Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

01/04/2010

Por una ética feminista

Filed under: Uncategorized — anarellavelez @ 19:22


Anarella Vélez

La ética es una parte de la filosofía que reflexiona sobre la práctica de las costumbres, las  cuales  dependen de las condiciones históricas, sociales, económicas y de relaciones de poder de las/os sujetas/os que actúan en una época determinada. En esencia, se ocupa de los valores, hasta ahora propuestos, visibilizando lo fundamental: la vida de la mujer y el hombre en la realidad concreta, con todo y sus pies sobre la tierra.

La ética feminista, para el caso,  estructura las críticas que desde la teoría feminista se hacen  a los conceptos y perspectivas que han proporcionado fundamento a una ética supuestamente racional y universal,  centrada en la defensa de la libertad y la igualdad  sistematizada desde la razón patriarcal.

Asimismo, durante más de un siglo las  mujeres  han estado empeñadas  en la precisión  del concepto de feminismo y su práctica, en el marco de  un movimiento social que surge formalmente a finales del siglo XVIII, época de profundas transformaciones sociales.  Se trata, en definitiva, de  la toma de conciencia de las mujeres como colectivo humano, como medio para precisar  las formas  de  opresión, dominación y explotación de la que han sido objeto  en el seno de la sociedad patriarcal y en las diferentes fases históricas de los distintos modelos de  producción basados en la desigualdad.  Es justamente ese grado de conciencia por el cual ellas han podido sopesar su estado de subordinación y, consecuentemente,  lo que las  mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que ésta pueda requerir.

Las mujeres encuentran las causas últimas del padecimiento de su subordinación  en las condiciones materiales concretas de la existencia humana, y en su reflexión teórica parten de un profundo compromiso ético con la humanidad. Las teóricas del feminismo han comprendido que al conocer las causas de su situación y proponer salidas prácticas a los problemas planteados por la realidad una y múltiple, hacen válido aquello de que “no hay nada más práctico que una buena teoría”, ya que ella surge del diálogo con la realidad y  hace prever las condiciones reales de convertirse en acción transformadora de la realidad.

En este contexto teórico, el feminismo no busca conseguir la supremacía de la mujer sobre el hombre,  sino combatir la desigualdad, y, por tanto, no  se articula como una relación de poder entre mujeres y hombres. En esencia, la ética feminista se cimienta en la crítica  de esas  condiciones  de desigualdad y subordinación entre mujeres y hombres, a partir de prácticas individuales y colectivas, e igualmente llama la atención sobre la necesaria  toma de conciencia de las condiciones de alienación, violencia,  expoliación  y exclusión hacia las mujeres en el contexto de una sociedad que se edifica sobre una injusta desigualdad social.

En honrosa consonancia con la esencia misma del feminismo -transgresor por naturaleza- la ética que proponen las mujeres conduce a la demanda de la NO  complicidad con  los  pactos patriarcales de la sociedad capitalista. Las mujeres proponen una nueva visión de la justicia y la integridad entre mujeres y hombres. Se trata de una especie de talante ético que concibe un nuevo panorama para la vida y nos transfiere a un prototipo diferente y novedoso de  la libertad.  Los aportes de la  ética feminista al movimiento social incluyen el  respeto, la honestidad, la transparencia, la confianza mutua, la flexibilidad, espíritu de colaboración, como valores que deben guiar el ejercicio de la política.

Los pactos patriarcales, refrendados bajo una moral patriarcal, representan conductas y valores diferentes para mujeres y hombres. Las mujeres han  revalorado los masculinos,  ahora los de-construyen y proponen nuevos parámetros de los femeninos. Desde esta óptica, la violencia, la militarización, son prácticas/espejo fieles a la reforzada moral de las sociedades afirmadas en la inequidad. Reflejo exacto  del modo en que los abusos de poder se institucionalizan.

Para las feministas la clave reside en establecer un diálogo que incluya las voces de todas/os, un diálogo multiétnico, plural, respetuoso de la diversidad, donde se traten como prioridad la suplantación de los  imaginarios colectivos dominantes por nuevos significados consensuados con las mujeres.

En este proceso en el que se encuentra la sociedad hondureña, dirigida por el FNRP, las mujeres  y la feministas se incorporan decididas a construir una sociedad solidaria, libre, igualitaria, justa, digna para mujeres y hombres. Las mujeres comprometidas,  pública y políticamente, le imprimen al movimiento  una permanente actitud autocrítica, de deconstrucción de actitudes y prejuicios.

Proponen, asimismo,  hacer política reformando valores que acaben con la sospecha, el aislamiento y el silencio cómplice. Se puesta así por nuevos valores que de significado a las voces de las mujeres y sus denuncias como un acto de rebeldía ante este sistema que las subordina y las excluye.

Contacto: gloriaavelos@gmail.com

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2 comentarios »

  1. me sirvio para mi trabajo xD

    Comentario por Julie — 07/04/2015 @ 14:33 | Responder

  2. Aún no hay comentarios.

    Comentario por Raynaldo — 25/01/2012 @ 01:08 | Responder


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