Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

05/11/2009

Sexismo desde la cátedra universitaria

Filed under: Uncategorized — anarellavelez @ 18:21

Anarella Vélez

ANTECEDENTES

En la actualidad es reconocida la situación de acoso sexual, descalificación y otros múltiples maltratos que sufren las mujeres por parte de algunos profesores en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. De aquí la necesidad de dar la debida importancia al delito de acoso sexual -y particularmente aludir a los docentes  acosadores sexuales, que   se  valen de su superioridad jerárquica para  establecer  o forzar relaciones de poder sobre las víctimas- como un problema al que hay que encarar frontalmente y con soluciones a corto, mediano y largo plazo, convirtiéndonos en referente de futuro para las políticas de igualdad de nuestra sociedad.

LA CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE  DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER (CEDAW) fue ratificada por el Estado de Honduras el 02 de abril de 1983. A partir de su ratificación, el Estado hondureño ha puesto en práctica las disposiciones contenidas en dicha convención, estableciendo mecanismos específicos encaminados a promover los derechos de las mujeres.

Si bien el marco jurídico-legal del Estado hondureño no expresa ninguna distinción, exclusión o restricción que anule constitucionalmente el goce de los derechos humanos de las mujeres, la realidad es que la desigualdad de género aún es un fenómeno que golpea a las mujeres.

Esta  legislación establece  que el sistema de educación superior debe guiarse  por los principios de autonomía responsable, co-gobierno, igualdad de oportunidades, calidad, pertinencia, integralidad.  Pero, con todo este reconocimiento legal, su  reglamentación  aún es insuficiente para disminuir y evitar los delitos sexuales en nuestra Universidad.

En estos momentos,  en que el Plan de Igualdad de Oportunidades –un documento propuesto por el INAM  en favor de la equidad de género- se ha visto truncado por el golpe de Estado  del 28 de junio 2009, nos vemos obligadas a buscar alternativas institucionales en beneficio de las mujeres y para asegurar  que prevalezcan sus derechos.
En este contexto, la Cátedra de Estudios de la Mujer, en consonancia con  el CEM-H y CDM,  ha coordinado diversas  investigaciones  sobre la realidad que viven las mujeres hondureñas.  En las indagaciones emprendidas se ha ido  ratificando que  las féminas  han sido y son vulnerables al acoso, abuso y otros crímenes sexuales de parte de ciertos  docentes universitarios.

Blanca Guifarro y Zoila Madrid, especialistas en género,  investigaron  la situación de la incidencia  de  estos delitos sexuales  en el ámbito  universitario, específicamente aquellos casos en  donde se han registrado denuncias de acoso sexual de  profesores en detrimento de las alumnas de la UNAH y que, lamentablemente,  éstas no  superaron el nivel de denuncia, y  no se les dio el tratamiento  y seguimiento debidos, en cuanto que delito sexual.

Sin embargo, es importante señalar que  la investigación a profundidad de los temas relacionados con la conducta sexual de las/os miembras/os de nuestra comunidad continúa siendo una tarea pendiente. Reconocemos que también es conveniente profundizar en el estudio de las  expresiones de la ideología androcéntrica (símbolos, mitos, estereotipos sobre masculinidad y feminidad)  de autoridades, docentes y estudiantes a fin de generar una   gestión institucional en relación a este tema,  así como  la incorporación de normativas, prácticas  y formas de organización que contribuyan a erradicar de la UNAH los delitos sexuales.

Sentada esta aclaración, y sin pasar por alto otras  carencias,  podemos señalar que los mecanismos de control en nuestra nuestra universidad  para evitar el acoso, que por cierto ya alcanza  porcentajes preocupantes, son débiles y poco eficaces, En realidad, se requieren  políticas urgentes y contundentes  a fin de no despojar  de sus  proyectos de vida a las mujeres que han tenido que desertar o guardar silencio.

La Cátedra de Estudios de la Mujer (CEM-UNAH)  ha propiciado el debate acerca de la  inquietante situación de  ciertas alumnas obligadas a dar favores sexuales a docentes para aprobar  su asignatura. Hemos detectado, en los últimos tres años, casos de abusos y acoso sexual en diferentes Facultades, pero  en la mayoría de estos incidentes  “las mujeres han tenido  miedo a denunciarlos”, sin lograr por ello  culminar el debido  proceso.
Con la intención de contribuir a combatir  estos hechos, desde hace algunos años  la CEM-UNAH,  en asociación con el  Centro de Estudios de la Mujer –Honduras  y el  Centro de Derechos de la Mujer (CEM-H y CDM)  ha realizado  campañas  para visibilizar  la importancia de la mujer en la universidad y  la sociedad ,  así como  la identificación de los dañinos efectos de la  violencia de género. Estas actividades han ido encaminadas a  motivar  a  las/os estudiantes  para que denuncien los casos de violencia y acoso sexual;  asimismo, buscamos que las/os que fueron víctimas obtengan ayuda psicológica.

El escaso número de estudiante(a)s que asumieron con valentía  la  denuncia de los casos de acoso contaron con el decidido apoyo de sus familias. No obstante, por falta de pruebas   los  docentes que hemos identificado  no han sido  sancionados. Consideramos que cuando  se da  y comprueba una acusación de esta índole, el docente debería ser retirado de la Universidad, porque es un centro donde se orienta al estudiante en función de la ética,  el respeto y la defensa de los derechos de las/os humanas/os.

Proponemos  que  las/os estudiantes  deben ser alertadas/os desde el hogar para enfrentar cualquier situación que implique un acoso y así evitar  caer en esta  trampa que puede ser colocada en función de una asignatura aprobada. Por tanto,  la labor junto con la sociedad es fundamental, sobre todo por los sobrecogedores  y no menos traumáticos efectos que tiene en las estudiantes el abuso sexual: enojo, desmotivación, frustración, depresión, intranquilidad y confusión.

En el caso de  otras  instituciones del Estado  responsables de atacar este flagelo,  particularmente   la Fiscalía de la Mujer,  hasta mayo de 2008 señalaba  que  de un aproximado de 100 denuncias presentadas ante el Ministerio Público, el 3% es de acoso sexual  en las universidades, ya sea por cuestiones laborales o por docentes hacia alumnas/os, sin que se  hayan generado  puntuales respuestas contra los efectos  que derivan de estas violaciones de derechos entre nuestras/os estudiantes.

El desarrollo de síntomas de angustia y depresión tiene efecto directo en el rendimiento académico de las afectadas. Se entristecen y esto se manifiesta en falta de ánimo o el brote de enfermedades. La angustia y desesperación puede inducir al abandono de la Universidad  o a intento de suicidio o al suicidio mismo. Estos abandonos o intentos de suicidio deben ser interpretados como una forma de pedir auxilio sin tener que revelar su vivencia de un  abuso sexual. Además,  el intento de suicidio es grave y hace que las personas se preocupen más a fondo de lo que les está pasando. Así considerado, un intento de suicidio fallido es una puerta abierta a enfrentar el abuso. Los intentos se diferencian  de los verdaderos suicidios porque en los primeros  los jóvenes o niños se encargan de que alguien los descubra en su “acto de suicidarse”,  y tienen perfectamente calculado que alguien los va a lograr detener antes de cometerlo.

A nivel de la imagen de sí mismos las/os  jóvenes que han debido adaptarse y aceptar un abuso  experimentan varios efectos determinantes  para su vida futura. En primer lugar,  sienten culpa y vergüenza ya que de alguna manera suponen que han provocado el abuso en el docente y así se lo hacen saber las demás personas. Cuando el abuso no ha implicado violencia y proviene de sus maestros,  los sentimientos son más confusos todavía, y causan más conflicto en la/el adolescente.

Otro de los efectos a largo plazo  es la falta de confianza en sí mismas/os, ya que llegan a pensar que ellas/os hacen algo mal, que sólo pueden lograr metas permitiendo el abuso sexual y por ello provocan en los docentes este tipo de reacciones. Tienden a sentirse sucia(o)s, fea(o)s y poco atractivas(vos). Además tienden a experimentar  un desarrollo de la sexualidad más temprano que los otras/os adolescentes, dando la impresión de ser  “pervertidas/os” o muy “sueltas/os”, pero no es más que el resultado de madurar a golpes y sentir rabia con la vida.
Por estas razones,  recomendamos  que  la Universidad   realice programas de prevención, pues aún muchas/os docentes  creen que el acoso sexual no es un delito, y que no debe ser sancionado ante la ley. Asimismo,  muy pocas estudiantes se atreven a denunciar tales hechos por la vieja costumbre que convierte a las víctimas en culpables, y porque se conoce que la tendencia tradicional de las autoridades universitarias es la de ocultar ese delito en nombre del “prestigio de la institución”.

Ante el hecho concreto de que la Universidad  no tiene  políticas -suficientemente divulgadas- de prevención o actuación para sancionar estos casos,   las estudiantes deben estar preparadas para actuar, pues el  acoso sexual y la discriminación por la maternidad son problemas que las mujeres universitarias enfrentan y que, según hemos detectado,  muchas estudiantes se ven obligadas a abandonar sus estudios porque son discriminadas en el embarazo y porque tienen poco apoyo en el cuidado de sus hijos. (Son escasas las  universidades en el mundo que cuentan  con una guardería para los hijos de las estudiantes -madres- violadas.  Este es un beneficio por el que debemos luchar aquí).
La CEM-UNAH  apoyará las gestiones institucionales en pro de  la creación de políticas que agilicen el castigo a los acosadores, que apoye a las víctimas y que, en caso de embarazos,  faciliten a  las embarazadas y madres continuar con sus estudios. En este sentido, buscaremos  sensibilizar a la comunidad universitaria sobre los problemas que enfrentan las mujeres que realizan estudios superiores y colaboraremos en la  elaboración de  una propuesta de reglamento contra el acoso sexual y se analizarán  los problemas propios del embarazo y la maternidad en el contexto del abuso sexual y en relación con la falta de educación sexual.

En la cátedra partimos de la firme convicción   de que  sancionar a los  responsables de la comisión de este delito  aumentará el  prestigio institucional  y disminuirá de forma considerable la frecuencia de esas violaciones de los derechos humanos, pues  la impunidad  favorece esa reiterada práctica de irrespeto a la dignidad e integridad de las mujeres.

Tenemos por finalidad  llamar la atención de las autoridades de nuestra Universidad  sobre la urgente materialización de los recursos necesarios para  que se de un ejercicio de  solidaridad  con las/os estudiantes víctimas. La institución tiene que identificar y denunciar  estos delitos que afectan a más de la mitad de la población estudiantil,   porque al irrespetar, descalificar, maltratar, humillar a una sola mujer se está irrespetando, descalificando, maltratando y humillando a todas.

Consideramos que  la UNAH  debe retomar con  mayor  compromiso su rol de  coadyuvar a la elaboración de  políticas públicas en beneficio de la mujer. Uno de nuestros  planteamientos nos  ubica en un escenario concreto: la Universidad Nacional de Honduras debe ser la instancia donde se  estructuren y socialicen  políticas generales y planes de desarrollo del país, en general, y de la mujer, en particular.

El abuso sexual de parte del docente a la estudiante  es de particular atención por estar  reñido con  la propia  Misión  de la UNAH:  al incurrir en él se vulneran  los compromisos de esta institución con la excelencia académica y el respeto por la dignidad y el mérito de las personas.

Finalmente, este es un aporte positivo  para que la reflexión sobre el delito de acoso sexual se afronte con el propósito de buscar  soluciones prácticas que realmente  puedan funcionar a la hora de resolver en la práctica este tipo de casos.

Encuestas realizadas  a estudiantes, docentes y administrativos  sobre el tema del sexismo en general en las universidades  latinoamericanas, que arrojaron la siguiente información:

  1. 10% de los entrevistados ha escuchado siempre bromas sexistas
  2. 75 % de los encuestados ha escuchado alguna vez bromas sexistas
  3. 15 %  por ciento de los encuestados nunca ha escuchado bromas sexistas

Deserción universitaria  por acoso:

  1. 4% ha escuchado casos de deserción
  2. 43 % ha escuchado ocasionalmente
  3. 53 % nunca ha escuchado DE UNA deserción por acoso sexual

4 de noviembre de 2009

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