Estudios de la mujer Blog de Anarella Vélez

08/05/2009

El travesti. ¿Lesbianismo en Roma?. Leonor Silvestri

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El travesti: ¿Lesbianismo en Roma?[1]

 Leonor Silvestri

“No quiero que me acepten, quiero que me deseen”  

Néstor Perlongher

Lo poco que sabemos acerca de las relaciones sexuales entre aquellas personas asignadas al sexo femenino en la antigüedad clásica lo tenemos en especial, y popularmente divulgado, a partir de la interpretación, un poco mítica, de los textos fragmentarios de los poemas de Safo (si VI a.c.) y de la escuetísima mención de Platón en El Banquete mediante el discurso de Aristófanes. Pero poco y nada en general se dice acerca de cómo eran vistas (y puestas por escrito) estas sexualidades para los latinos, y no exactamente por ausencia de materiales. Del mismo modo, se suele trazar una línea que conduzca aquellas sexualidades y expresiones dEl travesti. ¿Lesbianismo en Roma? (Leonor Silvestri) El travesti: ¿Lesbianismo en Roma?[1] de Leonor Silvestri No quiero que me acepten, quiero que me deseen Néstor Perlongher Lo poco que sabemos acerca de las relaciones sexuales entre aquellas personas asignadas al sexo femenino en la antigüedad clásica lo tenemos en especial, y popularmente divulgado, a partir de la interpretación, un poco mítica, de los textos fragmentarios de los poemas de Safo (si VI a.c.) y de la escuetísima mención de Platón en El Banquete mediante el discurso de Aristófanes. Pero poco y nada en general se dice acerca de cómo eran vistas (y puestas por escrito) estas sexualidades para los latinos, y no exactamente por ausencia de materiales. Del mismo modo, se suele trazar una línea que conduzca aquellas sexualidades y expresiones de género hasta las de nuestros días sin interrupción como si aquellas fueran las mismas de hoy. Así las cosas, analizaremos, a partir de diferentes ejemplos literarios de autores latinos (Marcial, Ovidio, y Fedro), la construcción de la noción antigua del homo-erotismo entre personas que, como ya dijimos, fueron asignadas biopoliticamente al sexo femenino, para poder establecer parentescos con otras categorías relacionadas como el lesbianismo y la transgeneridad que permitan el acercamiento a la reflexión de tres hipótesis a saber: 1) entender cuáles son los riesgos del lenguaje que se hallan en la utilización y transpolación de cierta terminología moderna para ejemplificar protocolos sexuales en la antigüedad. Es decir, qué se esconde cuando decimos homosexual, lesbiana, etc. al hablar del intercambio sexual entre sexos iguales en su representación literaria del mundo antiguo del mediterráneo. 2) entrever prácticas sexuales “otras” –hasta de subversión sexual- en la época clásica que habiliten hablar de “rebeldía” de género, entendiendo este concepto como la habilidad, consciente o no, de subvertir el orden dado y la asignación “natural” y obligatoria de cierta sexualidad que una sociedad prescribe como condición sine qua non a cierta corporalidad. Asimismo, este orden prescribe lo biológico como destino fijo. 3) repensar, a través del análisis sociológico de la tribas (nombre para una persona de sexo femenino que tiene relaciones sexuales con otra del mismo sexo), la lucha de género entre quienes piensan su cuerpo como un bastión contra las nociones hegemónicas y así aunar consenso para alianzas estratégicas con categorías políticas en la lucha queer[2] actual. En este recorrido sexo-literatura, es muy difícil arribar al sentido romano de femineidad que no diga más acerca de las actitudes masculinas – y de los varones encarnados en esas actitudes también hacia otras categorías de sujetos (mujeres, personas libres o esclavas, extranjeras, etc.) que lo que podemos afirmar acerca de las mujeres romanas de “carne y hueso”. Pero como las vidas de esas mujeres han sido, aunque más no sea parcialmente, influenciada por esas actitudes masculinas, plasmadas en su literatura, la mayoría de las veces sigue teniendo sentido analizar estos ejemplos como algo que supera simplemente la denuncia o la descripción de las actitudes de burla y sorna. Para comenzar con los ejemplos, leamos al escritor de fábulas romano, Fedro, del I d.c. en su fábula 4.15-16 que cuenta cómo se crearon las tribades (plural de tribas) y también los varones afeminados (sic “molles mares”, literalmente machos blandos). Fedro explica que Prometeo, invitado a una cena por el dios del vino, Baco, ya ebrio y por error, aplicó feminidad al género masculino y puso un miembro masculino al género femenino (membra adposuit feminis)[3]. Así algunas mujeres gozan con alegría de un deseo sexual equivocado/defectuoso/erróneo/deforme/perverso (libido prauo). Con esta referencia en mente podemos comenzar a pensar: 1) cómo el homoerotismo femenino estaba asociado al varón y pensar si hoy en día no lo está (es decir, imposible para estos escritores concebir una sexualidad no fálica ni penetrativa). 2) cuáles son las implicancias para la construcción de la masculinidad y feminidad hegemónica histórico-política. 3) hasta qué punto es válido trazar una línea entre sexualidades y las de hoy puesto que lesbiana es una categoría no sólo sexual sino política quizás no anterior al siglo XX. 4) con qué otras identidades o expresiones de género estos antecedentes pueden relacionarse. La palabra que el autor latino usa para referirse al homoerotismo femenino es la única que los romanos usaron para designar a las personas asignadas al sexo femenino que mantenían relaciones sexuales con otras de su misma asignación, es decir “tribas”, que el diccionario de latín consigna como a “woman who practices lewdness with other women”[4] (una mujer que practica “lewdness”, deseo sexual obsceno. El término en inglés, de hecho, es negativo). Sin embargo, y aunque en latín ya tenía ese uso despectivo, esta palabra es tan simplemente un préstamo del verbo griego tribein, es decir “frotar”, con lo que cabe pensar que originariamente no toda práctica homoerótica de la mujer estuvo vinculada a una concepción fálica y penetrativa de la sexualidad. En latín, posteriormente, tribas fija el sentido de una “mujer” que encuentra placer sexual con otras (aunque no únicamente, como veremos) pero por penetración unicamente. Una de las más famosas tribas de la literatura latina, Filaenis, es representada como una mujer que sodomiza niños y niñas con alguna especie de elemento fálico que, de acuerdo al uso de los verbos, se puede pensar que sea algo similar a una prótesis. Estamos hablando del ejemplo consignado por el autor de diatribas y epigramas, Marcial VII, 67 (I- II d.c.): “La tribas[5] Filaenis penetra analmente (pedicat[6]) a niños, y más violenta que un marido penetra (dolat) once muchachas en un día”. En este mismo epigrama, Filaenis juega a la pelota arremangándose su vestido, levanta pesas y entrena en la palestra como un varón, cena y se va a dormir sólo después de haber vomitado grandes cantidades de vino puro[7]. Incluso, para gozar sexualmente, devora (uorat)[8] el sexo de las muchachas. El poeta termina con una plegaria a los dioses: “Que los dioses te den el raciocino que te es propio, Filaenis (Di mentem tibi dent tuam, Philaeni) a vos que consideras viril chupar concha (cunnum lingere quae putas uirile)”. Cabe preguntarse dónde se encuentra la “depravación sexual” para Marcial, cuál es el crimen sexual: El problema de Filaenis es que considera viril el sexo oral. Al estilo de Judith Butler o Halberstam[9] al analizar las subculturas drag-queen y drag-king de EE. UU., a propposito de las masculinidades, la tribas Filaenis “traiciona” la masculinidad hegemónica no tanto al imitar los rituales que construyen y afirman esa masculinidad sino por hacerlo a favor del placer de la partenaire de turno[10]. Conviene aquí fijar dos cuestiones. La primera que al referirse a Filaenis como “lesbiana”, tal como es traducido por los exegetas, se coloca esta categoría – ya sea que la consideremos sexual, de género, política, o como se nos antoje- como si fuera una mujer pederasta que goza al mantener relaciones sexuales forzadas con menores de edad. Cuando en realidad, Filaenis hace lo mismo que los varones de su tiempo hacen. Por otro lado, a la luz del análisis de ciertos términos se entiende cómo no es posible hablar de homosexualidad o lesbianismo en Roma tal como se entienden en la actualidad puesto que penetrar a un niño o niña anal o vaginalmente es un acto de virilidad en la antigüedad, la ejerza quien la ejerza- claro que de realizarlo una persona asignada al sexo femenino, ésta se viriliza y se convierte en monstruo no por los actos realiazados sino por la subversión de género que implica. Es decir, lo importante en esta sociedad es quién penetra a quién y dónde se coloca el cuerpo espacialmente hablando en relación al acto sexual, de allí que el cunnilingus sea una práctica desvirilizante, contraria a la masculinidad incluso si lo realizara un varón. La falta de mesura por parte de Filaenis, su “anormalidad” se ve también en la “imitación” de ciertas actividades propias de los varones pero de manera exagerada lo que para el autor demuestra la coartada: el exceso y falta de control es una característica de lo femenino para el pensamiento antiguo (y tal vez también para el hoy). Filaenis es entonces un(a) impostor(a) no tanto por que no logra “copiar bien” la masculinidad hegemónica sino porque en su reproducción la exagera, y yerra: se vuelve más real que lo real creando así una nueva masculinidad; mientras que para Marcial, solo hay una masculinidad, aquella que no recae en el exceso del placer sexual de la contraparte. Por su parte, el formidable poeta latino Ovidio (I a.c y I d.c), escribe el mayor compendio de mitología de la antigüedad, llamado Metamorfosis. Allí, en el libro IX, vv 700-ss relata el mito de Ifis- personaje mitológico con cambio de sexo – cuyo nombre vislumbra cierto antecedente egipcio y una ambigüedad: Ifis es un nombre tanto femenino como masculino. De acuerdo al relato, Ifis es educadx como varón para salvarlx de la exposición puesto que su padre se niega a mantener económicamente a una nena. Ergo, la madre oculta la identidad biológica de Ifis evitar que muera. Cuando llega el momento de casarlx con una niña llamada Iante, a la cual Ifis no rechaza sino por el contrario desea fervientemente de manera sexual, se produce la metamorfosis, gracias a la devoción por la diosa Egipcia Isis, y sus genitales y su cuerpo se adecuan a la vida que hasta ese momento Ifis fue obligadx a llevar para no morir. Sin embargo, Ifis mantiene cavilaciones consigo mismx y considera que su inclinación hacia Iante es un prodigium, es decir una manifestación monstruosa de los dioses, tal como vemos en el monólogo interior que el personaje sostiene: (vv 725-ss) Ifis ama a la que no tiene esperanzas de poder disfrutar (Iphis amat, qua posse frui desperat, et auget) y esto mismo hace arder las llames en la joven por otra joven (hoc ipsum flammas, ardetque in virgine virgo[11]) y reteniendo con dificultad sus lágrimas dice: “¿Qué salida tengo? ¿La que tiene una preocupación que nadie conoce, una preocupación monstruosa (prodigiosa) un amor insólito (novae[12])? Si los dioses hubieran querido no destruirme, debería haberlo hecho, sino, si querían perderme, por lo menos deberían haberme dado una enfermedad natural y de acuerdo a la costumbre (naturale malum saltem et de more dedissent)[13]. Ni una vaca arde por otra vaca, ni una yegua por otra yegua: el carnero desea a las ovejas, al ciervo lo sigue su hembra. Así, se unen sexualmente las aves, y ninguna hembra es arrebatada por el deseo hacia otra hembra. ¡Quisiera no ser nadie! Sin embargo, para que Creta no deje de producir monstruos, la hija del Sol [14] prefirió un toro, ciertamente un macho a una hembra. Mi deseo es más loca que esa, si confieso la verdad… ¿Aunque aquí confluya la astucia del mundo, aunque el mismo Dédalo volviera volando con sus alas de cera, qué haría[15]? ¿Acaso con su sabia técnica me transformaría de muchacha a muchacho? ¿Acaso haría que Iante cambie? … ¡Ifis, busca lo que es lícito!”. Para Ovidio, a través del parlamento de Ifis, el homoerotismo femenino trasgrede lo natural incluso más que la zoofilia. Como vemos, el cambio de sexo de Ifis supone el dejar el dolor de la existencia en un cuerpo “equivocado” pero también evita que lxs protagonistas comentan actos atroces para la mentalidad antigua, como ser que dos mujeres estén juntas; Ifis rechaza lo que siente por anormal según la costumbre antigua. Su sueño no es tanto poder ser varón, sino evitar ser una mujer que ama a otra mujer, dejar de existir. Más aun, este mismo poeta, en otro ejemplo (Tristia 2. 365), se imagina el amor entre personas asignadas al sexo femenino en términos de la institución pedagógica griega llamada efebía: Quid Lesbia docuit Sapo, nisi amare puellas? (¿Qué enseñó Safo sino a amar a las muchachas? o ¿Qué enseñó Safo sino a las muchachas a amar?). Es decir, hasta el momento, los ejemplos lo único que reafirman es la noción de que el homo-erotismo femenino no debe ser experimentado, pero en su denuncia y represión, se enuncia, y se lo crea. En la antigüedad la tribas se revela como la fantasía (y la pesadilla) sexual del régimen socio-sexual romano. No estoy afirmando de ningún modo que no hayan existido tribades sino que no pueden haber sido la única posibilidad de expresión de la sexualidad homo-erótica femenina, porque es lo único que nos queda escrito. Sin embargo, quizás habría varias formas de tomar este estereotipo negativo de una nueva manera, resignificándolo. En primer lugar, que todos estos textos de burlas de la sexualidad no canónica no adaptada a las normas oficiales dejan entrever una sexualidad alternativa, por signo negativo, un deseo potente entre las grietas de lo que la hegemonía permite (personas femeninas pero viriles y fuertes, con prácticas de sexo oral entre ellas), aunque más no sea para burlarla. Lo que define a una tribas como tribas no es el hecho de que esté con mujeres, de hecho a la partenaire sexual de la tribas no se la llama así; sino la posibilidad de ocupar inapropiadamente, de acuerdo a los parámetros romanos, un rol sexual y social convencionalmente asignado a cierta clase de varones. Más aun, lo que aún hoy entendemos por “natural” significa “convencional/apropiado”, y lo “antinatural” quiere decir lo que no es convencional. Los protocolos sexuales representan la manera en la que el mundo social fue organizado por una masculinidad dominante y conocer esos protocolos no nos permite saber, quizás nada nos permita saberlo, cómo actuaban esas personas especialmente en el interior de su hogar, en la intimidad de la privacidad. Por otra parte, la construcción de la personalidad antigua del sexo masculino no está determinada por la construcción de una identidad sexual en el sentido moderno que le damos, ni siquiera en una elección entre objetos de deseo. No tenían que elegir diferentes objetos de deseo de manera excluyente pudiendo ejercitar indistintamente ambas opciones. En cambio, para las personas biopoliticamente asignadas al sexo femenino en la antigüedad que se entrega al placer homo-erótico con otras, elige y el acto mismo de elección implica una revuelta. Como consecuencia, no habría que ver en ellas “mujeres masculinizadas” que no aceptan ser lo que el escritor cree que deben ser, ni tan sólo simples antecedentes apolíticos de butch, manteniendo relaciones sexuales con otras femme, ni transexuales que intentan “adaptar” su cuerpo a su psiquis, sino rebeldes de género que subvierten y cruzan las barreras de lo establecido: trans-géneros[16]. Y en este sentido se unirían a la lucha de otrxs rebeldes de género que piensan en su cuerpo como un bastión para crear o que pueden ser significantes de una lucha. La tribas pone en jaque no solo la noción tradicional e impuesta a un tipo de cuerpo, sino también la masculinidad dominante, dando expresión pública (literaria) a prácticas sexuales no socialmente permitidas. La tribas fue en la antigüedad mucho más que una mujer que ama a mujeres, de allí que su arquetipo nos permita representar nuestras alianzas estratégicas a la hora de ver con quién debemos estar unidas, y si sólo el simple hecho de que nos gusten las mujeres alcanza para generar conciencia de género, de opresión, de clase[17]. La tribas fue un tipo de persona que transgredía flagrantemente la definición socio-sexual de lo femenino y lo masculino y el rol pre-definido para la matrona romana. Su cuerpo no estaba alineado claramente a las prescripciones de sexo, de género y de elección sexual, es decir, que desde algún punto de vista se inscriben en una genealogía trans. Su cuerpo puede ser considerado objeto político, social y cultural, no una naturaleza pasiva gobernada por la cultura o la simple pulsión libidinal. La tribas ocupó un lugar donde no se es ni varón ni mujer puesto que estas nociones impuestas son insuficientes para representarla, en un punto, no son necesarias para satisfacer el deseo amatorio única ley a la que parecieron responder. Bibliografía General Adams, J. The Latin Sexual Vocabulary. The John Hopkins University Press. Blatimore. 1982. Berger & Luckmann. La Construcción Social de la Realidad. Amorrortu. Buenos Aires.1999. Doherty, L. Gender and the Intepretation of Classical Myth. Duckworth. 2001. London. Dunn Mascetti, M. Diosas, la canción de Eva, Robinbook, Barcelona,.(1990). Dupont, Florence Thierry Éloi. Lérotisme maculin dans la Rome antique. Belin. Paris. 2001 Foucault, Michel. Tecnologías del Yo, y otros textos afines. Paidós. Barcelona, 1996. Grimal, P. Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidós. Buenos Aires. 1997. Halperin, D.; Winkler, J.; Zeitlin, F (eds). Before Sexuality. Princeton University Press. New Jersey. 1990. Hallett & Skinner. Eds. Roman Sexualities. Princeton University Press. New Jersey. 1997. Marcial. Epigramas Completos. Cátedra. Madrid.1996. Ovidio. Metamorfosis. Cátedra. Madrid. 2001. Pomeroy, Sarah. Goddesses, whores, wives, and slaves. Women in classical Antiquity. Schocken Books. NY. 1975. [1] Quiero agradecer a Mauro Cabral por sus comentarios acerca de una versión preliminar de este trabajo que no hicieron más que enriquecerlo. Tampoco ignoro la cuestión “fálica” en torno a Perlongher, pero en este contexto la cita me parece enriquecedora por su no deseo de adecuación. Este trabajo forma parte del proyecto de investigación Ubacyt P423 “Análisis de las prácticas de la psicología jurídica en relación a los delitos contra la integridad sexual y los derechos sexuales” a cargo de Matilde de la Iglesia. [2] “El término queer fue precisamente el punto de reunión de las lesbianas y los hombres gay más jóvenes y de las intervenciones lesbianas y en otro contexto de heterosexuales y bisexuales para quienes el termino expresa una afiliación con la política anti homofóbica. Esta posibilidad de transformarse en un sitio discursivo cuyos usos no pueden delimitarse de antemano debería defenderse no solo con el propósito de continuar democratizando la política queer sino además para exponer, afirmar y reelaborar la historia especifica del término”. Butler, J. Cuerpos que Importan. Paidós. Buenos Aires.2002:323. [3] Todas las traducciones de este trabajo son mías. [4] Short &Lewis. A Latin Dictionary. OUP. [5] Las traducciones en lenguas española consultadas usan aquí la palabra “lesbiana” para referirse a este personaje que, tal como veremos, tiene sexo con niños menores de edad y mujeres jóvenes, tal como era la costumbre de los varones romanos. [6] El verbo pedico significa en latín insertar el pene o cualquier objeto fálico en el ano de alguien, varón o mujer; este término es de origen griego, paidikós, que a su vez deriva de la palabra griega paidós, niño. La persona que realiza esta acción es alguien que se complace en penetrar analmente, actividad que es en la antigüedad el castigo común para los varones que son encontrados con una mujer de otro varón. También implica que la o el pedicator asume la posición de tratar a la otra persona que esta penetrando como un inferior (un niño). Silvestri, L. Catulo, Poemas, una introducción crítica. Santiago Arcos Ed. Buenos Aires. 2005. [7] Tanto griegos como romanos estilaban beber vino mezclado con miel o agua para rebajarlo. [8] Incluso el verbo fellare (chupar penes) es la acción vista desde quien la realiza que, para los romanos, es una persona pasiva, puesto que toda aquella persona que utilice su cuerpo para proporcionar placer de los demás es una persona pasiva. De allí que Filaenis no quiere practicarle sexo oral a los varones, porque efectivamente esta actividad no es viril. [9] Halberstam, J. Masculinidad femenina. Egales. Madrid. 2008; Butler, J. ibídem. [10] Para el caso, se podría pensar en el poema 16 de Catulo y su diatriba contra Furio y Aurelio, personajes supuestamente inventados por el poeta para debatir sobre la masculinidad. En ese poema, donde se cita otro famoso poema de Catulo (el número 5) el problema de la masculinidad depende no de la elección del objeto de deseo sino de lo que se hace: besar demasiado hasta el éxtasis mutuo a una mujer es una actitud poco viril, acusación de la cual el poeta se defiende amenazando con violar a sus acusadores, para demostrarles cuán viril él en realidad es. A partir de estos ejemplos podemos afirmar que el género y el ejercicio de la sexualidad en la antigüedad depende de las prácticas que se realicen y sean realizadas sobre quienes participan más que de la “elección” de partenaire sexual. Cf, Silvestri, L. op.cit. [11] Ovidio considera a Ifis una mujer que ha vivido con su “verdadera” identidad oculta. Ni disforia de género ni lesbianismo. [12] Esta palabra tiene una gama de acepciones que van de raro, insólito, inusitado, extraño, inusual, entre las mas comunes. [13] En el Libro I de Leyes 838 e-839a, Platón habla de kata physin y para physin (según natura y contra natura respectivamente) pare designar las relaciones sexuales con mujeres o con varones, siendo las primeras reproductivas, y las segundas creativas. Pero en la interpretación en el filósofo de lo natural se refiere a aquello que se condice con las reglas sociales construidas, también socialmente, y no con aquello que es biológicamente “anómalo”. [14] Esta es una mención a Pasifae, reina de Creta y esposa de Minos, quien engendró al Minotauro luego de mantener relaciones sexuales con un toro, como castigo divino contra su marido. [15] Ifis se refiere aquí al hecho de que Dédalo, el arquetipo del inventor de la antigüedad, “ayuda” a que la reina Pasifae copule con el toro diseñando una vaca-máquina, un mecanismo donde la reina se colocó para poder ser servida por el toro. [16] En los meses de Mayo/Abril de 2006, una persona transexual llamada “Gaby”, de profesión policía bonaerense, es legalmente autorizada para que se le practique una operación de cambio de sexo para “adecuar” su cuerpo a su psiquis. Desde ya, “Gaby” no es el conjunto todo de la comunidad trans ni mucho menos. Sin embargo, no deja de llamarme la atención su necesidad de adecuación, de legalización, y de normativización dentro de aquellas reglas contras las que muchxs de nostrxs intentamos luchar. [17] Del mismo modo, habría que volver a analizar y repensar género e identidades a la luz del reclamo de la libertad para cambiar de sexo, mediante complejas intervenciones quirúrgicas en el cuerpo por parte del estamento médico. — omnia mea mecum sunt e género hasta las de nuestros días sin interrupción como si aquellas fueran las mismas de hoy. Así las cosas, analizaremos, a partir de diferentes ejemplos literarios de autores latinos (Marcial, Ovidio, y Fedro), la construcción de la noción antigua del homo-erotismo entre personas que, como ya dijimos, fueron asignadas biopoliticamente al sexo femenino, para poder establecer parentescos con otras categorías relacionadas como el lesbianismo y la transgeneridad que permitan el acercamiento a la reflexión de tres hipótesis a saber: 1) entender cuáles son los riesgos del lenguaje que se hallan en la utilización y transpolación de cierta terminología moderna para ejemplificar protocolos sexuales en la antigüedad. Es decir, qué se esconde cuando decimos homosexual, lesbiana, etc. al hablar del intercambio sexual entre sexos iguales en su representación literaria del mundo antiguo del mediterráneo. 2) entrever prácticas sexuales “otras” –hasta de subversión sexual- en la época clásica que habiliten hablar de “rebeldía” de género, entendiendo este concepto como la habilidad, consciente o no, de subvertir el orden dado y la asignación “natural” y obligatoria de cierta sexualidad que una sociedad prescribe como condición sine qua non a cierta corporalidad. Asimismo, este orden prescribe lo biológico como destino fijo. 3) repensar, a través del análisis sociológico de la tribas (nombre para una persona de sexo femenino que tiene relaciones sexuales con otra del mismo sexo), la lucha de género entre quienes piensan su cuerpo como un bastión contra las nociones hegemónicas y así aunar consenso para alianzas estratégicas con categorías políticas en la lucha queer[2] actual. En este recorrido sexo-literatura, es muy difícil arribar al sentido romano de femineidad que no diga más acerca de las actitudes masculinas – y de los varones encarnados en esas actitudes también hacia otras categorías de sujetos (mujeres, personas libres o esclavas, extranjeras, etc.) que lo que podemos afirmar acerca de las mujeres romanas de “carne y hueso”. Pero como las vidas de esas mujeres han sido, aunque más no sea parcialmente, influenciada por esas actitudes masculinas, plasmadas en su literatura, la mayoría de las veces sigue teniendo sentido analizar estos ejemplos como algo que supera simplemente la denuncia o la descripción de las actitudes de burla y sorna. Para comenzar con los ejemplos, leamos al escritor de fábulas romano, Fedro, del I d.c. en su fábula 4.15-16 que cuenta cómo se crearon las tribades (plural de tribas) y también los varones afeminados (sic “molles mares”, literalmente machos blandos). Fedro explica que Prometeo, invitado a una cena por el dios del vino, Baco, ya ebrio y por error, aplicó feminidad al género masculino y puso un miembro masculino al género femenino (membra adposuit feminis)[3]. Así algunas mujeres gozan con alegría de un deseo sexual equivocado/defectuoso/erróneo/deforme/perverso (libido prauo). Con esta referencia en mente podemos comenzar a pensar: 1) cómo el homoerotismo femenino estaba asociado al varón y pensar si hoy en día no lo está (es decir, imposible para estos escritores concebir una sexualidad no fálica ni penetrativa). 2) cuáles son las implicancias para la construcción de la masculinidad y feminidad hegemónica histórico-política. 3) hasta qué punto es válido trazar una línea entre sexualidades y las de hoy puesto que lesbiana es una categoría no sólo sexual sino política quizás no anterior al siglo XX. 4) con qué otras identidades o expresiones de género estos antecedentes pueden relacionarse. La palabra que el autor latino usa para referirse al homoerotismo femenino es la única que los romanos usaron para designar a las personas asignadas al sexo femenino que mantenían relaciones sexuales con otras de su misma asignación, es decir “tribas”, que el diccionario de latín consigna como a “woman who practices lewdness with other women”[4] (una mujer que practica “lewdness”, deseo sexual obsceno. El término en inglés, de hecho, es negativo). Sin embargo, y aunque en latín ya tenía ese uso despectivo, esta palabra es tan simplemente un préstamo del verbo griego tribein, es decir “frotar”, con lo que cabe pensar que originariamente no toda práctica homoerótica de la mujer estuvo vinculada a una concepción fálica y penetrativa de la sexualidad. En latín, posteriormente, tribas fija el sentido de una “mujer” que encuentra placer sexual con otras (aunque no únicamente, como veremos) pero por penetración unicamente. Una de las más famosas tribas de la literatura latina, Filaenis, es representada como una mujer que sodomiza niños y niñas con alguna especie de elemento fálico que, de acuerdo al uso de los verbos, se puede pensar que sea algo similar a una prótesis. Estamos hablando del ejemplo consignado por el autor de diatribas y epigramas, Marcial VII, 67 (I- II d.c.): “La tribas[5] Filaenis penetra analmente (pedicat[6]) a niños, y más violenta que un marido penetra (dolat) once muchachas en un día”. En este mismo epigrama, Filaenis juega a la pelota arremangándose su vestido, levanta pesas y entrena en la palestra como un varón, cena y se va a dormir sólo después de haber vomitado grandes cantidades de vino puro[7]. Incluso, para gozar sexualmente, devora (uorat)[8] el sexo de las muchachas. El poeta termina con una plegaria a los dioses: “Que los dioses te den el raciocino que te es propio, Filaenis (Di mentem tibi dent tuam, Philaeni) a vos que consideras viril chupar concha (cunnum lingere quae putas uirile)”. Cabe preguntarse dónde se encuentra la “depravación sexual” para Marcial, cuál es el crimen sexual: El problema de Filaenis es que considera viril el sexo oral. Al estilo de Judith Butler o Halberstam[9] al analizar las subculturas drag-queen y drag-king de EE. UU., a propposito de las masculinidades, la tribas Filaenis “traiciona” la masculinidad hegemónica no tanto al imitar los rituales que construyen y afirman esa masculinidad sino por hacerlo a favor del placer de la partenaire de turno[10]. Conviene aquí fijar dos cuestiones. La primera que al referirse a Filaenis como “lesbiana”, tal como es traducido por los exegetas, se coloca esta categoría – ya sea que la consideremos sexual, de género, política, o como se nos antoje- como si fuera una mujer pederasta que goza al mantener relaciones sexuales forzadas con menores de edad. Cuando en realidad, Filaenis hace lo mismo que los varones de su tiempo hacen. Por otro lado, a la luz del análisis de ciertos términos se entiende cómo no es posible hablar de homosexualidad o lesbianismo en Roma tal como se entienden en la actualidad puesto que penetrar a un niño o niña anal o vaginalmente es un acto de virilidad en la antigüedad, la ejerza quien la ejerza- claro que de realizarlo una persona asignada al sexo femenino, ésta se viriliza y se convierte en monstruo no por los actos realiazados sino por la subversión de género que implica. Es decir, lo importante en esta sociedad es quién penetra a quién y dónde se coloca el cuerpo espacialmente hablando en relación al acto sexual, de allí que el cunnilingus sea una práctica desvirilizante, contraria a la masculinidad incluso si lo realizara un varón. La falta de mesura por parte de Filaenis, su “anormalidad” se ve también en la “imitación” de ciertas actividades propias de los varones pero de manera exagerada lo que para el autor demuestra la coartada: el exceso y falta de control es una característica de lo femenino para el pensamiento antiguo (y tal vez también para el hoy). Filaenis es entonces un(a) impostor(a) no tanto por que no logra “copiar bien” la masculinidad hegemónica sino porque en su reproducción la exagera, y yerra: se vuelve más real que lo real creando así una nueva masculinidad; mientras que para Marcial, solo hay una masculinidad, aquella que no recae en el exceso del placer sexual de la contraparte. Por su parte, el formidable poeta latino Ovidio (I a.c y I d.c), escribe el mayor compendio de mitología de la antigüedad, llamado Metamorfosis. Allí, en el libro IX, vv 700-ss relata el mito de Ifis- personaje mitológico con cambio de sexo – cuyo nombre vislumbra cierto antecedente egipcio y una ambigüedad: Ifis es un nombre tanto femenino como masculino. De acuerdo al relato, Ifis es educadx como varón para salvarlx de la exposición puesto que su padre se niega a mantener económicamente a una nena. Ergo, la madre oculta la identidad biológica de Ifis evitar que muera. Cuando llega el momento de casarlx con una niña llamada Iante, a la cual Ifis no rechaza sino por el contrario desea fervientemente de manera sexual, se produce la metamorfosis, gracias a la devoción por la diosa Egipcia Isis, y sus genitales y su cuerpo se adecuan a la vida que hasta ese momento Ifis fue obligadx a llevar para no morir. Sin embargo, Ifis mantiene cavilaciones consigo mismx y considera que su inclinación hacia Iante es un prodigium, es decir una manifestación monstruosa de los dioses, tal como vemos en el monólogo interior que el personaje sostiene: (vv 725-ss) Ifis ama a la que no tiene esperanzas de poder disfrutar (Iphis amat, qua posse frui desperat, et auget) y esto mismo hace arder las llames en la joven por otra joven (hoc ipsum flammas, ardetque in virgine virgo[11]) y reteniendo con dificultad sus lágrimas dice: “¿Qué salida tengo? ¿La que tiene una preocupación que nadie conoce, una preocupación monstruosa (prodigiosa) un amor insólito (novae[12])? Si los dioses hubieran querido no destruirme, debería haberlo hecho, sino, si querían perderme, por lo menos deberían haberme dado una enfermedad natural y de acuerdo a la costumbre (naturale malum saltem et de more dedissent)[13]. Ni una vaca arde por otra vaca, ni una yegua por otra yegua: el carnero desea a las ovejas, al ciervo lo sigue su hembra. Así, se unen sexualmente las aves, y ninguna hembra es arrebatada por el deseo hacia otra hembra. ¡Quisiera no ser nadie! Sin embargo, para que Creta no deje de producir monstruos, la hija del Sol [14] prefirió un toro, ciertamente un macho a una hembra. Mi deseo es más loca que esa, si confieso la verdad… ¿Aunque aquí confluya la astucia del mundo, aunque el mismo Dédalo volviera volando con sus alas de cera, qué haría[15]? ¿Acaso con su sabia técnica me transformaría de muchacha a muchacho? ¿Acaso haría que Iante cambie? … ¡Ifis, busca lo que es lícito!”. Para Ovidio, a través del parlamento de Ifis, el homoerotismo femenino trasgrede lo natural incluso más que la zoofilia. Como vemos, el cambio de sexo de Ifis supone el dejar el dolor de la existencia en un cuerpo “equivocado” pero también evita que lxs protagonistas comentan actos atroces para la mentalidad antigua, como ser que dos mujeres estén juntas; Ifis rechaza lo que siente por anormal según la costumbre antigua. Su sueño no es tanto poder ser varón, sino evitar ser una mujer que ama a otra mujer, dejar de existir. Más aun, este mismo poeta, en otro ejemplo (Tristia 2. 365), se imagina el amor entre personas asignadas al sexo femenino en términos de la institución pedagógica griega llamada efebía: Quid Lesbia docuit Sapo, nisi amare puellas? (¿Qué enseñó Safo sino a amar a las muchachas? o ¿Qué enseñó Safo sino a las muchachas a amar?). Es decir, hasta el momento, los ejemplos lo único que reafirman es la noción de que el homo-erotismo femenino no debe ser experimentado, pero en su denuncia y represión, se enuncia, y se lo crea. En la antigüedad la tribas se revela como la fantasía (y la pesadilla) sexual del régimen socio-sexual romano. No estoy afirmando de ningún modo que no hayan existido tribades sino que no pueden haber sido la única posibilidad de expresión de la sexualidad homo-erótica femenina, porque es lo único que nos queda escrito. Sin embargo, quizás habría varias formas de tomar este estereotipo negativo de una nueva manera, resignificándolo. En primer lugar, que todos estos textos de burlas de la sexualidad no canónica no adaptada a las normas oficiales dejan entrever una sexualidad alternativa, por signo negativo, un deseo potente entre las grietas de lo que la hegemonía permite (personas femeninas pero viriles y fuertes, con prácticas de sexo oral entre ellas), aunque más no sea para burlarla. Lo que define a una tribas como tribas no es el hecho de que esté con mujeres, de hecho a la partenaire sexual de la tribas no se la llama así; sino la posibilidad de ocupar inapropiadamente, de acuerdo a los parámetros romanos, un rol sexual y social convencionalmente asignado a cierta clase de varones. Más aun, lo que aún hoy entendemos por “natural” significa “convencional/apropiado”, y lo “antinatural” quiere decir lo que no es convencional. Los protocolos sexuales representan la manera en la que el mundo social fue organizado por una masculinidad dominante y conocer esos protocolos no nos permite saber, quizás nada nos permita saberlo, cómo actuaban esas personas especialmente en el interior de su hogar, en la intimidad de la privacidad. Por otra parte, la construcción de la personalidad antigua del sexo masculino no está determinada por la construcción de una identidad sexual en el sentido moderno que le damos, ni siquiera en una elección entre objetos de deseo. No tenían que elegir diferentes objetos de deseo de manera excluyente pudiendo ejercitar indistintamente ambas opciones. En cambio, para las personas biopoliticamente asignadas al sexo femenino en la antigüedad que se entrega al placer homo-erótico con otras, elige y el acto mismo de elección implica una revuelta. Como consecuencia, no habría que ver en ellas “mujeres masculinizadas” que no aceptan ser lo que el escritor cree que deben ser, ni tan sólo simples antecedentes apolíticos de butch, manteniendo relaciones sexuales con otras femme, ni transexuales que intentan “adaptar” su cuerpo a su psiquis, sino rebeldes de género que subvierten y cruzan las barreras de lo establecido: trans-géneros[16]. Y en este sentido se unirían a la lucha de otrxs rebeldes de género que piensan en su cuerpo como un bastión para crear o que pueden ser significantes de una lucha. La tribas pone en jaque no solo la noción tradicional e impuesta a un tipo de cuerpo, sino también la masculinidad dominante, dando expresión pública (literaria) a prácticas sexuales no socialmente permitidas. La tribas fue en la antigüedad mucho más que una mujer que ama a mujeres, de allí que su arquetipo nos permita representar nuestras alianzas estratégicas a la hora de ver con quién debemos estar unidas, y si sólo el simple hecho de que nos gusten las mujeres alcanza para generar conciencia de género, de opresión, de clase[17]. La tribas fue un tipo de persona que transgredía flagrantemente la definición socio-sexual de lo femenino y lo masculino y el rol pre-definido para la matrona romana. Su cuerpo no estaba alineado claramente a las prescripciones de sexo, de género y de elección sexual, es decir, que desde algún punto de vista se inscriben en una genealogía trans. Su cuerpo puede ser considerado objeto político, social y cultural, no una naturaleza pasiva gobernada por la cultura o la simple pulsión libidinal. La tribas ocupó un lugar donde no se es ni varón ni mujer puesto que estas nociones impuestas son insuficientes para representarla, en un punto, no son necesarias para satisfacer el deseo amatorio única ley a la que parecieron responder. Bibliografía General Adams, J. The Latin Sexual Vocabulary. The John Hopkins University Press. Blatimore. 1982. Berger & Luckmann. La Construcción Social de la Realidad. Amorrortu. Buenos Aires.1999. Doherty, L. Gender and the Intepretation of Classical Myth. Duckworth. 2001. London. Dunn Mascetti, M. Diosas, la canción de Eva, Robinbook, Barcelona,.(1990). Dupont, Florence Thierry Éloi. Lérotisme maculin dans la Rome antique. Belin. Paris. 2001 Foucault, Michel. Tecnologías del Yo, y otros textos afines. Paidós. Barcelona, 1996. Grimal, P. Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidós. Buenos Aires. 1997. Halperin, D.; Winkler, J.; Zeitlin, F (eds). Before Sexuality. Princeton University Press. New Jersey. 1990. Hallett & Skinner. Eds. Roman Sexualities. Princeton University Press. New Jersey. 1997. Marcial. Epigramas Completos. Cátedra. Madrid.1996. Ovidio. Metamorfosis. Cátedra. Madrid. 2001. Pomeroy, Sarah. Goddesses, whores, wives, and slaves. Women in classical Antiquity. Schocken Books. NY. 1975. [1] Quiero agradecer a Mauro Cabral por sus comentarios acerca de una versión preliminar de este trabajo que no hicieron más que enriquecerlo. Tampoco ignoro la cuestión “fálica” en torno a Perlongher, pero en este contexto la cita me parece enriquecedora por su no deseo de adecuación. Este trabajo forma parte del proyecto de investigación Ubacyt P423 “Análisis de las prácticas de la psicología jurídica en relación a los delitos contra la integridad sexual y los derechos sexuales” a cargo de Matilde de la Iglesia. [2] “El término queer fue precisamente el punto de reunión de las lesbianas y los hombres gay más jóvenes y de las intervenciones lesbianas y en otro contexto de heterosexuales y bisexuales para quienes el termino expresa una afiliación con la política anti homofóbica. Esta posibilidad de transformarse en un sitio discursivo cuyos usos no pueden delimitarse de antemano debería defenderse no solo con el propósito de continuar democratizando la política queer sino además para exponer, afirmar y reelaborar la historia especifica del término”. Butler, J. Cuerpos que Importan. Paidós. Buenos Aires.2002:323. [3] Todas las traducciones de este trabajo son mías. [4] Short &Lewis. A Latin Dictionary. OUP. [5] Las traducciones en lenguas española consultadas usan aquí la palabra “lesbiana” para referirse a este personaje que, tal como veremos, tiene sexo con niños menores de edad y mujeres jóvenes, tal como era la costumbre de los varones romanos. [6] El verbo pedico significa en latín insertar el pene o cualquier objeto fálico en el ano de alguien, varón o mujer; este término es de origen griego, paidikós, que a su vez deriva de la palabra griega paidós, niño. La persona que realiza esta acción es alguien que se complace en penetrar analmente, actividad que es en la antigüedad el castigo común para los varones que son encontrados con una mujer de otro varón. También implica que la o el pedicator asume la posición de tratar a la otra persona que esta penetrando como un inferior (un niño). Silvestri, L. Catulo, Poemas, una introducción crítica. Santiago Arcos Ed. Buenos Aires. 2005. [7] Tanto griegos como romanos estilaban beber vino mezclado con miel o agua para rebajarlo. [8] Incluso el verbo fellare (chupar penes) es la acción vista desde quien la realiza que, para los romanos, es una persona pasiva, puesto que toda aquella persona que utilice su cuerpo para proporcionar placer de los demás es una persona pasiva. De allí que Filaenis no quiere practicarle sexo oral a los varones, porque efectivamente esta actividad no es viril. [9] Halberstam, J. Masculinidad femenina. Egales. Madrid. 2008; Butler, J. ibídem. [10] Para el caso, se podría pensar en el poema 16 de Catulo y su diatriba contra Furio y Aurelio, personajes supuestamente inventados por el poeta para debatir sobre la masculinidad. En ese poema, donde se cita otro famoso poema de Catulo (el número 5) el problema de la masculinidad depende no de la elección del objeto de deseo sino de lo que se hace: besar demasiado hasta el éxtasis mutuo a una mujer es una actitud poco viril, acusación de la cual el poeta se defiende amenazando con violar a sus acusadores, para demostrarles cuán viril él en realidad es. A partir de estos ejemplos podemos afirmar que el género y el ejercicio de la sexualidad en la antigüedad depende de las prácticas que se realicen y sean realizadas sobre quienes participan más que de la “elección” de partenaire sexual. Cf, Silvestri, L. op.cit. [11] Ovidio considera a Ifis una mujer que ha vivido con su “verdadera” identidad oculta. Ni disforia de género ni lesbianismo. [12] Esta palabra tiene una gama de acepciones que van de raro, insólito, inusitado, extraño, inusual, entre las mas comunes. [13] En el Libro I de Leyes 838 e-839a, Platón habla de kata physin y para physin (según natura y contra natura respectivamente) pare designar las relaciones sexuales con mujeres o con varones, siendo las primeras reproductivas, y las segundas creativas. Pero en la interpretación en el filósofo de lo natural se refiere a aquello que se condice con las reglas sociales construidas, también socialmente, y no con aquello que es biológicamente “anómalo”. [14] Esta es una mención a Pasifae, reina de Creta y esposa de Minos, quien engendró al Minotauro luego de mantener relaciones sexuales con un toro, como castigo divino contra su marido. [15] Ifis se refiere aquí al hecho de que Dédalo, el arquetipo del inventor de la antigüedad, “ayuda” a que la reina Pasifae copule con el toro diseñando una vaca-máquina, un mecanismo donde la reina se colocó para poder ser servida por el toro. [16] En los meses de Mayo/Abril de 2006, una persona transexual llamada “Gaby”, de profesión policía bonaerense, es legalmente autorizada para que se le practique una operación de cambio de sexo para “adecuar” su cuerpo a su psiquis. Desde ya, “Gaby” no es el conjunto todo de la comunidad trans ni mucho menos. Sin embargo, no deja de llamarme la atención su necesidad de adecuación, de legalización, y de normativización dentro de aquellas reglas contras las que muchxs de nostrxs intentamos luchar. [17] Del mismo modo, habría que volver a analizar y repensar género e identidades a la luz del reclamo de la libertad para cambiar de sexo, mediante complejas intervenciones quirúrgicas en el cuerpo por parte del estamento médico. — omnia mea mecum sunt

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13 comentarios »

  1. hola , espero que dios le siga prestando mucha salud. aveces nos reimos o nos asustamos cuando vemos personas de preferencia sexual diferente pero no nos ponemos a pensar el daño que causamos , somos dueños de nuestra preferenia sexual . respetemos las personas de preferencia sexual diferente somos dueños de nuestro cuerpo y nadie puede opinar sobre el att maira yamileht morales euceda 20061010826

    Comentario por maira yamileht morales euceda — 12/07/2009 @ 00:29 | Responder

  2. hola, espero que se encuentre bien de salud!
    bueno mi comentario acerca de este texto le parecera vacio y simple, pero en realidad es todo lo que puedo decir acerca de este tema:
    Cada quien es dueño de su cuerpo,decisiones,actos, etc, es por ello que dios nos dio uno a cada quien y no lo tenemos que compartir con nadie mas, es lo unico que si somos dueños al 100% y es por ello que cada quien hace lo que quiere con el, a mi me parece que este bien tooooodo lo que una persona haga siempre y cuando no haga daño a nadie, esto es mi comentario que pase buen dia!!!!!!!!!

    Comentario por andrea estefania barrientos carcamo (20091002909) — 04/06/2009 @ 15:11 | Responder

  3. hola,
    es interesante observar que cada teoria tiene un fundamento antiguo como es explicado por la autora, las tribas no habla de la mujer,hablan de la que mira mas alla del simple placer sexual, el placer desde mi punto de vista o como decian los hedonistas griegos es placer nada mas . con respecto a las demas postura del transexualismo cada persona tiene derecho de hacer con su cuerpo lo que que desee siempre y cuando no afecte los derecho de un tercero claro esta

    Comentario por jose manuel calix 20031006320 — 20/05/2009 @ 18:43 | Responder

  4. hola,
    es interesante observar que cada teoria tiene un fundamento antiguo como es explicado por la autora, las tribas no habla de la mujer,hablan de la que mira mas alla del simple placer sexual, el placer desde mi punto de vista o como decian los hedonistas griegos es placer nada mas . con respecto a las demas postura del transexualismo cada persona tiene derecho de hacer con su cuerpo lo que que desee siempre y cuando no afecte los derecho de un tercero claro esta

    Comentario por jose manuel calix — 20/05/2009 @ 18:43 | Responder

  5. Las tribas segun el texto de Leonor Silvestri, es la que se usa para referirse al homoerotismo femenino es la única que los romanos usaron para designar a las personas asignadas al sexo femenino que mantenían relaciones sexuales con otras de su misma asignación, es decir “tribas”, respeto mucho la opiniòn de cada quien y aunque hayan mujeres lesbianas son buenas mujeres e incluso hay unas que son buenas madres, el lesbianismo ahora se ha estado viendo mas en nuetros días pero aun asi creo que debemos tener mucho cuidado.-

    CAROL YESENIA RODRIGUEZ FUENTES
    CUENTA NUMERO 20011001969

    Comentario por CAROL YESENIA RODRIGUEZ FUENTES — 18/05/2009 @ 01:14 | Responder

  6. Muy buenas tardes doctora
    Mi opinion sobre El Travesti nos dice que desde esos tiempos se conoce el lesbianismo y que estos dias es un tema de dominio popular.
    Al hablar de las tribas nos fija el sentido de una mujer que encuentra plaser sexual con otras de su mismo sexo pero no unicamente por penetracion o a la mujer que practica el deseo sexual obseno, se sabe que el lesbianismo se miraba como algo sucio obseno.
    Para mi hoy en dia se deveria de darmas interes enseñar en clase dar mas orientacion hacia ese tema ya que por la falta de informacion algunas personas lo toman de una manera distinta como ser la discriminacion, el insulto , la falta de respeto para estas personas que en algunos casos los obligan a practicarse el cambio de sexo para sentirse bien con su sexualidad .
    Para mi nosotros somos libres de escoger nuestra sexualidad siempre y cuando no falte el respeto ni dañe la integridad de otras personas.

    Agradesiendo la oportunidad al aprender mas de este tema qe para mi es algo nuevo en mi vida.
    Pase una feliz tarde
    atte. Karol Lizeth Rios Amador.
    cuenta n. 20004500050.

    Comentario por Karol Lizeth Rios Amador — 17/05/2009 @ 21:24 | Responder

  7. Muy buenas tardes doctora, espero se encuentre muy bien de salud al lado de sus seres queridos, en este texto se tocan puntos muy interesantes pues, se aprende de historia y de lo que en aquellos tiempos se vivia, en este texto nos explica que las tribas son aquellas sexualidades y expresiones de genero hasta nuestros días sin interrupción como si aquellas fueran las mismas de hoy, y nos explica claramente que tribas es una persona de sexo femenino que tiene relaciones sexuales con otra persona del mismo sexo, lo que se comprende que Dios, nos hizo libres y que se debe respetar lo que cada ser humano decida hacer de su vida, este tema del lesbianismo ha tomado mucha importancia en estos días, muchos grupos que estan de acuerdo con estas personas y muchos que no, respeto a cada ser humano y admiro la desición que muchas personas toman y tratan de seguir adelante las lesbianas son muy mal vistas por muchas personas aunque tratan de disimular el gusto por el mismo sexo, pero en nuestro país hay muchas mujeres asi y no por ello son malas, y no por ello dejan de ser buenas mujeres y buenas madres.-

    Doctora siga adelante enseñando a muchos su vivencias, que tenga una feliz tarde y le deseo exitos y bendiciones de lo alto.-

    Carol Yesenia Rodriguez Fuentes
    20011001969

    Comentario por Carol Yesenia Rodriguez Fuentes — 17/05/2009 @ 19:47 | Responder

  8. Bueno mi comentario al respecto del tema “El Travesti” es muy importante e interesante x que uno aprende a ver las cosas desde otro punto d vista y analizar unos de los temas más importantes que habaten el país.
    Es muy interesante saber por qué algunas personas se atraen del mismo sexo y hasta llegan a establecer una relación……… yo pienso que el ser humano es libre de expresarse y a mostrar sus sentimientos aunque en este mundo donde vivimos hay mucha discriminación
    Admiro a las personas que expresan sus sentimientos y no se avergüenzan de ellos mismos y que luchan por lo que quieren
    hasta lograrlo atte.: Ana Marcela Peralta C. 20082400019

    Comentario por Ana Marcela Peralta Carbajal 20082400019 — 17/05/2009 @ 02:08 | Responder

  9. Mmmmmm muy interesante el tema El Travesti ¿Lesbianismo en Roma? La verdad que desde hace mucho tiempo a todas las personas nos inquieta el tema “De porque personas de un mismo sexo se atraen hasta llegar al punto de mantener relaciones sexuales” la historia q narra Leonor es muy interesante y nos hace reflexionar en este hecho……..Que el comportamiento de una persona de sentir una atracción hacia su mismo sexo le puede ocurrir a cualquier individuo, y en cualquier lugar…… sin embargo es admirable como estas personas atreves del tiempo han luchado por defender lo que consideran justo y poder definirse como personas ya sea de un sexo o el otro..!!! es cierto que nuestra sociedad encierra un sin número de reglas, incluso ante la iglesia esto no es bien aceptado, sin embargo no se puede juzgar a las personas por lo que son o deseen ser….ya que todos de una u otra forma seguimos siendo seres humanos…..!! atte.: Becky Pamela Peralta C. 20070007416

    Comentario por Becky Pamela Peralta Carbajal 20070007416 — 17/05/2009 @ 01:43 | Responder

  10. hola!!!!!!
    bueno este tema en lo personal a mi me parace interesante y estoy de acuerdo con lo que exponen, yo soy de la idea de que no me importa o no tanto que no me importe sino que no encuentro lo alarmante que otras personas encuentran en este tema,yo pienso que cada quien es libre de ser y hacer lo que quiera siempre y cuando no dañe a nadie con sus actos!!!
    que tenga buen dia!!!

    Comentario por andrea barrientos (20091002909) — 16/05/2009 @ 23:43 | Responder

  11. Buenas Tardes

    con respecto al artículo El lesbianismo en Roma, desde la antiguedad se sabe que ha venido esta tendencia sexual, en cuanto que las lesbianas son mas discriminadas que los hombres considero que una de las razones es que en el comienzo la educación se encontraba a cargo de la iglesia la que influye en la organización de la sociedad y es por ello que el papel que le dan a la mujer es las labores domesticas y cuidado de sus esposos e hijos, en Roma algunas de gran influencia económica tenían ciertas participaciones de decisiones, es por esa razón que la sociedad siempre ha rechazado esta tendencia tanto de hombres y mujeres, porque el papel que nosotras desempeñamos es de cuidado y atención nuestras familias, somos más fragiles y por eso es el rechazo porque solo un persona psicologicamente mal se atrevería a dañar a los niños, y utilizar practicas sexuales pervertidas.

    Atte.
    Nora Elizabeth Parada
    Cuenta 9315272
    Tema : El Lesbianismo en Roma

    Comentario por NORA ELIZABETH — 13/05/2009 @ 22:07 | Responder

  12. Tenga buen dia doctora .
    Me parese que es un tema muy importante ya que se puede obtener conocimiento de lo que se dio en la antiguedad o bien de lo que se sigue dando en la actualidad .como bien entendemos que la triba que es un nombre que se da a las personas de sexo femenino que tienen relaciones sexuales con otra del mismo sexo razon por la cual muchas personas son discriminadas pero pienso que eso ocurre a menudo pero es por falta de una buena informacion sexual que a muchasa personas no les gusta porque lo miran como un tema en el cual solo hay que verlo por el lado del morvo cosa que no debe ser haci si nos mas bien ensentivar mas que todo a los jovenes a interesarnos por estos temas y sobre todo hacer reflexion a que todos somos iguales de una u otra forma y no ser personas discriminatorias .

    mi cuenta 20061010086 att: alejandra rodriguez

    Comentario por alejandra jackeline rodriguez torres — 12/05/2009 @ 22:29 | Responder

  13. Es muy importante tener conocimiento desde pequeños de lo que son las relaciones entre personas y sexualidad y el ser orientados por nuestro padres, por el echo de que como hoy en día sabemos no solo se dan las relaciones entre hombre-mujer, ya existe y desde hace mucho tiempo lo que es el lesbianismo, homosexualidad etc. el cual es un tema muy interesante, pues creo que una persona no debe de sentirse culpable por sentir atracción hacia otra persona de su mismo sexo. Somos personas libres de expresar lo que sentimos y no tenemos porque reprimir nuestros sentimientos o deseos, estos casos hoy en la sociedad se ven día a día y no tendrian porque sorprendernos, aunque cabe mencionar el machismo del hombre(que se cree hombre por tener varias mujeres) hacia estos tema, siempre estan renuentes y prefieren no opinar. El creerse superiores que cuaquier otro persona les impide ver más alla de sus narices y respetar criterios de otras personas. Jasmin Anessa Rodas Gutierrez # de cta. 20070012504.

    Comentario por Jasmin Vanessa Rodas Gutierrez — 12/05/2009 @ 15:16 | Responder


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