Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

18/04/2017

Berta Cáceres. Notas para una biografía. Anarella Vélez.

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Ilustración de Rigoberto Paredes Vélez

 

Berta Cáceres Flores

 

Una tiene que ser rebelde

Laura Zúniga Cáceres

 

Berta Isabel Cáceres Flores (4 de marzo de 1973, La Esperanza- La Esperanza,  3 de marzo de 2016) fue durante toda su vida una destacada y radical defensora de los derechos de los pueblos originarios, activista feminista, pacifista y antimilitarista, protectora del medio ambiente.

 

El 27 de marzo de  1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) para luchar por la  defensa del medio ambiente, por el rescate de la cultura lenca y para elevar las condiciones de vida de la población de la región.

 

Laboriosa defensora de los bienes comunitarios de los pueblos, comprendió que su Lucha contra los proyectos hidroeléctricos, mineros y madereros es vital para el futuro de la humanidad, así se destaca su lucha contra la instalación de la presa hidroeléctrica de Agua Zarca en el Río Gualcarque en Santa Bárbara, cuya edificación daña gravemente a las comunidades indígenas, pues es una primordial fuente de agua y alimentos, además, este es un río sagrado para el pueblo Lenca, elemento esencial en su cosmovisión, según esta tradición, los espíritus femeninos están en los ríos y las mujeres son sus principales guardianas.

 

El compromiso de Berta es reconocido internacionalmente, tanto por su actividad en defensa de los ríos como por su permanente denuncia acerca de los nefastos efectos de dichos proyectos de presas hidroeléctricas por parte de los inversores internacionales y por ello se le adjudica el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2015.

 

En su perspectiva integradora también rechazó la creación de bases militares estadounidenses en el territorio hondureño. Además fue una dura crítica del gobierno de Juan Orlando Hernández y del Partido Nacional de Honduras.

 

A partir de  2006, cuando  un grupo de indígenas lencas de Río Blanco solicitaron  a Berta Cáceres ayuda para denunciar la llegada de maquinaria y material de construcción en su área. Cáceres investigó el proyecto e informó a la comunidad que se trataba de una alianza comercial para construir cuatro represas hidroeléctricas en el río Gualcarque. Los actores implicados eran la compañía china Sinohydro (la mayor compañía constructora de presas del mundo), la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial y la compañía hondureña Desarrollos Energéticos S. A. (DESA).

 

Tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 que destituye al  Presidente Constitucional José Manuel Zelaya, Berta Cáceres se convierte en una férrea defensora del orden de derecho y demanda junto al pueblo la refundación del Estado. En respuesta a su oposición al golpe fue presa política y desde entonces hasta el momento de su asesinato sufrió hostigamiento político.

 

Con el golpe de estado de 2009 se afianzan e inician en Honduras numerosos megaproyectos destructivos del medio ambiente, los cuales provocan el desplazamiento de las comunidades indígenas, impiden  su acceso al agua, dañan la producción de alimentos y materiales naturales para sus medicinas, por lo que su modo de vida tradicional es puesto en precario. Por ello Berta Cáceres exige al gobierno de Honduras que se respete el derecho a la consulta previa, libre e informada de los pueblos indígenas de nuestras naciones.

 

Desde inicios del 2013, Cáceres dirigió COPINH y movilizó la comunidad para organizar una campaña de protesta. Entre las acciones legales que se llevaron a cabo, la más destacada fue llevar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El 15 de julio del mismo año, los militares de Honduras ametrallaron a las mujeres y hombres del COPINH que realizaban una protesta pacífica, en este escenario muere el dirigente Tomás García.

 

A finales del 2013 Cáceres y otros dirigentes indígenas fueron acusados por “usurpación de daños continuados” y “coacción” en contra de DESA. En respuesta a los cargos, Amnistía Internacional declaró que si los activistas eran encarcelados serían considerados presos de conciencia. Docenas de organizaciones regionales e internacionales hicieron un llamamiento para que el gobierno de Honduras detuviera la criminalización de la defensa de los derechos humanos y se dedicara a investigar las amenazas contra los defensores de los derechos humanos.

 

Berta Cáceres recibió amenazas de muerte durante años en respuesta a su defensa de los bosques y ríos, por su defensa de los derechos indígenas y de las mujeres, por ello también es encarcelada en numerosas ocasiones, razón por la que  contaba con medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

El 25 de febrero de 2016 Berta Cáceres y el Copinh apoyaron a el caserío Güise en Intibucá, sin embargo, fueron brutalmente desalojados y el caserío violentamente destruido. Berta ofreció una rueda de prensa en la que denunció que cuatro dirigentes de su comunidad fueron asesinados y otros tantos recibían amenazas. Una semana después, la mañana del 3 de marzo de 2016, cuando se encontraba en su vivienda, preparándose para presentar alternativas de al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.

 

La noche de ese funesto 3 de marzo, los autores materiales de su asesinato forzaron las puertas de su vivienda en La Esperanza para cometer el crimen que le quita la vida de nuestra Berta Cáceres.

Este acto de injusticia inconmensurable evidencia, una vez más,  que el sistema neoliberal, racista y patriarcal busca cualquier medio para salir de la crisis profunda en la que se encuentra. A pesar del claro intento de paralizar las luchas ciudadanas con el vil femicidio cometido contra la vida  de Berta, el pueblo se mantiene en pie de lucha hoy más que nunca.

 

 

Elegía por Berta Cáceres

Anarella vélez

Hija de Austra Berta Flores,

de Ilanquipuca

de Ixchel

e Ixbalanqué

Te siento en todas las flores

vestida de playa

sol en marejada

Te siento mineral

lluvia en primavera

Te siento Mesoamérica,

rocío de nuestra memoria

Te siento luz

Llegas a nosotras como el viento

como llamarada

como tsunami

Te siento todas las raíces

Toda río

Toda fogata

Toda luna

Savia y sustancia,

arcoíris y origen

de La Esperanza te siento cuna

eres antes, hoy, después,

mientras te sigo,

Icelaca cuida nuestro tiempo.

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