estudiosdelamujer’s Blog

12/04/2012

La educación superior y los derechos humanos de las mujeres

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 21:02
Tags:

La educación superior y los derechos humanos de las mujeres

Anarella Vélez

Las leyes hondureñas establecen que los derechos humanos son los derechos de todas las personas en virtud de su misma condición humana, instituyen que existe una identidad de derechos entre hombres y mujeres que no considera las especificidades y las diferencias entre los sexos (Art. 60 de la Constitución de la República). La realidad se ha encargado de poner en entre dicho esta supuesta igualdad jurídica. Hasta hoy el sistema jurídico hondureño no ha anulado la inequidad y la discriminación que las afecta.

Todas y todos padecemos de una manera u otra la falta de acceso a la justicia, sabemos que éste es uno de los problemas más graves en nuestro pais, genera desigualdades extremas y, consecuentemente, vulnera el sistema democrático. Hoy se sabe que el acceso a la justicia va más allá del camino a los tribunales. Y, por el contrario, éste debe entenderse como el derecho de las personas, sin distinción de sexo, raza, identidad sexual, ideología políticia o creencias religiosas, a obtener una respuesta satisfactoria a sus necesidades jurídicas.

El acceso a la justicia debe fundarse en principios diferentes y debe superar las meras formalidades procesales. Una buena administración de la justicia es una condicion sine qua non para un apropiado funcionamiento de la democracia y de la convivencia. Se considera de trascendental importacia el que las/los operadoras/es de justicia se eduquen en derechos humanos a fin de alcanzar verdaderos progresos en esta materia.

El desconocimiento de los Derechos Humanos unido a una cultura de incumplimiento de las leyes y la debilidad de las instituciones del Estado posibilitan el que la impunidad campee en nuestro país: el 97 % de los femicidios se encuentran en la total impunidad y el 70% de los casos de violencia no letales contra las mujeres se encuentran sin solución.
A pesar de que la estructura patriarcal invisibiliza la violencia que viven las mujeres, datos del Centro de Derechos de la Mujer y del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) señalan que este flagelo se ha incrementado de manera alarmante tras el golpe de Estado del 2009, en todos los ámbitos: física, psicológica, económica y sexual.

Los estudios reflejan que en Honduras, además de los casos de la violencia en el marco de la relación de pareja, se dan otros tipos de violencias que viven las mujeres por el hecho de ser mujeres y que tienen como base la estructura de dominación patriarcal.
Diversos estudios han demostrado que para el mejoramiento del acceso a la justicia de las víctimas de violencia se debe trabajar con las personas que imparten justicia o que coadyuvan a este propósito. En este sentido debe reconocerse que la UNAH bien puede jugar un papel fundamental: transversalizar la educación en DDHH y rediseñar los planes de estudios de la Carrera de Derecho a fin de que se incluya la educación en derechos humanos en la misma.
Es necesario remarcar que se ha comprobado que cuando existen deficiencias en el conocimiento de los derenos humanos, las mujeres son las que sufren mayoritariamente las consecuencias. Este es un desafío que ojalá sea asumido con la seriedad que la situación exige.

La UNAH deberá contribuir a que la perspectiva de Género transversalice la educación superior y de esta manera contribuir a que las exclusiones por razones de género desaparezcan. Crear las condiciones para que aquellas/os que se encuentran en situación de desventaja participen en situación de igualdad en todos los ámbitos de la vida social e individual.

Es una aspiración, propia de estos tiempos, diseñar una propuesta que esté al servicio de la sociedad , en la que se combinen armoniosamente las ideas de la justicia y la igualdad a fin de procurar el bienestar común. Este gobierno, todos los gobiernos, están obligados a generar las políticas que deriven en la eliminación toda forma de discriminación y violencia contra las mujeres. Este es, sin lugar a dudas, un asunto trascendental.

07/03/2012

Clementina Suárez, feminista y revolucionaria

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 13:59

Anarella Vélez

Mi primer encuentro con Clementina Suárez fue memorable. El escritor Roberto Castillo me invitó a la reunión en la que celebraba su 77 aniversario de nacimiento. Ella, que tenía un sentido hedonista de la vida, cerró la calle del barrio La Hoya, la alfombró con hojas de pino, y con ese tradicional aroma llegaron los invitados: músicos, pintores, poetas, escultores, narradores. Y todo el barrio se vistió de fiesta. Fue un encuentro maravilloso, con una de las personalidades de la literatura más subyugantes de ese tiempo, rodeada de aquellas/os que la respetaron por su talento.

Entonces me congratulé de conocer a una de las voces fundamentales de la poesía vanguardista de nuestro país. Su discurso exultaba emociones y sensibilidad extraordinarias. Cuestionaba los valores predominantes y su voz se elevaba entre todas, liberadora. Me enteré ese mismo día que debía conocer su obra, su vida.
La existencia de Clementina se debatió entre el escándalo, la admiración, la adulación y el vilipendio. No podía ser de otra manera. Nacida en Juticalpa, en 1902, desde muy joven abandonó la familia que buscaba confiscarla para el matrimonio tradicional. Intentó refugiarse en una Tegucigalpa que no le perdonó su bohemia, su pasión por los cafés, su gusto por la compañía masculina. Incomprendida por una sociedad somnolienta, se dedicó a escribir, obedeciendo a una fuerza interna sobre temas urgentes y universales. Su espíritu revolucionario, iconoclasta la llevó a declararse feminista muy tempranamente.

La franqueza de Clemen chocó con la moral victoriana y doble de su tiempo. Su propio estilo de vida puso en cuestión la gazmoñería, la sexualidad reprimida, muda e hipócrita de entonces –y de hoy-. Vestía pantalones cortos y traje de baño; celebraba su cuerpo no sólo en su vida sino también en su poesía. Y aunque ella fue la primera mujer que publicó un libro en Honduras, la gente se interesaba más por sus amantes que por su poesía.
Participó con pasión y transparencia en todos los acontecimientos importantes de su época. Para ella no existían los disfraces, rechazó los códigos de lo grosero y de la intolerancia. Con sus actos y su poesía transgredió las convenientes costumbres puritanas. Rompió con los discursos clandestinos, circunscritos, disfrazados. Quebró las prohibiciones, la represión. Sin prudencia alguna acometió la tarea de ser desbordadamente auténtica.
En las tertulias del Café de París y El Jardín de Italia fue la única mujer que departió con los intelectuales de aquellos años, Alejandro Castro, Alfonso Guillén Zelaya –director de El Cronista-, Antonio Rosa (padre de sus hijas), Guillermo Bustillo Reina (su primer esposo), Arturo Martínez Galindo, Claudio Barrera, entre otros. Se identificó con aquellos que reverenciaron su talla intelectual y asumieron su feminidad.

En su obra Clementina ha dejado bien claro que las mujeres debemos abordar la relación entre poder, saber y sexualidad, a pesar de las consecuencias o aunque el precio a pagar sea bastante caro. Transgresora de leyes, de prohibiciones, irrumpió con sus actos y con la palabra, en el placer: las delicias de la palabra y los gozos del cuerpo. Renunció al conformismo de las mujeres subordinadas por el poder, el patriarcado y los fundamentalismos tan extendidos entonces. Dotó a la literatura hondureña de su primera ars erótica. Nos legó una poesía extraída del placer mismo, con una intensidad y calidad que la han vuelto imperecedera.

Todo en su vida denota una insondable repugnancia por los extremos en que se debatía la sociedad hondureña, particularmente la mujer. Para dejar constancia de ello escribió versos de profundo aliento social y fundó en 1933 la revista Mujer, que ella misma vendía por las calles desoladas de una Tegucigalpa mojigata.
Clementina con su voz, en permanente transformación, revela el placer de contar. Sus versos son el testimonio de su afán por sacar del fondo de sí misma la verdad, la conciencia de su género. Propuesta liberadora, confesional, sin autocensura. Discurso literario con el cual arriba a la realidad.
En esa búsqueda, sistemática, vital, viajó por el mundo como vivió, de acuerdo con sus propias normas. Centroamérica, México, Nueva York, sus destinos para conquistar la libertad. En esas ciudades leyó su poesía y trabajó –fue la mil usos- como obrera, experiencias que la reafirman en su personal visión de los caminos para la edificación de una sociedad igualitaria. En México vivió durante los mejores años de la revolución y su apreciación de las luchas populares se enriqueció. El conocimiento de la región consolidó su decisión de estar del lado de la justicia y los desposeídos.
En 1991 la delincuencia se encarnizó contra la noble Poeta. A veinte años de su violento deceso rememoramos su vida ejemplar. Clementina, no cabe duda, vivió a la altura de su tiempo y, guste o no, su vida y su obra forman parte esencial de nuestra identidad.

15/02/2012

Primera Evaluación Escrita

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 23:14

Universidad Nacional Autónoma de Honduras
Facultad de Ciencias Sociales
Estudios de la Mujer

Direcciones:La primera investigación se hará en Internet, si no tiene éxito, deberá hacerlo en la Colección Hondureña (Sistema bibliotecario universitario), en el Archivo Nacional, la Hemeroteca Nacional y/o entrevista a la mujer investigada o sus descendientes. Este trabajo deberá presentarse en físico y enviarse al correo gavounah@gmail.com. La letra usada será Times New Román, 12 pts, con espacios de 1.5, No más de 400 palabras. Deberá ser entregado el lunes 20 de febrero antes de las 12 m.
Debe narrar su proceso de investigación.
Primera evaluación escrita
Sección
Fecha
Nombre del estudiante
No. De Cuenta

Nombre de la mujer investigada:
Lugar y fecha de nacimiento
Obras conocidas
Acciones conocidas
Imágenes
Fuentes investigadas
Archivo en el que fue encontrada la información
Ubicación del documento

25/01/2012

El 25 de enero, Día de la Mujer hondureña

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 11:18

Anarella VÉLEZ

La historia oficial registra como único antecedente de la celebración del Día de la Mujer Hondureña el reconocimiento del derecho al sufragio de las mujeres con la promulgación del Decreto Legislativo número 30 de 28 de enero de 1954.

Sin embargo, es importante señalar que las investigaciones inclusivas nos aportan otra versión de este acontecimiento. Otra visión de los hechos en la que se reconocen las raíces de esta conmemoración en las luchas de las mujeres de todo el mundo a partir del siglo XVIII, en el contexto de la Revolución Francesa y más tarde, en los nuevos escenarios históricos, como el de la Revolución Industrial.

Así mismo, las historiadoras feministas hondureñas han documentado y relacionado otros sucesos en los orígenes de esta conmemoración. Después de la independencia, entre 1825 y 1955, durante 130 años, las mujeres estuvieron marginadas del derecho al sufragio por razones de sexo, estado civil, grado de escolaridad y posesión de bienes materiales.

Parece bastante claro que los comienzos de esta conmemoración se articula con una serie de actividades reivindicativas de este derecho político. En el seno del Congreso se presentaron diversas iniciativas de Ley, para mencionar las más sobresalientes: en 1894, 1924, 1934 y entre 1948 y 1955. Finalmente, el sufragio femenino fue otorgado en 1955 y el sufragio universal en 1957.

Hacia 1894 se instala una Asamblea Constituyente, con el fin de legitimar el gobierno de Policarpo Bonilla, que había tomado el poder por la fuerza de las armas. Para esa época el diputado por Olancho Francisco Argueta Vargas mocionó que el artículo 24 del texto Constitucional fuese complementado con una corta frase “El sufragio se hace extensivo a la mujer”, argumentando que éste sería un acto de justicia por su participación en la guerra civil que los llevó al poder. Aún así, de los cuarenta diputados que conformaban el Congreso, 37 votaron en contra.

En 1924, durante el gobierno del liberal Vicente Tosta Carrasco, el diputado Manuel Guillermo Zúniga mocionó para que se reconociera el derecho femenino a participar en los procesos de elección de los gobernantes. La mayoría de los asambleístas rechazó, nuevamente, la propuesta de Zúniga.

A inicios del gobierno del Doctor Tiburcio Carías Andino, el diputado Mariano Bertrand Anduray introdujo en el Congreso la moción para que se otorgara a las mujeres hondureñas los mismos derechos políticos que se habían conferido a los hombres. Para la campaña de Carías Andino, las mujeres se habían organizado en clubes de apoyo al partido nacional. En esa ocasión también fue rechazada la moción.

A partir de 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la subsiguiente ola democratizadora, las mujeres toman la iniciativa en la lucha por la libertad en distintos ámbitos de la sociedad hondureña. Vale la pena mencionar algunos de sus nombres: Visitación Padilla, Graciela Bográn, Enma Bonilla, Argentina Díaz Lozano, Olimpia Varela y Varela, Lucila Gamero de Medina, Paca Navas de Miralda, Cristina Hernández, María Trinidad del Cid y Doña Carlota de Valladares.

Estas intelectuales promovieron el sufragismo desde diferentes publicaciones, y ampliaron sus acciones reivindicativas. Hoy en día, para las feministas este aniversario, celebrado cada vez con mayor entusiasmo, ha posibilitado la construcción de una propuesta clara, con pensamiento propio y voz propia. Ha generado reflexiones acerca de la opresión y la subordinación que viven las mujeres. Ha creado las condiciones para fortalecerse ante la pobreza, el racismo y la violencia de la que son víctimas.

Sin duda alguna, este 25 de enero es más político que en años anteriores. Las mujeres, tras el golpe de Estado de 2009, recuperan, protagonizan y escriben su propia historia y ratifican su resistencia a la opresión, la inequidad, la invisibilidad. Ya no hay vuelta atrás.

11/01/2012

Nana Toya

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 17:30

Nana Toya, 2006,  con Zeuz, el hijo de Maga

Nana Toya, 2006, con Zeuz, el hijo de Maga


Anarella VÉLEZ

La nana Toya ha sido intemporal. No supo, no dijo, de qué lugar o qué tiempo provenía. Recordaba, eso si, que fue entregada por su progenitor, tras la muerte de su madre, a una familia bienavenida, los Tercero, allá en San marcos de Colón, cuando tenía unos 6 años. Ahí creció. Ahora se que habrá nacido alrededor de 1924, un tres de mayo, día de la Cruz.
Tenía grabadas en su fina memoria las vivencias de su empobrecida niñez, las costumbres de su pueblo, de la casa en la que le tocó vivir. No fue a la escuela, las señoritas que la criaron le enseñaron a cuidar las gallinas, los ovejos, los cerdos y las vacas. Aprendió a ordeñarlas de madrugada para luego preparar cuajada y queso y otras delicias de nuestras oriundas tradiciones culinarias. Me contó que en su casa tenían una lora que reflejaba la posición política de la familia, que gritaba vivas a los liberales y del miedo que cundía pues vivían en plena dictadura y los esbirros locales castigaban duramente esas inocentes manifestaciones de oposición.
Recien nacidos llegó a atendernos, como si se tratara de una hada. Fue en los tiempos en que mi madre, médica de profesión, practicó su servicio social en San Marcos de Colón. Nosotros, mi hermano Sergio y yo, fuimos considerados un prodigio por ser gemelos, necesitabamos urgentemente de quien nos cuidara. Así se arraigó esta mujer maravillosa y casta en nuestras vidas. Se convirtió desde entonces en la amiga inseparable de mi madre y en la nana que prodigó cuidados, ternura y sabiduria a aquellas criaturas.
Con una inteligencia natural, la Nana me transmitió los valores propios del mundo rural de nuestro país: el respeto a los mayores, el silencio oportuno, el valor de las palabras, el horror al insulto y las palabras soeces. Sin ser feminista me informó del cuidado que debía tenerse con los hombres y el poder que éstos ejercían sobre nosotras y que por eso ella nunca se casó. Para mi humilde nana el honor y la lealtad debían guiar nuestras decisiones.
Con la sencillez propia de las mujeres sabias de estas tierras supo comunicarnos su particular visión del mundo. Sostenía que la palabra aburrimiento provenía del término burro y por tanto había que huir de esa sensación. También nos comentaba que lo que no se aborda con pasión no puede hacerse bien, que la alegría debe guiar nuestras decisiones. Que cuando uno anda triste todo le sale mal. Detestaba la soberbia, el engaño, la cobardía y la traición. Estos conceptos y valores de nuestra recóndita Honduras han signado mi vida.
Llenó mis años infantiles con las canciones de cuna y las leyendas propias de esas tradiciones que forman parte de nuestro imaginario colectivo, transmitidas oralmente de generación a generación. Me contaba historias terribles. Gracias a su poder narrativo conocí a El Sisimite, La Sucia, El Duende del nanzal, El cadejo, El Comelenguas, El Picudo, El Timbo, El gritón. La nana fue la primera en hablarme de los cuentos tolupanes como aquel de la existencia de hombres de un solo ojo. Así conocí los mitos y leyendas de nuestro pueblo.
Su conversación adquiría fuerza por su permanente recurso de nuestros más reconocidos refranes: mi pacifismo se basa, inicialmente, en ese dicho que ella repetía ante la violencia: A la fuerza, ni la comida es buena. Su rechazo a la estupidez y la superficialidad se reflejaba en el refrán que reza El Tonto ni de Dios goza. Nos enseñó a practicar la libertad de expresión con el uso pertinente de la frase La que tiene más galillo traga más pinol. La interconexión de los hechos la comprendí con aquello de Estos son polvos de aquellos lodos. Y mi comprensión de la nefasta corrupción la debo a su uso del refrán Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca del oído o la saca del altar. Así era ella, lo más puro de nuestra Honduras profunda.
Victoria Betancourth, así se llamó, fue la voz más critica respecto de mis defectos, a ella le debo el fortalecimiento de mis virtudes.
Nuestra nana Toya falleció el 15 de diciembre de 2011 del mismo modo en que vivió, apasiblemente.

04/11/2011

María Josefa Lastiri Lozano

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 11:47

Anarella Vélez

Apenas ha habido una sola guerra que no haya contado con participación femenina
STIEG LARSSON

Al estudiar la vida de Josefa Lastiri nos encontramos con el típico solapamiento político e historiográfico del papel de la mujer, que masivamente se padeció en ese proceso de casi medio de siglo, entre 1808 . Sin embargo el tema femenino da dividendos y exige que la visibilice y hoy en día encontramos un cambio en el discurso historiográfico y se deja bien establecida la importancia del estudio de la presencia de la mujer en la historia.

Sin duda Josefa forma parte de un grupo de mujeres que fueron indispensables para el éxito de las gestas emancipadoras pero fueron invisibilizadas, minimizadas, olvidadas, a pesar de que sacudieron los cimientos del sistema colonial.

Ellas participaron en todo el proceso de independencia, de integración regional, en las guerras, agregadas a los ejércitos, en la retaguardia, en la logística (las soldaderas) y hasta como combatientes, sin embargo han sido olvidadas.

Es necesario señalar que el conocimiento del proceso de emancipación y de integración latinoamericana no debe partir del análisis de los casos excepcionales, de las heroínas. Más bien se trata de ver que la dinámica histórica incorpora a todos los actores sociales cuando esos acontecimientos ocurren. Es urgente revalorizar historiográficamente el papel femenino en el escenario de la vida cotidiana y tener presente la cotidianeidad está en el centro del acontecer histórico.

Para entonces, la villa de Tegucigalpa era el lugar más poblado y floreciente de la provincia de Comayagua. La ciudad de origen minero se convirtió en una populosa urbe con ayuntamiento, parroquia, dos conventos, dos ermitas y era la cabecera del partido de su nombre. Competía abiertamente con la ciudad de Nueva Valladolid de Comayagua, capital de la provincia y residencia del Intendente y sede episcopal.

Esta gran mujer hondureña, nació en la Villa San Miguel de Tegucigalpa de Heredia, hoy capital de la República de Honduras, el 20 de octubre de 1792. Fue hija de Juan Miguel Lastiri, comerciante español y Margarita Lozano y Borjas, natural de la entonces Intendencia de Comayagua.

Elvia Castañeda en su obra La batalla del amor, María Josefa Lastiri señala que fue bautizada con el nombre de Maria Josefa Ursula Francisca de la Santísima Trinidad, en la iglesia parroquial de San Miguel de Tegucigalpa, el 22 del mismo mes, por el Cura Vicario Juez Eclesiástico de ese beneficio, Juan Francisco Márquez.

Su nombre nos recuerda a las grandes mujeres españolas de ese tiempo Doña Josefa Amar y Borbón, pedagoga y escritora de la ilustración española, a Doña Josefa Zúniga y Castro, fundadora de la Academia del Buen Gusto durante el reinado de Fernando VI. También a Santa Ursula, hija mártir de un rey de Bretaña insular, enviada al continente para casar con un príncipe pagano.

Josefa se desarrolló en esos años en los que en la región centroamericana arraigaba la noción de la emancipación, cuyos antecedentes inmediatos los encontramos en el levantamiento de 1811 en la ciudad de San Salvador. Entonces los sublevados destituyeron al Corregidor Intendente y a las demás autoridades españolas, se apoderaron de 3.000 fusiles que existían en la Sala de Armas y además de $ 200.000 que contribuyeron a mantener su amotinamiento. El 13 de diciembre de 1811 el pueblo de León, Nicaragua, encabezado por el fraile guatemalteco Benito Miguelena se levantó contra las autoridades españolas. El 22 de diciembre, en Granada se reunieron en Cabildo Abierto, convocados por el Alcalde Primero Don Juan Argueyo y el Regidor Don Manuel Antonio de la Cerda un numeroso aporte de criollos de gran influencia social.

El primero de enero de 1812, cuando Josefa contaba con 20 años de edad, los residentes españoles y autoridades de Tegucigalpa dispusieron que las alcaldías sólo fueran desempeñadas por peninsulares. En ese contexto quisieron elegir a José Sera, Juan José Salaverría y José Iribarren pero el pueblo tegucigalpense se opuso. Hubo una refriega y los sublevados consiguieron impedir que en el Ayuntamiento no integrara a ningún peninsular.

Otro hecho histórico que signaría la vida de los pobladores de la Tegucigalpa de entonces fue la jura de la nueva Constitución el 24 de septiembre de 1812. En ella se establecía la equidad entre criollos y peninsulares. También el nuevo texto constitucional proclamaba la representación nacional en forma colectiva y de tres clases: Cortes, Provincias, partido o parroquia. Creaba los municipios, electos en comicios populares; implantaba la Diputación Provincial para inspección de la Administración económica; disponía la apertura de escuelas en todas las poblaciones y en ellas debía darse a conocer la nueva Constitución.

El nuevo texto constitucional consagraba la libertad de pensamiento. Para entonces José Bonaparte reinaba en España, nombrado por Napoleón Bonaparte. Durante todo el año de 1813 en la Villa se vivieron acontecimientos que conmovieron los valores establecidos por el imperio colonial, particularmente la ruptura entre el ayuntamiento con las autoridades civiles y eclesiásticas.

En Tegucigalpa el plan seguido fue semejante al de San Salvador, derrocar las autoridades constituidas, apoderarse de las armas y dinero guardado en la Plaza de Armas y en la Caja Real. Alcanzados estos objetivos debería liberarse a los prisioneros, proclamar la independencia y devolver a España a los altos administradores peninsulares. Un nuevo levantamiento ocurrión en San Salvador, el 24 de enero de 1814, el cual estuvo encabezado por el Sacerdote Dr. Matías Delgado. Esta experiencia caló las conciencias de los jóvenes y preparó la independencia de 1821.

La información sobre estos hechos circulaba gracias a La Gaceta de Guatemala, periódico que divulgaba los problemas nacionales y entre líneas se leía que el alivio a tantos males era la emancipación de la región.

Así se fue forjando el espíritu de Josefa y que la coloca a la par de otras grandes mujeres de su tiempo: Juana Azurduy , Manuela Sáenz , Bartolina Sisa , Gertrudis Bocanegra , Luisa Cáceres , Policarpa Salavarrieta , Micaela Bastidas , que son claro ejemplo de la participación femenina en el proceso de la independencia de América Latina.

La vida cotidiana durante el período colonial era de tal naturaleza que un espíritu sensible como el de Josefa no podría dejar de cuestionarlo.

Su nacimiento en el seno de una familia de considerables recursos económicos, los Lastiri-Lozano, explica la esmerada educación recibida por Josefita y sus hermanas: Petrona, Lucía y Dolores. De ellas se dice que heredaron la belleza criolla de Doña Margarita. Ellas también contrajeron matrimonio con figuras célebres de la historia centroamericana. Petrona se casó con el coronel Don Remigio Díaz, héroe de la batalla de la Trinidad; Lucía con Don José Santos del Valle, quien ejerció interinamente la Jefatura del Estado de Honduras; y Dolores con Don Diego Vigil y Cocaña, último Vicepresidente de la República Federal.

Cuando hablamos de la enseñanza femenina es importante que dejemos a un lado todo lo que hoy día entendemos como lo que debe ser una enseñanza que, en términos generales, considerásemos “completa”. En el siglo de finales del siglo XVIII e inicios del XIX los distintos planes de instrucción, la sociedad en general y la mayor parte del profesorado, femenino o no, admitían sin mayores problemas que la enseñanza dirigida a la mujer debería incidir sobre todo en aquellos aspectos considerados “propios” de la mujer, reduciendo éstos a la Religión -que ocupaba varias asignaturas- y a las enseñanzas relacionadas con el hogar, como costura, labores o semejantes. Se trataba, por tanto, de una enseñanza limitada, distinta a la masculina y con enormes carencias.

La formación recibida en el seno del hogar modeló su carácter y la convirtió en una distinguida joven, en una mujer de carácter que frecuentaba los salones de la ciudad de Tegucigalpa. En 1818, Josefita contrajo matrimonio con un acaudalado joven de su misma edad, Don Esteban Travieso y Rivera, nacido el 2 de septiembre de 1792. Tras la boda, los Travieso Lastiri establecieron su residencia en la ciudad de Comayagua.

De ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Ramona, Tomasa, Paulina y Esteban Travieso y Lastiri. Don Esteban falleció en Tegucigalpa el 27 de febrero de 1825, Josefa contaba con 27 años de edad. Heredó a su familia un considerable patrimonio, en el que figuraba la hacienda de Jupuara o Rancho Chiquito.

Convertida en una acaudalada hacendada de la jurisdicción de Lamaní, al sureste de Comayagua, la joven viuda, hermosa y rica, no tardó en cautivar a muchos comayagueños. Uno anónimo admirador le dedicó el siguiente acróstico:

“A otros días más claros que el presente,
Jamás precedió Febo luminoso
Ostentando mejor su brillo hermoso
Sobre la rubia niebla del Oriente
En el cenit suspenso y reverente,
Fija su carro y queda silencioso,
Admirando en tu rostro candoroso,
Las gracias y virtud más inocente.
Así, yo quedo absorto al contemplarte,
Sin que pueda mi labio confundido
Tanto afecto explicar al saludarte,
I, únicamente (al alma cielo pido),
Repita en ti la dicha con que al crearte,
Infinito brindaba complacido.

Transcurridos varios años después de la muerte de Don Esteban Travieso, Doña María Josefa empezó a relacionarse con Don José Francisco Morazán Quesada, primogénito de Eusebio Morazán y Alemán y de Guadalupe Quesada y Borjas, nacido el 3 de octubre de 1792, cuyas características físicas e intelectuales están bien descritas por Mejía Nieto:

“…era de natural bondadoso, su inteligencia… despejada a; su catadura física en general, de fino porte. Estaba, pues dotado de buenos rasgos por la naturaleza. Ayudaba a sus padres en el cuidado de sus hermanitos menores. El jefe de la familia se en dedicaba en general a proporcionar la subsistencia y en particular ideas morales a sus hijos. Esta cualidad industrial fue inherente y orgánica en la familia de los Morazán. Se retiraban a dormir temprano como cuadra a géneros de vida impuestos por los españoles de poca licencia y mucho rigor de costumbres. En esta hosca monotonía colonial, como flor sin sol, despunta la vivacidad de Francisco. Su energía echa raíces hacia adentro y lo que pudo ser ímpetu exteriorizado se convierte en sosiego de madurez interior. Así se explica que en este país (mondo de saberes como hueso sin pelleja) apareciera Francisco, con doctrina y decisión. Poco había aprendido de sus compañeros de juego, menos del mundillo de Morocelí, algo de D León, bastante de los libros y documentos de éste, más de las pocas obras extranjeras caídas en sus manos y mucho de su propio juicio y reflexión. Al propio tiempo había escapado de la influencia de un mundo ignorante, supersticioso y fanático: producto de una iglesia adinerada y feudal. ”

Ese fue el ambiente en el que creció Josefita, una sociedad en la que imperaba la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso. Las mismas causas por las que en América Central anidó la idea emancipadora. Hasta Tegucigalpa llegaron las noticias de los movimientos sociales liderados por Francisco de Miranda en Venezuela, Mariano Moreno en Argentina, el cura Hidalgo en México.

Es precisamente en ese contexto histórico en el que Josefa elige la dulce compañía de Francisco, quien hacia 1819 fue escribano del Alcalde Mallol de Tegucigalpa y más tarde dedicado a la carrera militar, en la que conoce y se identifica con las ideas de Bonaparte.

Hacia 1824 Morazán Quesada es el Secretario General del Despacho y brazo derecho del Jefe de Estado Don Dionisio de Herrera. José Francisco era calificado como un joven guapo, atractivo, varonil, recibía los halagos de las mejores familias de Comayagua, quienes como el mejor prospecto matrimonial para sus hijas. Pero la amistad con Josefa se había vuelto apasionada. Mejía Nieto la describe así:

“… Morazán había adquirido casi tanta popularidad en la buena sociedad de Comayagua como en la de Tegucigalpa; esto le favorecía, pues en Comayagua cimentaba más arraigadamente la tradición de las severas costumbres sociales de la colonia española. En Tegucigalpa la explotación de las minas había hecho posible el surgimiento de nuevos ricos, sin apellido ni nombre. Por otro lado creyeron los aristócratas de Comayagua sin excluir al clero que atrayéndose a Morazán, lograrían influir y salvaguardar sus intereses y privilegios de la amenaza liberal del Gobierno. Cuando se supo que de la ilusión platónica entre Morazán y la viuda de Travieso se adelantaba en visitas y hasta ausencias de Morazán al deporte favorito que era aventurarse errando caballo por las tardes, la sociedad armó cuchicheos. Es verdad que se censuró la imprudencia de la viudita y los avances del funcionario, que además del poder político y social tendría el solio que le fraguaba el dinero de su bella esposa. No era un amor platónico, sino que era una corriente de erótica atracción como luego se descubrió y hasta con suma sorpresa y no cierta envidia, porque jovencitas de Comayagua que no eran viudas ni tenían niños, pensaron en atraer a Morazán a sus redes. Esto sin embargo no ocurrió. El casamiento de Josefita Lastiri (como se la llamaba) con Morazán se juzgó como un hecho cierto e inevitable. El propio presidente D. Dionisio de Herrera fue el padrino de bodas.”

Francisco y Josefita celebraron su matrimonio en la ciudad de Comayagua el 30 de diciembre de 1825, cuando ambos tenían treinta tres años. Fueron testigos de su boda el Coronel Don Remigio Díaz, esposo de Doña Petrona Lastiri, y Don Coronado Chávez, años después Presidente de Honduras.

Las circunstancias históricas por las que atravesaba en la región centroamericana imposibilitaron que el hogar de los Morazán Lastiri tuviese una vida sosegada y tranquila. Las discrepancias ideológicas, reflejo de los diferentes intereses económicos se resolvieron con la guerra. El Gobierno de Don Dionisio de Herrera, en el que Morazán se desempeñaba como Secretario General y Presidente del Consejo Representativo, se enfrentó con las autoridades federales, quienes enviaron sus tropas a Honduras y en abril de 1827 sitiaron la ciudad de Comayagua, la que fue decididamente defendida por sus pobladores.

Empero, el 10 de mayo de 1827, a las once de la mañana, entraron triunfantes Comayagua las tropas federales, comandadas por el Coronel José Justo Milla. Dionisio de Herrera, el Jefe de Estado legítimo de Honduras, fue capturado por los invasores y enviado para Guatemala. Lo sustituyó Cleto Bendaña, impuesto por el mismo Milla.

Morazán participó activamente en la defensa de Comayagua, arriesgándose consiguió víveres y atacó a las tropas federales. Estratégicamente, se retiró a Tegucigalpa donde logró reunir trescientos hombres. Al regresar a Comayagua se enfrentó nuevamente a las tropas de Millas en la hacienda La Maradiaga, y aunque salió victorioso, sus hombres quedaron sin municiones, se vieron obligados a retirarse hacia Tegucigalpa.

En Comayagua se quedó Doña Josefita y sus hijastros Travieso, la ciudad fue tomada por las fuerzas federales y fue víctima de un terrible saqueo. Entretanto Morazán se incorporó a la columna, al mando de Cleto Ordóñez, que el gobierno salvadoreño envió tardíamente en auxilio de Herrera. Cuando pasaron por la hacienda El Hato Grande gentes de Ordóñez asesinaron a su propietario, Miguel Madueño, sólo para apropiarse de sus bienes. Ante este hecho Morazán, indignado, se separó de la columna y solicitó garantías a José Justo Milla, quien mandó pasaportes para Morazán, Díaz, Marquez y Gutiérrez. Morazán creyó en la palabra del invasor, no así sus compañeros, quienes partieron para Nicaragua. Morazán se trasladó a Ojojona y ahí fue apresado y trasladado a Tegucigalpa, con irrespeto absoluto de la garantía concedida.

Logró huir hacia El Salvador, de ahí hacia la ciudad de León en donde se reunió Remigio Díaz, José Antonio Márquez y José María Gutiérrez, consiguió ayuda del Gobierno de Nicaragua, formó una pequeña pero aguerrida columna con la que se dirigió hacia Choluteca en donde se unieron otros hondureños que se habían levantado en contra de Milla, deseosos de batir a los invasores y de instaurar en el país un gobierno legítimo.

El 11 de noviembre de 1827 derrotó al ejército federal en la famosa batalla de La Trinidad. Al día siguiente entró a Tegucigalpa y el 26 de ese mismo mes llegó triunfalmente a Comayagua. Josefita pudo presenciar el júbilo popular con que fue recibido Francisco. Por falta del Jefe de Estado, el Consejo Representativo lo llamó a ejercer la primera magistratura, Diego Vigil fue nombrado Vice-Jefe .

Josefita y Francisco se reunieron tras largos y angustiosos tiempos. No pudieron disfrutar por un largo período de su nueva posición en la sociedad hondureña. Nuevas fuerzas federales volvieron a marchar sobre el Estado, y Francisco hubo de blandir de nuevo el sable. El 30 de junio 1828 se apartó de la Jefatura para dirigir del ejército estatal, a cuyo mando derrotó a los federales el 6 de julio en la batalla de Gualcho. Luego marchó hacia El Salvador, con el objetivo de auxiliar al Gobierno estatal, también enfrentado con las autoridades de la República.

Doña María Josefa recibía información de los triunfos de su esposo. Vencedor en el Combate de San Antonio, fue alegremente recibido en San Salvador el 23 de octubre. Prontamente partí hacia Guatemala en donde puso sitio a la ciudad para derrocar al Gobierno de la República. El 13 de abril de 1829 entro en la población depuso a las autoridades federales y asumió el mando supremo de la nación centroamericana. Días antes había sido elegido Jefe del Estado de Honduras por sus conciudadanos.

Para esas fechas Josefita contaba había alcanzado la edad de 37 años y se convertía en Primera Dama de Centroamérica por primera vez, estatuto que no ostentó por mucho tiempo pues en junio de 1829 Morazán entregó el poder a un gobierno provisional presidido por Don José Francisco Barrundia. Regresó a Honduras para tomar posesión de la Jefatura Suprema el 4 de diciembre de 1829.

En esta ocasión tampoco sería Primera Dama de Honduras por mucho tiempo pues en junio de 1830 Morazán fue elegido como Presidente de la República Federal para el período 1830-1834. En septiembre (16) del año de 1830 tomó posesión de ese cargo y Josefita se convirtió de nuevo en la Primera Dama de la gran nación centroamericana.
La convulsiva situación social de la región explota nuevamente en los primeros meses de 1832 y Morazán vuelve a comandar el ejército federal, esta vez contra el Gobierno de El Salvador. Vuelve triunfal a Guatemala en abril de 1833 y entonces solicita un permiso al Congreso de la Federación para retornar a Comayagua con Doña Josefita. Sin embargo este merecido descanso duró poco tiempo pues debió combatir de nuevo contra las autoridades salvadoreñas, ocasión en la que Morazán, Presidente de la Federación, salió herido. El jefe de Estado salvadoreño, Joaquín de San Martín y Ulloa fue derrotado.

El 16 de septiembre de 1834 finalizó el período de Gobierno del Presidente de la Federación, para entonces el candidato ganador de las elecciones, Don José Cecilio del Valle había muerto el 2 de marzo de ese año. Fue necesario efectuar nuevos comicios y el voto popular designó otra vez a Morazán como Presidente de la Republica.

El 4 de junio de 1835 Morazán tomó posesión de ese cargo en la ciudad de San Salvador, designada desde el año anterior como la nueva sede de la jefatura.

Transcurridos poco más de 10 años después de la emancipación centroamericana y de la constitución de la Federación se creía que Centroamérica había logrado consolidar el proyecto social de los demócratas de la región, sin embargo esta ilusión se desvaneció rápidamente. En el Estado de Guatemala estalló la guerra civil, provocada por el levantamiento del conservador Rafael Carrera y Turcios.

Para estas fechas Josefita se encontraba en estado de embarazo, a pesar de ello, Morazán tuvo que salir de San Salvador para hacer frente a los rebeldes. En 1838, mientras el Presidente de la Federación combatía a los conservadores liderados por Carrera, nación en San Salvador la única hija del matrimonio, bautizada con el nombre de Adela.

Francisco Morazán Quesada procreó cinco hijas e hijos fuera del matrimonio:
1. Con Rita Zelayandía de Ruiz, salvadoreña, tuvo a José Antonio Ruiz, nacido en Tegucigalpa en mayo de 1826 ( probablemente procreado en agosto de 1825, meses antes de su matrimonio con Josefita)

2. Con Francisca Moncada, hondureña, tuvo a Francisco Morazán Moncada, nacido en octubre de 1827 (probablemente procreado en enero de 1827), casado ya con Josefita
3. Con una señora Fuentes, en Guatemala tuvo otros dos hijos, Nicolás y Josefa
4. Con la Señora Teresa Escalante de Freer, Costarricense, tuvo a Dolores Freer, nacida el 2 de junio de 1843 (probablemente concebida dias antes del asesinato de Francisco Morazán)

Los dos vástagos mayores de Morazán fueron acogidos por Josefita. En la biografía de Francisco Morazán Quesada escrita por Enrique Guier nos relata:

…toleró a su lado dos hijos naturales del segundo marido, cuyos devaneos amorosos no desmentían sus vigorosas facciones masculinas. De uno de los hijastros pudo decir la joven esposa, lo que no fue en mi año no fue en daño. Pero del otro quizá no.

La última de las hijas de Josefita nacía en medio de las peores ciurcunstancias vividas por la Federación. Guatemala, El Salvador y el sexto, nuevo y efímero Estado de los Altos ( país creado durante la Repulbica federal en los años 30, cuya capital fue Quetzaltenango y ocupaba lo que actualmente es el oeste de Guatemala y parte de Chiapas, el cual se creó como respuesta a las diferencias políticias entre la Ciudad de Guatemala y Quetzaltenango, que era realista y no se independizó sino hasta el 2 de febrero de 1838, siendo reconocida por la Federación el 5 de junio de ese mismo año)se encontraban en plena guerra civil, mientras Nicaragua, Honduras y Costa Rica se separaban sucesivamente de la República.

En 1839, 1º de Febrero, Morazán finalizó su período presidencial y entregó el poder a su concuñado Don Diego Vijil y Cocaña, quien fungió como Vicepresidente de la Federación. Vijil, por su parte, nombró a Francisco como jefe del ejército Federal y en abril de ese año venció a las fuerzas combinadas de Honduras y Nicaragua en el combate del Espíritu Santo, donde sufrió una herida de consideración. Poco después fue elegido como Jefe de Estado de El Salvador, cargo del que tomó posesión el 11 de julio de 1839.

Josefita, en su calidad de Primera Dama de El Salvador, sufrió en el escarnio producto de los odios políticos de los conservadores centroamericanos. En septiembre de 1839, en ausencia de Francisco detonó una revuelta en San Salvador. Los rebeldes tomaron como rehenes a Josefa y a su familia para exigir al Jefe de Estado que abandonase su cargo.

Francisco respondió así:

Los rehenes que mis enemigos tienen en su poder son para mí sagrados y hablan vehementemente a mi corazón; pero soy el Jefe de Estado y mi deber es atacar; pasaré sobre los cadáveres de mis hijos; haré escarmentar a mis enemigos y no sobreviviré un instante más a tan escandaloso atentado

El Jefe de Estado Morazán atacó furiosamente a los amotinados que fueron definitivamente derrotados. En su huida abandonaron a Josefita y sus hijos sin causarles daño. Penosamente para Josefa y los unionistas centroamericanos los combates continuaron y Morazán dispuso que su esposa y su familia abandonasen El Salvador y se trasladasen a Costa Rica.

Costa Rica era el único Estado Centroamericano en el que reinaba la paz. A principios de 1840 Doña María Josefa partió hacia ese país, embarcada en la goleta Melanie, una vez más se veía obligada por la historia, a separarse de su amado Francisco.

Una vez llegada a Caldera, la Primera Dama de El Salvador escribió al Jefe de Estado Braulio Carrillo:

El temor a la Revolución de los Estados de Honduras y El Salvador, me han obligado a abandonar mi país, y mucha parte de mi desgraciada familia, para buscar en cualquier punto un lugar donde vivir pacíficamente con el resto de mi familia que he podido traer conmigo; y atendiendo a la paz que goza este Estado, a las buenas circunstancias que lo caracterizan y a los consejos de muchos de mis amigos, me he resuelto a venir a pedir un asilo, segura de que su Gobierno protegerá la inocencia y permitirá internarme al punto que parezca más conveniente a mis circunstancias.

Carrillo le respondió a Doña María Josefa que ellas y los suyos podían asilarse en Costa Rica si aceptaban instalarse en la ciudad de Esparza, población aislada e insignificante por lo que Josefita rechazó la oferta. Zarpó en la Melanie hacia Nueva Granada y se estableció en Chiriquí.

Derrotado Morazán en El Salvador, abandonó ese país en compañía de su hijo José Antonio y de un grupo importante de partidarios. Se reúne con Josefita y su familia en mayo de 1840 en el poblado David, en donde escribió su célebre manifiesto.

Francisco partió hacia Perú en agosto de 1841 acompañado de varios de sus colaboradores, mientras Josefa permanecía en David. Morazán buscaba formar una nueva expedición hacia Centroamérica. A inicios de 1842 lograba regresar haciendo escala en Chiriquí para reencontrarse con su familia. Continuó su viaje hacia El Salvador, pero su gesta no tuvo eco en esa nación y retornó a Costa Rica, llegando a este país el 7 de abril de 1842.

Tras el pacto del Jocote, acuerdo efectuado el 11 de abril de 1842 a la sombra de un árbol de jocote, en Alajuela, Costa Rica, acordado entre Francisco Morazán y Vicente Villaseñor, a quien el Jefe de Estado Braulio Carrillo Colina había enviado con 700 hombres a rechazar la invasión. De conformidad con el pacto el ejército de Villaseñor se unió sin combatir con el de Morazán y éste fue proclamado como nuevo jefe de Estado de Costa Rica. Morazán entro triunfalmente a San José y el 12 asumió la Jefatura de Estado.

Al poco tiempo Josefita, que se encontraba en David, se informó sobre el nuevo estatuto de Morazán como nuevo gobernante de Costa Rica, se convertía así en la nueva Primera Dama de ese país a los 49 años de edad. Un barco fletado para retornarla a Costa Rica hizo posible que la familia Morazán Lastiri se reuniera nuevamente.

La popularidad de Morazán decayó rápidamente y la relación entre Josefita y Francisco pasaba por una nueva crisis debido a los amoríos de éste con Teresa Escalante y Ocampo de origen salvadoreño, casada con el británico William Freer Risk con quien tuvo una hija, María Ester de los Dolores Freer Escalante.

No habían transcurrido ni cinco meses cuando, el 11 de septiembre de 1842, se sublevaron los pueblos de San José y Alajuela, a fin de evitar la guerra con Nicaragua. En la capital la lucha fue sangrienta.

Josefita y su hija Adela, de cuatro años, se encontraba al lado de su esposo y padre, en el cuartel josefino. Salieron de allí para tratar de refugiarse en la casa de la fimia Escalante. Cayeron en poder de los sublevados y fueron conducidas a la casa de Antonio Pinto Soares, uno de los caudillos de la insurrección.

Más tarde, madre e hija fueron depositadas en custodia del Presbítero Don José Julián Blanco y Zamora, y por último el acaudalado cafetalero y comerciante Rafael Moya Murillo les ofreció hospitalidad.

Morazán abandonó San José el 14 de septiembre y ese misma noche fue capturado en Cartago y al día siguieren fue conducido de regreso a la capital, donde fue fusilado horas más tarde. Los sublevados querían asesinar a Josefita y sus hijos. A Morazán solo pudo acompañarle su primogénito Francisco Morazán Moncada.

Josefita se informó del fusilamiento de su esposo una semana después de los hechos, quien al conocer la noticia sufrió dolorosas convulsiones y llanto sin tregua.

Permaneció un tiempo en Heredia y luego se trasladó a El Salvador en la goleta Coquimbo, el 12 de diciembre desembarcaba en el puerto de La Unión para establecerse en Cojutepeque, en la pobreza. Los bienes heredados de sus padres y de los Travieso se disiparon en las campañas de Morazán. Murió en San Salvador en 1846, a los 52 años de edad.

Fuentes webliográficas consultadas:
1. http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Josefa_Lastiri_Lozano
2. http://en.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Josefa_Lastiri
3. http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Moraz%C3%A1n
4. http://es.rodovid.org/wk/Persona:111366
5. http://www.angelfire.com/ca5/mas/mor/mor010.html
6. http://www.historiadehonduras.hn/heroesyproceres/morazan.htm
7. http://www.sellosmundo.com/America/Honduras/sello_54478.htm
8. http://www.ihah.hn/FILES/PlanInterpretativoMuseo_CasadeMorazan..pdf
9. http://www.datuopinion.com/maria-josefa-lastiri-lozano
10. http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=morazan-francisco
11. http://www.latribuna.hn/2009/10/06/el-excelso-hijo-de-la-villa/
12. http://www.historiadehonduras.hn/presidentes/franciscomorazan.htm
13. http://es.scribd.com/doc/56588268/Documentos
14. http://www.angelfire.com/ca5/mas/mor/mor019.html
15. http://www.hechoshistoricos.es/html/eventos1792.html
16. http://translate.googleusercontent.com/translate_c?hl=es&prev=/search%3Fq%3D1792%26hl%3Des%26biw%3D969%26bih%3D138%26prmd%3Dimvns&rurl=translate.google.hn&sl=en&twu=1

30/08/2011

El derecho a decidir

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 13:53

Lunes, 29 de Agosto de 2011 18:34
Anarella Vélez

La distancia entre la subjetividad y la verdad, una vez más, se ha evidenciado en la pacata sociedad hondureña. Las durísimas y conservadoras reacciones que despertó la campaña educativa en la UNAH para lograr un clima de respeto al derecho a la diversidad sexual ha dejado reflejada, mejor que en un espejo, la necesidad que tiene la sociedad hondureña de superar su inexperiencia en materia de libre expresión ciudadana.

La campaña Vos decidís es un primer ejercicio –producto de la alianza entre la UNAH y una organización europea- en el que se conjuga la reflexión con la acción para generar un debate de ideas que nos permita de-construirnos, condición indispensable para re-estructurar un verdadero sistema de valores en el que el respeto y la tolerancia sean preponderantes, como es propio de este tiempo.

No hay duda que tras los virulentos ataques a la política universitaria para crear ciudadanía está la preponderancia de una visión de la sexualidad judeo-cristiana. Dicho en otras palabras, nos enfrentamos a una relación entre sujeto y verdad que es de carácter histórico.

En la antigüedad clásica las referencias a las prácticas homosexuales son muchas, la mejor conocida se la debemos a la pluma de Plutarco quien narra el amor entre Alejandro Magno y Hefaistión, uno de sus generales, en un escenario de lucha por el poder sobre los territorios persas. No se debe olvidar que es a partir de la era moderna y el judeocristianismo cuando se castiga, se censura y se prohíbe las diversas expresiones del erotismo, la sensualidad, del amor.

Sin embargo, la información aparecida en diversos medios de comunicación masivos patentiza una falta de investigación, de prudencia, de objetividad y ha ubicado sobre el escenario el tema de la concepción sobre la sexualidad propia de la inquisición. Esa concepción intolerante transmitida desde los medios está reñida con la visión de la educación que debe practicarse en la UNAH, entendida ésta como un proceso integral de la persona humana. Los medios no se apropian de la explicación científica según la cual el género -la orientación sexual y la identidad sexual- es el resultado de una construcción social.

Pasemos rápidamente sobre este asunto: la educación debe ser igual para todas/os, no solo en la declaración de principios sino en la practica misma. Sin embargo, para que la educación sea igual para todas y todos, se debe comenzar por la aceptación de todas y todos con sus especificidades. Es decir, se debe admitir que no existen papeles sexuales esenciales o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno varios papeles sexuales.

Es evidente que para validar el principio de la igualdad en educación superior hace falta considerar varios aspectos, empero, en la base misma del proceso se encuentra la exigencia de una particular concepción de los objetivos y de los contenidos del proceso educativo mismo.

Este episodio nos contextualiza inevitablemente en el terreno de los derechos humanos. La UNAH deviene obligada a integrar a los propios planes y proyectos educativos los acuerdos internacionales suscritos por el Estado de Honduras en materia de Derechos Humanos. En el Examen Periódico Universal, celebrado en Ginebra en 2010, se conminó al Estado a tomar medidas para encarar los crímenes de odio que generan la homofobia, lesbofobia y la transfobia, de ahí que formar ciudadanía, formar futuras/os profesionistas entre cuyas capacidades esté la de respetar los derechos de las/os otras/os es una necesidad.

Como quiera que sea, desde la UNAH se debe contribuir a edificar las bases de una sociedad sin marginales ni excluidas/os por la propia identidad sexual. Afianzar el derecho a decidir no es una opción, es una obligación.

fuente: http://tiempo.hn/index.php/anarella-velez

23/08/2011

Criminalización de las luchas sociales del campo

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 22:40

Anarella Vélez

El domingo 14 de agosto ocurrió un nuevo suceso sangriento en el Bajo Aguán. La dirigencia del movimiento social rural ha explicado ante los medios de comunicación alternativos, únicos con credibilidad popular, que las organizaciones de campesinos no han tenido participación alguna en esos hechos. Aclaraciones que responden al temor de ser incriminados.

El mismo Director del Instituto Nacional Agrario, INA, ha declarado que el origen de este enfrentamiento es oscuro; y Alegría, dirigente de Vía Campesina, ha dejado bien dicho que el origen de esos hechos es la realidad misma que se vive en el agro, en donde, desde hace más de cincuenta años la situación sigue siendo la misma y lejos de resolverse se complica.

Los campesinos –de Rigores o de Panamá incluidos– buscan soluciones a su problemática. Exigen que estos hechos se aclaren lo más pronto posible y que los esfuerzos de la sociedad se encaminen a crear las condiciones para que los trabajadores del agro se dediquen a lo que saben: hacer producir la tierra en la que nacieron, con justicia social y respeto a los derechos humanos.

De todas/os es conocido que en el Aguán se reflejan, mejor que en cualquier otra zona del país, las materias pendientes en materia de reforma agraria. Ahí se libra una descarnada lucha por la tierra. Las organizaciones campesinas llaman permanentemente a la negociación pacífica y pública. Y, como corresponde en nuestro tiempo, resolver los conflictos usando los recursos legales nacionales e internacionales.

Los llamados de los sectores sociales organizados del campo ante la sociedad hondureña y ante la comunidad internacional obligan a la reflexión. La búsqueda de soluciones sensibles a los intereses históricos de nuestras/os compatriotas es una exigencia impostergable.

A la desigualdad vivida en el agro se suma la terrible realidad que viven las mujeres y niñas/os en la áreas rurales. Ahí se concentra el 75 por ciento de las personas desnutridas y que pasan hambre. Sabemos que la mitad de ellas son pequeñas/os agricultoras/es, más de dos tercios son mujeres, empero sólo el 1% de las tierras les pertenece. Sus voces a las exigencias de justicia.

La administración no puede desconocer el impacto que tiene el señalamiento por parte de la comunidad internacional acerca de la falta de atención y de soluciones reales, por los medios administrativos, a esta problemática. Para todas/os es evidente que el gobierno emplea más recursos en una costosa presencia de tropas en la región que en la construcción de soluciones, de políticas agrícolas nacionales que le ponga fin a este conflicto agrario.

A pesar de ello, lejos de destinar recursos para terminar con la marginación de las/os pobladores rurales, el gobierno ha respondido con la presencia militar y policial en esa región con una denominada operación Xatruch II, en alusión a la experiencia histórica del siglo XIX, cuando el General Xatruch defendiera el territorio nacional en contra de la ofensiva de los sureños norteamericanos en el territorio centroamericano, quienes pretendían ocupar la región a través de un grupo de mercenarios comandados por William Walker.

Para la sociedad hondureña está más claro que nunca que en el Aguán se está jugando el futuro de nuestra nación. Que ahí los campesinos organizados se proponen mantenerse en el campo, aún a costa de la propia vida, en contra de la corriente que los empuja a la ciudad. Ahí luchan por ser productores autónomos, descentralizados, menos industrializados, respetuoso de la pluralidad cultural, más justos e igualitarios.

Lo que ahora se pone en evidencia es que de seguir esta tendencia la supervivencia económica y cultural de las/os productoras/es rurales está seriamente amenazada. De no respetarse sus derechos a la tierra tampoco se alcanzará la reconciliación de la sociedad hondureña necesita. Antes bien, se profundiza de la crisis social que vive nuestra nación.

Ya todas/os entienden que la ecuación agrícola de este tiempo requiere de un proyecto legitimado por toda la sociedad y no al contrario.

05/07/2011

Presas políticas del siglo xx

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 12:18

Aung San Suu Kyi. Durante más de 20 años, esta mujer birmana vivió detenciones y arrestos domiciliarios por defender su forma de pensar, por su concepción de la democracia.
La Hija de Aung San, padre de la independencia de Birmania, organizó numerosas manifestaciones por la democracia en el país, menciona biografiasyvidas.com.

En 1989, vivió su primer arresto domiciliario y desde entonces ha vivido en continuo cautiverio. En 1991, se le otorgó el Premio Nobel de la Paz, por su lucha por la democracia y los derechos humanos, menciona nobelprize.org. Actualmente tiene 64 años y le fue retirado el arresto domiciliario.

En Honduras son conocidos los casos de Graciela García Amaya, Prisca Ugarte, Graciela Bográn, que sufrieron persecución, privación de la libertad y exilio.

Aung San Suu Kyi

Aung San Suu Kyi

01/07/2011

Tras dos años del golpe de Estado el balance de DH de mujeres es negativo

Archivado en: Uncategorized — anarellavelez @ 17:41

El movimiento feminista hondureño rearticulado, a partir del golpe de Estado

Por Gladis Torres Ruiz

México, DF, 28 jun 11 (CIMAC).- En Honduras la resistencia que la sociedad mantuvo y mantiene frente al Golpe militar de 2009, hizo que el movimiento feminista del país se rearticulara y trabajara en una misma dirección, afirmó Gilda Rivera, integrante de Feministas en Resistencia.

En entrevista telefónica con Cimacnoticias, la directora ejecutiva del Centro de Derechos de Mujeres (CDM) de Honduras, aseguró: “a dos años del golpe, las mujeres nos mantenemos fuertes y trabajando en la construcción de una sociedad más justa para nuestras hijas e hijos y para nosotras mismas”. Lo que nos queda es seguir fortaleciendo la lucha.

Informó que para conmemorar los dos años del golpe, las mujeres ya realizaron algunas actividades en Tegucigalpa el pasado fin de semana, también realizarán un foro y un encuentro contra la militarización en América Latina.

El lunes pasado, el grupo Feministas en Resistencia de Honduras – coalición integrada por organizaciones feministas y feministas independientes- propusieron al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), del que forman parte, que en todos los espacios en los que tengan voz y presencia, se denuncien todas las formas de violencia contra las mujeres.

Recordaron que las mujeres tienen el derecho a plantear sus demandas históricas en todos los espacios, por lo que exigieron al FNRP desarrolle sus trabajos en un ambiente democrático en el que se erradiquen las prácticas de aplanadoras, de grupos de choque, de intolerancia y manipulación.

El golpe de Estado en Honduras, perpetrado el 28 de junio de 2009, terminó con la presidencia de Manuel Zelaya y Roberto Micheletti fue impuesto como mandatario. Los organismos de la comunidad internacional reconocieron que se trató de una situación de facto, un golpe de Estado contra el presidente constitucional; por lo que el nuevo gobierno de Micheletti no fue reconocido por ningún país o alguna entidad internacional, incluida la Organización de Estados Americanos (OEA).

REGRESO A LA OEA

Gilda Rivera, también integrante de Feministas en Resistencia, señaló que a dos años, el balance arroja un alto incremento de la criminalización de la protesta social, en donde como en todos los casos las más violentadas son las mujeres, “se nos agrede con mayor saña, utilizando nuestros cuerpos como botín”.

Cifras del Ministerio Público hondureño indican que en el primer semestre de 2010, 110 mujeres fueron asesinadas y sólo un criminal fue capturado.

El grupo Feministas en Resistencia de Honduras y el Observatorio de la Transgresión Feminista, realizaron un informe el cual presentaron en noviembre de 2009 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el que afirman que las agresiones más numerosas que se ejercen contra las hondureñas son golpes contundentes, insultos, amenazas, abusos sexuales y violaciones, sobresaliendo la violencia sexual ejercida por militares y policías.

La CIDH, visitó en dos ocasiones Honduras, una visita in loco del 17 al 21 de agosto de 2009 y una visita que realizó del 15 al 18 de mayo de 2010. En los informes de dichas comitivas reconocieron graves violaciones a los derechos humanos a raíz del golpe de Estado, acompañadas por una deslegitimación institucional.

El organismo internacional reportó asesinatos, violaciones a los derechos de las mujeres, represión de manifestaciones públicas a través de un uso desproporcionado de la fuerza, criminalización de la protesta social, detenciones arbitrarias de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes y malas condiciones de detención, militarización del territorio, entre otras.

Gilda Rivera, aseguró que el reingreso del país centroamericano a la OEA, aprobado en la Asamblea General el pasado 2 de junio, fortalece la impunidad que priva en el país y deja de lado las graves violaciones a los DH.

A ello se suma una política de militarización, en donde se dejan de lado las cuestiones sociales, tales como la educación, y la salud.

Gladys Lanza, coordinadora nacional del Movimiento de Mujeres por la Paz, señaló que el reingreso de Honduras a la OEA, es autorizar los golpes de Estado, ya que mientras no se castiguen cientos de muertes y a los responsables de éstas, no se podrá hablar de un Estado de Derecho.

DEFENSORAS SIN PROTECCIÓN

En materia de derechos humanos de las mujeres, el balance continúa siendo negativo, dijo Lanza. “Nada nos puede garantizar nuestra integridad y el Estado no ha hecho nada por resolver esta situación.

En Honduras las organizaciones de la sociedad civil no tenemos garantizado nada, salvo la represión, la cual se incrementó y agudizó contra las mujeres y sus agrupaciones a raíz del golpe de Estado del 28 de junio de 2009”, afirmó.

En septiembre de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIHD), pidió al Estado hondureño medidas provisionales para Gladys Lanza, ante las amenazas y persecución de las que fue objeto, sin embargo las autoridades hondureñas no las implementaron de manera efectiva, denunció la activista.

Me colocaron dos guardias a las afueras de mi casa por algunos días y eso fue todo. “El Estado no ha hecho nada y las defensoras estamos en vigilia permanente, ya que en cualquier momento, nos puede suceder cualquier cosa”, alertó.

11/GTR/LGL

Página siguiente »

Tema Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 251 seguidores