Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

3. Novísimas. La ventana de Leonor Silvestri: De la experimentación, de la audacia, de mis compañerxs de travesía… Manada de ovejas (escena 26)

Mujeres de BonampakDe la experimentación, de la audacia, de mis compañerxs de travesía…

Manada de ovejas (escena 26)

“Cierre de temporada de caza”, reza un cartel a la entrada del aula 108 el sábado 3 de octubre de 2009.[1] Entiéndase esto por: ¡¡Basta!! (escena N°…)  l@s alumn@s-ovejas nos hemos cansado que nos tomen el pelo: los psicoanalistas,[2] el capital, los docentes, las cátedras, las buenas familias…

Que nos han dicho: “Alumnos-ovejas-hijos (sin luz y en masculino), Dios Freud, Dios Lacan (encima, demasiado pocos), Dios lo UNO, es lo que les asegura la identidad y el recto camino a la sexualidad, al inconciente, a la falta, a Papá, Mamá y al Hijo. Ser hijos del psicoanálisis les garantizará para siempre la existencia acobardada y la mortificación justa para ser llevados mansamente a la inexistencia de cualquier rebelión en ustedes y en los pacientes. Quedarse en la playa de la vida les permitirá nadar sin tiburones (Escena…): no habrá riesgos éticos, ni salvajes dudas, ni ambigüedades problemáticas. Chicos!! Nada que los pueda morder, en cambio serán sí buenos chacales [3], siempre de a uno, siempre mordiendo en lo ajeno, siempre en el momento donde el llamado paciente agoniza, en la crisis, en su necesidad, en la angustia.

También nos han dicho y mostrado: que no esperan nada de nostra@s, que el psicoanálisis no espera nuestro aporte, ni como alumnos, ni como estudiantes, ni como analistas. Dicen: “Ahora son alumnos, no tienen pacientes, nada tienen”. Luego con el título: “tienen un largo camino hasta convertirse en analistas, esos casos que tienen, nada valen salvo, claro, que los supervisemos nosotros”. Luego con los años y la aprobaciones correspondientes: “Ahora sí, estás a la letra, calcadito, y ya sí, por fin  listo para cobrar a los novicios el derecho de trabajar”. Se nos dice que esta es la vida de una analista.

Que nos hacen creer año tras año: que no hay trabajo, que somos muchos psicólogos, que no hay nada ya para inventar, que los colectivos humanos no son de nuestra injerencia, que muchos postgrados, que masters y doctorados aumentan nuestra capacidad e incumbencias. Quieren que lo creamos y trepemos en el gallinero académico para garantizarnos diarreas aplastantes, pestificantes sobre nuestros compañer@s.

Por esto que se nos clava en la carne, por las moléculas de sumisión inyectadas inadvertidamente, por las parálisis de pensamiento autoinfligidas y las padecidas, manifestamos provisoriamente pero sin compasión:

1°Manifiesto de las Ovejas:

“Nosotr@s, mansas ovejas, hemos decidido devenir cualquier otra cosa que se nos ocurra y sólo a título enunciativo:

1.-  De alumn@s-ovejas  hemos pasado a la existencia iluminada de estudiantes, es decir, a la experimentación del conocimiento, al estudio de los problemas que la existencia humana acarrea para volcarlos a los modos de resolver el sufrimiento que audazmente inventaremos.

2.-De ovejas-alumn@s decidimos una existencia poblada de manadas sin más mandos que los que elijamos provisoriamente, sin otro amo más que la libertad.

3.-Elegimos que es mejor y bueno para nostro@s la libertad de pensar y construir las herramientas conceptuales que nos permitan trabajar en el mundo y cambiarlo.

4.-Elegimos que el cambio sea primero en nostra@s estudiantes, pudiendo pensar por nostra@s mism@s aquí, ahora, en cualquier lugar y momento.

5.-Decimos que hemos pasado a ser mariposas, y a usar el vuelo para contagiarlo, para pegarles a tod@s la peste (Artaud, El Teatro y su doble) de la libertad.

6.- Sostenemos que llegado el caso podríamos convertirnos en manadas de lob@s, para mejor dominar un arte, para mejor destrozar algunos encierros disciplinarios. Devenir lob@s o perr@s -sin paseador-  para jugar donde queramos nostra@s y no tener miedo a nada y nadie, libres.

7.-Creemos que ser ovejas no tiene nada de malo, siempre y cuando nos arríen mariposas y delicadamente nos lleven a lugar seguro en el que alimentarnos.

8.-Advertimos entonces, que forzadas a la masificación universalizante, es decir: arriadas por UNOS disciplinarios, por microfascismos edípicos, por calcos idénticos y discretos (cerrados), por docentes indolentes y desconsiderados, por analistas policíacos; nos convertiremos en incendio de frondoso bosque, alud implacable, cruel verdad, manada de jabalíes, filosas dagas de piratería ancestral.

Salut!!

Emilio Montilla


[1] Se trata de la Jornada de Producciones Grupales de la Cátedra 1 de Teoría y Técnica de Grupos de la Fac. Psicología de la UBA. Acontecimiento colectivo que se lleva a delante con todos lxs estudiantes y docentes, poniendo en juego técnicas y dispositivos psicodramáticos de experimentación

[2] Predadores que se alimentan de lo muerto de la muerte: representaciones, sustituciones, pasados pisados, pasados edipizados, critales de líbido, coagulaciones de existencias, divanes opiáceos, abstinencias amortajadas, neutralidades inorgánicas, minerales, o siniestramente cómplices, asociaciones libres encadenadas al lenguaje, carroña de dinero muerto.

[3] Recordar que chacales y lobos en nada se parecen, los primeros se alimentan de carroña, lo muerto de la vida, los lobos se alimentan de lo vivo de la vida.

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Proyectil Fetal

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Para mis versos escritos tan temprano,

Que ni yo sabía que era poeta,

Brotados como gotas de la fuente,

Como chispas de cohetes

Como pequeños diablos irrumpiendo

En el templo, donde rige el sueño y el incienso;

Para mis versos sobre la juventud y la muerte,

Para mis no leídos versos

Dispersos, llenos de polvo, en librerías

Donde nadie los compra, ni los compraba…

Para mis versos, como para nobles vinos,

Su turno llegará

Marina Tsvietaieva

Estimo a aquel que aprueba la conjuración y no conjura; pero no siento nada más que desprecio por esos que no sólo no quieren hacer nada sino que se complacen en criticar y maldecir a aquellos que hacen.

El amor, el amor libre, exige aquello que otras formas de amor no pueden comprender. Y nosotros dos, rebeldes divinos (jamás nadie podrá llegar a nuestras cumbres), tenemos derecho a desagotar el pantano de la moral corriente y cultivar allí el inmenso jardín donde mariposas y abejas puedan satisfacer su sed de placer, de trabajo y de amor.

Severino Di Giovanni

Los hombres de mi vida han tenido tres características:

fueron inteligentes, anarquistas y muy guapos

América Scarfó

Magistradxs que se pasan la vida

Ocultado sus errores

Miran hacia vos y hacia mí

y la envidia les hace llorar

Morrissey

Argentina, 1931: Lo último del anarquismo de acción se extinguía con Severino Di Giovanni y su grupo de afinidad. A su compañera, América Scarfó, no se le permite ser testigo del fusilamiento de su amante y la de su hermano. Tres años antes, ella sola defiende la causa del Amor Libre y la Camaradería Amorosa en una carta a Armand frente a la actitud de repudio hacia Di Giovanni, 10 años mayor y casado.

¿Por qué aun hoy en medio de desarrollos incesantes sobre la Historia de las mujeres en el Anarquismo no se lee a América como activista? ¿Qué se reproduce cuando se invisibiliza la agencia de un individuo al que no se le permite salir del maniqueísmo víctima vs. acompañante? Así conocida como “la compañera de” o como “la abusada por”…

Es nuestra intención historizar el amor Scarfó/Di Giovanni, no solo para reivindicar la figura de una activista -oculta al trazo oficial del feminismo y el anarquismo-, sino también para, partiendo del análisis de las sexualidades como praxis revolucionaria de la época, abordar críticamente la cuestión de la autonomía del sujeto y la matriz de inteligibilidad que impide leer la potencia individual por fuera de los límites que el Estado impone artificialmente (mayoría de edad y libre disposición del cuerpo).

Esta breve intervención anarquista intenta, entonces, recuperar y reivindicar a América Scarfó como figura autónoma dentro del anarquismo local de su época, y a su sexualidad, emancipada y libre de los prejuicios de género de su tiempo. Recuperación necesaria debido a los maldicientes comentarios que sobre su compañero, Severino, sobrevinieron, y que la colocaron a ella, hasta el día de hoy1, como una “niña víctima desprotegida y abusada”. Nos referimos, por ejemplo, a casos como el del escritor Álvaro Abós que censuró a Di Giovanni por haber “abandonado” a su mujer y sus tres hijos y que consideró la relación como una fijación narcisista propia de una personalidad inmadura aunque Di Giovanni se separó en buenos términos de su mujer, Teresina, y que recién afianzó su relación con Scarfó tres años después de haberla conocido. Es decir, cada vez que se menciona a Severino, se hace referencia por un lado a su relación con América en términos de criminalización pedofila, y por el otro en términos morales por el fin de su relación con su esposa, a partir del imaginario social.

Love Story

“No voy a ir a pedir nada, sino a recuperar algo que me pertenece”; tal las palabras, a los 86 años, con que Josefa América Scarfó se dirigió a el ex Ministro del Interior, Carlos Corach, cuando le devolvieron sus cartas de amor que hace más de 60 años le escribió su compañero, el anarquista Severino Di Giovanni.

Esas cartas dan cuenta de una relación no solo afectiva basada en lo sexual, sino desde la afinidad y la camaradería anarquista que se inició entre dos individuos que profesaban amor por la Idea cuando perseguido por la Policía, Di Giovanni, aceptó la invitación para instalarse en una habitación de la casa de los Scarfó, en Villa Ortúzar. Severino llegó allí con su esposa Teresa Mascullo y sus hijos. En ese lugar, con 24 años aproximadamente, conoció a la familia Scarfó y se enamoró de la menor de la familia, de 15, ella también anarquista junto a sus hermanos2.

La relación se vio afectada no solo por los devenires y tempestades que acuciaban a lxs anarquistas de acción de la época, sino por un tendal de críticas que llevaron a América a dirigirse en una misiva al mismísimo Emile Armand, anarco-individualista mundialmente reconocido por su teoría y su práctica en el campo de las relaciones afectivas libres, y la camaradería amorosa anarquista3. La carta, fechada un 3 de diciembre de 1928, que por si sola es la réplica a las acusaciones contra el vínculo que ellxs entablaron y contra la invisibilización de las capacidades para discernir y un alegato de la madurez sexo-afectiva de América, se expresaba, anticipando incluso futuras habladurías, de la siguiente manera4:

“Tenemos que actuar, en todos los momentos de la vida, de acuerdo a nuestro modo de ver y de pensar, de manera que los reproches o las críticas de otra gente encuentren a nuestra individualidad protegida por los más sanos conceptos de responsabilidad y libertad en una muralla sólida que haga fracasar a esos ataques. Por eso debemos ser consecuentes con nuestras ideas… Soy una joven estudiante que cree en la vida nueva. Creo que, gracias a nuestra libre acción, individual o colectiva, podremos llegar a un futuro de amor, de fraternidad y de igualdad. Deseo para todos lo que deseo para mí: la libertad de actuar, de amar, de pensar. Es decir, deseo la anarquía para toda la humanidad. Creo que para alcanzarla debemos hacer la revolución social. Pero también soy de la opinión que para llegar a esa revolución es necesario liberarse de toda clase de prejuicios, convencionalismos, falsedades morales y códigos absurdos. Y, en espera de que estalle la gran revolución, debemos cumplir esa obra en todas las acciones de nuestra existencia. Para que esa revolución llegue, por otra parte, no hay que contentarse con esperar sino que se hace necesaria nuestra acción cotidiana. Allí donde sea posible, debemos interpretar el punto de vista anarquista y, consecuentemente, humano. En el amor, por ejemplo, no aguardaremos la revolución. Y nos uniremos libremente, despreciando los prejuicios, las barreras, las innumerables mentiras que se nos oponen como obstáculos. He conocido a un hombre, un camarada de ideas. Según las leyes burguesas, él está ‘casado’. Se ha unido a una mujer como consecuencia de una circunstancia pueril, sin amor. En ese momento no conocía nuestras ideas. Empero, él vivió con esa mujer varios años y nacieron hijos. Al vivir junto a ella, no experimentó la satisfacción que hubiera sentido con un ser amado. La vida se volvió fastidiosa, el único medio que unía a los dos seres eran los niños. Todavía adolescente, ese hombre toma conocimiento con nuestras ideas y nace en él una conciencia. Se convierte en un valiente militante. Se consagra con ardor y con inteligencia a la propaganda. Todo su amor no dirigido a una persona lo ofrenda a su ideal. … Ocurrió que las circunstancias nos hicieron encontrar al principio como compañeros de ideas. Nos hablamos, simpatizamos y aprendimos a conocernos. Así fue naciendo nuestro amor. Creímos, al principio, que sería imposible. Él, que había amado sólo en sueños, y yo, que hacía mi entrada a la vida. Cada uno continuó viviendo entre la duda y el amor. El destino –o más bien el amor– hizo lo demás. Abrimos nuestros corazones, y nuestro amor y nuestra felicidad comenzaron a entonar su canción en medio de la lucha y del ideal, que más impulso les dieron aún. …. Nosotros idealizamos el amor pero llevándolo a la realidad. El amor libre que no conoce barreras ni obstáculos. … También su mujer –a pesar de su relativo conocimiento– simpatiza con nuestras ideas. Últimamente ella dio pruebas de desprecio hacia los sicarios del orden burgués cuando la policía comenzó a perseguir a mi amigo. Fue así como la esposa de mi compañero y yo hemos llegado a ser amigas5. Ella no ignora nada de lo que representa para mí el hombre que vivía a su lado. El sentimiento de afecto fraternal que existía entre ellos le permitió a él confiárselo a ella. Por otra parte, él le dio libertad de actuar como ella lo deseara, tal como corresponde a todo anarquista consciente. … Pero he aquí que algunos se han erigido en jueces. Y éstos no se encuentran tanto en la gente común sino más bien entre los compañeros de ideas que se tienen a sí mismos como libres de prejuicios, pero que en el fondo son intolerantes. Uno de ellos sostiene que nuestro amor es una locura; otro señala que la esposa de mi amigo juega el papel de ‘mártir’, pese a que ella no ignora nada de lo que nos concierne, es dueña de su persona y goza de su libertad. Un tercero levanta el ridículo obstáculo económico. Yo soy independiente, como lo es mi amigo. …Aquí, en Buenos Aires, ciertos camaradas tienen del amor libre una idea verdaderamente exigua. Se imaginan que sólo consiste en cohabitar sin estar casados legalmente y, mientras tanto, en sus hogares siguen perdurando todas las ridiculeces y los prejuicios que son propios de los ignorantes. En la sociedad burguesa también existe esa clase de uniones que ignoran al registro civil y al cura. ¿Es acaso eso el amor libre? Por último, se critica nuestra diferencia de edad simplemente porque yo tengo 16 años y mi amigo 26. Unos me acusan de perseguir una operación comercial; otros me califican de inconsciente. ¡Ah, esos pontífices del anarquismo! ¡Hacer intervenir en el amor el problema de la edad! ¡Como si no fuera suficiente que el cerebro razone para que una persona sea responsable de sus actos! Por otra parte, es un problema mío y si la diferencia de edad no me importa nada a mí, ¿por qué tiene que importarle a los demás? Lo que quiero y amo es la juventud del espíritu, que es eterna. Hay también aquellos que nos tratan de degenerados, de enfermos y de otros calificativos de la misma especie. A todos ellos les contesto: ¿por qué? ¿Porque nosotros vivimos la vida en su verdadero sentido, porque rendimos un culto libre al amor? ¿Porque igual a los pájaros que alegran los paseos y los jardines nos amamos sin importarnos los códigos o las falsas morales? ¿Porque somos fieles a nuestros ideales? … Sé bien lo que hago y no tengo necesidad de ser aprobada o aplazada. Sólo que al haber leído muchos de sus artículos y al estar de acuerdo con varios puntos de vista, me pondría contenta de conocer su opinión.” 6

Uno de los temas fundamentales de reflexión e inflexión del anarquismo tienen que ver, históricamente, con la sexualidad y la libertad amatoria. Los desarrollos de Emma Goldman a principio del siglo se refieren de manera implícita del amor en libertad, donde el amor no puede sino ser libre, y muere al ser instituido dentro del vínculo matrimonial. Goldman afirmaba en su texto conocido en la versión publicada en Argentina como “La trampa de la Protección” y fechada en 1917 (Anarchism and Other Essays ): “¿Amor libre? ¿Acaso el amor puede ser otra cosa más que libre? En libertad, se entrega sin reservas, con abundancia, completamente. Todas las leyes y decretos, todos los tribunales del mundo no podrán arrancarlo del suelo en el que haya echado raíces. El amor no necesita protección porque él se protege a sí mismo.” Ciertamente Goldman se refería a los vínculos heterosexuales en una época donde era virtualmente imposible que una mujer, o incluso un varón, evadieran su responsabilidad cívica y social de contraer nupcias e ingresar, de ese modo, al sistema de producción y reproducción del capitalismo al cual la anarco-feminista se oponía. Esos vínculos de camaradería amorosa en libertad eran relaciones abiertas opuestas a la monogamia, institución contingente nacida con el capitalismo. De hecho, en línea con el anarco individualista Armand7, quien sostenía que el amor también puede consistir en querer, por encima de todo, la dicha de quien se ama, la monogamia, la pareja o la familia no era apta para desarrollar la concepción anarquista de la vida. Todo el planteamiento teórico del amor libre y la camaradería amorosa sostenida por ambos anarquistas desde diferentes latitudes no era sino un intento de dividir aquello que había sido ideológicamente unido (reproducción y sexualidad) y cuestionar la familia como Estado pequeño hasta cuando los progenitores son anarquistas. Tal como escribiría Rossi, periodista de La Comuna Socialista a finales del siglo XIX fundador del proyecto anarquista comunal de amor libre en Brasil llamado Colonia Cecilia: “Cambiemos los ritos y los nombres cuanto queramos, … pero mientras tengamos un varón, una mujer, unos hijxs, una casa, tendremos una familia, es decir una pequeña sociedad autoritaria, celosa de sus prerrogativas…”.

En ese caldo de cultivo, y con las ideas de Emile Armand por detrás de sostén y fundamento de lo que el deseo hace innegable, es insostenible suponer a una América Scarfó no autónoma y decisora de su devenir sexo-afectivo. Claramente, no se trataba de una “víctima” de la cual se aprovechó Di Giovanni debido a “su inmadurez sexual” sino de una anarquista comprometida con los temas que la interpelaban más de cerca: la sexualidad, el compañerismo, la superación de las contradicciones inherente a las relaciones familiares y afectivas entre lxs propixs anarquistas.

Ley, Orden y Progreso

La palabra pedofilia o mejor dicho paidofilia -del griego παiς, παιδóς, niño, y el verbo fileo, amar,- (definida por el Diccionario de la Real Academia Española como la atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes) describe, de acuerdo a las corrientes psicológicas más tradicionales, una perversión sexual8. El Código Penal Argentino tipifica en su artículo 120 el delito anteriormente (y aun hoy popularmente) conocido como “Estupro” que implica la realización de conductas encuadradas dentro del abuso sexual, lato sensu, perpetrado por un mayor de edad con una persona menor de 16 años, “aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la victima u otra circunstancia equivalente.”

Los delitos sexuales figuraban en el Código Penal, hasta 1999, bajo la forma de delitos “contra la honestidad”, bien jurídico protegido en general, y estaban organizados en capítulos como los tipos penales que parecían además proteger otros bienes.9 En esta línea, se ha definido la “honestidad” en nuestra cultura y nuestro sistema como una exigencia de corrección y respeto impuesta por las buenas costumbres en las relaciones sexuales. La ley 25087/99 reemplaza el título “Delitos contra la honestidad”, atendiendo a la fuerte carga ideológica del mismo, por el de “Delitos contra la integridad sexual”. Este reemplazo intenta superar los prejuicios de género10 y las valoraciones morales subyacentes a la noción de “honestidad”, que: (1) condena todo ejercicio de la sexualidad que se desvíe de la norma y (2) deriva en la “culpabilización” de las víctimas. Así, el bien jurídico protegido ha variado su enunciado, de la criticada noción de “honestidad” a la vigente noción de “integridad sexual”. Sin embargo, esta noción no aparece claramente definida en la ley, lo que dificulta establecer efectivamente cuándo dicha integridad se vería comprometida. Si bien la noción de “honestidad” ha perdido estatus jurídico, sigue operando con vigor en virtud de los imaginarios que condicionan las emociones, las prácticas, y los pensamientos del conjunto social; de allí que – en el caso que nos compete- muchas personas, en especial cierto grupo de feministas, que consideren que lo que estuvo en juego en esta relación es la “honestidad” de América Scarfó. Recíprocamente, la noción de “integridad sexual” ha ganado estatus jurídico, universalizándose, pero no ha sido internalizada por el conjunto social. En pocas palabras, conviven un universal que hace al “uso y la costumbre” con un universal que responde al ordenamiento jurídico.

América Libre

Intervenir, entonces, en el nombre de la transformación significa precisamente irrumpir en lo que se ha convertido en conocimiento fijo y realidad cognoscible para usar la propia realidad. Si, como parece ser el caso de la joven América Scarfó, no somos reconocibles en nuestros logros, nuestras elecciones, nuestros deseos, nuestra conciencia operante, luego es imposible persistir como ser; y somos seres no posibles, hemos sido excluidxs de la posibilidad de existir. Incluso quien es oprimidx existe como sujeto de alguna forma puesto que para ser oprimidx hay que ser inteligible. Descubrir que se es ininteligible (que las leyes de la cultura y del lenguaje te encuentran imposible, e inaudible) es descubrir que todavía no se accedió acceso a la categoría de humano y que las normas que hacen algo reconocible no están de tu lado. La batalla por volver trabajar las normas, que producen las reglas y los principios de valorización, en las cuales los cuerpos son experimentados (su deber ser sexual, en este caso, o ser construida como mera víctima vulnerable de un varón) es crucial para deshabilitar la política de género de los feminismos hegemónicos bienpensantes, y para contestar a los ideales impuestos de lo que un cuerpo debe ser y como debe comportarse. Por otra parte, tal como señala Katherine Frankle, reducir el sexismo a lo que los varones le hacen a las mujeres significa perder de vista el sistema que produce el sexismo mismo, donde la subordinación de aquellos cuerpos biopoliticamente asignados como mujer es parte de una práctica social más amplia que crea cuerpos generizados: mujeres femeninas y varones masculinos11.

En el debate por el poder de decisión y elección de aquellos cuerpos generizados la pregunta por qué se entiende por autonomía emerge por si sola. ¿Autonomía: un estado de individuación a priori de las relaciones de dependencia del mundo de los otros? ¿O por el contrario, una heteronomía que permite establecer lazos (de afinidad, afectividad, parentesco) que no se basen en el matrimonio ni en la familia como rector de la sexualidad y los vínculos? Luchar por la autonomía de lxs sujetos significa luchar para trascender los límites naturalizados de la comunidad y la familia, que rigen el deber ser de nuestra sexualidad, como ya dijimos, y redefinir los lazos de amistad. El anarquismo constituye ante todo una forma de existencia contra la dominación, la cual no se puede concebir sin una ética del hacer. Esta ética anarquista se confronta con la ética del deber ser. Se trata entonces de una ética que aspira, entre otras cosas, a acortar la brecha entre el decir y el hacer. Si bien esta tarea nunca puede completarse de manera total –puesto que la subjetividad es un proceso en constante devenir-, esta apuesta convoca a una responsabilidad que, en el marco de una crítica a las sexualidades modernas, y de sus prácticas, sostiene como condición sine qua non la producción de sexualidades y vínculos afectivos contra-hegemónicos, incluso por fuera del statu quo de la pacatería progresista.

Después del fusilamiento de Severino y Paulino en 1930 durante la presidencia de Uriburu, la joven América fue protegida por sus compañerxs de ideas. Durante los años posteriores, escribió artículos para diarios anarquistas europeos en defensa de los derechos de la mujer, -hoy de escueta circulación- y continuó con sus estudios, los cuales nunca abandonó ni de muy mayor. Tras la tragedia, América encontrará un nuevo compañero de ideas con el cual fundará la librería y editorial Américalee, durante muchos años, la librería libertaria más completa de la ciudad de Buenos Aires y la editorial que se dedicó a publicar todos los pensadores ácratas.

Alegría que rima con Anarquía significa ser capaz de interiorizar la ética, ética amatoria del deseo que circula libremente y se relaciona libremente con otro deseo, también libre. ¿Qué pasa entonces con el anarquismo de hoy que ve, como el de ayer, “pecado” o “delito” -no sabemos qué es peor- donde a las claras hay autonomía, alegría y ejercicio concreto no enunciativo de la libertad sexual? Como la vieja frase atribuida a Emma Goldman “Si no puedo bailar tu revolución no me interesa.”

1 Sin ir más lejos, en el Encuentro Regional de Mujeres Anarquistas de Febrero de 2008, en el que fuera el Centro Social Tucuy Paj, en la región Sur, una conocida feminista libertaria acusó, publicamente, a Severino con los cargos de “pedófilo”. Mientras que recientemente, otra, dijo, al referirse a este personaje histórico, que se trataba de un “violín”, término que en Argentina es peyorativo y carcelario para referirse a los violadores. Este trabajo pretende entre otras cosas discurrir y debatir incluso con el Código Penal que tal persona desconocía o cómplicemente mal utiliza.

2 Cf. Osvaldo Bayer. Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia.

3 Cf. Osvaldo Baigorria. El Amor Libre. Eros y Anarquía,

4 El subrayado es nuestro.

5En archivo fotográfico se encuentran registros de América con lxs hijxs de Di Giovanni, para la época de su fusilamiento. Del mismo modo, hay datos de que Teresina habría re-comenzado una nueva relación, casualmente con otro anarquista.

6 Bayer dice que antes de la carta, “una borrasca había enturbiado la relación de Severino y América. Las críticas de los compañeros, los impedimentos casi insalvables para continuar la relación, su propia situación familiar hacen crisis en América, quien le hará reproches a Severino y le dirá que termina con la relación… Como típica reyerta de enamorados, el reencuentro borrará todos los problemas y sellará la unión con más fuerza. De ese reencuentro saldrá la carta de América para L’en dehors, bajo el título de Una experiencia, publicada 20 de enero de 1929, junto con la respuesta de E. Armand: “Compañera: mi opinión importa poco en la materia de lo que me transmites sobre lo que haces. ¿Estás de acuerdo íntimamente con tu concepción personal de la vida anarquista o no estás de acuerdo? Si estás de acuerdo, ignora los comentarios e insultos de los otros y continúa tu camino. Nadie tiene el derecho de poder juzgar vuestra forma de conducirte, aun en el caso que la esposa de tu amigo fuera hostil a esas relaciones. Toda mujer unida a un anarquista (o viceversa) sabe muy bien que no deberá ejercer sobre él o sufrir de parte de él una dominación de cualquier orden”.

7 “El amor entre anarcoindividualistas”, E. Armand en El Amor libre, Eros y Anarquia de Osvaldo Baigorria (comp.)

8 No entraremos en debate y controversia por el uso de este término aquí. Baste decir simplemente que el uso que tanto Kraft-Ebbing en Scientia Sexualis como el mismo Freud lo utilizan para referirse a todas las prácticas sexuales “otras”, en especial no reproductivas, que otrora la iglesia denominaba como sodomía, depravación, etc.

9 La fidelidad (adulterio), la libertad sexual (violación), el pudor (abuso deshonesto), la moral pública y la libertad (estupro), etc.

10 De hecho, la ley anterior no penalizaba la violación ni al interior del matrimonio ni del concubinato.

11 Cf. Judith Butler: What’s worng with sexual harrasment:761-762.

Desarrollando nuestra legítima rareza: notas incompletas sobre el matrimonio GLTB y sus consecuencias

Por Proyectil Fetal

proyectilfetal@yahoo.com.ar

“El impulso que se le da al matrimonio gay es la respuesta avergonzada al Sida para repudiar nuestra promiscuidad y parecer saludables y normales”

Judith Butler

El discurso dominante entre las personas GLTTTBI y el progresismo culpógeno sostiene que es intolerable que no haya igualdad de derechos en nuestra sociedad (incluso en aquellos países económicamente desarrollados). Es por eso que, ya sea de manera conciente o inconciente, basándose en el mito del derecho a la igualdad por encimo de todo, reclaman para si la posibilidad de elegir contraer matrimonio (con todas las prerrogativas materiales y simbólicas que conlleva- solo por mencionar una o dos: la obligación a tener sexo, y el débito conyugal) como lo hacen las demás personas, despertando desde las más furibundas reacciones homofóbicas dentro de las instituciones clásicas que ya todxs conocemos, o hasta incluso manteniendo ciertos límites en lo que respecta a las mentes menos conservadoras (por ejemplo, sería correcto que puedan casarse, pero no que dos varones críen un hijo o una hija, ni que las personas GLTB tengan derecho a la adopción).

En este contexto, donde maniqueamente hay que ponerse a favor o en contra, y donde cualquier intento de hilar más fino es entendido como rizar el rizo o convertirse en un fachista, nuestra labor, como anarquistas queer, es tomar posturas a contrapelo de lo que parece “lo conveniente” y optar por el lugar “incómodo”.

Para empezar, y siguiendo a Judith Butler en Deshacer el Género, la primera apreciación que deberíamos hacer es la diferencia entre matrimonio y  parentalidad, y entre parentalidad y parentesco. En  la noción popular que el difuso activismo GLTB en general también ayuda a respaldar, las tres nociones se confunden y se homologan en una sola, todos productos de la primera- matrimonio – encargada, como efecto  colateral, de organizar la sexualidad al servicio de la producción y reproducción. Así como la anarquista Emma Goldman, a principio del siglo XX, no exenta de un romanticismo baladí, cuestionaba al matrimonio como algo opuesto diametralmente al amor, como un mero contrato económico donde la mujer quedaba subsumida a un rol peor que el de una trabajadora sexual, puesto que ésta vende su cuerpo por hora, y la esposa lo vende por un único pago de por vida, nosotrxs también creemos que el matrimonio (de  cualquier índole) no solo es una calamidad, sino que no existe posibilidad alguna en el horizonte de inteligibilidad anarquista de que ningún tipo de matrimonio sea algo deseable ni que deba ser el canal por el cual se legitiman nuestros deseos y prácticas.  Más aun, muchas relaciones de parentesco hoy por hoy, a la vuelta de casa, delante de nuestras narices, no se ajustan al modelo de la familia nuclear y exceden las concepciones jurídicas vigentes y   funcionan, de hecho, según pautas no formalizables. El parentesco existe, asuma o no una forma familiar reconocible por el Estado y sus instituciones. La tradición anarquista conoce,  bajo el concepto de afinidad, el cuidado, agrupamiento, o vínculos humanos que no se ajustan, ni desean ajustarse, a las reglamentaciones sociales, y que no tienen al matrimonio (ni a la pareja) como el horizonte de inteligibilidad o matriz para pensar las maneras en las que vehiculizamos nuestros afectos[1].

Pero si la parentalidad y el parentesco son solo legibles en términos de contratos matrimoniales y/o uniones civiles, nunca podrán ser ya separados de las cuestiones de propiedad privada, concibiendo a las personas como propiedad de sus progenitores y sus parejas. Asimismo, se volverá a repetir la ficción mítica de los lazos de sangre como lo más sagrado y de los intereses nacionales y raciales que sustentan tales lazos, porque el matrimonio, gay o no gay, tiene como principal objetivo establecer el racionamiento simbólico de las relaciones de pareja y de sus frutos por parte del Estado.

Reclamar el derecho al matrimonio tiene, como presupuesto básico, que el Estado es el encargado de distribuir de manera indiscriminada, independientemente de todo, derechos y responsabilidades que son inmanentes, inherentes y privativos del ser humano por ser lo que es.  Esto deriva en la subsiguiente intensificación de la normalización, fortalece al Estado y lo convierte en el gestor único e indiscutible de entregar la divisa que se debería obtener porque sí, al nacer.
Y la pregunta emerge por si sola: ¿Qué pasó con el proyecto radical de articular e impulsar la proliferación de prácticas sexuales fuera del matrimonio y de las obligaciones de parentesco?

Además, así como el anarquismo increpó al marxismo que creía que porque el Estado era obrero no iba a reproducir las relaciones autoritarias y jerárquicas, ¿qué le hace creer a la comunidad GLTB  que las formas tradicionales y conocidas  de organización sexual y de reproducción, por el mero hecho de su conformación sexual o su orientación sexual, estarán eximidas de las relaciones de poder que redundan en la actualidad en abusos de todo tipo, violaciones, muerte, y todas las aberraciones que el feminismo históricamente nos ha  señalado que emergen del matrimonio?

Para colmo de males, la delimitación de las formas de relación  que  el Estado legítima solo tendrá lugar por medio de algún tipo de exclusión, si bien no evidentemente dialéctica, y de una jerarquización entre lxs aspirantes a la normalidad, y aquellxs que, ya sea porque no pueden o porque no quieren, no son elegibles. La pareja gay o lesbiana, estable ,que se casaría si pudiera es considerada ilegítima pero elegible para una futura legitimidad, mientras que los agentes sexuales que funcionan fuera del ámbito del vínculo matrimonial y de sus formas alternativas ahora constituyen posibilidades sexuales que nunca serán elegibles para una traslación a la legitimidad, incluso con prácticas sexuales tradicionales, o sin ellas. Ya no hace falta sostener las otrara llamadas “prácticas contra natura” o “sodomía”  para quedar fuera del patrón gay de elegibilidad potencial.

Estamos hablando justamente de un campo sexual cuyo punto de referencia, cuyo máximo deseo no es la legitimidad, y por qué no decirlo, la parentalidad. Las prácticas sexuales y las relaciones que quedan fuera del límite de la ley se vuelven ilegibles o insostenibles mientras que en el discurso público emergen nuevas jerarquías que refuerzan la distinción entre vidas legítimas e ilegítimas y producen distinciones que van limitando los términos de lo pensable. El matrimonio, dado su peso histórico, se convierte en una opción sólo como norma que excluye opciones y que se extiende a relaciones de propiedad y hace más conservadoras las formas sociales de la sexualidad.

Por eso es que afirmamos que los  contratos legales y/o el matrimonio no deberían ser nunca la base sobre la que se asignan los beneficios sociales, civiles, reproductivos y de todo tipo, ni podemos utilizar la respuesta contra  la homofobia,- a la cual hay que darle batalle sin cuartel, por el solo hecho de existir, y en todas partes y en todo momento-,  como el parámetro para basar una acción política. ¿Acaso debemos defender el derecho al matrimonio GLTB porque los heterosexuales nos lo niegan? ¿Acaso no hay maneras más inteligentes de organizar nuestra autoprotección que no sea a través del la legitimación y reconocimiento del Estado? ¿No vemos que el matrimonio gay es  una nueva oportunidad de establecer una jerarquía de organización sexual binaria legítima contra todxs aquellxs raritxs que no quieran o no puedan casarse, por el motivo que sea? ¿No podemos encontrar otras formas de sentirnos posibles, inteligibles, hasta reales además de la esfera de racionamiento Estatal?

Pero no está todo perdido. Y aunque, como se ve claramente en este escrito, mucho nos queda por pensar, allí en el corazón mismo del no reconocimiento se encuentra la oportunidad de resistir, el reservorio de subversión que las pasiones ilegitimas detentan. Lo impensable, como lo más critico, lo más radical, lo más valioso y como lo sexualmente irrepresentable, tales posibilidades sexuales pueden ser lo sublime en el campo contemporáneo de la sexualidad, el lugar, como dijimos antes, que la normatividad no se apropió. Es menester entonces ocupar otro lugar atópico, no delimitado, de una libertad radical, no lugares en los que nos encontramos a pesar de nosotrxs mismxs. Ostentar prácticas socio-sexuales que no parecen revestir coherencia inmediata en el léxico disponible de la legitimación y que por ende, eluden, incluso  sin proponérselo, la normativización. Y por sobre todas las cosas no olvidarnos de revisar la organización social de la amistad, los contactos sexuales y la creación de comunidades propias y subterráneas bajo sus propias lógicas para crear formas de respaldo y de unión que   piensen su deseo y su pasión  hic et nunc por fuera del deseo del Estado.

No somos ingenuxs. La privación o la resistencia a la normalización suponen privaciones a los derechos que agravan los golpes de la vida cotidiana que ya sufren per se las  individualidades que podríamos denominar queer. Pero sí abogamos por pensar conjuntamente formas críticas de esquivar el control estatal porque no estamos dispuestxs a perder nuestro poder inherentemente subversivo. Cuando nos negamos a permitir que el campo de la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial o cuando nos negamos a que la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial se desarrolla una transformación más radical por fuera del estúpido romanticismo que tantas lagrimas nos hizo derramar y a favor de las pasiones fulminantes.


[1] Esta posición lamentablemente no solo no es retomando por la mayoría de las individualidades y organizaciones que reclaman para si el anarquismo, sino que para colmo de males, cuando es recordada solo lo es en el plano de la enunciación retórica. Históricamente, convivió con otras donde, por ejemplo, el núcleo de la pareja siguió considerándose fundamental con una exaltación del rol de la madre.

Desarrollando nuestra legítima rareza: notas incompletas sobre el matrimonio GLTB y sus consecuencias

La ley, tu ley. Red de Trata y una visión anarquista.

Por Proyectil Fetal

http://www.proyectilfetal.blogspot.com

http://www.fotolog.com/proyectilfetal

proyectilfetal@gmail.com

\”Un movimiento que comenzó diciendo que la biología no es destino ahora tira a la basura a transexuales y celebra la conexión \”natural\” de las mujeres con la tierra y las cosas vivas. Un movimiento que produjo la liberación de lxs niñxs ahora tira a la basura la posibilidad de tener jóvenes amantes muchachos y favorece el paso a leyes sexuales dignas del legista ateniense Draco que asigna condenas más fuertes por tener sexo con un menor que por robo a mano armada. Un movimiento que desarrolló un análisis del trabajo doméstico como tarea no remunerada y reconoció que las mujeres usualmente comercian con sexo porque eso es lo único que tienen, ahora se enrola en los escuadrones del vicio para sacar a las prostitutas de la calle. Un movimiento cuya literatura temprana fue habitualmente considera obscena y prohibida de la circulación ahora hace campaña para deshacerse de la pornografía. Lxs unicxs pervertidxs sexuales que este movimiento apoya son las madres lesbianas, y sospecho que lo hace debido a la propaganda actual que sostiene que las mujeres comprenden una fuerza nutricia y sanadora que salvará al mundo de la energía masculina destructiva.\”

Pat Califia

“Sería importante que la jurispdrucencia no quedara confiada a los jueces. Los escritores deberían leer no tanto el código civil sino, sobre todo, los tratados de jurisprudencia.”

Deleuze

Es mucho más fácil decir que, como anarquistas, estamos en contra de toda forma de explotación, lo cual es elemental. Esta obvia afirmación no nos quita responsabilidad cuando reproducimos, por ignorancia generalmente, los argumentos de un feminismo conservador, inútil y moralista, más cerca de un pensamiento de derecha, como el que reclama “mano dura” que de una verdadera emancipación de las libertades sexuales, por la cual abogaba Bakunin y nuestro mayor exponente del anarco-feminismo, Goldman. Más aun, quienes nos reivindicamos anarquistas no podemos repetir lo que otras personas dicen que dicen las leyes. Tenemos la obligación, nos guste la palabra o no, de saber por nosotrxs mismxs la letra de la ley para combatirla en pleno conocimiento a nuestro enemigo.

Este es el paradigmático caso de lo que está ocurriendo con la llamada así Ley de trata de personas en nuestro país, delito que, independientemente de lo que se arroje en los medios masivos que solo hacen hincapié en el ejercicio de la prostitución, incluye la captación de personas, ya sea para la explotación sexual, las prácticas de esclavitud, los trabajos forzados y la extracción ilegal de órganos y tejidos. Claro que de todos estos puntos, siempre el que más irrita tiene que ver con la posibilidad de aceptar que alguna mujer quiera efectivamente ser trabajadora sexual[1].

En nuestro código penal, no está tipificado el ejercicio por cuenta propia del trabajo sexual[2]. Hasta el 2008, se penaba “al que promociona o facilita la prostitución”, o al que “explotare económicamente el ejercicio de la prostitución de una persona”, y en ambos casos, cuando se trata de mayores de 18 años, se pena siempre y cuando el delito se realice mediando “engaño, fraude, abuso coactivo o intimidatorio, violencia, etc.” (“Promoción o facilitación de la prostitución de menores y mayores mediante la entrada o salida del país” -art. 127 bis, 127 ter., incorporado por ley 25.087[3]-). Y estos delitos formaban parte del título Delitos contra la Integridad Sexual. En abril de 2008, se incorporan al título de Delitos contra la Libertad los arts. 145 bis y 145 ter. que penalizan la trata de personas mayores y menores, respectivamente. Estos artículos reproducen el texto de los anteriormente mencionados, pero sin hablar de prostitución, sino de explotación en general, a pesar de que vulgarmente se los conozca como “los artículos de trata de personas”, porque efectivamente se circunscriben a ese delito.

Acá empieza el problema de las facciones por la lucha del poder. Las feministas anti- prostitución no están satisfechas con la ley y sus reformas, que a la sazón, no es algo menor o fácil de obtener. Entre ellas, tomamos el testimonio de Monique Altschul, Directora Ejecutiva de la Fundación Mujeres en Igualdad, integrante de la Red No a la Trata, que dijo a Perfil.com[4]: \”Nos oponemos porque esta ley distingue entre víctimas mayores y menores de 18 años. Y para los mayores de 18, establece que es necesario probar que el delincuente actuó con violencia, abuso, engaño o amenazas para que exista delito. ¿Cómo puede una víctima de trata, en el estado de vulnerabilidad en el que quedan, probar eso? Eso sería presumir que se puede consentir la propia explotación y eso favorecería la impunidad de proxenetas y tratantes\”.

Del mismo modo que un olmo nunca dará peras, no se le puede pedir al estado que deje de ser estado (o que sea un poco menos estado para ciertas cuestiones), es decir, que la ley se maneje como si no fuera le ley, o que el propio sistema jurídico se auto-socave a si mismo sus propios cimientos. La ley moderna liberal de nuestros estados tal como los conocemos y los padecemos hoy supone la ficción de la autonomía del sujeto. Asimismo, supone que hay una edad – otra ficción, en este caso madurativa, que cambia histórica y arbitrariamente de acuerdo a las necesidades de dicho estado- para que ciertas prácticas sean consideradas delitos, con o sin consentimiento. La paradoja a la que se enfrentan las feministas que, con toda su buena intención, quieren liberar a las mujeres víctimas de las redes de prostitución es doble: por un lado, pedirle al estado y a sus poderes (en este caso, el judicial y legislativo) que cree una ley que no sea una ley (es decir, un set de normas de comportamiento que no presuponga las ficciones antes mencionadas: consentimiento y edades); y al mismo tiempo, dar por tierra con lo que en la jerga jurídica se denomina indubio pro reo y que significa, nada más y nada menos, que toda persona es considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario, confundiendolo con la inversión de la carga de la prueba. Nos guste o no, así se maneja la ley creada por los estados modernos. Por eso, entre otras muchas cosas, casualmente, no nos gustan los estados modernos ni sus leyes.

Por otra parte, para el sistema jurídico en el cual nos toca movernos, la ficción de la autonomía de lxs sujetos no es, como hemos tenido la desgracia de leer en algún pasquín anarquista, “un absurdo”; sino que dicha autonomía, entendida en términos liberales, que son aquellos que dieron surgimiento a la ley, es una cuestión central[5] del sistema democrático para evitar avasallamientos a la vida individual de las personas que el anarquismo hoy, por vago, no puede soslayar. Evitar así que, en pos de los derechos humanos, que las libertades individuales, la vida privada de los sujetos, y su autonomía sean intervenidas y controladas, aun más, por el estado, corriendo el riesgo de poder convertirse en un estado fascista. O ¿cuándo se ha visto que la mayor intervención del estado redunde en mayores libertades de lxs sujetos? Abolir estas cuestiones nos retrotrae a una judicialidad premoderna, donde no importa ni las condiciones materiales de las personas, ni sus deseos ni sus voluntades, sino que todo lo que vaya en contra de una abstracción previa e impuesta estatalmente es delito.

Si, por otra parte, el problema es, como dicen las máximas figuras de este feminismo anti- prostitución, la dificultad probatoria de estos hechos, sin duda aberrantes, entonces la cuestión no sería ni pedirle al estado penas más altas y leyes más duras, que en cierto modo se acercan peligrosamente a discursos abiertamente fascistas como el reclamo de disminución de la edad de imputabilidad, ni quitar la cuestión básica de que a los delitos hay que probarlos, lo cual se cae de maduro. Por el contrario, habría que ver qué ocurre en nuestra sociedad para que las condiciones materiales probatorias de un delito no puedan llevarse adelante y luchar contra eso. Como queda claro en el caso Ojeda y Gamarra, el problema no es la ley (-si hubo o no consentimiento, si tenemos que probarlo o no, etc.-), sino que el aparato judicial y el administrador legítimo de la violencia es la misma cosa que las redes de trata[6]. Más aun, el consentimiento y las edades, como queda claro en algunos delitos contra la integridad sexual (es decir, los abusos sexuales contra menores de 13 años de edad donde no hay que probar que haya mediado violencia, por ejemplo), no hicieron que desciendan la incidencia de estos casos ni que presentarlos a la justicia y obtener una respuesta sea más fácil. ¿Cómo se puede creer entonces que una “ley de trata” que no diferencie por edades y consentimiento sí lo logrará? Para colmo de males, parecen haber olvidado un año fundamental para el feminismo local – 1926- cuando se derogó la minoridad civil de la mujer, es decir, que la ley trate y considere a la mujer en términos legales como a un menor de edad. ¿Cómo es que ahora se desea volver a perder nuestra mayoría de edad como sujetos políticos y de derecho habilitando la posibilidad de intervención del estado en otros ámbitos, hasta ahora libres, que no podemos siquiera concebir en nuestras mentes?[7].

La ley que hasta ahora tenemos es correcta para lo que el sistema jurídico puede entregar, pero las feministas conservadoras, en su celo porque salga la ley de trata como a ellas les parece que debería salir, se olvidan de que el problema no es tanto el texto de la ley sino qué cosa el juez resuelve en cada caso, aun con la “mejor” ley posible. La justicia (estatal) seguirá resolviendo con su indeleble marca de géneros, clases, etnias, y siendo hipócrita, porque ante la ley, no importa que se nos diga, no somos todxs iguales. Es más, puedan o no procesarlo estas feministas en sus mentes, la explotación de una persona (en especial aquellas biopoliticamente asignadas “mujer”), que, demás esta decir, no abarca a la trata entera de personas, puede ser consentida, así como consentimos día a día, que se nos informalice el trabajo, se nos explote y oprima hasta la ignominia[8].

Así como a ningún anarquista se le ocurre, hasta donde tenemos conocimiento, pedir mejoras a la legislación laboral vigente, seguir estas elucubraciones del feminismo moralista nos desbarranca: no solo terminaremos peticionando ante el estado por una supuesta “mejora”, que esperamos haber probado no es tal, sino que además lo haremos con argumentos reaccionarios y de derecha. Las opciones son: retrocedemos 2500 años a la ley ateniense y su democracia, o cambiamos de sistema. Hay una tercera opción cuyo coletazo de dinosaurio parece no ser visto ni tenido en cuenta: la de los estados totalitarios donde siempre que el estado así lo considere sin necesidad de aportar pruebas se presume la culpabilidad. Uds. sabrán elegir cuál quieren. Como en el cuento popular inglés, La Pata de Mono de W. W. Jacobs, hay que tener claridad en el deseo antes de efectuar el pedido.

[1] En este trabajo PF no establecerá una posición con respecto a la diferencia entre trabajo sexual, formas de precarización laboral, trabajo informal, subempleo y personas en situación de prostitución.  Queda para más adelante.

[2] Aunque en las calles ninguna mujer o travesti podría ser detenida y/o procesada por el ejercicio de la prostitución, la realidad es que existían en la ciudad de Buenos Aires esas zonas oscuras llamadas “contravenciones” (hoy Código de Convivencia) que permiten otro tipo de atropellos policiales (estatales).  De todas maneras, esto solo puede ser dicho para la Ciudad de Buenos Aires, fuera de ella, las cosas suelen ser peor.

[3] El convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución, que se considera ley modelo para la represión de todos estos delitos, adoptada en la 264 sesión plenaria de la Asamblea General de la Naciones Unidas por Resolución Nro. 317 del 2 de Diciembre de 1949 -en su artículo primero dice “Las Partes en el presente Convenio se comprometen a castigar a toda persona que, para satisfacer las pasiones de otra: 1. concertare la prostitución de otra persona, la indujere a la prostitución o la corrompiere con objeto de prostituirla, aun con el consentimiento de tal persona.”

[4] PF no se responsabiliza por los daños que pueda causar leer ciertas publicaciones como la citada fuente en Internet o en su formato impreso.

[5] Gran cantidad de conceptos e instituciones son fruto directo o indirecto de lo que podríamos denominar el pensamiento liberal burgués. Así las cosas, el anarquismo discute cuáles de estos conceptos e instituciones pueden ser re-categorizados, re-semantizados o re-utilizados, y cuáles pueden devenir algo nuevo. Sin ir más lejos, “Libertad, Fraternidad  e Igualdad”, el slogan de la revolución francesa (burguesa), detenta dos de los conceptos centrales del anarquismo, y nadie diría que debemos considerarlos absurdos solo porque fueron creados durante una revolución burguesa. O sin más lejos la noción de Hombre que usamos hoy también es una creación de la ilustración.

[6] “El caso de Cristina Ojeda y Romina Gamarra es una clara muestra del funcionamiento de las redes mafiosas de trata de personas. Ambas jóvenes consiguieron escapar de un  prostíbulo en Santiago del Estero. Luego de varias amenazas les pusieron custodia policial, custodia que ambas compartían a pesar de vivir a siete cuadras de diferencia. El 3 de Noviembre la familia de Cristina denunció su desaparición, tres días después (ella) se presentó en la fiscalía con el abogado Néstor Darío Pereyra sin explicar el cambio de representación legal y cambió su declaración exculpando a los acusados de su secuestro. La fiscal federal Griselda Tessio tomó el testimonio y no verificó el domicilio de la joven, a la fecha la joven continúa desaparecida. Varios días después, Romina Gamara cambió su declaración, luego que un miembro de su familia fuera brutalmente golpeado, hecho que se niegan a denunciar. Romina, con su nuevo abogado, Héctor Tallarico, se presentó ante el juez santafesino Reinaldo Rodríguez, para declarar que niega que fue explotada sexualmente contra su voluntad. El abogado con el que asistió está sindicado como uno de los defensores “de la banda” que capturó a Romina y María Cristina Ojeda.”  http://argentina.indymedia.org/news/2007/01/479417.php. Como anarquistas también pensamos que en muchos otros delitos, por ejemplo tráfico de armas, drogas, juego, etc. también está directamente implicado el estado y sus fuerzas de seguridad. Y para ser más claras, si las redes de trata son socios directos del poder legislativo y de los aparatos represivos, no serán ellos los que  otorgue más protección y salvaguardas a las denunciantes. ¿Qué forma de explotación dentro del capitalismo se realiza sin la complicidad de “policías, jueces, poder político…” y los medios masivos, lo que suele llamarse Aparatos del Estado (simbólicos y represivos)?

[7] ¿O alguien pensó acaso que derogado el delito de infanticidio, un día una chica jujeña se vería fuertemente perjudicada al recibir una condena por homicidio agravado por vínculo sin contemplaciones ni miramientos? ¿O realmente se creyó que derogado el infanticidio estaríamos a un solo paso de la conquista del aborto libre?

[8] En lo que hace a trabajo informal y precarización laboral, es de público conocimiento que cientos de mujeres (mayormente, pero no exclusivamente, extranjeras de países limítrofes) trabajan esclavas o semi esclavas en condiciones laborales dignas de las novelas de Dickens. No se escucha por ellas, muchas también tratadas, el clamor con la misma sonoridad. ¿No es acaso la de ellas  la misma dignidad humana y los mismos derechos que se dice defender cuando se habla de trata con fines sexuales? ¿No será que una de las cosas que más molesta, alguien tiene que decirlo de una vez, es el deseo sexual servido ahí en la mesa? Tenemos que tener sumo cuidado que en pos de intentar acabar con una problemática social sin duda gravísima no se terminen generando alianzas con los escuadrones de la moralidad que tan buen servicio saben prestarle al estado. El feminismo sajón sabe bien de esto, en lo que respecta a las leyes anti-pornografía, y cómo sus reformas y consejos fueron tenidos en cuenta por el estado norteamericano en su fase más conservadora, con los resultados que ya conocemos todas –aunque algunas quieran olvidarlos-. Cf. McKinnon vs. Samois (1982 circa) y, en clave local, la Liga Patriótica para entender qué pasó con lxs anarquistas.


Por Proyectil Fetal

proyectilfetal@yahoo.com.ar

“El impulso que se le da al matrimonio gay es la respuesta avergonzada al Sida para repudiar nuestra promiscuidad y parecer saludables y normales”

Judith Butler

El discurso dominante entre las personas GLTTTBI y el progresismo culpógeno sostiene que es intolerable que no haya igualdad de derechos en nuestra sociedad (incluso en aquellos países económicamente desarrollados). Es por eso que, ya sea de manera conciente o inconciente, basándose en el mito del derecho a la igualdad por encimo de todo, reclaman para si la posibilidad de elegir contraer matrimonio (con todas las prerrogativas materiales y simbólicas que conlleva- solo por mencionar una o dos: la obligación a tener sexo, y el débito conyugal) como lo hacen las demás personas, despertando desde las más furibundas reacciones homofóbicas dentro de las instituciones clásicas que ya todxs conocemos, o hasta incluso manteniendo ciertos límites en lo que respecta a las mentes menos conservadoras (por ejemplo, sería correcto que puedan casarse, pero no que dos varones críen un hijo o una hija, ni que las personas GLTB tengan derecho a la adopción).

En este contexto, donde maniqueamente hay que ponerse a favor o en contra, y donde cualquier intento de hilar más fino es entendido como rizar el rizo o convertirse en un fachista, nuestra labor, como anarquistas queer, es tomar posturas a contrapelo de lo que parece “lo conveniente” y optar por el lugar “incómodo”.

Para empezar, y siguiendo a Judith Butler en Deshacer el Género, la primera apreciación que deberíamos hacer es la diferencia entre matrimonio y  parentalidad, y entre parentalidad y parentesco. En  la noción popular que el difuso activismo GLTB en general también ayuda a respaldar, las tres nociones se confunden y se homologan en una sola, todos productos de la primera- matrimonio – encargada, como efecto  colateral, de organizar la sexualidad al servicio de la producción y reproducción. Así como la anarquista Emma Goldman, a principio del siglo XX, no exenta de un romanticismo baladí, cuestionaba al matrimonio como algo opuesto diametralmente al amor, como un mero contrato económico donde la mujer quedaba subsumida a un rol peor que el de una trabajadora sexual, puesto que ésta vende su cuerpo por hora, y la esposa lo vende por un único pago de por vida, nosotrxs también creemos que el matrimonio (de  cualquier índole) no solo es una calamidad, sino que no existe posibilidad alguna en el horizonte de inteligibilidad anarquista de que ningún tipo de matrimonio sea algo deseable ni que deba ser el canal por el cual se legitiman nuestros deseos y prácticas.  Más aun, muchas relaciones de parentesco hoy por hoy, a la vuelta de casa, delante de nuestras narices, no se ajustan al modelo de la familia nuclear y exceden las concepciones jurídicas vigentes y   funcionan, de hecho, según pautas no formalizables. El parentesco existe, asuma o no una forma familiar reconocible por el Estado y sus instituciones. La tradición anarquista conoce,  bajo el concepto de afinidad, el cuidado, agrupamiento, o vínculos humanos que no se ajustan, ni desean ajustarse, a las reglamentaciones sociales, y que no tienen al matrimonio (ni a la pareja) como el horizonte de inteligibilidad o matriz para pensar las maneras en las que vehiculizamos nuestros afectos[1].

Pero si la parentalidad y el parentesco son solo legibles en términos de contratos matrimoniales y/o uniones civiles, nunca podrán ser ya separados de las cuestiones de propiedad privada, concibiendo a las personas como propiedad de sus progenitores y sus parejas. Asimismo, se volverá a repetir la ficción mítica de los lazos de sangre como lo más sagrado y de los intereses nacionales y raciales que sustentan tales lazos, porque el matrimonio, gay o no gay, tiene como principal objetivo establecer el racionamiento simbólico de las relaciones de pareja y de sus frutos por parte del Estado.

Reclamar el derecho al matrimonio tiene, como presupuesto básico, que el Estado es el encargado de distribuir de manera indiscriminada, independientemente de todo, derechos y responsabilidades que son inmanentes, inherentes y privativos del ser humano por ser lo que es.  Esto deriva en la subsiguiente intensificación de la normalización, fortalece al Estado y lo convierte en el gestor único e indiscutible de entregar la divisa que se debería obtener porque sí, al nacer.
Y la pregunta emerge por si sola: ¿Qué pasó con el proyecto radical de articular e impulsar la proliferación de prácticas sexuales fuera del matrimonio y de las obligaciones de parentesco?

Además, así como el anarquismo increpó al marxismo que creía que porque el Estado era obrero no iba a reproducir las relaciones autoritarias y jerárquicas, ¿qué le hace creer a la comunidad GLTB  que las formas tradicionales y conocidas  de organización sexual y de reproducción, por el mero hecho de su conformación sexual o su orientación sexual, estarán eximidas de las relaciones de poder que redundan en la actualidad en abusos de todo tipo, violaciones, muerte, y todas las aberraciones que el feminismo históricamente nos ha  señalado que emergen del matrimonio?

Para colmo de males, la delimitación de las formas de relación  que  el Estado legítima solo tendrá lugar por medio de algún tipo de exclusión, si bien no evidentemente dialéctica, y de una jerarquización entre lxs aspirantes a la normalidad, y aquellxs que, ya sea porque no pueden o porque no quieren, no son elegibles. La pareja gay o lesbiana, estable ,que se casaría si pudiera es considerada ilegítima pero elegible para una futura legitimidad, mientras que los agentes sexuales que funcionan fuera del ámbito del vínculo matrimonial y de sus formas alternativas ahora constituyen posibilidades sexuales que nunca serán elegibles para una traslación a la legitimidad, incluso con prácticas sexuales tradicionales, o sin ellas. Ya no hace falta sostener las otrara llamadas “prácticas contra natura” o “sodomía”  para quedar fuera del patrón gay de elegibilidad potencial.

Estamos hablando justamente de un campo sexual cuyo punto de referencia, cuyo máximo deseo no es la legitimidad, y por qué no decirlo, la parentalidad. Las prácticas sexuales y las relaciones que quedan fuera del límite de la ley se vuelven ilegibles o insostenibles mientras que en el discurso público emergen nuevas jerarquías que refuerzan la distinción entre vidas legítimas e ilegítimas y producen distinciones que van limitando los términos de lo pensable. El matrimonio, dado su peso histórico, se convierte en una opción sólo como norma que excluye opciones y que se extiende a relaciones de propiedad y hace más conservadoras las formas sociales de la sexualidad.

Por eso es que afirmamos que los  contratos legales y/o el matrimonio no deberían ser nunca la base sobre la que se asignan los beneficios sociales, civiles, reproductivos y de todo tipo, ni podemos utilizar la respuesta contra  la homofobia,- a la cual hay que darle batalle sin cuartel, por el solo hecho de existir, y en todas partes y en todo momento-,  como el parámetro para basar una acción política. ¿Acaso debemos defender el derecho al matrimonio GLTB porque los heterosexuales nos lo niegan? ¿Acaso no hay maneras más inteligentes de organizar nuestra autoprotección que no sea a través del la legitimación y reconocimiento del Estado? ¿No vemos que el matrimonio gay es  una nueva oportunidad de establecer una jerarquía de organización sexual binaria legítima contra todxs aquellxs raritxs que no quieran o no puedan casarse, por el motivo que sea? ¿No podemos encontrar otras formas de sentirnos posibles, inteligibles, hasta reales además de la esfera de racionamiento Estatal?

Pero no está todo perdido. Y aunque, como se ve claramente en este escrito, mucho nos queda por pensar, allí en el corazón mismo del no reconocimiento se encuentra la oportunidad de resistir, el reservorio de subversión que las pasiones ilegitimas detentan. Lo impensable, como lo más critico, lo más radical, lo más valioso y como lo sexualmente irrepresentable, tales posibilidades sexuales pueden ser lo sublime en el campo contemporáneo de la sexualidad, el lugar, como dijimos antes, que la normatividad no se apropió. Es menester entonces ocupar otro lugar atópico, no delimitado, de una libertad radical, no lugares en los que nos encontramos a pesar de nosotrxs mismxs. Ostentar prácticas socio-sexuales que no parecen revestir coherencia inmediata en el léxico disponible de la legitimación y que por ende, eluden, incluso  sin proponérselo, la normativización. Y por sobre todas las cosas no olvidarnos de revisar la organización social de la amistad, los contactos sexuales y la creación de comunidades propias y subterráneas bajo sus propias lógicas para crear formas de respaldo y de unión que   piensen su deseo y su pasión  hic et nunc por fuera del deseo del Estado.

No somos ingenuxs. La privación o la resistencia a la normalización suponen privaciones a los derechos que agravan los golpes de la vida cotidiana que ya sufren per se las  individualidades que podríamos denominar queer. Pero sí abogamos por pensar conjuntamente formas críticas de esquivar el control estatal porque no estamos dispuestxs a perder nuestro poder inherentemente subversivo. Cuando nos negamos a permitir que el campo de la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial o cuando nos negamos a que la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial se desarrolla una transformación más radical por fuera del estúpido romanticismo que tantas lagrimas nos hizo derramar y a favor de las pasiones fulminantes.

[1] Esta posición lamentablemente no solo no es retomando por la mayoría de las individualidades y organizaciones que reclaman para si el anarquismo, sino que para colmo de males, cuando es recordada solo lo es en el plano de la enunciación retórica. Históricamente, convivió con otras donde, por ejemplo, el núcleo de la pareja siguió considerándose fundamental con una exaltación del rol de la madre.


16 comentarios »

  1. hola lic espero que es bien ya enpese aleer el articulo y por lo que voy leido me oarese muy interesante,luego tendra un comentario mas a fondo del tema.me despido de usted ah soy del grupo numero 2

    cuenta:20111003499
    grupo:2
    nombre:maryuri leticia hernandez

    Comentario por maryuri leticia hernandez caballero — 22/02/2011 @ 23:46 | Responder

  2. en cuanto al blog pienso que todos tenemos el derscho de libre expresion. somos libres de elegir nuestra pareja no importando el sexo. lo que imprta es ser feliz. en cuanto alas parejas gey si se aman pues adelante. todos temos derecho a la felicidad.

    Comentario por dina pineda 20061010616 — 29/06/2009 @ 19:12 | Responder

  3. En mi opinion considero que los matrimonios tanto gay como lesbico son hoy en dia aceptados por muchas sociedades princiàlmente en Europa,muchas veces esas personas son menospresiadas y tachadas por la sociedad,sin pensar que con nuestras criticas los estamos afectando emocionalmente, en cuanto a la prostitucion creo que las mas afectadas hoy en dia son las jovenes menores de edad que son explotadas sexualmente claro que tambien las mujeres adultas y este problema cada dia se hace mas grande, y las mujeres son tachadas como mujeres bajas y faciles que se entregan vendiendo su cuerpo y sin embargo tal vez lo hacen por que ellas quieran sino que lo hacen por necesidad o muchas veces son obligadas…

    Yeymi Yaleni Oliva Mejia.20081005786

    Comentario por Yeymi Yaleni Oliva Mejia — 31/03/2009 @ 17:37 | Responder

  4. a mi parecer en un mundo tan cambiente se ca permitiendo mas libre los movimientos sexuales, pero es dificil en un pais como el nuetro verlo con otro tipo de mentalidad o una exprecion libre sexual. (20041003978)integrante del grupo # 3)

    Comentario por Andres manuel carrasco p. — 31/03/2009 @ 04:34 | Responder

  5. Algo muy importante que esta muy bien dicho es el hecho de que una pareja homosexual pueda casarse aunque no es la forma mas correcta de actuar de una persona pero lo mas inedito es que una pareja homosexual quieran adoptar un niño o una niña. No se dice que sea incorrecto que una pareja pueda casarse ya que es un derecho que otorga el estado.

    felicidades Dra. anarella por haber realizado este exelente blog ya que es de mucho beneficio para todos nosotros sus alumnos ya que como es visto no muchos sabiamos de este tipos de sitios, agradeciendole nuevamente por su gran interes hacia nuestro aprendizaje.

    atentamente.

    Mabel Merlo.

    Comentario por Ingraid Mabel Merlo Colindres — 31/03/2009 @ 03:28 | Responder

    • Gracias Marbel. Espero que le sea de mayor utilidad…

      Comentario por anarellavelez — 31/03/2009 @ 05:41 | Responder

  6. no comprendo porque dicho movimiento que esta en contra la pornografia dice a la vez que solo acepta a las lesbianas como perbertidas sexuales.cuando decimos estar en contra de toda explotacion como que nos alejamos de toda realidad porque en nuestro p-ais como que todavia se conserva esa idea de ignorancia de que la mujer tieni que sre inutil y conservadora es por esa razon que nosotras debemos saber nuestras leyes para poder luchar contra todo lo que se ponga en frente no estoy muy clara de lo que significa la ley de trata y quisiera saber mas o fondo al parecxer esta ley distingue entre edades porque al parecer a alguien que se le ha cometido un delito de explotacion que es mayor de edad tiene que mostrar pruebas de que existio tal delito dejando siemper a la vista la impunidad que hay en nuesro pais la ley que hasta ahora tenemos se supone es correcta pero lque no se entiende es que lo que esta en el texto de dicha ley no es el problema sino lo dicho juez que lleva el caso resuelve porque la justicia simpre toma en cuenta la marca de genero la etnia siendo de esta manera hipocrita porque se supone la laey tiene que ser para todos igual.quisiera recibiir una mejor explicacion de lo que significa esto

    Comentario por katelin larissa peralta 20070002349 — 31/03/2009 @ 03:18 | Responder

  7. Me intriga la forma en se logra ver el mundo en perspectiva y no desde el yo. Es difícil comprender como cada cabeza logra su estilo de vida, como las personas no se pueden poner de acuerdo sobre la normalidad siendo la normalidad un concepto tan subjetivo, en el caso del matrimonio. GLTB denoto una gran falta de imagen y perspectiva puesto que el matrimonio tiene una trascendencia cultural muy notable, pienso que siempre a lo largo de la historia de la humanidad a existido tendencias sexuales llámese según la teoría de Querr diferentes formas de afrontar la sexualidad y cuanto se ha visto con mala reputación y represión estas practicas, la mente humana es infinita y puede mezclar miles de sabores y colores, las sensaciones y lo para unos siempre será arte para otros siempre serán rayas y manchas la vida no solo es pedir comprensión es podernos comprender, Ya que es muy triste es ver terceros indefensos afectados por matrimonios hombre mujer, cuanto mas podrían ser afectados ellos en estas practicas o adopciones en las que serán perjudicados por muchos motivos. En cuanto a exigir al estado aquí y ahora estoy muy de acuerdo a que nadie puede ser privado de vivir su sexualidad como le parezca

    Comentario por obed mejia leiva 20031006113 — 31/03/2009 @ 03:18 | Responder

  8. yo pienso que la comunidad gay tiene muchas cosas buenas que ofreser a la sociedad y solo ay que darles la oportunidad de expresarse libremente pues todos tenemos ese derecho, y ellos al igual que toda persona solo buscan ser escuchados y apresiados por otros, ser vistos como personas normales solo que con otras normas y maneras de pensar diferentes a las nuestras…. att:Dina Melisa Pineda 20061010616

    Comentario por Dina Melisa Candelaria Pineda 20061010616 — 31/03/2009 @ 02:49 | Responder

  9. En mi opinion personal el tema de la comunidad GLTB es muy interesante y de gran importancia, debido que desde hace ya mucho tiempo estas personas han sido juzgadas por una sociedad todavia atrapada en una manera de pensar errante. Todos desde que nacemos formamos parte de una inmensa familia “la llamada Humanidad” si bien fuera sierto esto no abria una razon fundamentada por la cual rechazar a estas personas que forman parte de ella tambien, sin embargo la sociedad en general se a encargado de crear una manera de ver a la comunidad GLTB y sus ideales como una forma de romper todas las normas ya establesidas por la sociedad misma, sin embargo esta bajo el criterio de cada persona de manera individual ver esta nueva forma de vida implantada por ellos…el hecho de que no compartamos las mismas preferencias sexuales que ellos no quiere decir q no se pueda comprender lo que sienten o lo que desean….todos tenemos derecho a ser felices…pues somos lo que deseamos ser!!! att: Becky Pamela Peralta Carbajal 20070007416

    Comentario por Becky Pamela Peralra Carbajal 20070007416 — 31/03/2009 @ 02:40 | Responder

  10. EN LO PERSONAL NO ESTOY DE ACUERDO CON LOS MATRIMONIOS GAY PORQUE ES NO ACEPTARCE TAL Y COMO SOMOS ANTE DIOS Y ANTE LA SOCIEDAD Y PORQUE FALTAMOS A LO QUE ES LA VOVULTAD DE DIOS DE NO SER ACEPTADOS COMO EL NOS LO HA PERMITIDO.

    LOS RESPETO PORQUE COMO TODO CIUDADANO LO MERECEN Y TIENEN DERECHO A LA LIBRE EXPRESION, LIBRE PENSAMIENTO Y SOBRE TODO TIENEN DERECHO A VIVIR COMO MEJOR LES PARESCA SIEMPRE Y CUANDO RESPETEN LA INTEGRIDAD DE LAS DEMAS PERSONAS QUE TAMBIEN SE LO MERECEN .

    mi numero de cuenta 20061010086

    Comentario por ALEJANDRA JACKELINE RODRIGUEZ TORRES — 31/03/2009 @ 02:37 | Responder

  11. a mi parecer en cuanto a la PROSTITUCION imagino que las personas que buscan a realizar dicha accion es por muchas veces recursos escasos pesando mas en el aspecto economico,y maxime cuando se crece en una sociedad egoista y que en vez de dar ayuda y buscar solucion a este tipo de problemas lo que practicamente hacen es criticar y señalar a estas personas.en cuanto al LESBIANISMO puedo decir que en mi criterio segun cientificamente he escuchado que pueden nacer asi porque derrepente nacen con mayoria de ormonas masculinas,pero igualmente creo que aya depende de la educacion que una como persona resibe en su familia,y tambien con el tipo de personas con quien nos relacionamos y preocuparnos por darle una solucion y no simplemente criterios…
    atte: Marjorie Lieth Cárcamo Flores n de cta:20091001382

    Comentario por marjorie lieth carcamo flores — 31/03/2009 @ 02:32 | Responder

  12. Bueno mi comentario con respecto al articulo anterior con el tema de matrimonio gay y la GLTB es q ellos dan a conocer su libre expresion de que tienen los mismos derechos que nosotros y que apesar de que poseen preferencias sexuales distintas a las nuestras no cambian el hecho de que sean seres humanos iguales a nosotros La sociedad descriminan tanto a las parejes de GLTB que no toman en cuenta sus sentimientos y su opinion en la busquedad de su felicidad. lo unico que ellos piden es un poco de respeto y de poder expresar lo que sienten esperando que la sociedad algun dia lo reconozca como parte de ellos.

    att Ana Marcela Peralta Carbajal 20082400019

    Comentario por Ana Marcela Peralta Carbajal 20082400019 — 31/03/2009 @ 02:05 | Responder

  13. Todas las personas somos de libres de expresar lo que sentimos y hacer las cosas con las que nos sintamos bien sin importar el cuestionamiento de personas que no tengan que ver con los gustos de cada quien. El tema de los matrimonios gay hoy en dia ante la sociedad es un problema muy latente muy latente, pues se ha generado una controversia en la, mientras unos dicen que en inmoral, pecado, verguenza, etc otros estan deacuerdo y otros simplemente no opinan.Estoy deacuerdo con el plantaemiento de Judith Butler el matrimonio no es mas que un acuerdo ya sea o no gay. Con respecto a la adopción de parejas gay no estoy deacuerdo, no porque no puedan ser buenos padres si no poque expondrian a estos niños a situaciones incomodas y hasta enfermarlos psicologicamente en una sociedad. Jasmin Vanessa Rodas Gutierrez, # de cnt 20070012504

    Comentario por Jasmin Vanessa Rodas Gutierrez — 31/03/2009 @ 01:05 | Responder

  14. Bueno considero que la trata es un delito que debe ser penado por la ley, muchas jovenes hoy en dia son engañadas por personas en la cual les ofrecen un trabajo en el cual son engañadas ofreciendoles buenas comodidades y sin embargo son vendidas a a otros paises para explotarlas sexualmente y ser maltratadas tanto fisicamente, psicologicamente y sobre todo sexualmente,la mayoria de personas que son explotadas sexualmente son las menores de edad muchas sin conocimientos de lo que va a ocurrir en sus vidas.Tambien independientemente de lo que se arroje en los medios masivos que solo hacen hincapié en el ejercicio de la prostitución, incluye la captación de personas, ya sea para la explotación sexual,la desigualdad de raza, etnia,las prácticas de esclavitud, los trabajos forzados, todo esto lleva a muchas jovenes a ser expltadas y vender su cuerpo, debemos de luchar para que las mujeres dejen de ser producto sexual para los hombres.
    Claudia Rodriguez. cuenta:20091004737

    Comentario por Claudia Rodriguez — 31/03/2009 @ 00:13 | Responder

  15. La verdad este es un tema muy complejo y por la tradicional de nuestra cultura es un tema poco complicado No puedo decir que estoy en un 100% de acuerdo con ello pero creo que La decisión de ciertos países de permitir el casamiento gay y la adopción, y otros no, ha llevado a generar polémicas en el asunto.
    Mas allá de los perjuicios que pudiera haber, los homosexuales son personas libres y ciudadanos y por lo tanto deben tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra persona.

    Comentario por fatima Hernandez — 30/03/2009 @ 23:33 | Responder


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