Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

23/07/2012

Participación de la sociedad civil y violencia contra las mujeres.

Filed under: Uncategorized — anarellavelez @ 01:46

Participación de la sociedad civil y violencia contra las mujeres.

Anarella Vélez

Para definir y comprender de manera precisa el tema de la violencia contra las mujeres y el papel que han jugado las organizaciones de la Sociedad Civil y el movimiento feminista en el estudio y la conceptualización de este fenómeno es necesario analizar, en esencia, algunas líneas principales en la historia de construcción de las categorías sexo-género.
La categoría género fue utilizada por las ciencias sociales inicialmente por el antropólogo John Money, en 1955, para superar la visión del sexo desde lo biológico y lo fisiológico y asignar comportamientos socialmente atribuidos a los hombres y las mujeres.
A partir de 1968: el concepto de género dentro del ámbito psicológico, más allá de lo biológico, Robert Stoller, le otorga un mayor peso a las asignaciones psico-socioculturales como factores que determinan la identidad y el comportamiento femenino o masculino. A partir de entonces se construyó la distinción conceptual entre sexo y género.
En la década de los 70, las feministas llamaron la atención acerca de los estudios de la mujer, los cuales se vieron superados por la realidad tan diversa que viven las mujeres, analizadas hasta entonces por saberes contaminados por el androcentrismo y el etnocentrismo.
Con la llegada de la década de los 80 se incopora a los Estudios de la Mujer “La categoría de género (que) analiza la síntesis histórica que se da entre lo biológico, lo económico, lo social, lo jurìdico, lo político, lo psicológico, lo cultural; implica al sexo pero no agota ahí sus explicaciones” (Lagarde, 2008).
El género constituye la categoría explicativa de la construcciòn social y simbólica histórico-cultural de las hombres y las mujeres sobre la base de la diferencia sexual (Hernández García).
La categoría gender (género) permitió diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología (Lamas). El sexo se hereda, el género se adquiere a través del aprendizaje cultural. También se enriquece esta propuesta con las distinciones de los elementos que configuran la identidad del sujeto, con otras pertenencias como la etnia, la raza, la clase, la edad, entre otras, además de la idea del posicionamiento, según el cual el género debe estudiarse contextualizado. Sin embargo, el género nos enfrenta a una problemática que no es exclusiva de las mujeres, pero que nos permite conocer las ideologías de género que subyacen en cada sociedad.
La categoría género como constructo social se relaciona con otras teorías que sostienen “más que los símbolos, lo importante es considerar qué es lo que hacen las mujeres”, que dicho hacer se relaciona con la división sexual del trabajo. También se cuestiona la visión a-histórica y de la subordinación universal que no considera los efectos de la colonización y el surgimiento del capitalismo.

Por su parte, Joan Wallach Scott distingue los elementos de género de la siguiente manera: a) Los símbolos y los mitos culturamente disponibles; b) los conceptos normativos surgidos de los símbolos; c) las instituciones y organizaciones sociales de las relaciones de género; d) la identidad.

La construcción de la mujer como símbolo, según la cual para ser mujer le está vedado todo, tiene que ver con la cultura y se la vincula con la natura, es decir, con todo aquello que se considera inferior. En cuanto a los conceptos normativos surgidos de los símbolos podríamos señalar los relacionados con la maternidad, o aquellos relativos a la participación en la vida pública. Un tercer ejemplo en relación a la identidad: se nos ha impuesto un modelo rígido del modelo femenino/masculino, según el cual, al nacer, únicamente podemos elegir entre ser mujer o ser hombre.

La Violencia Contra las Mujeres está directamente relacionada con el poder ejercido por los hombres -y ciertas mujeres que reproducen el patrón de dominación- en la sociedad patriarcal. Hablamos por tanto de una violencia que no es casual sino que emana de la condición de discriminación y subordinación de la población femenina. Esta No forma parte de una manifestación más de la llamada Violencia Social, sino de una forma particular de violencia, de carácter estructural, direccional y asimétrico, ejercida por los hombres o el orden patriarcal contra las mujeres.

La Violencia Contra las Mujeres –VCM- ejercida por el sólo hecho de ser mujeres se expresa tanto en el ámbito público como en el privado y afecta a millones de mujeres y a sus familias, su comunidad, su país y a todo el mundo. Ésta se da en el plano físico, emocional, sexual, material o el simbólico. El cometido esencial de este ejercicio de la violencia es el ejercicio del control, del sometimiento, de la disposición sobre la vida de ellas, tanto individual como colectivamente.

En este sentido, ser mujer es un factor de riesgo, en el que las víctimas son elegidas por su sexo, por su género, en el que el mensaje es el de dominación, y si no se hace lo que el agresor desea, se puede llegar a disponer hasta de la vida misma de la victima (Femicidio).

Organismos nacionales e internacionales, gobiernos a instancias de la sociedad civil, han asumido la responsabilidad de enfrentar la problemática generada por este fenómeno social por su gravedad.

Tras décadas de demandas por parte del movimiento de mujeres, en el seno de La Organización de las Naciones Unidas surgió de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, en el marco del Comité para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, más conocido por sus siglas en inglés, CEDAW. La función del Comité es la de vigilar por que se aplique en todos los Estados miembros de la ONU lo establecido por la Convención, la cual entró en vigor el 3 de septiembre de 1981, hace 31 años apenas.

En este contexto, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos en su informe sobre Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos, ha expresado que puede entenderse que la Seguridad Ciudadana (SC) es un derecho que surge de la obligación del Estado de garantizar la seguridad de la persona, en los términos del artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”; y el Artículo 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos: “toda persona tiene el derecho a la libertad y a la seguridad personales” por lo que el Artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad y la seguridad personales”

Sin embargo, estas normativas no detienen la presencia de esta forma específica de violencia; así ésta es visibilizada y denunciada por el movimiento feminista mundial desde los años 70 y en 1981, tras el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Así mismo, se instaura el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No violencia Contra las Mujeres. Desde 1994 contamos con una Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, mejor conocida como la Convención de Belem do Pará. Éste parte del carácter específico de la VcM y señala su causa: las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, como apuntábamos anteriormente.

Hoy en día no se discute que la VCM constituye un freno al crecimiento de las naciones y también se puede afirmar que ésta ha sido un obstáculo para el cumplimiento de las metas del milenio(Carcedo, 2006). Gracias a las denuncias de las organizaciones de mujeres, los organismos internaciones han tomado acciones con el fin, en primer lugar, de hacer de este fenómeno un hecho visible en la sociedad y de crear instrumentos jurídicos en los que se han establecido una serie de compromisos que los Estados deben asumir para que se respete el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia por el hecho de ser mujeres.

Sin embargo, no ha sido fácil que los Estados mesoamericanos –Guatemala, Honduras y El Salvador, particularmente- reconozcan el carácter específico de la VcM. A pesar de la trabajo sistematico de las mujeres del movimiento feminista y las ONG’s en demanda del apego a la Convención de Belem do Pará, en estos países aún hay muchas resistencias para generar estrategias que permitan implementar políticas públicas que protejan a las mujeres.

Los Estados no asignan suficientes recursos humanos y financieros para garantizar una vida sin violencia a las mujeres. Bajo el argumento de que sería discriminatorio proteger sólo a las mujeres no se adoptan medidas con miras a institucionalizar políticas coherentes con la gravedad de la situación de las mujeres en la región.

En diversos países de la Centroamérica ya se introdujo la figura del “Femicidio ” en los respectivos códigos penales. Costa Rica fue el primero, en 2007; le siguió Guatemala y Colombia, en 2008, y posteriormente El Salvador, Chile, Perú, Nicaragua y varios Estados de México
Las legislaciones referentes a la violencia doméstica e intrafamiliar son insuficientes ya que al interior de una familia pueden darse diferentes tipos de violencia: contra las mujeres, contra niños y niñas, contra personas enfermas/os, adultas mayores o con alguna capacidad diferente o especial, discapacidad, deficiencia o minusvalía.

Las reformas a las leyes aprobadas se han vuelto urgentes, así como la aprobación de nuevas normativas que contribuyan a anular la VcM son de urgente necesidad. Las razones son más que evidentes; en Honduras, Guatemala y El Salvador se está asesinando a una mujer cada día y la cifra está aumentando día tras día. La expresión más violenta del machismo no tiene ningún freno en estos países.

En Guatemala ya se ha socializado la Ley del Femicidio, fundamentándose en la necesidad de romper con la cultura del silencio y la indiferencia, pero en Honduras observamos que este alarmante problema no se reconoce como prioridad y no se asume el compromiso que la comunidad internacional y nacional demanda del Estado, a través de convenciones y tratados suscritos desde hace ya más de una década.

Se ha comprobado que el mensaje de estas normativas –la violencia de género es un delito- las conductas de los hombres que violentan derechos humanos de las mujeres han disminuido, como es el caso de Costa Rica. Por tanto, es de suma urgencia que el tema de la violencia contra las mujeres se realce en las agendas de los Poderes Ejecutivo y del Judicial.

Esta ley deberá estar acompañada de todas las medidas necesarias para que se prevenga, se investigue, se juzgue y se sancione a todos los culpables de vulnerar los derechos de las mujeres. En este sentido, los patrones socioculturales que mantienen y legitiman la violencia contra las mujeres también deben ser erradicados.

Es necesario establecer que las leyes hondureñas consignan que los derechos humanos son los derechos de todas las personas en virtud de su misma condición humana. Se parte de de la identidad de derechos entre hombres y mujeres sin tomar en consideración las especificidades y las diferencias entre los sexos. La realidad ha reflejado que esta igualdad jurídica no ha anulado la inequidad y la discriminación que sufren ellas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha recibido información sobre la creación de Comisiones de Género como instancias políticas constituidas por las altas autoridades judiciales. También se han creado Unidades de Género, como divisiones técnicas orientadas a promover cambios desde la perspectiva de género al interior del sistema de la administración de justicia. Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua cuentan con ambas instancias y Honduras por su parte creó recientemente la Unidad de Género.

Estas Unidades han facilitado la implementación de acciones concretas como la capacitación de los y las operadoras de justicia, y la incorporación de la prespectiva en la carrera judicial y la currícula de la escuela judicial. Sin embargo, mientras exista resistencia a la aceptar la especificidad de la violencia contra las mujeres y se diluya ésta en la violencia doméstica o violencia intrafamiliar seguirá en aumento la muerte violenta de mujeres. Las legislaciones no pueden ser genéricamente neutras, pues los agresores se valen de estos instrumentos en contra de las mujeres que maltratan o asesinan.

En la región se han creado juzgados especializados vinculados a cuestiones de género, los de materia penal y los de violencia intrafamiliar. En Guatemala, con la aprobación de la Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer, la Corte Suprema de Justicia creó Juzgados de Primera Instancia Penal y Tribunales de Sentencia de Delitos de Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer sólo en tres Departamentos. En Honduras funcionan, desde hace varios años, los Juzgados Especializados de Violencia Intrafamiliar, como jurisdicción especializada, en cuanto que éstos son los responsables de imponer y verificar el cumplimiento de las medidas de protección para las víctimas de violencia en el ámbito familiar con las dramáticas consecuencias arriba mencionadas.

También se han creado Unidades especializadas del Ministerio Público, las Fiscalías especializadas de delitos sexuales o de violencia de género que cuentan con personal técnico y equipos interdisciplinarios. En El Salvador, con la emisión de La Ley Especial Integral para una vida libre de violencia para las Mujeres, se establece la obligación de crear la política de persecución penal en materia de VcM. En Honduras existe, dede 1994, una Fiscalía Especial de la Mujer, la cual debe ejercer la acción pública a favor de la mujer víctima de algún delito y promueve acciones en contra de la violencia doméstica.

En este mismo escenario, se han instituido unidades policiales especializadas para perseguir los delitos contra las mujeres en varios países de la región, particularmente en Honduras existe la Policía Femenina, la cual, equivocadamente, forma parte de la Policía Nacional Preventiva. En El Salvavador se creó dentro de la Policía Nacional Civil, una unidad especializada para la atención y el manejo de los casos de violencia contra las mujeres de luchar contra la violencia intrafamiliar y en Nicaragua funciona desde hace años opera la Comisaría de la Mujer y la Niñez.
Otro de los avances importantes en la búsqueda de soluciones para frenar la VcM es la creación de las Rectorías responsables del abordaje de género en la región. Se han desarrollado una serie de estructuras, instituciones y servicios para darle seguimiento a la problemática que viven ellas mediante procesos de prevención sanción y erradicación de la VcM; sin embargo, al mantener una visión de género pueden diluirse sus objetivos.

En este contexto se creó en Guatemala la Secretaría Presidencial de la Mujer y la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar, que coordina, asesora e impulsa políticas públicas encaminadas a la recucción de la violencia intrafamiliar y la violencia contra las mujeres.
En El Salvador se organizó el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, ISDEMU, como parte de los compromisos adquiridos por los gobiernos en la IV Conferencia Mundial sobre las mujeres con La Declaración de Beijing (ONU, 1995), la cual fue firmada por 189 países y, en la que se reconoció las voces de las mujeres del mundo entero –movimiento feminista y ONG’s- y tendiendo en cuenta la diversidad de las mujeres y sus papeles y circunstancias decidieron promover la igualdad, el desarrollo y la paz para todas las mujeres, en interés de toda la humanidad.

En nuestro país se inició este proceso, en atención a las demandas del movimiento de mujeres y los compromisos contraídos a nivel internacional, con la creación de la Oficina Nacional de la Mujer, institución que se fortaleció al ser convertida en el Instituto Nacional de la Mujer (INAM). El INAM es responsable de diseñar las políticas del Estado a través del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres.

A nivel regional se organizó el Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (COMMCA), que desarrolla acciones importantes para promover la prevención, sanción y erradicación de la violencia sexual, tales como el Observatorio de Justicia y Género que cuenta con legislación compara, jurisprudencia y doctrina referente al tema. Es destacable su estudio sobre la trata de personas y la muerte violenta de mujeres.

Sin embargo, si no existe una coordinación interinstitucional para una atención integral de la mujer víctima de violencia estas instancias no contribuyen a eliminar la VcM . Si los sistemas de administración de justicia no desarrollan otras iniciativas para garantizar a la víctimas de violencia servicios que le brinden una atención integral que logren remediar los enormes problemas que enfrentan las mujeres iniciar la ruta crítica a la hora de interponer una denuncia. A pesar de los acuerdos de de cooperación con otros sectores como el salud, las mujeres no logran acceder a la justicia.

Todos estos mecanismos tienen elementos comunes entre sí, particularmente en lo referente al abordaje especializado de la VcM, delitos sexuales y violencia intrafamiliar, además de proponerse dar atención multidisciplinaria a la víctima: psicólogas/os, abogadas/os, trabajadoras/es sociales, y médicas/os, que interactúa antes, durante y después de la recepción de la denuncia. Pero si estos funcionarios no asumen que toda VcM es originada en las condiciones de discriminación y subordinación de las mujeres en la sociedad patriarcal, estos relativos progresos no detendrán la violencia en la que viven ellas.

En este contexto es necesario destacar algunos logros. Por ejemplo, en Guatemala se firmó un acuerto interinstitucional de actuación que busca coordinar acciones entre el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social a través del personal de Hospitales, del Ministerio Público, del Instituto Nacional de Ciencias Forenses y la Procuraduría de los Derechos Humanos a fin de que las víctimas de violencia reciban una atención apropiada a su situación, de tal manera que cada una de las instancias participantes jueguen el rol que les manda la Ley y respeten los protocolos establecidos.

Iniciativas de esta naturaleza también se han tomado en El Salvador, en donde los Centros de Atención a las Víctimas de Violencia Sexual como la misma Policía Nacional funcionan en cinco ciudades del país. La Corte Suprema particiama en la Unidad de Atención a las Víctimas de Violencia Intrafamiliar, agresión sexual y maltrato infantil, junto con el Instituto de la Mujer, el Ministerio de Salud, Procuraduría General de la República, la Policía Nacional, la Fiscalía General de la República, ONG’s y Alcaldías Municipales.
En Honduras se creó el Observatorio de la Violencia adscrito al Instituto Universitario de Democracia, Paz y Seguriad, el cual debe facilitar la creación de políticas para contrarrestar la violencia en general y en contra las mujeres en particular. La Policía Nacional y la Corte Suprema de Justicia tienen una Unidad de Género a fin de transversalizar el tema de género en sus respectivas instancias.
Un paso importante en el apropiado trato a las mujeres víctimas de violencia es la creación de los Protocolos de Atención, surgidos desde los poderes judiciales de algunos de los países de la región. Se trata de guías de actuación en los diferentes campos del quehacer de la administración de justicia que tienden a mejorar la atención de ellas. Estos se basan en un marco étido jurídico de derechos humanos, con énfasis en la VcM; también establecen directrices para que las víctimas tengan acceso a la justicia sin discriminación alguna. En Honduras, por ejemplo, la Fiscalía Especial de la Mujer utiliza una Guía práctica para la atención de la víctima de delitos sexuales, de explotación sexual comercial y para su apropiada investigación. Estos deben estar dirigidos a los equipos interdisciplinarios para el abordaje y valoración integral médico-legal de la víctima de violencia y reducir la revictimización de la persona víctima de violencia.

Insisto en señalar que mientras estos Protocolos no tengan una visión según la cual la VcM es específica, la atención a las mujeres no será adecuada a una perspectiva de género que implique desde el cambio del lenguaje sexista hasta incorpora la perspectiva de género en las resoluciones judiciales (Lo que no se nombra se invisibiliza). En esta materia se ha avanzado considerablemente en todos los países de la región.

A pesar de los progresos señalados, la falta de acceso a la justicia es uno de los problemas más graves en nuestro pais, genera inequidad y, consecuentemente, debilita el sistema democrático. El acceso a la justicia por parte de las mujeres víctimas de violencia va más allá del camino a los tribunales. Éste se entiende como el derecho de las personas, sin distinción de sexo, raza, identidad sexual, ideología políticia o creencias religiosas, a obtener una respuesta satisfactoria a sus necesidades jurídicas (Vélez, 2012).

El acceso a la justicia debe fundarse en principios diferentes y debe superar las meras formalidades procesales. Una buena administración de la justicia es una necesidad para un apropiado funcionamiento de la democracia y de la convivencia. Se considera de trascendental importacia el que las/los operadoras/es de justicia se eduquen en derechos humanos a fin de alcanzar verdaderos progresos en esta materia.

El desconocimiento de los Derechos Humanos, unido a una cultura de incumplimiento de las leyes y la debilidad de las instituciones del Estado posibilitan el que la impunidad campee en nuestro país: el 97 % de los femicidios se encuentran en la total impunidad y el 70% de los casos de violencia contra las mujeres se encuentran sin solución.

Diversos estudios reflejan que en Honduras, además de los casos de la violencia en el marco de la relación de pareja, se dan otros tipos de violencias que viven las mujeres por el hecho de ser mujeres y que tienen como base la estructura de dominación patriarcal.

Las intervenciones y acciones estatales para generar respuestas idóneas e integrales para garantizar a las mujeres una vida sin violencia hasta hoy han sido insuficientes. Todavía está pendiente que en nuestros países se diseñe una política estatal integral con una visión acerca de las especifidades de este fenómeno que hoy en día se encuentra agravado por las tensiones que se producen en Centroamérica debido a la existencia de poderosos intereses económicos, políticos y culturales.

Asímismo, la globalización ha convertido a Centroamérica en un espacio económico y político sin identidad propia tras décadas de infructuosas luchas de sus pueblos por construir naciones democráticas. Particularmente en Honduras, tras el golpe de Estado el tejido social se fraccionó y hasta hoy día la sociedad hondureña se encuentra dividida.

Los Estados de la región se encuentran bajo la presión de un mundo globalizado en el que impera la mercantilización, en la que se convierte en productos para el intercambio objetos, información, servicios y relaciones que el pasado fueron redes de apoyo social, servicios solidarios que han sido de uso colectivo y libre, se trata de relaciones de tal naturaleza que las personas mismas se convierten en objeto de cambio, en mercancías, particularmente las mujeres y las niñas.

En tanto los Estados no respalden con recursos públicos adecuados las políticas integrales para anular la VcM, las medidas se quedarán en buenos deseos y no buenas prácticas. Las mujeres víctimas de violencia necesitan contar con un acceso oportuno a la justicia y los actos deber ser prevenidos investigados, sancionados y reparados.

Este esfuerzo, para que tenga éxito, debe estar acompañado de políticas públicas destinadas a cambiar las concepciones tradicionales del rol de las mujeres en la sociedad y cuestionar toda expresión de patrones socioculturales discriminatorios que impidan su acceso pleno a la justicia y que perpetúan la violencia contra las mujeres y, aún hoy, signan las actuaciones de los operadores de justicia.

Este tema en particular es de suma importancia ya que las mujeres víctimas de violencia que después de superar sus propios traumas, deciden denunciar la violencia sufrida, debe enfrentarse a un sistema viciado por estereotipos y prejuicios que culpabilizan y la discriminan. Ellas, además deben enfrentar una ruta crítica para denunciar las agresiones y aún hoy, en casi todos los países del mundo, no accede a una justicia adecuada y efectiva (CIDH, 2007).

En síntesis, los conflictos armados, la represión, el terrorismo de Estado, el narcotráfico, la corrupción, el tráfico de influencias, la impunidad, los negocios ilícitos, han desatado la violencia brutal contra las mujeres, y ha dejado un legado en Centroamérica que, lejos de disiparse una vez que se suscribieron los acuerdos y convenios internacionales ha aumentado de manera preocupante, tal como veremos en las cifras que le presentaremos.

Los organismos internacionales han adoptado las propuestas surgidas de las organizaciones de la sociedad civil que demandan que los Estados adopte al menos diez lineas de acción en el abordaje de este terrible fenómeno social:

a) La investigación, juzgamiento y sanción de actos de violencia contra las mujeres, considerando esta con sus especificidades.
b) La prevención de la violencia sexual y la erradicación de patrones socioculturales discrimitorios
c) Atención y servicios para víctimas de violencia sexual
d) El acceso a instancias judiciales de protección, mecanismos de denuncia, y la recopliación de estadísticas
e) Protocolos de atención y la recopilación de pruebas
f) Peritajes especializados
g) El otorgamiento de medidas de protección
h) La reparación de las víctimas de violencia sexual
i) Creación y fortalecimiento de instancias especializadas
j) Consideración de las condiciones especiales de las niñas y mujeres indígenas, afrodescendientes y migrantes.

Ahora veamos las cifras de la violencia en Honduras:

Fuentes:
1. Boletín de IUDPAS, se puede ver en http://iudpas.org/pdfs/NEd24EneDic2011.pdf, revisado el 12 de julio de 2012
2. Carcedo, Ana (Compiladora) (2010). No olvidamos ni aceptamos : femicidos en Centroamérica. 2000-2006
3. Rodríguez, Saenz Eugenia (2000) Entre silencios y voces: Género e historia en América Central, 1750-1990. Costa Rica, Editoria de la Universidad de Costa Rica
se puede ver en: http://books.google.hn/books?id=1vKu_QNQh04C&pg=PA175&dq=investigacion+acerca+de+la+historia+de+la+opresi%C3%B3n+de+la+mujer&hl=es&sa=X&ei=zvJyT4KvMca0gwfUt_RG&ved=0CDAQ6AEwAA#v=onepage&q=investigacion%20acerca%20de%20la%20historia%20de%20la%20opresi%C3%B3&f=false
revisado el 15 de julio de 2012
4. Bel Bravo, María Antonia. (1998) La Mujer en la Historia Madrid, Ediciones Encuentro.
Revisado en línea el 15 de julio Se puede ver en:
http://books.google.hn/books?id=2NTw6oKbE_cC&pg=PA105&dq=bibliograf%C3%ACa+sobre+las+historia+de+las+mujeres&hl=es&sa=X&ei=sPVyT5T6OYzuggf9sNws&ved=0CGgQ6AEwCQ#v=onepage&q=bibliograf%C3%ACa%20sobre%20las%20historia%20de%20las%20mujeres&f=false
5. Scott, Joan Wallach (2008) Género e Historia. México, Editorial Fondo de Cultura Económica.
6. CIDH, Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas, OEA. Se puede ver en : http://www.cidh.org/women/acceso07/indiceacceso.htm
revisado el 16 de julio de 2012
7. Limone Reina, Flavia A. Una aproximación teórica a la comprensión del machismo http://www.sexoygenero.org/malagamachismo.htm
Consultado el 15 de julio de 2012
8. Lagarde, Marcela. IDENTIDAD DE GÉNERO Y DERECHOS HUMANOS
http://200.4.48.30/SeminarioCETis/Documentos/Doc_basicos/5_biblioteca_virtual/3_d_h_mujeres/24.pdf
Consultado el 17 de febrero de 2012
9. Lagarde Marcela, Identidad Femenina
Consultada en línea el 17 de febrero de 2012 http://incidejoven.org/wp-content/uploads/2010/08/Identidad-femenina.pdf

9. Alonso Jorge (2005)Marcela Lagarde: Una feminista contra el feminicidio
http://www.envio.org.ni/articulo/2888
consultado en línea el 17 de febrero de 2012
10. Lamas, Marta La antropología feminista y la categoría género
Consultado en línea el 17 de febrero de 2012, http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/nuant/cont/30/cnt/cnt9.pdf
11. Hernández García, Yuliuva. Acerca del Género como categoría analítica. Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Revisado en línea el 17 de febrero de 2012
http://www.ucm.es/info/nomadas/13/yhgarcia.pdf

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7 comentarios »

  1. Me hace abrir los ojos y tener otra meta la de luchar por la igualdad de ser hombre y mujer, de ser una mujer valiente y así como unas pocas luchan yo me uno.

    Comentario por arlin barra — 04/09/2013 @ 03:01 | Responder

  2. Es muy importante saber sobre que pasa a nuestro alrededor con nosotras las mujeres ya que es muy importante estar informandonos de la realidad de nuestro país sobre el tema de la violencia de las mujeres,este blog nos ayudara a comprender muchos temas que son desconocidos para la sociedad

    Comentario por Keroly Mitchel Sanchez Hernandez — 04/09/2013 @ 01:00 | Responder

  3. ESTO DA A CONOCER QUE LAS MUJERES SON MUY IMPORTANTES ESTAN EN CADA UNO DE ACTOS INEGLIGENTES QUE SE DAN DIA CON DIA Y SE HAN HECHO ESCUCHAR CON VOS DE TRUENO!

    Comentario por SUAMY ALVAREZ — 03/09/2013 @ 17:53 | Responder

  4. la violencia contra las mujeres inicia dentro del hogar ya que nuestras madres crean ese entorno en el cual las mujeres tienen que hacer las tareas domesticas y los hombres no, vamos creciendo con esa idea de débiles y es así que dejamos que los demás nos pisoteen,en la actualidad hay muchas mujeres que han puesto un alto a este tipo de discriminación siendo así que ahora hay muchas estudiantes en carreras como ingenierías, arquitecturas, entre otros.esta en cada una de nosotros si decimos NO o seguimos dependiendo de los comentarios de los demás o tomamos nuestras propias desiciones.

    Comentario por jesica sauceda — 03/09/2013 @ 14:48 | Responder

  5. Muy buena informacion y lamentablemente es cierto. Vamos mujeres no nos dejemos!!!

    Comentario por Kelyn Zuniga — 03/09/2013 @ 02:25 | Responder

  6. Es muy interesante da mucho que hablar y pensar todo lo a transcurrido en el estudio de la mujer esta bueno el estudio hay que empezar a valorar mas alas mujeres por todo lo estamos viviendo en nuestro pais es lamentable tantas muertes de mujeres que son inducida a muchas cosas malas me gusta mucho el programa espero estudiarlo mas con tiempo.

    Comentario por Josue Isaias Torres Perez — 03/09/2013 @ 01:55 | Responder

  7. es la lamentable real
    idad en el mundo

    Comentario por osmin alvarado — 09/10/2012 @ 20:24 | Responder


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