estudiosdelamujer’s Blog

09/04/2014

La Pastilla Anticonceptiva de Emergencia, PAE

Filed under: Uncategorized — anarellavelez @ 15:00

Anarella Vélez Osejo

Si bien esta problemática es muy sensible, tanto para la sociedad como para la medicina misma, el tema de la anticoncepción debe ser abordada con seriedad y desde diferentes criterios. Éste fenómeno forma parte de la revolución sexual que separa la sexualidad de la concepción y que, en la actualidad tiene que ver con la incorporación de la mujer al mundo profesional y laboral. Está, por tanto, vinculado a la necesidad de retrasar la gestación para que las mujeres puedan desarrollarse en diferentes ámbitos, más allá de la maternidad. En tiempos de crisis y desempleo ellas deben volver al hogar. No es una casualidad que se vuelva a popularizar la idea de que la infertilidad es una maldición.

Por ello es necesario recordar que la regulación de la reproducción es de larga data. Se tiene conocimiento que desde tiempos ancestrales, particularmente desde la cultura egipcia, 3000 años a, de n. e., ya se conocían los métodos anticonceptivos. Ellas molían espigas de acacia en un mortero, le agregaban miel y dátiles bien triturados y luego tomaban bolitas de algodón o lino y las empapaban y las mujeres se lo colocaban como un diafragma. Esta sustancia produce un ambiente acido láctico que proviene de las espigas de acacia, el mismo principio activo de muchos anticonceptivos actuales.

Con la cultura griega se comenzó a difundir la idea de que la energía sexual femenina debía controlarse, ésta se veía como algo aterrador, tal como puede leerse en la obra de Eurípides, Las Bacantes. Ahí se expresa que sólo el matrimonio podía controlarlas, separando sexualidad de reproducción. Además se empezó a promover el concepto según el cual la libertad sexual de las jóvenes ponía en riesgo la pureza de la sangre ateniense.

Así mismo, emprenden la tarea de hacernos creer que las mujeres con deseos sexuales están locas y se concibió la menstruación como una enfermedad y el embarazo como la cura. También se difundió la idea de que el matrimonio convenido y la sexualidad regulada prevenía toda enfermedad femenina. Todavía hoy en día muchas/os están convencidas/os de ello.

En la cultura griega el matrimonio era sinónimo de sujeción absoluta al hombre, aisladas de la sociedad, ellas debían ocuparse de su función social, es decir, de la procreación y de las labores domésticas, particularmente de tener hijos varones de pura sangre ateniense. Contrastantemente los hombres no tenían ninguna restricción sexual. Estas prácticas aún hoy son muy difundidas.

Es a partir del Siglo IV a. de n. e., con Friné, la cortesana griega, una de nuestras ancestras a la que debemos tanto, cuando da comienzo el lento y arduo camino hacia el logro de nuestra libertad. A pesar de ello, es solo con el advenimiento del siglo XVIII, con la modernidad, que las mujeres consiguen que se reconozca su derecho a elegir marido, es decir, cuando rescatan la practica del matrimonio por amor, para el que no cuenta sólo la búsqueda de la descendencia. Este particular da pie al generalizado uso de los métodos anticonceptivos. Un siglo más tarde, en 1898, Freud escribió que, desde su punto de vista, uno de los mayores triunfos de la humanidad se daría cuando el acto responsable de la procreación pudiera ser elevado al nivel de la una conducta voluntaria e intencional y de esta manera, separarlo del imperativo de satisfacer un impulso natural.

En la actualidad las mujeres demandamos el dominio de nuestros cuerpos, tener el control sobre nuestros organismos, ordenar nuestra vida reproductiva, rescatamos nuestro derecho prevenir los embarazo no deseados, ya sea por que éstos se den por una violación sexual o por mala utilización o accidente en el uso de otros métodos anticonceptivos.

Igualmente es importante señalar que, en un país como Honduras, en el que no existe una política pública definida y científica respecto a la educación sexual y reproductiva, en el que tampoco existen servicios públicos y gratuitos que permitan a las mujeres hacer uso de los medios anticonceptivos y en el que muchas mujeres desconocen la existencia de otras formas de protegerse sexualmente, es necesario que el Estado asuma el compromiso de velar por los derechos sexuales y reproductivos de ellas, hoy en día reconocidos mundialmente.

En estos momentos en los que en el seno del Congreso Nacional se debate y socializa la ley que sancionará la venta de las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia, PAE, es importante abordar esta problemática desde otros puntos de vista. Acentuar que la PAE es uno de muchos de los métodos anticonceptivos y que ésta previene los embarazos no planeados. Se trata, pues, de un método utilizado posteriormente a una relación sexual no protegida, dentro de las primeras 120 horas subsiguientes a la relación y que, definitivamente, no es abortiva.

Estos criterios han sido sustentados por la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Consorcio Internacional sobre Anticoncepción de Emergencia, la Federación Internacional sobre Ginecología, Obstetricia, la Federación Latinoamericana de Obstetricia y Ginecología y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, instituciones que han hecho público su dictamen acerca de las PAE y han establecido que éstas no tienen efectos abortivos si no preventivos.

Creemos que el gobierno debe, de una vez por todas, tomar distancia de los fundamentalismos religiosos y hacer predominar el Estado laico en el que debe imperar la Constitución de la República y el bienestar de las mujeres, que constituyen más de la mitad de la población hondureña.

3 comentarios »

  1. Excelente punto de vista acerca de la PAE, pienso que deben legalizarla… gusto saludarle Dra Anarella.

    Comentario por Seylin Aplicano — 08/12/2014 @ 14:37 | Responder

  2. health benefits of acai berry

    La Pastilla Anticonceptiva de Emergencia, PAE | estudiosdelamujer’s Blog

    Trackback por health benefits of acai berry — 22/10/2014 @ 00:58 | Responder

  3. buen día, en mi opinión pienso que las pastillas anticonceptivas no deben de ser ilegales ya que por medio de ellas podemos prevenir un embarazo y evitar que venga al mundo una criatura inocente que venga a sufrir al mundo, como anteriormente lo dijo nuestra compañer@, y sobre todo deberían de ser legalizadas ya que la mayoría de la sociedad hondureña en otros países no tiene el alcance suficiente para poder mantener una familia numerosa. y para culminar mi opinión sobre el tema pienso que si legalizaran dicho medicamento muchas estudiantes del colegio y universidad no abandonarían sus estudios. Ely Tinoco Garcia #20122007431

    Comentario por Ely Tinoco — 30/05/2014 @ 00:43 | Responder


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