Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

El pensamiento ilustrado de la modernidad y la mujer

Anarella VÉLEZ

La posición histórica y social de las mujeres en cuanto sujetas subordinadas, oprimidas, negadas o invisibilizadas por los modos dominantes de producción y por las relaciones sociales empieza a cuestionarse durante la época de la modernidad (1) . En ello reside el particular interés del período para la historia de las mujeres: en ese contexto, de grandes cambios sociales, fue posible práctica sediciosa de las mujeres durante la Revolución francesa, ambiente propicio para re-significaciones (2) del lenguaje universal.
La modernidad nos ha heredado un legado filosófico en el que se instituyen los valores propios de la Ilustración: libertad, autonomía, igualdad, lucha de la razón contra el prejuicio, como elementos que propiciarán la aparición del pensamiento feminista.
Es el contexto en el que, como grupo de excluidas, las mujeres luchan por la igualdad, aunque sin romper aún con todo aquello que es producto de la dominación. La oposición a la totalidad del sistema que creó la bipolaridad masculino-femenina y el planteamiento de alternativas sociales que pueden transformar la relación de género es más bien propia de la segunda mitad del siglo XX (3).
Si bien antes de la revolución francesa hubo mujeres que desde una posición individual plantearon reivindicaciones en pro de la igualdad femenina, uno de esos casos dignos de sobresaltar es el de Josefa Amar, española e ilustrada (4) . Con sus obras Importancia de la instrucción que conviene dar a las mujeres (1784) o el Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1769), hubo que ir al encuentro de la Revolución Francesa para que la palabra de las mujeres empezara a enunciarse.
Entre los ilustrados franceses que elaboraron el programa ideológico de la revolución destaca la figura de Condorcet (5) , quien en su obra Bosquejo de una tabla histórica de los progresos del Espíritu Humano (1743) reclamó el reconocimiento del papel social de la mujer. Condorcet comparaba la condición social de las mujeres de su época con la de los esclavos.
Tras el triunfo de la revolución de 1789 éste resaltó la contradicción evidente: una revolución que basaba su justificación en la idea universal de la igualdad natural y política de los seres humanos (Liberté, Egalité, Fraternité), negaba el acceso a las mujeres, la mitad de la población, a los derechos políticos, lo que en realidad significaba negar su libertad y su igualdad respecto al resto de los individuos.
En medio de la trama de la revolución vivió la autora teatral y activista revolucionaria Olympe de Gouges (1748-1793) quien fue, sin lugar a dudas, la protagonista de la contestación femenina. En 1791 escribió su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en respuesta a la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional en agosto de 1789, que desconocía a las mujeres. Parafraseando el documento programático de la revolución, Olympe de Gouges denunció que la revolución hubiera olvidado a las mujeres. Así afirmó que la “mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en sus derechos”. Su propuesta fue bastante clara y contundente: libertad, igualdad y derechos políticos, especialmente el derecho de voto para las mujeres. Su visionaria propuesta chocó con la oposición de los hombres que dirigían la revolución. En 1793, con la creación de la Sociedad de las Republicanas Revolucionarias –llegaron a vestir la escarapela tricolor en el peinado, agregando el gorro frigio y pantalón rojo- se volvieron en su contra férreos enemigos que hicieron fracasar el movimiento. La misoginia afloró y los más reaccionarios se preguntaron ¿desde cuándo le está permitido a las mujeres abjurar de su sexo y convertirse en hombres? ¿Desde cuándo es decente ver a mujeres abandonar los cuidados devotos de su familia, la cuna de sus hijos para venir a la plaza pública, a la tribuna de las arengas a realizar deberes que la naturaleza ha impuesto a los hombres solamente? Chaumette, notorio misógino de la época.
El encarcelamiento y ejecución de Olympe de Gouges durante el período de la dictadura jacobina simbolizó el fracaso de los reclamos feministas durante la revolución. El Código Civil napoleónico de 1804, en el que se recogieron los avances sociales más relevantes de la revolución, negó a las mujeres los derechos civiles reconocidos para los hombres durante el período revolucionario (igualdad jurídica, derecho de propiedad…), e impuso unas leyes discriminatorias, según las cuales el hogar era definido como el ámbito exclusivo de la actuación femenina.
Por estos tiempos la inglesa Mary Wollstonecraft, en su Vindicación de los derechos de la mujer también ha dejado descrito su oposición al absolutismo. Su vida y obra reflejaron su visión acerca de la conexión existente entre ese sistema político y las relaciones de poder entre los sexos. Los hombres ejercían una verdadera tiranía absolutista sobre las mujeres en el ámbito de la familia y la casa.
Para Wollstonecraft, la clave para superar la subordinación femenina era el acceso a la educación. Las nuevas mujeres educadas no sólo alcanzarían un plano de igualdad con respecto a los hombres, sino que podrían desarrollar su independencia económica accediendo a actividades remuneradas.
Wollstonecraft, sin embargo, no dio importancia a las reivindicaciones políticas y no hizo referencia al derecho de voto femenino.
“Ya he advertido sobre los malos hábitos que adquieren las mujeres cuando se las confina juntas; y pienso que podría extenderse con justicia esta observación al otro sexo, mientras no se deduzca la inferencia natural que, por mi parte, he tenido siempre presente, esto es, promover que ambos sexos debieran educarse juntos, no sólo en las familias privadas sino también en las escuelas públicas. Si el matrimonio es la base de la sociedad, toda la humanidad debiera educarse siguiendo el mismo modelo, o si no, la relación entre los sexos nunca merecerá el nombre de compañerismo, ni las mujeres desempeñarán los deberes peculiares de su sexo hasta que no se conviertan en ciudadanas ilustradas, libres y capaces de ganar su propia subsistencia, e independientes de los hombres (…) Es más, el matrimonio no se considerará nunca sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente sus amantes (…)” (7)
Para Celia Amorós el feminismo encuentra su fundamento teórico en los enunciados de la Ilustración, pues es en ese contexto en donde se desarrolla una racionalidad del discurso, y en el que se encuentra un distanciamiento de la legitimación de las esencias como naturales. Es en la ilustración en donde se ubica la construcción de la razón patriarcal, consubstancial al discurso del poder, que da fundamento a un concepto falso de universalidad, en el que la gran ausente es la mujer.

“Las mujeres tenemos todavía mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar de lo no-pensado. Del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia. El feminismo, como todo proceso emancipador, es fuente de pensamiento interpretativo, suministra nuevas claves de desciframiento de lo real en tanto que es un proyecto de reconstrucción de la realidad social sobre la base de nuevos e insólitos pactos… Pactos donde lo pactado –y, por ende, lo excluido como sujeto activo del pacto– no fueran las propias mujeres como genérico. Una sociedad, en suma, no constituida por pactos patriarcales… (8)

El feminismo no ha quedado fuera del desconcierto que genera cualquier aspiración de cambio social profundo. La crisis ha reanimado al feminismo hondureño. La crisis nos ha exigido situarnos en una perspectiva “crítica” para, así, revisar, repensar y reformular la teoría y práctica feminista. Y ésta es la actual situación del movimiento feminista, tal y como se evidencia en la autorreflexión que se hace desde las Feministas En Resistencia, movimiento que se pregunta de nuevo ¿quiénes somos?, ¿qué queremos?, ¿hacia dónde caminamos? La tarea del movimiento feminista ha permitido que el movimiento popular hondureño valore positivamente la diversidad y posibilitado la articulación de las “diversas” maneras de hacer política con el feminismo. Por tanto, se puede decir que ante la crisis de los proyectos emancipadores, el feminismo ha revisado sus planteamientos al tomar conciencia de que el camino de la liberación, como la realidad misma, no es uno, sino múltiple (9).
El feminismo no está agonizando y no es una mera locura de un grupito de mujeres. Más bien es una reflexión sobre el ser humano y una manera de vivir. Sabemos que no todos lo que NO son feministas pueden defienden valores como la libertad, la solidaridad, la tolerancia, la autodeterminación. Sabemos que históricamente los movimientos revolucionarios han sido protagonizados por hombres y mujeres. Pero cuando han tenido éxito, ha sido el hombre quien ha tomado el poder y la mujer quien ha continuado estando oprimida. Esta situación podría cambiar si entendiéramos el feminismo, no como un apéndice de los movimientos revolucionarios, sino como una fuerza de cambio social, ético y político, es decir, de cambio global. Y esta es nuestra tarea: construir una sociedad diferente, más justa y solidaria, ya que son muchas las mujeres conscientes de que nuestra lucha no va a concluir con la igualdad legal. La igualdad de derecho no nos sirve si de hecho todavía hay discriminación. Tenemos que dejar de ser uno de los objetos de la concepción patriarcal del mundo (donde el sujeto es el hombre y los objetos son todo aquello que le rodea). Pedimos ser sujetos (históricos, políticos, sociales, éticos). Y para conseguirlo todavía nos queda mucho por recorrer.

1.- Amorós, Celia. Hacia una crítica de la razón patriarcal: http://books.google.es/books?id=kaxPX3wK1c8C&pg=PP1&dq=”Hacia+una+crítica+de+la+razón+patriarcal”&cd=1#v=onepage&q&f=false
2.- La teóricas del feminismo ubican en la ilustración el origen del cuestionamiento de que los términos universales (hombre, nación planta, bondad) sean considerados términos sin sustancia –esta es la propuesta de los nominalistas- pues son excluyentes de la mujer. Véase Hacia una crítica de la razón patriarcal.
3.- Gracias a El Seminario Feminismo e Ilustración creado por Celia Amorós se han reunido en sus actividades a un grupo de investigadoras entre ellas: Cristina Molina Petit (Dialéctica Feminista de la Ilustración, 1994), María Xosé Agra (J. Rawls: el sentido de justicia en una sociedad democrática, 1985), Neus Campillo (Razón y utopía en la sociedad industrial, 1992), María Luisa Cavana (Die Geschlechtertheorie bei Georg Simmel und Ortega y Gasset) (La teoría de los sexos en Georg Simmel y Ortega y Gasset, Alemania, 1991), Rosa Cobo (Fundamentos del patriarcado moderno, 1995), Raquel Osborne (La construcción sexual de la realidad, 1993), Alicia H. Puleo (Dialéctica de la sexualidad. Género y sexo en la Filosofía Contemporánea, 1992), Ana de Miguel (Cómo leer a John Stuart Mill, 1994), Angeles Jiménez Perona (Entre el liberalismo y la socialdemocracia. Popper y la “sociedad abierta “, 1993), Luisa Posada Kubissa (Sexo y esencia. De esencialismos encubiertos y esencialismos heredados [en prensa]), Concha Roldán (Entre Casandra y Clío. Una historia de la filosofía de la historia (en prensa), Teresa López Pardina y Oliva Blanco (Actas del Seminario Permanente Feminismo e Ilustración, 1992). Todas ellas han contribuido a entender mejor la trascendencia de la Revolución Francesa para la mujer.

4.- Josefa Amar y Borbón (Zaragoza, febrero de 1749-21 de febrero de 1833), pedagoga y escritora española de la ilustración). Idalga aragonesa, hija del famoso médico de cámara de fernando VI, José Amar y de Ignacia de Borbón; emparentada con muy ilustres familias de la región. Tuvo eruditos preceptores y fue lectora apasionada. Para poder satisfacer su ansia de saber aprendió latín, griego, italiano, inglés, francés, portugués, catalán y un poco de alemán. También le interesaron las cuestiones bibliográficas. Alcanzó, pues, una erudición más que notable, que ejerció con independencia de juicio y en los parámetros de un europeísmo universalista y no tuvo igual entre las escritoras españolas de su siglo.
Defendió en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigas del País de que formaba parte la independencia y dignidad de la mujer, por medio de su traducción de uno de los libros europeos más famosos sobre el tema, el de Knox, Essay moral and lierary, y de varios discursos que escribió y pronunció entre 1786 y 1790: Discurso en defensa del talento de las mujeres (1786), Oración gratulatoria … a la junta de Señoras (1787) y Discurso en defensa del talento de las mujeres (1790 ). En todos estos defiende el feminismo de la igualdad: sostenía que el cerebro no tiene sexo y que la aptitud de las mujeres para el desempeño de cualquier función política o social.

5.- Condorcet, Jean Antoine (1743-1794). Filósofo, dirigente político y matemático, nacido en Ribemont y educado en escuelas jesuitas y en el Colegio de Navarra de París. Condorcet apoyó los objetivos de la Revolución Francesa y entró en la política, miembro de la Asamblea Legislativa y presidente de esta Cámara en 1792. Tal vez su mayor contribución legislativa fue el programa para diseñar el sistema educativo francés, aprobado más tarde y que se ha mantenido vigente en líneas generales desde entonces.

6.- Olympe de Gouges (Montauban, Francia 7 de mayo de 1748-París, 3 de noviembre de 1793) es el seudónimo de Marie Gouze, escritora, dramaturga, panfletista y política francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791). Nace en el seno de una familia burguesa (padre carnicero y madre negociante de telas). Se casó a los 17 años con un hombre mayor con el que no fue feliz, quedó viuda al poco tiempo y con un hijo, Pierre Aubry. Calificó al matrimonio como la tumba de la confianza y del amor, se negó a casarse de nuevo. A inicios de 1770 se traslada a París, en donde se preocupó de que su hijo recibiera una muy buena educación. Vivió intensamente frecuentando los salones literarios parisinos donde conoció a la élite intelectual del siglo de oro francés. Emprendió su carrera literaria. Con la revolución se dieron las condiciones para que sus obras fueran representadas en la Comédie Francaise. Sufrió presiones y amenazas del Lobby colonial por su intensa labor a favor de la abolición de la esclavitud. Los principales dirigentes del movimiento abolicionista, el diputado girondino Brissot y el Abate Grégoire dejaron constancia de su admiración por Olympe de Gouges. A partir de 1788 el Periódico general de Francia publicó dos de sus folletos políticos, en el que desarrolla su proyecto de impuesto patriótico, base de su Carta al pueblo, y su programa de reformas sociales. A estos escritos le sucedieron varios folletos que dirigió a los representantes de las tres primeras legislaturas de la Revolución, a los Clubes patrióticas y a diversas personalidades como Mirabeau y La Fayette. Fundó varias Sociedades Fraternas para hombres y mujeres. En 1791 escribió su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que comenzaba con las siguientes palabras:
Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta.
Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico.

7.- Mary Wollstonecraft Vindicación de los derechos de la mujer. Madrid, 1977, Ed. Debate
Mary Wollstonecraft (27 de abril de 1789-10 de septiembre de 1789) fue filosofa y escritora británica. Durante su breve carrera escribió novelas, tratados, un relato de viaje y un libro de literatura infantil. Su obra más conocida es Vindicación de los derechos de la mujer, en el cual argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que tan sólo puede parecerlo debido a que no han tenido acceso a la educación apropiada.

8.- Ibidem

9.- http://www.nodo50.org/doneselx/assemblea/jornades93cast.htm

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2 comentarios »

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    Comentario por buybreastenhancement.wordpress.com — 26/04/2013 @ 02:37 | Responder

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      Comentario por anarellavelez — 29/04/2013 @ 09:26 | Responder


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