza y la recolección de frutos y hortalizas silvestres.
    En ese período de desarrollo del hombre primitivo, hace diez mil o cien mil años, no se diferenciaban las tareas y obligaciones del hombre con las de la mujer.
    Las investigaciones de sabios antropólogos han demostrado que:
     En la fase de la caza y recolección, no existían grandes diferencias entre las propiedades físicas del hombre y de la mujer, su fortaleza y agilidad, lo cual es un hecho interesante e importante.

     Muchos de los rasgos tan característicos de la mujer, como, por ejemplo, los pechos muy desarrollados, la figura esbelta, las formas redondeadas y los músculos débiles se desarrollaron mucho más tarde desde que la mujer, de generación en generación, tuvo que garantizar en su papel de «hembra» la reproducción de la especie.
    Incluso hoy, todavía es difícil distinguir a cierta distancia entre un hombre y una mujer en los pueblos naturales porque sus bustos sólo están desarrollados débilmente, sus pelvis son más estrechas y sus músculos más fuertes. Así sucedía durante el primitivo comunismo, cuando la mujer sólo se diferenciaba insignificantemente del hombre en cuanto se refiere a fortaleza y dureza del cuerpo.
     Para los hombres el parto de los hijos solamente producía una corta interrupción de sus ocupaciones ordinarias: la caza y la recogida de frutos en común con los otros miembros de la antigua colectividad: la tribu.

    En cambio la mujer llegó a la idea de que a las madres con hijos lactantes no las llevaban con los demás en la época de caza porque no estaban en condiciones de seguir su paso y además por que los niños obstaculizaban las operaciones venatorias. Por lo tanto la madre se quedaba con su hijo y estaba obligada a esperar hasta que la tribu regresara con el botín. Si se agotaban las provisiones de frutos en el lugar en que ella esperaba la vuelta del clan, tenía que buscar vegetales con semillas comestibles que las comían y con ellas alimentaba también a su hijo.

     La mujer era exactamente como sus restantes camaradas en el rebaño humano, como sus hermanos, hermanas, hijos y padres, obligados por puro instinto de conservación a colaborar en la defensa contra los ataques del enemigo más temido en aquellos tiempos, los animales de presa, y como el resto de la tribu buscaba y recogía frutos.

     Quien no se subordinaba a la voluntad de la colectividad, perecía: se moría de hambre o era despedazado por las fieras.

     En el primitivo comunismo la mujer no conocía ni la dependencia social ni la opresión.

     La humanidad de aquella época no sabía nada de clases, explotación del trabajo o propiedad privada.

    Así vivió la humanidad miles y aun posiblemente cientos de miles de años.
    Sin embargo este cuadro cambió en la fase siguiente del desarrollo humano, los primeros brotes de trabajo productivo y de economía doméstica fueron el resultado de un largo proceso durante el cual la humanidad buscó la mejor manera de asegurar su existencia.
    Por razones de clima y de geografía, según llegara entonces a una comarca de bosques o a una estepa, una tribu se convertía en sedentaria, mientras la otra se pasaba al pastoreo.
    Esta es la fase próxima que sigue a la colectividad originaria de caza y recolección. Al mismo tiempo que de esta nueva forma de economía surgen nuevas formas de comunidad social.
    En la tribu que se dedicaba a la agricultura la mujer no sólo tenía los mismos derechos, sino que a veces incluso asumía una posición dirigente, sin embargo en el pastoreo nómada empeoraba crecientemente la situación subordinada, dependiente y oprimida de la mujer.
    Por tanto, esto significa que se desarrollaron en la misma época bajo condiciones naturales distintas dos formas de economía radicalmente diferentes: la agricultura y el pastoreo.
    Se ha demostrado que las mujeres de las tribus dedicadas al cultivo de la tierra gozaban de mucha mayor igualdad. Algunas tribus campesinas incluso poseyeron un sistema de matriarcado (matriarcado es una palabra griega que significa predominio de la mujer).
     En los pueblos agrícolas la mujer era la primera productora. Hay abundantes indicios de que fue a la mujer a quien se le ocurrió por primera vez la idea de cultivar la tierra y de que fue la «primera que trabajó en la agricultura».
    Mientras las mujeres trituraban el grano entre sus dientes -las primeras ruedas de molino- caerían algunos granos al suelo y cuando después de bastante tiempo volvían al mismo lugar descubrían que los granos caídos habían comenzado a germinar y ella marcaba esos lugares. Y entonces se dio cuenta de que era una ventaja para ella volver cuando el vegetal estuviera maduro; la búsqueda de alimento le costaría así menos esfuerzo.
    La mujer estaba interesada en que el clan o estirpe regresara al lugar de descanso donde crecían los vegetales plantados por ella, pero no se encontraba en condiciones de convencer a sus compañeros de los beneficios de su plan económico.
    En cuclillas, arañaba en los primeros campos la tierra con ayuda de ramas, azadas u horcas de piedra. Se demostraría que esto proporcionaba a los seres humanos más seguridad que el vagabundear por los bosques en busca de frutos, con el constante peligro de ser despedazados por los animales de presa.

     Al labrar la piedra para construir armas o primitivos utensilios domésticos habían aprendido a hacer fuego.

    Al fuego quemaba la mujer las plumas del faisán que había pelado, cocía las vasijas de barro para hacerlas más resistentes y asaba la carne para que así se conservara.

     El fogón familiar llegó a esclavizar a la mujer convirtiéndola durante largo tiempo en una criada sumisa y sin derechos, relegada al fogón de la cocina.

     Las mujeres no sólo levantaron viviendas, removieron la tierra, sembraron y recogieron cereales, sino también fueron las primeras que comenzaron a ocuparse de trabajos de artesanía. El hilado, tejido y alfarería fueron descubrimientos femeninos.

     Recogían hierbas y conocían sus propiedades medicinales; nuestras madres primitivas fueron los primeros médicos.

    La mujer, en la época del primitivo comunismo no sólo se equiparaba al hombre, sino que incluso era superior por razón de una serie de hallazgos y descubrimientos útiles para toda la humanidad y que hacían progresar el desarrollo económico y social.

     Los antropólogos que se dedican al estudio de la génesis de la humanidad han silenciado el papel que debe de haber desempeñado la mujer en el proceso de desarrollo de nuestros progenitores simioides para convertirse en seres humanos.
    Estos tienen que agradecer a la mujer el andar de pie, erguidos, por consiguiente el pasar de cuadrúpedos a bípedos. Porque en situaciones en que nuestra antecesora cuadrúpeda tenía que resistir ataques de enemigos, aprendió a defenderse con un brazo, mientras con el otro sujetaba a su hijo que se le agarraba al cuello.
    Afirman otros investigadores que en aquellos clanes africanos donde la mujer cultiva la tierra, siembra, construye viviendas y lleva vida activa, no sólo es completamente independiente, sino también superior en inteligencia al hombre.
    La división del trabajo en los clanes que se dedicaban tanto a la caza como a la agricultura contribuyó a que las mujeres que permanecían en los poblados para la producción y la economía, desarrollaran su inteligencia y capacidad de observación, mientras los hombres, a causa de sus tareas de caza y guerra endurecían sus músculos y aumentaban su habilidad y fuerza física. En esta fase de desarrollo, la mujer era intelectualmente superior al hombre y tenía, naturalmente, la situación rectora, el matriarcado.
    Las mujeres de las tribus ganaderas no podían de ninguna manera medirse intelectualmente con los hombres y en lo puramente físico les eran muy inferiores en lo que se refiere a fortaleza y agilidad. Y esto, naturalmente, corroboraba la idea de que era un ser inferior. Cuanto más rico se hacía el clan en número de cabezas de ganado, más se convertía la mujer en criada, de menos valor que una res, y más honda era la sima entre los dos sexos.
    El matrimonio por la fuerza caracteriza toda una época de la historia de la humanidad y sin ninguna duda contribuyó a afirmar la opresión de la mujer.
    Con la implantación de la propiedad privada, el matrimonio a la fuerza condujo a que el guerrero heroico renunciara frecuentemente a su participación en el botín de ovejas, vacas y caballos, y en su lugar exigiera el total derecho de posesión sobre una mujer, es decir, una fuerza de trabajo. «Yo no necesito bueyes, ni caballos, ni cabras con vedijas. Dadme sólo el total derecho de propiedad sobre aquella mujer que he capturado con mis propias manos.»
     La mujer era propiedad del hombre, como una cabeza de ganado, la compraba exactamente igual como adquiere un carnero. La convierte en una bestia de carga, muda, una esclava y un instrumento para la satisfacción de su deseo. Antes de la compra, pone un hierro candente en su mano para ver qué sufrida es su futura mujer. Si la mujer que ha comprado se pone enferma, la echa de casa y queda convencido de que se ha derrochado su dinero.
    La opresión de la mujer se relaciona con una división del trabajo entre los sexos en la que el trabajo productivo fue misión de los hombres, mientras la mujer se hacía cargo de las tareas secundarias. Cuanto más perfecta era esa división, más dependiente se hacía la mujer, hasta que al fin su servidumbre se convirtió en un hecho consumado.

    La propiedad privada que hizo posible la economía familiar contribuyó, por medio del trabajo doméstico improductivo y limitado, a la esclavitud de la mujer. Mirado desde el punto de vista de la economía del grupo social, perdió importancia el trabajo femenino y se fue imponiendo la idea de que la mujer era un ser inferior y un accesorio del creador de nuevos valores, el hombre.

    En verdad las mujeres sufrían mucho en aquella situación sin derechos, unas pocas intentaban seguir su camino, pero la inmensa mayoría permanecían en su papel de esclavas del hogar, del marido y de la familia. De forma significativa sentían las mujeres que el hogar individual, la propiedad privada y el matrimonio legal eran los principales impedimentos para su liberación.
    En Las Junteras, comedia del famoso escritor griego, el satírico Aristófanes, se ridiculiza a las mujeres porque quieren implantar un orden nuevo y tomar en sus propias manos los destinos de la ciudad. Pero sobre todo es interesante que la heroína de esa comedia, Praxágora, la capitana, propone la «propiedad común». Decía Praxágora: «Pido que todo sea común, que todo pertenezca a todos, que ya no haya ricos ni pobres; no tiene que ocurrir por más tiempo que cierta gente sea dueña de tierras extensas, mientras el pañuelo de tierra que los demás poseen no alcance para su sepultura. La mujer debe ser propiedad común y todo el mundo debe tener el derecho de tener hijos con quien él quiera.» Esta fue la protesta de las mujeres contra la propiedad privada, el matrimonio y la dependencia, aproximadamente cuatrocientos años antes de nuestra era, es decir, hace mil trescientos años.
    Antes de que el sueño de Praxágora se convirtiera en realidad han transcurrido más de veinte siglos. La Rusia actual es, sin embargo, una prueba viva de que Praxágora tenía razón cuando creía que la liberación de la mujer sólo era posible por medio del comunismo, la libertad y la igualdad. (A. Konllontai, 1976)

    CONCLUSIÓNES

    La temática de la sociedad primitiva, como un estudio de la primera época de la sociedad actual, se hace necesario analizar por aspectos cada apartado de su composición para explicarnos el fruncimiento de la sociedad actual, como se puede observar tanto en la organización, en la economía y la religión, cada elemento actual tuvo su origen en un aspecto muy simple en la sociedad primitiva, por ejemplo, las pinturas rupestres son el antecedente de la escritura, y de las manifestaciones artísticas como las grandes murales de los pintores contemporáneos.

    No es así en el caso de la economía donde tránsito de un modelo matriarcal a un modelo patriarcal, donde en uno se centró en la distribución comunal de los productos y otro en la propiedad privada.

    A partir del analizado, se destaca que es necesario como jóvenes conocer los orígenes de las formas de organización que se dan en la sociedad actual de la cual formamos parte.

    Bibliografía:

    A. Konllontai. (1976). “La mujer en el desarrollo social”. Recopilado de:
    http://server2.docfoc.us/uploads/Z2015/12/27/AGCbjVN0Hx/77fb4d701570091db71141f20864348a.pdf

    Comentario por Leyla Esperanza Lopez Zelaya 20070006088 — 25/08/2016 @ 14:17 | Responder

  12. grupo#6 segundo periodo 2016 seccion de 1000 a 1300 aula 104 A1 dia viernes

    Integrantes : No lista cargo
    -cindy fabiola gomez chavarria 20151000234 42 (relatora)
    -cindy gabriela torres ruiz 20141012810 37
    -lesli yoseth umanzor vasquez 20161005108 53
    -sofia elisabeth henriquez murillo 20141005272 34
    -luisa fernanda cerrato franco 20141030643 38
    -lidia janeth cerrato gutierrez 20141011213 36
    -katerin yaneli baca barahona 20141001798 30 (coordinadora)
    -maria adelma martines 20141031312 39

    tema de exposicion : las mujeres durante el feudalismo y la colonia

    tema de investigacion : las mujeres en la historia de honduras

    Comentario por cindy gomez — 13/08/2016 @ 23:04 | Responder


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