estudiosdelamujer’s Blog

8. La mujer en la ciudad. Gr. 1. 2009-C


INTRODUCCION

A continuación encontrara información  sobre el desenvolvimiento de la mujer en la ciudad; las grandes mujeres que han hecho historia en la lucha de la emancipación de la mujer, en todos los aspectos de su vida.

Especialmente en lo:

Político: participación, administración.

Económico: empresarias, mujeres que trabajan y su desarrollo en ellos.

Cultural: Mujeres Científicas, ganadoras de premios nobel, poetas, novelistas, grandes escritoras.

Confiando en que la siguiente información servirá a las mujeres para seguir en esta lucha de emancipación.

Carta por el Derecho de las Mujeres a la Ciudad

Por qué una Carta de las mujeres por el derecho a la Ciudad?

Las mujeres y el feminismo, a través de la generación y difusión de conocimientos y el desarrollo de acciones, articuladas entre mujeres de la comunidad de distintos sectores sociales, sus organizaciones y redes, académicas, políticas, han protagonizado uno de los cambios culturales mayores del último siglo. Aportar una nueva interpretación del mundo y la sociedad al cuestionar la subordinación de las mujeres como sustento de las relaciones sociales y otorgar así nuevos contenidos a conceptos como democracia, ciudadanía y participación.

El rol activo de las organizaciones de mujeres y feministas en las distintos espacios internacionales como las Conferencias de Naciones Unidas, posibilitó incorporar en las plataformas de acción de los gobiernos, compromisos específicos para dar respuestas a las demandas y propuestas de las mujeres para el logro de sus derechos, a la educación , a la salud, al trabajo remunerado, a la participación política, al derecho de decidir sobre sus cuerpos. El derecho a la ciudad y el acceso a los bienes y servicios de la misma, es uno de esos derechos. Esto es sin duda un avance significativo, ya que las mujeres han aportado históricamente a la construcción de los asentamientos humanos, al mismo tiempo que la planificación de éstos no incorporan sus necesidades y las excluye de las decisiones que afectan sus vidas.

Mucho está dicho y formulado, en cuanto a enunciados y compromisos, por parte de los gobiernos del mundo, con relación a los derechos exigidos por las mujeres y específicamente a garantizar entornos adecuados para la vida en asentamientos rurales y urbanos. Compromisos expresados en las Conferencias de Naciones Unidas, de Medio Ambiente y Desarrollo (1992), Beijing (1995), Hábitat II (1996), entre otras.

Sabemos que estas declaraciones no son instrumentos jurídicos sino solo recomendaciones. Sí lo es la CEDAW aprobada en 1979 y ratificada en 1981, como instrumento vinculante jurídicamente y que constituye un referente relevante para los compromisos de los gobiernos con la Igualdad de oportunidades de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

No podemos dejar de mencionar los objetivos de las Metas del Milenio con relación a los asentamientos humanos, como asimismo los avances en materia de reconocimiento de nuevos derechos sociales, económicos y culturales (DESC) y la equiparación a nivel internacional de los DESC con los Derechos Civiles y políticos respecto a la exigibilidad de las obligaciones contraídas por los Estados.

Constituye un avance sustantivo haber colocado en la agenda social y de los gobiernos, los temas de preocupación de la comunidad mundial desde la visión de las mujeres. Sin embargo, como lo expresan las distintas declaraciones de las organizaciones de mujeres y feministas en las instancias de seguimiento de dichos compromisos, las brechas entre enunciados y efectivización de los mismos aún son relevantes. Particularmente, son débiles aún los mecanismos para efectivizarlos, la asignación de recursos económicos para llevarlos adelante y. para monitorear su cumplimiento.

Asimismo, los gobiernos locales han ratificado compromisos para con las mujeres en espacios específicos internacionales como la Declaración Mundial de IULA sobre las Mujeres en el Gobierno Local (1998) y la reciente Declaración del Congreso Fundador de “Ciudades y Gobiernos Locales Unidos” (París 2004).

En este sentido, la presente Carta Internacional por el derecho de la mujer a la ciudad, se propone enfatizar los desafíos pendientes para lograr las ciudades equitativas y democráticas que todas/os aspiramos. Retoma asimismo la “Carta Europea de la Mujer en la Ciudad “ (1995) y las declaraciones del Encuentro “Construyendo ciudades por la Paz” y la “Declaración de Montreal sobre la seguridad de las mujeres” (2002).

Es una Carta abierta a futuras y nuevas propuestas. Este es el camino construido por las organizaciones de mujeres y feministas en el mundo para alcanzar muchos de los derechos del que estuvimos históricamente excluidas. Articulando esfuerzos entre mujeres de todos los países y regiones, evaluando críticamente los resultados de las acciones, respetando la diversidad que nos caracteriza ( clase social, etnia, edades, nacionalidad, cultura) y consensuando intereses en pos de la utopía de “otro mundo posible”, donde la diferencia sexual no se traduzca necesariamente en desigualdad social. De las experiencias, las mujeres aprendimos a construir, reformular, proponer y avanzar.

Grandes Mujeres Hondureñas

1 Profesora Visitación Padilla

Antes del 25 de enero de 1954, la mujer hondureña tenía un espacio muy limitado en el accionar de la vida nacional. Sus participaciones no tenían la trascendencia que ameritaba su intelecto y su decisión por contribuir al engrandecimiento del país, pasaba desapercibida.

Durante el siglo XIX y gran parte de la mitad del siglo XX, sus nombres no brillaban con todo el resplandor que esparcían sus valiosos en las letras, de su pensamiento político, en la noble misión de la enseñanza, en la contribución para forjar los valores cívicos y morales, en las tareas construir la nueva sociedad hondureña.

Pese a esas barreras levantadas por la marginalidad de la que eran víctimas, las mujeres hondureñas no desfallecían en sus propósitos para que se les otorgaran sus derechos de participación y con estoicismo muchas de ellas se lanzaron a la lucha para incursionar en los campos que los hombres habían tomado en ostensible discriminación al género femenino.

Figuraron así, decididas mujeres que comenzaron a romper los velos de la desigualdad, a escribir para que se les tomara en cuenta, a pintar para que conocieran su arte, a participar con muchas reservas en los movimientos políticos donde únicamente se les tomaba en cuenta como elementos de apoyo.

Surgen entonces con valentía y decisión una Visitación Padilla , maestra y enjundiosa escritora cuyas obras contenían altos conceptos políticos y firmes propósitos de obtener para la mujer hondureña el derecho a participar como ciudadanas en la vida de la nación. Mujer de origen humilde, nacida en Talanga organizó en 1923 la primera agrupación femenina y emprendió con grandes esfuerzos obras a favor de la niñez.

Lucila Gamero de Medina  otra exponente de la intelectualidad femenina de Honduras, nació en Danlí en 1873 dedicándose desde muy joven a escribir ya que apenas contaba con 23 años cuando publicó su novela “Adriana y Margarita”. La obra que selló su nombre en la literatura hondureña “Blanca Olmedo” refleja como lo define Julio Escoto “el poder seductivo del verbo”.

Teresita Fortín (FOTO 3) nació en Yuscarán en 1885, comenzó a pintar como un pasatiempo, pero el arte que fluía de sus prodigiosas manos se consagró con las enseñanzas de sus grandes maestros Pablo Zelaya Sierra y Max Euceda. Teresita plasmaba en sus lienzos situaciones y personajes sin el abuso de los colores, con el dominio de luces y sombras en cada una de sus obras. Sus ojos cansados de pintar se cerraron cuando arribó a los 97 años dejando su nombre en la galería de los grandes artistas del pincel en nuestro país.

3 La pintora Teresita Fortín

Argentina Díaz Lozano novelista y periodista copaneca, orgullo de las letras hondureñas, nació en 1912 y la mayor parte de su vida literaria tuvo como escenario la tierra guatemalteca. Con su novela “Peregrinaje” ganó en 1943 el concurso latinoamericano patrocinado por la Unión Latinoamericana y en 1968 el Estado de Honduras le reconoció sus méritos al otorgarle el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa.

Francisca Raquel Navas Gardela  más conocida en el ámbito de las letras hondureñas como Paca Navas de Miralda. Nació en Juticalpa en 1900 pero muy joven dejó las pampas olanchanas y emigró con sus padres al puerto de La Ceiba. Fina escritora e inspirada poetisa vivió unos años en Guatemala donde editó su más reconocida obra, la novela “Barro” falleciendo en Estados Unidos en un condado de Washington donde había fijado su residencial en 1971.

Clementina Suárez  la poeta olanchana que vio la luz del mundo en 1906, representó una época de gran significación en la poesía hondureña. Poseedora de una gran sensibilidad, Clementina hizo vagar su espíritu entre el danzar de las musas con su primera gran inspiración “Corazón Sangrante” en 1930. Su vida fue cegada por criminales que se aprovecharon de su soledad para ensangrentar sus manos y arrebatarle a la patria a una de sus más inspiradas hijas.

Serafina Cruz de Milla  inspirada compositora nacional originaria de Nueva Ocotepeque, autora de muchas canciones con sabor hondureño siendo una de las más conocidas “Maizales”. Doña Serafina nació en 1914 y dedicó toda su vida al arte como igual lo hizo la sampedrana Lydia Handal compositora del Bananero y Jamás.

A estas distinguidas hondureñas a las que hoy les rendimos tributo al avecinarse el Día de la Mujer hondureña, hay que sumar los nombres de otras valiosas exponentes del feminismo que a finales de los años cuarenta y en los primeros de la década de los cincuenta, emprendieron la gran lucha para obtener sus derechos políticos y ciudadanos como María Trinidad del Cid, Carmelina de Moncada, Olimpia Varela y Varela, Elvira de Díaz Medina, Juanita de López Pineda, Estela de Pineda Uguarte, Alma de Salgado, Alba Alonzo de Quezada, Corina Fálope, María Luisa Soto, Antonia Suazo, Victoria Buchard, Natalia Mazier  y tantas otras que alzaron sus voces y trabajaron arduamente para lograr que el 25 de enero de 1954 se emitiera el Decreto que dio paso a su gran conquista, igualdad con el hombre en sus derechos civiles.

4 Novelista y periodista Argentina Díaz Lozano

Mujeres excepcionales lo fueron aquellas que a la muerte de sus esposos se convirtieron en exitosas empresarias como doña Enriqueta Girón de Lázaru que mantuvo por muchos años la más fuerte cadena de cinematógrafos en Honduras y doña Rosario Sagastume de Ferrari (FOTO 10) al frente de la primera emisora comercial del país, HRN.

Esta semblanza quedaría inconclusa si no le hiciéramos un reconocimiento a las primeras mujeres que incursionaron en la política para obtener el respaldo del pueblo a través de los votos y llegar en 1957 por primera vez en la historia de Honduras al Congreso Nacional en condición de diputadas, Carmen Griffin de Lefebre, Carmen Meléndez de Cálix Oliva y Erlinda Landa Blanco de Bonilla.

Nuestro saludo a todas las mujeres hondureñas, a las profesionales, a las obreras, las campesinas, a todas, jóvenes y ancianas que el próximo viernes 25 celebrarán el día que en el calendario cívico se les ha consagrado.

Maestras y universitarias

La nueva focalización de la presencia femenina en múltiples ámbitos de la vida colectiva nos lleva a uno especialmente visible, que es el de su protagonismo en los procesos educativos a lo largo del siglo XX.

La necesidad de incorporar a las niñas a la enseñanza escolarizada en los dos últimos siglos hizo posible y legitimó la presencia de mujeres maestras; un proyecto al que Carlos III dio un importante impulso con la creación en 1783 de escuelas gratuitas para niñas en Madrid, y que en el siglo XX alcanzó proporciones mayoritarias. Madrid, como destino profesional que exigía haber acumulado méritos, y que contaba además con la Escuela Normal Central y la de Estudios Superiores de Magisterio, ofrece un rico elenco de nombres de maestras reconocidas e influyentes en los círculos educativos del momento.

Las oportunidades que ha podido ofrecer la capital de España en recursos culturales y pedagógicos no son ajenas a los grupos cualificados de maestras con los que han contado siempre las escuelas madrileñas, ya que favorecían una actualización constante de los modos de pensar y de hacer la tarea educativa.

Entre tantas que debían ser mencionadas de un siglo que Madrid ha finalizado con un índice de feminización en tomo a un 70% del profesorado de enseñanza obligatoria, y con la formación de las maestras incorporadas a la Universidad, señalamos los nombres de María Pilar Oñate Pérez, Benita Asas Manterola, Asunción Rincón Lozano, María Soriano Lorente, María Díaz-Jiménez, Julia Fernández Ontañón, Julia Ochoa Vicente, María Oria Puente o Aurora Medina de la Fuente; sin olvidar a las que trabajaron en los pueblos de la provincia.

Otro hecho importante para el cambio de la condición femenina ha sido la presencia de mujeres en los estudios superiores. En 1900 había tres alumnas matriculadas en la Universidad de Madrid, un número testimonial que fue creciendo con el paso de los años. Alrededor de cuarenta alumnas habían pasado por las aulas madrileñas de 1881 a 1909, entre ellas Matilde Padrós Rubió, María Goyri, Elvira Moragas Cantarero o Rosario de Lacy Palacio.

A partir de 1910 se fue incrementando cada año el número de universitarias. La publicación de dos normativas, una que establecía condiciones de igualdad con los hombres para matricularse en esos estudios y otra que les reconocía el derecho de, una vez licenciadas, poder presentarse a las oposiciones convocadas por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, se dejó notar en todas las universidades. Hasta ese momento los títulos de licenciatura obtenidos por mujeres no habían sido válidos para ocupar ningún puesto en las administraciones públicas; ahora desaparecían tales limitaciones. Y las mujeres no dejaron correr mucho tiempo; en las oposiciones celebradas en 1913 para el Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos, la madrileña Ángela García Rives, licenciada en Filosofía y Letras, pasó a convertirse en la primera mujer que ganaba una de las plazas.

Del 0,4% de alumnas en facultades universitarias madrileñas en 1914 se pasó aun 6,6% en 1927, a un 8,5% en 1932 y a casi un 10% cuando comienza la Guerra Civil. Médicas, farmacéuticas, abogadas, profesoras de bachillerato, bibliotecarias, investigadoras y otras profesiones que requerían una preparación universitaria, se fueron percibiendo con mayor normalidad en la capital de España a medida que avanzaba el siglo. Elisa Soriano Fisher, Victoria Kent, Clara Campoamor, María de Maeztu, María Zambrano, y las que se fueron integrando como profesoras de Segunda Enseñanza y de Universidad, son algunas de ellas. La Juventud Universitaria Femenina—después Asociación Española de Mujeres Universitarias—, la Asociación de Médicas Españolas, la Liga Femenina de Orientación y Cultura—después Amistad Universitaria—y otras reflejan la fuerza que este colectivo tenía en Madrid.

A partir de 1939 no se paralizó el incremento ni del número ni de la proporción de universitarias, aunque los mensajes del nuevo poder político proponían otros horizontes a la población femenina. En 1951 representaban en Madrid el 17% de las facultades y, más tarde, incluyendo ya a las de escuelas técnicas superiores, el 26% en 1970, el 42% en 1980 y, mediada esa década, se alcanzó el 50%. Fue además la primera universidad que contó desde 1953 con una catedrática por oposición, María Ángeles Galino Carrillo. Al finalizar el siglo XX las mujeres suponían casi el 53% del alumnado y más del 33% del profesorado de las universidades madrileñas.

A finales del s.XVIII,  el ámbito de influencia femenina quedó progresivamente restringido a la esfera de la casa. Se consideraba que las mujeres cultas tenían que respetar los limites de la feminidad incluso en el trabajo que realizaban en casa. Esto significó un importante cambio de situación para las mujeres pertenecientes a las clases privilegiadas, que poco a poco tuvieron que ir asumiendo las tareas consideradas propias de la nueva familia relacionadas con la alimentación, atención, salud y educación de sus miembros. En los países en los que las mujeres habían participado en el trabajo científico, perdieron el lugar que hasta entonces habían ocupado. Las Universidades de la mayoría de los países europeos permanecían cerradas a las mujeres hasta la segunda mitad del s.XIX. En Alemania, solo a partir de 1870 fueron admitidas a titulo de oyentes sin derecho a matricula.

En España, fue a partir de 1868 cuando se  permitió el acceso de las mujeres a la Universidad; en 1890 sólo había 15 mujeres universitarias. En concreto en Barcelona, Dolors Closas se examino en 1887 en la Facultad de Físicas y Matemáticas y aprobó, pero al poco tiempo le fue anulada la matricula. Se impuso la prohibición de matricular a las señoras.

En el s.XIX se produce un estancamiento. La ciencia, la historia natural y los hechos naturales fueron utilizados a partir de este momento para justificar la inferioridad natural de las mujeres. En la educación de las chicas no se vio con buenos ojos la posibilidad de incluir actividades científicas, ya que se consideraba que no eran propias de su sexo.

Aunque no todos los factores fueron negativos, por ejemplo la necesidad de extender la educación primaria entre las clases trabajadoras y poco después en el resto de países, con carácter subvencionado, en general por los gobiernos europeos mejoró la situación. Las chicas pudieron asistir a cursos en los que recibían una mejor formación que la impartida hasta en aquel momento en los centros de educación dirigida a las mujeres.

En Inglaterra, en la Real Sociedad Londinense se formó un Comité de Señoras.     En 1831 se creó la Sociedad Británica para el Avance de las Ciencias. En una sesión fundacional estuvieron presentes muchos hombres pero también hubo bastantes mujeres, aunque fueron solamente los hombres los que firmaron los estatutos de la Sociedad.

A pesar de las adversas dificultades institucionales, algunas mujeres destacaron por su participación en la actividad científica.

ESCRITORAS ARAGONESAS

.AMALIA ABAD PASTOR “NYLHAMA”

.ANA ABARCA DE BOLEA

.SOL ACÍN

.TERESA AGUSTÍN

.NATALIA AIXELÁ DE BARAS

.JALWA AL-ABBAR “AL-MIKNASIYYA” ["LA DE MEQUINENZA"]

.ANA ALCOLEA

.ANA ALCUBIERRE

.JOSEFA AMAR Y BORBÓN

.ROSA MARÍA ARANDA

.TERESA ARBEX

.MARIAN ARCAL

.MARISA AZUARA

.MARGARITA BARBÁCHANO

.MARTA BORRAZ

.ROSA MARÍA CAJAL

.LOLA CAMPOS

.JACQUES CANALES

.CARMEN CASTÁN

.BLANCA CATALÁN DE OCÓN

.CLOTILDE CATALÁN DE OCÓN

.ELENA CHAZAL

.NURIA CLAVER

.CARMEN CORELLA DE GONZÁLEZ

.CHUANA COSCUJUELA

.CONCEPCIÓN DE ESTEVARENA

.PILAR DE VICENTE GELLA

.NIEUS LUZÍA DUESO

.CARMEN ESPADA

.MARUJA FALENA

.CRISTINA FALLARÁS

.ENCARNACIÓN FERRÉ

.MARÍA FRISA

.TERESA GARBÍ

.MARICARMEN GASCÓN

.DIANA GASTÓN

.CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

.LUISA GÓMEZ GASCÓN

.ELISA GRACIA FANLO

.CRISTINA GRANDE MARCELLÁN

.MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO

.ELIZABETH HERNÁNDEZ QUIJANO

.MELCHORA HERRERO Y AYORA

.ÁNGELA IBÁÑEZ

.MERCÈ IBARZ

.ELISABETH IBORRA

.ANGELES DE IRISARRI

.CRISTINA JÁRBOLES

.TERESA JASSÁ

.ÁNGELA LABORDETA

.SUSANA LACASA CATEVILLA [1858-1926]

.ANA LARTITEGUI

.MAGDALENA LASALA

.DOLORES LLORENTE Y CIRERA

.CARMEN MAGALLÓN

.PILAR LAURA MATEO

.MARI SANCHO MENJÓN

.SAGRARIO MINGUILLÓN

.MARÍA MOLINER

.MATILDE MOLINER

.ANA MUÑOZ

.PILAR NARVIÓN

.PILAR NASARRE

.ANA MARÍA NAVALES

.PILAR NAVARRETE

.VICTORIA NICOLÁS

.SOL NOGUERAS

.MAYRATA O`WISIEDO

.PATROCINIO OJUEL

.EVA ORÚE

.LUISA MARÍA DE PADILLA MANRIQUE

.ELENA PALLARÉS

.MARÍA ROSARIO DE PARADA

.CARMEN PARÍS

.JULIA PEGUERO

.CRISTINA PÉREZ

.AMPARO POCH

.SOLEDAD PUÉRTOLAS

.EVA PUYO

.TERESA RAMÓN PALACIO

.MIRIAM REYES

.ANA RIOJA

.MARÍA DEL REMEDIO ROBREDO

.RITA RODES

.ALOMA RODRÍGUEZ

.PILAR RUBIO MONTANER

.CARMEN RUIZ

.PILAR SALARRULLANA

.MERCEDES SÁNCHEZ

.MAGDALENA DE SANTIAGO FUENTES

.CARMEN SANTOS

.FRANCISCA SARASATE

.CARMEN SERNA

.ALOMA SIMPÉ

.MARÍA PILAR SINUÉS

.MARÍA DOLORES TELLO

.ANA TENA PUY

.ROSARIO USTÁRIZ

.MARGÓ VENEGAS

.MARÍA TERESA VERDEJO Y DURÁN

.ALMUDENA VIDORRETA

.MERCEDES YUSTA

.MARÍA ZABAY

.NATIVIDAD ZARO

María Moliner Ruiz

Lexicógrafa. Hija y nieta de médico rural, su familia se trasladó a Madrid en1904; allí María, junto a sus hermanos, estudiará en los ambientes culturales de la Institución Libre de Enseñanza, donde nacerá su pasión por la gramática. El abandono del padre, que marchará a Argentina en 1914 para no regresar, truncará la vida familiar. Su madre, Matilde Ruiz (natural de Longares), decide regresar a Aragón en 1915, instalándose en Villareal de Huerva y, posteriormente, en Zaragoza. María prosigue sus estudios en el Instituto Goya, e ingresa después en la Universidad para cursar la carrera de Filosofía y Letras en el viejo edificio de la Magdalena, cuando la presencia de la mujer en la Universidad era escasa. Se licencia en Historia con Sobresaliente y Premio Extraordinario. En 1922 entra en el Cuerpo de Archiveros, siendo destinada a Simancas y después a Murcia, donde conoce a su marido, el catedrático de Física Fernando Ramón Ferrando. Contraen matrimonio en Sagunto en 1925 y hacia 1929 se trasladan a Valencia, donde participan en los proyectos culturales de la II República. María Moliner enseña Gramática y Literatura en la Escuela Cossío; es vocal del consejo directivo, y secretaria de la Asociación de Amigos; colabora en las Misiones Pedagógicas y en la organización de las bibliotecas populares; también dirige la biblioteca de la Universidad de Valencia (1936-37) —donde es profesor su marido—, y la Oficina de Adquisición de libros y Cambio Internacional. Tras la guerra, ambos son represaliados: ella con pérdida de 18 puestos en el escalafón, y su marido con tres años de suspensión de empleo y sueldo (años más tarde serían rehabilitados). En 1946 se instalan en Madrid con sus cuatro hijos, y María Moliner pasa a dirigir la biblioteca de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid. Entre 1950 y 1965 va redactando, ficha a ficha, el Diccionario de Uso del Español (DUE), que publicará Gredos en 1966 gracias a la mediación de Dámaso Alonso. Doña María, que ha tenido que compaginar la ingente tarea con su trabajo en la biblioteca y la atención a su familia, escribe en la dedicatoria: «A mi marido y a nuestros hijos, les dedico la obra terminada en restitución de la atención que por ella les he robado». En 1972, dos años después de su publicación, es propuesta por Rafael Lapesa, Pedro Laín Entralgo y el duque de la Torre como candidata a la Real Academia Española, pero sin éxito ya que resultó elegido su oponente, Emilio Alarcos; además del prestigio de éste, en la decisión pudo pesar su condición de mujer y la trayectoria vital de María Moliner. En 1972 muere su esposo, y ella vive sus últimos años privada de la lucidez por una arterioesclerosis cerebral.

El Diccionario de uso del Español (1966), obra monumental que le ocupó quince interesantes años de actividad, es su más valiosa aportación a las letras hispanas. En él intentó superar los límites de un diccionario clásico insertando en cada entrada léxica, además de definiciones, las asociaciones semánticas y conceptuales de cada vocablo y la referencia a los orígenes, usos gramaticales y expresiones cotidianas de la lengua viva. En los dos extensos volúmenes publicados por la editorial Gredos acoge más acepciones que el Diccionario de la Real Academia Española y define los diferentes campos semánticos según las conocidas familias de palabras que agrupan los términos de significación más próxima. Parece que la idea de redactarlo se le ocurrió a partir de la lectura de un diccionario de uso inglés, el Learner’s Dictionary of Current English, de A. S. Hornby (1948) con el que la autora aprendió inglés. En treinta y dos años se vendieron 190.000 ejemplares del D.U.E., reimpreso veintisiete veces. Desde 1995 existe una versión en C.D.-R.O.M., y en 1998 la editorial publicó una segunda edición, realizada por un Seminario de Lexicografía, de la que se han vendido 20.000 ejemplares; en ella se han intentando introducir algunas modificaciones proyectadas por la propia autora y se han incorporado unas 7.500 palabras nuevas. Aparte del D.U.E., María Moliner publicó en 1937 las Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas y en 1939 el Proyecto de Bases para la organización de las Bibliotecas del Estado, aunque en ninguna de las dos obras figuraba el nombre de la autora.

• El Centenario. El 30 de marzo de 2000 se cumplieron cien años del nacimiento de María Moliner. Para conmemorarlo, el Gobierno de Aragón, en colaboración con la Institución «Fernando el Católico» y el Ayuntamiento de Paniza, diseñó un plan de actividades bajo la denominación: Cien años de pasión por las palabras.

Amparo Poch y Gascón

Médico, publicista y protagonista de la lucha obrera. Tras una de las carreras más brillantes desarrolladas en la Facultad de Medicina de Z. se dedicó a la sanidad y formación de la mujer obrera en temas de Higiene, Educación Sexual y Puericultura a través de conferencias, colaboraciones periodísticas y publicaciones como La vida sexual de la mujer, Valencia, Cuadernos de Cultura, 1932. De avanzadas ideas libertarias, fue elegida directora en Barcelona del «Casal de la Dona Treballadora». En 1934 fue una de las fundadoras de Mujeres Libres. Presidió la «Sociedad de Objetores contra la Guerra» y fundó el «Grupo Ogino». Nombrada durante la guerra directora de Asistencia Social por Federica Montseny, organizó en Barcelona la acogida de niños refugiados en Granjas-Escuela de las que elaboró el plan pedagógico. Su altruismo y actuación humanitaria tuvieron una especial manifestación en el exilio, primero en los campos de concentración franceses y, después en Toulouse donde dirigió el Hospital de Varsovia. Continuó con su labor en pro de los desheredados hasta su muerte acaecida cuando se disponía a trasladarse a Argelia para atender a los heridos de guerra en lucha contra el imperialismo francés.

El 15 de octubre de 2002, fecha del centenario de su nacimiento, el Rector de la Universidad de Zaragoza, Felipe Pétriz, descubrió la placa que bautiza una de las salas del Paraninfo Universitario con el nombre de Amparo Poch; de esta forma, la Universidad de Zaragoza expresaba el reconocimiento de la institución al trabajo de una de sus primeras licenciadas en Medicina en favor de la dignidad de los seres humanos.

ANA MARÍA NAVALES, MUJERES DE PALABRA

De Virginia Wolf a Nadine Gordimer, la voz de mujeres claves Premio Nacional de las Letras Aragonesas, Ana María Navales es una de nuestras escritoras mejor calificada por el Centro de Documentación de la Novela Española.

Ahora es actualidad con dos libros: uno de ensayo sobre las mujeres que escriben y una antología poética titulada Travesía del viento. Mujeres de palabra, publicado por Sial/Trivium es un recorrido por las autoras que más interés han despertado en Navales y a las que ha estudiado a fondo para sacar conclusiones plenas de agudeza e ingenio. Especialista en los escritores británicos del Grupo Bloombory, la autora comienza el ensayo con la figura de Virginia Wolf en un capítulo que titula “La vida como escritura”.

A Woolf siguen los capítulos: “Catherine Masfield, una pasión literaria”; “Jean Rhys, desde su ancho mar de los Sargazos”; “Vita Sackville-West, el lord y la bailarina”; “Djuna Barnes, en el corazón del bosque”; “Carrington, la sombra de Strachey”; “Anaïs Nin, los diarios de una vida”; “El círculo vicioso de Dorothy Parker”; “Mary McCarthy, aquella chica de Vassar”; “Iris Murdoch, una intelectual en un mundo de ficción”; “El corazón salvaje de Clarice Lispector”; “Las máscaras de Sylvia Plath” y “Nadine Gordimer en blanco y negro”.

El ensayo penetra en la escritura y la vida de las autoras para extraer relaciones que acaban por poner de manifiesto la particularidad de cada escritura femenina. Son pequeñas e intensas biografías de escritoras clave del siglo XX, para las que la literatura era la pasión y obsesión al tiempo que debían de trufarla con una vida no siempre fácil con otro tipo de pasiones y obsesiones. Vidas y palabras escritas en una imbricación decisiva. Ana maría Navales aporta novedades informativas en su libro, tras su investigación personal sobre la muerte de Sylvia Plaz, la poetisa que se suicidó, al igual que otras escritoras como Virginia Wolf.

En el libro Travesía en el viento se recoge la poesía de Ana María Navales entre 1978 y 2005. Jesús Ferrer Solá escribe en el prólogo del libro que “la lírica de Ana María Navales recorre esa Vía imaginativa entre el humilde sendero machadiano y el decadente jardín juanramoniano. Cediendo un poco al fácil esquematismo, cabría convenir en que se trata de una síntesis entre la palabra temporal y el sentimiento idealizado; sin olvidar la conciencia de un yo deshumanizado que adquiere, en su propio distanciamiento, la solidez de una estética y el valor de una ética”.

El libro acoge poemas inéditos por lo que constituye una Obra Poética Completa de la escritora zaragozana, una mujer dinámica que dirige la revista cultural Turia y es autora, entre otros libros, de El regreso de Julieta Allwais; El laberinto del Quetzal; La amante del mandarín y Cuentos de Blomsbury. Navales ha sido incluida en numerosas antologías poéticas y narrativas.

MAGDALENA LASALA, DOÑA JIMENA

.

Magdalena Lasala descubre la verdad de ´Doña Jimena´

A menudo la historia deja a importantes personajes en la cuneta, bien totalmente olvidados o bien apenas esbozados. En un “valiente intento” de devolver a uno de estos personajes al lugar que le correspondió, no solo por su importancia si no por sus actos, la zaragozana Magdalena Lasala rescata la figura de Doña Jimena, la enigmática (por desconocida) esposa del Cid, en su último libro.

El calificativo de valiente se lo otorgó Cristina Yáñez, directora del Teatro de la Estación, que estuvo presente en el acto de presentación de la novela, ayer en el Centro de Historia. Además de Yáñez y la propia escritora, la presentación contó con Rosa Borraz, teniente de alcalde de Cultura del ayuntamiento, y con Ana Granda, responsable de la editorial Temas de Hoy, que lanza el libro a 23 euros.

La elaboración de esta novela, que por lo dicho en la presentación parece haber partido de una laboriosa investigación, conllevó según Borraz un “enamoramiento” del personaje de Doña Jimena, lo que fue corroborado por la escritora. Un enamoramiento que es característico en las novelas de la autora aragonesa, “como en Maquiavelo, su anterior obra”, y que consigue “que nosotros también nos enamoremos de su trabajo”.

Desde luego no le faltó pasión a la autora al hablar de su última creación, en un género en el que es una auténtica especialista, con obras sobre Abderramán III, Almanzor o Boabdil. Tanto es así que aseguró que supondría “un antes y un después” en su carrera como escritora. Y se apasiona por él a pesar de que en primera instancia, según confesó, el encargo le desconcertó: “Hace dos años, cuando la editorial me propuso el trabajo, me desconcertó porque me parecía que estaba todo dicho sobre el personaje”.

Afortunadamente para los amantes de la historia y del trabajo de Lasala, no era así. “La mitificación del Cid –explicó la autora– relegó a otros importantes personajes de la época casi al olvido, como al Rey Alfonso VI, Doña Urraca o la propia Doña Jimena”. Se había establecido un arquetipo del Cid como perfecto caballero al que correspondió otro ideal de Jimena como esposa fiel y sumisa, a la sombra del héroe.

Lasala, “sin desdeñar ningún dato, porque apenas los había, en la investigación”, ha conseguido desvelar la personalidad de esta mujer “de carne y hueso”, poco común en la época, ya que llegó a ejercer como regente en Valencia. Además de desentrañar la vida de Doña Jimena, la novela pretende relatar “el reinado de Alfonso VI y las relaciones de los reinos cristianos con las taifas, ya que la figura del Cid eclipsa el siglo XI en España”.

Y por encima de todo, a la vez que reivindica la figura femenina de Jimena, reconstruye la vida de otras mujeres de la época, no solo relevantes como Doña Urraca o Santa Casilda, sino “anónimas, recreadas a través de sus profesiones para apreciar la importancia social de la mujer en una época de lucha por la supervivencia de la hembra”.

Para todo esto Lasala recurre a una estructura en tres partes, correspondientes a los ciclos de la alquimia (nacimiento, cénit y ocaso del sol) y a la vida del personaje, juventud, madurez y vejez. En ésta, Jimena habla en primera persona, narrando una vida, que “a partir de ahora espero que ya no sea desconocida”.

MERCE IBARZ, SOBRE SOL ACIN

Sol Acín, la hija menor de Ramón Acín y Conchita Monrás, publicó en vida un único libro de poemas, En ese cielo oscuro. Era el año 1979 y el director de la colección Ámbito Literario, Víctor Pozanco, presentaba en la contracubierta la voz de la poeta aragonesa como testimonio de que no toda la poesía española había cantado tras la guerra la misma canción —«la solapada complicidad de los ‘poetas sociales’ con el franquismo, su arriendo para servir de yunque cuidadosamente golpeado»—y concluía así la edición de este libro único: «Hay que someter toda la literatura de posguerra a una crítica implacable». Pregunto a la valedora del libro, Ana María Moix, si ésta era también la ambición de Sol Acín, a quien, aunque no conocí en faceta de combate literario, sí puedo no obstante imaginármela haciendo chanza y caricatura de vacas sagradas (no de todas, pero sí de muchas). «Era muy discreta y el libro no se publicó por su decisión sino porque me lo pasó Rosa Sender, que lo tenía desde hacía años» —rememora Ana Moix—, «al leerlo vi que era, que es, muy bueno». Ella y José María Carandell, que venía de publicar en Ámbito Literario (Víspera de San Juán), movieron el manuscrito, que apareció en febrero de 1979. La edición incluye una lámina de Gibertmón que es para mí un hermoso retrato de Sol Acín: Mundo sin rostro se llama y en esa mujer ensimismada, a trozos su cabeza y a la que una luz blanca recorre el cuerpo abriéndose camino entre sus visceras verdeoscuras que se funden con el fondo, también verdeoscuro aunque plano, está la Sol que vive en mi memoria. Es quien escribió «A un árbol en la niebla, iluminado por el fugaz reflejo de la noche», imagen que me transporta a su padre, el surrealista pirado por el cine que abandonó sus esculturas y pinturas por la revolución libertaria y la pedagogía del entendimiento. Dice Sol en este poema (pág. 91):

Dejé mi alforja sin llenar, perdida
sobre el guijarro oscuro,
la llave del placer, la inocua danza.
Cayó sin destruirme
la inquieta soledad de los que esperan,
la dulce plenitud de los que alcanzan.
Volví hacia ti, momento de la noche,
lluvia de luz, tamiz de los cristales
la aguda sinrazón de mi delirio.
Volví a tocar, rozando suavemente
la escondida belleza conseguida.

Las hermanas Acín Monrás no fueron adolescentes felices. En el caso de Sol, rememora Rosa Sender, una de sus sobrinas, hoy psiquiatra, la primera juventud fue también muy dura. Pero convengo con ella y con Ana Moix en que su poemario transmite la luminosidad del hecho mismo de la vida, rasgo específico de la cultura anarquista de sus padres. Es la fuerza, por otra parte, que vive en los grabados de Katia Acín. La diferencia no es tanto de técnicas como que Sol escribió de joven y Katia dibuja de mayor. Y que, por poeta, Sol vivió el legado cultural de sus padres de una forma casi mística, lo que Rosa Sender llama «una mistificación que le resultaba acogedora». De ahí la necesidad de reconstruir la casa familiar de veraneo en la Pobla, donde brotaron versos en los que la poeta, de vuelta ya de su periplo, Ulises y Penélope a la vez, puede hacer dialogar su sensualidad con la naturaleza. Así en “Mirilla de la estrella” (pág. 123):

Viene el sueño a taparme
redondo, una vez más, mi vida entera.
Sin fondo, más sin fondo, hacia la tierra,
mirilla de la estrella,
piedra sonora, arroyo
clavado, transparente
se escapará mi pozo.
Atrápalo mañana en las afueras.

Los poemas de En ese cielo oscuro fueron escritos en diversos momentos de la joven Sol. Son casi todos de juventud y recorren sus veinte años en Zaragoza y París (a donde se largó bastante pronto) y los años que siguieron en Alemania, donde se casó y tuvo a su hijo mayor pero donde las cosas tampoco le resultaron sencillas. Otros poemas están ya escritos en la casa de la Pobla. El libro estaba terminado a finales de los sesenta, cuando Rosa Sender recuerda haber recibido el original, con una cubierta dibujada por Sergio, el hijo de Sol. Su relieve luminoso no esconde su fondo amargo y hace brillar su feroz ironía. Estos tres grandes elementos de su canto cierran el libro en “Ni la palabra basta” (pág. 151):

La Mitología
baja en tropel la escalera.
Van quedando limpios los desvanes.
Los inocentes abundan más que los niños.
Inocentes terribles.
Inocentes callados, y dolorosos, muertos.
Yo no soy uno de ellos.
Ser un testigo es poco valimiento.
Tener remansos es una vergüenza.

“Todo animal se busca su cobijo”.
Algo más que animal. Pero no es cueva
ni cobijo, ni choza,
ni bastaría celda.

Ni la palabra basta, nunca basta
frente al pedazo celular inerte.
Justicia y sinrazón pasan de vuelo.

«Todo el libro», comenta Ana Moix, «es una condensación y una modernización del castellano clásico del Siglo de Oro, en particular en su forma de emplear los verbos y de construir imágenes. Para mí no hay duda de que Sol Acín es una de los mejores poetas aragoneses de la segunda mitad del siglo XX, mujeres u hombres». Moix recuerda aún el impacto primero que le produjo “Cuento oriental” (pág. 47):

Recorro el parloteo de las hojas,
pestañeante lluvia en flor de harina
que me abre en perspectiva repentina
la morada real en que te alojas.

Me invitas, y me siento entre las rojas
paredes de tu estancia masculina
donde en el ajedrez de tu retina
se juega el batallar de mis congojas.

Se juega, y no descansa de azotarme
la certidumbre de saberte herido,
ya muerto en el ayer de mi mañana.

Caballero en tu alfil, vienes a darme
la vuelta al manuscrito del olvido
porque es ya despertar, hora temprana.

Hay que recuperar En ese cielo oscuro. Cuadra muy bien con su autora que su único libro sea una pieza de culto, leída con fervor por unos pocos, pero pueden ser más. La memoria de Ramón Acín y su obra poliédrica, así como la de Conchita Monrás y su suerte, están de nuevo entre nosotros con plenitud. Han sido necesarios muchos años para recuperarlos, demasiados, pero ya están aquí de nuevo. Ahora ha de retornar el tiempo de Sol Acín y su poesía. Su hermosa luz, que responde bien al astro de su nombre, el nombre que le fue dado por sus padres, ha de volver a brillar en las librerías y en las voces de la lectura. Orgullosa y reservada, discreta o frívola, según y depende, casi siempre en las nubes, humilde y herida, Sol Acín no hablaba de ella misma como poeta. Un único libro no es mucha obra, cierto, pero puede ser toda una obra. En su caso, lo es.
Les dejo con “Mi curva es tan pequeña” (pág. 79):

Por qué aún no me detienes, sombra
callada al borde de esta hora.
Mi curva es tan pequeña,
tan corto el aire que a mi paso quiebro.
Tan solo el esqueleto
que en lenta marcha se acomoda al suelo.
Sería tan sencillo
dejarme resbalar por la pendiente
del polvo de tus eras,
dejarme descansar donde los templos
de siglos acumulan
pasiones que ya fueron.
De mi prisión quisiera
sacarme, destruir la permanencia
sin nombre que bascula.
Perdí la llave, se olvidó la muerte
de colocar en mí su cerradura.

ANA ABARCA DE BOLEA

Monja cisterciense. Escritora. Hija del noble don Martín Abarca de Bolea y Castro, y de doña Ana de Mur. Vivió desde los tres años en el Real Monasterio de Santa María de la villa de Casbas, donde adquirió una profunda formación religiosa y humanística. Hizo profesión religiosa el día 4 de junio de 1624. En 1655 era maestra de novicias y, posteriormente, desempeñó el cargo de abadesa en el cuatrienio de 1672-1676. Mandó construir a sus expensas el retablo donde se venera la imagen de la virgen de Gloria, en la iglesia del convento. Participó con éxito en varios certámenes poéticos, mantuvo correspondencia literaria con importantes personalidades y estuvo muy vinculada a la pujante vida intelectual altoaragonesa del siglo xvii, sobre todo al círculo de escritores que se reunía en torno a la figura del prócer oscense don Vicencio Juan de Lastanosa . El padre Baltasar Gracián la elogia en su Tratado de la agudeza y arte de ingenio.

• Obra: Catorce vidas de Santas de la Orden del Císter; Zaragoza, Herederos de Pedro Lanaja y Lamarca, 1655. Vida de la Gloriosa Santa Susana, Virgen y Mártir, Princesa de Hungría y Patrona de la villa de Maella, en el Reino de Aragón, lugar del Marqués de Torres; id., 1671. Vigilia y Octavario de San Juan Bautista; Zaragoza, Pascual Bueno, 1679. «Octavas», en Palestra numerosa austriaca Huesca, 1650. «Dos sonetos a la muerte del Príncipe Don Baltasar», en Obelisco histórico y literario que la Imperial ciudad de Zaragoza erigió al Serenísimo Señor Don Baltasar Carlos de Austria, Príncipe de las Españas; Zaragoza, 1646. «Al libro que escribió Don Francisco de La Torre, intitulado Baraja nueva de versos. Décima», en Entretenimiento de las Musas; Zaragoza, 1654. Historia del aparecimiento y milagros de Nuestra Señora de Gloria, venerada en el Real Monasterio Cisterciense de Casbas (manuscrita). Vida de San Félix Cantalicio (manuscrita). «Soneto a la Virgen de Gloria, Patrona del Monasterio de Casbas», edición de Manuel Serrano Sanz en Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas desde el año 1401 a 1833; Madrid, 1903.

Entre las obras citadas ofrece especial interés la titulada Vigilia y Octavario de San Juan Bautista. Es una miscelánea al estilo de la época: un grupo de ricos y refinados pastores se reúnen en un paraje del Moncayo, donde se alza una ermita dedicada a San Juan, para celebrar la vigilia y octavario de la fiesta del Santo; durante los nueve días, por la mañana oyen la misa en la ermita y el resto de la jornada lo pasan divirtiéndose con variados entretenimientos. En sus reuniones festivas saborean suculentas comidas; recitan o cantan villancicos, romances, décimas y canciones; cuentan chistes, breves anécdotas, un apólogo y una novela corta; realizan juegos y luchas; presencian danzas pastoriles y una corrida de toros; sin que falten los ejercicios de erudición e ingenio. Una trama novelesca pastoril, apenas apuntada, con anuncio al final de triple boda, sirve a la autora de motivo y urdimbre para reunir y enmarcar abundantes y variados materiales literarios no relacionados antes entre sí. Entre los muchos poemas recogidos en esta obra aparecen tres composiciones escritas en aragonés, aunque con abundantes castellanismos: Albada al nacimiento (80 versos), de tema navideño, «cantada por Ginés y Pascual al uso de su aldea y son de la gaita». El comentario de la autora: «notable gusto dio la letra y admiraron la inventiva y que se conserve tanto aquella antigua lengua que se usaba en España», indica que no era consciente de la utilización de la lengua aragonesa. Bayle pastoril al Nacimiento (110 versos); baile, música y diálogo entre pastores sobre el nacimiento de Cristo, pequeña representación dramática entroncada con los autos navideños medievales. Romance a la procesión del Corpus (155 versos), descripción humorística de la procesión del Corpus de Zaragoza, puesta en boca de un rústico. La indicación, al comienzo de la poesía, de que está escrita en sayagués confirma la falta de conciencia de la utilización del aragonés.

• Bibliog.: Muñiz, R.: «Abarca de Bolea Mur y Castro, doña Ana Francisca», en Biblioteca cisterciense española, Burgos, 1793. Latassa y Ortín, Félix de: «Doña Ana Francisca de Bolea»; en Biblioteca nueva de escritores aragoneses, 1799. Serrano y Sanz, M.: «Abarca de Bolea, Doña Ana Francisca», en Apuntes para una Biblioteca de Escritoras españolas…, tomo I, Madrid, 1903. Castro y Calvo, J.M.: «Prosa y versos de Doña Ana Francisca Abarca de Bolea»; Aragón, XIV, Zaragoza, 1938. Alvar, M.: Estudios sobre el «Octavario» de Doña Ana Abarca de Bolea; Zaragoza, 1945. Fuellas, n.° 11, julio-agosto 1979 (n.° especial dedicado a A. Abarca de Bolea). Abarca de Bolea, Ana. Obra en aragonés; Publicazións d´o Consello d´a Fabla Aragonesa, Huesca, 1980.

TERESA AGUSTIN

Poeta. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Es redactora de la revista En pie de paz y anteriormente lo fue de Andalán . Escribe crítica literaria y artículos de opinión para diferentes medios. Traductora del francés, destacan sus versiones de Marguerite Duras. Ha publicado Dhuoda (Asoc. Cult. Ana Abarca de B., 1986), Cartas para una mujer (P.U.Z, 1993) y La tela que tiembla (Olifante, 1998). Está incluida en las siguientes obras colectivas: Erotemas (Ayuntamiento de Zaragoza, 1980), Poemas a viva voz (IFC, 1988), Penúltimos poetas aragoneses (DPZ, Col. Veruela, 1990) y Ellas tienen la palabra. Dos décadas de poesía española (Hiperión, 1997), en la que figura junto a autoras como Ana Rossetti, Blanca Andreu o Ángela Vallvey.

Natividad Zaro

Estudió Filosofía y Letras. Hizo teatro con Rivas Cheriff, el cuñado de Azaña. Estudió literatura y pintura en París, Alemania e Italia. Fue actriz con Luis Escobar. Después de la Guerra volverá a Italia y vivirá en Roma: escribió y trabajó en coproducciones cinematográficas. Su residencia temporal en Madrid estaba en el Hotel Palace. Fue enfermera en la Guerra Civil, y de su experiencia sacó el material para su obra de teatro También la guerra es dulce, que llevó al cine Ladislao Vadja con el título de Sin uniforme. Vadja adaptó otra de sus obras de teatro Un hombre en tres espejos. Anoté: “ir a la SGAE a buscar las obras, ir a la Filmoteca a ver las películas”. No lo hice.

Estuvo unida sentimentalmente a Eugenio Montes, uno de los escritores de la Falange. La última película en la que colaboró fue El aventurero de la rosa roja, en 1968. En el cuaderno anoté: “hablar con Raffaela Carrá, fue la protagonista”. No lo hice. Pero creo que la investigación sobre Natividad Zaro realmente acaba de empezar.

UN POEMA DE ALMUDENA VIDORRETA

Soy la mirada indiscreta que repasa a tus padres,
la falda de la última amiga de la lista,
los rizos del poeta escarmentado,
las manos de quien más me importa.
Después me hago pasar por un vaso de cristal
y apenas sin darme cuenta
me hago añicos a seis por ocho.
Nadie en esa sala padece ni un mísero corte,
ni tan siquiera un rasguño
a pesar de golpearse contra mí, de pisarme…
No se dan cuenta, no sienten
y presumen de ganarse la vida con ello.
Soy la mirada indiscreta que apunta a tus padres;
los repaso con un ritmo acelerado
mientras, casi al mismo tiempo, soy un vaso de cristal.
Cuando deja de sonar la música
eres tú quien sangra mis heridas
porque estoy empeñada en mutilarme
revolcada en cristales viejos
y sólo una buena cola
puede reparar al vaso suicida…
esta vez a dos por cuatro.

UN POEMA DE MARUJA FALENA

La vuelta

a Tomás Seral y Casas

Llegaba cuando moría

la tarde malva y grosella,

llegaba sola, muy sola,

sin que nadie la trajera.

Sombras traen sus ojos tristes

–sus ojos de agua de niebla–.

Afilaba sus cuchillos

un viento de indiferencias.

Y, con las niñas, la luna

bordaba circunferencias.

Ella, con miedo y amor,

se acercó a la más pequeña.

¡Aquellos ojos! ¡la voz!

y los labios… ¡eran… eran…!

Nada dijo. Se perdió

con su pena en la calleja.

Un sollozo se enroscaba

en la torre de la iglesia.

Afilaba los cuchillos

un viento de indiferencias

para matar otras tardes,

tardes de malva y grosella.

Giaconda Belli

Yo soy tu indómita gacela

Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere.

Blanca Varela

A media voz

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

Alejandra Pizarnik

La enamorada

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

Mujeres Poetas

Se integra dentro del Área de Cultura y Voluntariado, que programa ciclos de charlas, teatro, poesía y danza. Se adhiere a las múltiples acciones sociales y culturales que se realizan en nuestra sociedad en torno a la defensa de los derechos humanos y, especialmente, al reconocimiento social de la mujer.

Actualmente, escuchamos mucho hablar de la violencia de género y de la deficiente implantación de los derechos humanos en muchos países. Pero, en cambio, nos olvidamos de hablar de aquella parte fundamental que va más allá de toda política o lucha social: el alma de la mujer y el rol indispensable de la mujer en el mundo, no solo como símbolo de sensibilidad y maternidad, sino también como portadora de belleza, de inspiración, de amor y de transformación.

ESCRITORAS ESPAÑOLAS A LO LARGO DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX

Licenciada en Filología Inglesa, Universidad de Sevilla, 1998

El ascenso social de las mujeres, la revolución femenina que se ha producido en Occidente durante los últimos cincuenta años ha tenido su reflejo, como no, en la Literatura. A lo largo de estos años han ido surgiendo numerosas mujeres escritoras y ascendiendo en el escalafón, en los premios, en el reconocimiento hasta situarse, hoy en día, a una escala igual (o casi) que la de sus colegas masculinos. En España este fenómeno ha sido especialmente significativo, seguramente porque en nuestro país la mujer partía de una situación de mayor atraso que en el resto de Europa. El propósito de este artículo es dar a conocer cómo las escritoras españolas, a lo largo de la segunda mitad del siglo xx, han ido abriéndose camino paulatinamente en el mundo de las Letras hasta llegar, como ocurre en la actualidad, a disfrutar de un reconocimiento literario y a una “normalidad” como escritoras hasta hace poco impensables.

Concluida la Guerra Civil, tras un momento de declive general de la creación artística aparecen a mediados de los años 40 una serie de mujeres escritoras, nuevas voces que van a irrumpir con fuerza. Las novelas de estas nuevas escritoras destacan, como el resto de la novelística, por su afiliación al Realismo Social, que surge entre los años 1939 y 1962, cuando alcanza su momento de mayor auge.

Algunas de las características de la literatura escrita por mujeres en esta época es el deseo de cambiar una sociedad en la que estas mujeres sufrieron la guerra de niñas o adolescentes. Sus historias están llenas de frustración, inadaptación, soledad o muerte. La mayoría de las historias describen la vida en el campo criticando la burguesía. El estilo que utilizan para narrar estas historias es sencillo y directo.

Pronto estas escritoras comienzan a ser avaladas por premios importantes. Carmen Laforet, Barcelona (1921) es la primera mujer en ganar el Nadal por su obra Nada, en 1944. Una novela sombría y existencial que refleja  la decadencia material y moral de la sociedad de su tiempo. Algunas otras obras de esta autora son: La mujer nueva 1955, La niña y otros relatos (1970) o Paralelo 35 (1967). A esta nueva voz se une la de Ana María Matute quien también refleja el desolado mundo de la posguerra y lo hace desde una perspectiva pesimista y existencial. Ana María Matute, Barcelona (1926) gana el Premio Nadal por Primera Memoria. en 1961. De los quince premios Nadal concedidos anteriormente diez habían recaído en hombres y cinco en mujeres. Con posterioridad al Nadal, Matute sería galardonada con diversos premios, entre ellos el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath de la Real Academia Española por Los Soldados lloran de noche. Obras cruciales en la trayectoria de esta autora son  Los Abel y Fiesta al Noroeste donde deja ver un realismo social amargo y nostálgico, con descripciones detalladas de ambientes familiares. La obra de Matute es considerada unas de las aportaciones más significativas a la literatura de Posguerra, y ha ido oscilando entre el retrato de la realidad histórica, la recreación imaginativa y la profundización en varios temas recurrentes: La injusticia, el paso de la infancia a la adolescencia y la denuncia social. Después de un largo periodo de silencio, Ana María Matute ha vuelto a la actualidad literaria recientemente con la publicación de sus novelas Olvidado Rey Gudú y Aranmanath, ambas de corte fantástico.

Carmen Martín Gaite, Salamanca (1925-2000) es otra de las escritoras premiadas con el Nadal por Entre Visillos (1957). Esta escritora también destaca por el Realismo Existencial que refleja en sus novelas. Al igual que Ana María Matute se le concederán posteriormente numerosos y destacados premios, como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, (1994)o el Premio Castilla y León de las Letras. Entre las obras más importantes de esta autora cabe destacar: El Balneario, (1955), Retahílas (1970)o Lo raro es vivir, (1996).

En 1952 se crea un nuevo Premio Literario, el Planeta, con el cual muy pronto van a verse reconocidas estas nuevas voces femeninas que se asoman a una nueva era y que van tomando posiciones en un panorama como el de la Literatura, dominado hasta entonces, casi de forma exclusiva, por los hombres. Así ya en 1954 Ana María Matute recibe el Premio Planeta por Pequeño Teatro.

A partir de 1960 la sociedad española entra en una época de profundo cambio, generado por el desarrollo económico, cultural y social. Empieza el progreso y con él se afianza un nuevo tipo de literatura, la hecha por escritoras. Son cada vez más las mujeres que escriben y que son publicadas.

Entre 1960 y 1978 se produce en nuestro país, aunque de forma muy lenta, una apertura social y una renovación artística que pueden verse reflejadas en obras como El Cuarto de Atrás (1978) de Martín Gaite. Esta obra se crea entre dos épocas, la del Franquismo y otra nueva que comienza.

A partir de los ochenta, las mujeres comienzan a ser premiadas de forma consecutiva y mayoritaria, cosa impensable hasta la fecha. La sociedad española había experimentado ya en esta época un profundo cambio a favor de las mujeres. También el mundo de las Letras comienza a considerar y a valorar a las mujeres escritoras, con lo cual el panorama de la literatura española se hace más rico. Ya no es sólo cosa de hombres, salvo raras excepciones; ahora es también de mujeres. Algunas como Rosa Montero, Maruja Torres, Carmen Posadas, Soledad Puértolas han crecido en una nueva sociedad, con nuevas perspectivas respecto a la mujer y el mundo laboral. Son escritoras que nacen entre los años cincuenta y sesenta y sus producciones literarias se dan a conocer en torno a los ochenta. Todas estas escritoras serán galardonadas con el premio Planeta entre  1989 y 2000. Casi todas ellas se confiesan feministas, al menos por gratitud histórica.-

Rosa Montero nace en Madrid en 1951. Estudia periodismo, pero se considera escritora y periodista. Con su novela La hija del Caníbal su primera incursión como escritora, gana el Premio Primavera en 1997. Es una de las autoras más leídas de nuestro tiempo. Crónica del Desamor (1979), La Función Delta (1981) o Te trataré como una reina (1983) son algunas de sus obras. Rosa Montero es una escritora que llega a la madurez en los últimos años de franquismo y los primeros de la democracia. Según sus palabras:”-no podemos cerrar los ojos ante el fenómeno cada vez más comercial en que se está convirtiendo el mundo de los libros”. Habría que preguntarse, al hilo de esto, en qué manera ha cambiado realmente y si con la aparición cada vez mayor de escritoras en los últimos años estamos ante una operación de marketing o, por el contrario, asistimos a un fenómeno social y cultural. En este sentido, Rosa Montero concibe  la literatura como algo único,-y no como literatura de hombres o de mujeres. Entiende la literatura como acceso a los otros mundos que llevamos dentro-y en ello no puede haber diferencia de sexos.

Al igual que Rosa Montero, Maruja Torres es periodista antes que escritora. Nace en Barcelona en 1943 y cultivó todas las facetas del periodismo. Torres habla sobre el franquismo como algo que no quiere ni nombrar. Fue una etapa de su vida que le tocó vivir y que prefiere olvidar. Reconoce que fue una época de atraso cultural: había pocos libros y los que había eran caros. Se prohibieron muchísimas obras, había una censura muy férrea. Reconoce que culturalmente eran muy pobres y por eso se rebelaban. Sus obras hablan de inconformismo. Ella quería vivir de otra manera, dejando a un lado lo tradicional o lo convencional. Maruja Torres ganó el Premio de Literatura extranjera por Un Calor tan cercano en 1998 y el Premio Planeta por Mientras vivimos en el año 2000, una obra en la que describe el cambio generacional ocurrido en España y cómo las nuevas mujeres se han podido formar en un ambiente menos opresivo. Destacan otras obras tales como: Mujer en Guerra, (1999) Amor América, (1993) o Ceguera de amor, (1991).

Otra de las escritoras en auge es Almudena Grandes. Nace en Madrid en 1960 y se da a conocer en el mundo literario por Las Edades de Lulú que fue Premio de narrativa erótica en 1989. Cabe destacar obras como Malena es un nombre de tango (1994) o Atlas de Geografía humana (1998). Tanto Las Edades de Lulú como Malena es un nombre de tango se llevaron al cine. Grandes dice ser escritora por equivocación y opina que lo importante para el escritor no son los premios literarios sino los lectores. Para ella, cada uno escribe desde los materiales de su propia memoria.

Carmen Posadas es otra Premio Planeta femenina. Se lo concedieron en 1998 por Pequeñas Infamias. Nació en Uruguay en 1953 pero lleva toda su vida viviendo en España. Antes de dedicarse a la novela escribió literatura infantil, guiones y colaboró en prensa escrita. En la década de los noventa toca todos los géneros, teatro, cuentos, novela y ensayos. Para Carmen Posadas un premio es importante sólo en la medida en que puede darte a conocer, ya que en este país, los escritores o tienen mucho éxito o directamente se mueren de hambre. Se casó con el entonces director del banco de España Mariano Rubio. Otro de los premios en su haber es el de Literatura Infantil por El señor viento del norte , (1984).

Soledad Puértolas, nació en Zaragoza en, 1947. Fue Premio Sésamo por El bandido doblemente armado, (1979) y Planeta en 1989 por su obra Queda la Noche. Puértolas reconoce que la narrativa española actual es más rica y que surge con más fuerza tras la dictadura franquista. “La vida cotidiana de entonces era de tonos grises, la Posguerra es gris”, dice, recordando las rígidas  normas convencionales de entonces. Todo ello era señal de una sociedad estancada y sin creatividad. Ahora sin embargo, para Soledad Puértolas “somos mucho más libres y tenemos que aprender a vivir con esa libertad”. Puértolas opina que el cambio que ha dado la mujer en nuestra sociedad ha sido revolucionario, “La mujer no sólo se ha incorporado al trabajo sino que ahora tiene un papel social que antes no tenía, ahora en el hogar se comparten las responsabilidades. En todos los ámbitos de la sociedad española están las mujeres presentes y eso significa un cambio muy importante”. Pese a todo, opina también que ha habido una importante incorporación de la mujer, pero ningún desplazamiento de los hombres. Para Puértolas aun la mayor parte de los intervinientes en congresos son hombres, y la mayoría de obras son títulos de autores masculinos.”Los críticos literarios son asimismo en su mayoría hombres, y el control sigue en manos de los hombres”.

Laura Freixas y su Literatura y Mujeres pone de manifiesto este cambio que han supuesto las escritoras en el panorama literario español en las últimas décadas del siglo XX. Freixas nace en Barcelona en 1958 . Escribe relatos como Cuentos a los Cuarenta y novelas como Entre Amigas. Para Freixas la creación artística es el camino para llegar a esa salvación de mediocridad y mentira. Opina que el hombre está más preocupado por la realidad y la mujer se refugia más en la fantasía. Considera que el hecho de que las escritoras actuales hablen de un mundo femenino tiene motivos históricos. Lo masculino ha sido siempre universal y lo femenino se ha visto siempre como algo particular. Las mujeres están aportando a la literatura una perspectiva nueva.

Y Rosa Regás, la última Planeta 2001 por La canción de Dorotea, es una escritora atípica ya que empieza a escribir a la edad de 58 años. Nace en Barcelona en 1933, es fundadora y directora de varias editoriales, y ha recibido varios premios de periodismo y otros tantos literarios como el Nadal en 1994 por Azul .

En la actualidad estamos asistiendo a un boom de jóvenes escritoras que triunfan, con alguna polémica sobre si ese éxito obedece a su calidad literaria, montajes comerciales, a la editorial que las respalda o a los premios que se le otorgan. Pero lo principal es que son mujeres escritoras. Se trata de Lucía Etxebarria, Premio Nadal en 1997 por Beatriz y los Cuerpos Celestes, Espido Freire, Premio Planeta por Melocotones Helados, Clara Sánchez, Premio Alfaguara 2000 por Ultimas noticias del Paraíso o Eugenia Rico con La Muerte Blanca, premio Azorin de novela 2002. Una nueva generación de escritoras que vendrán a confirmar si el auge de la mujer en este terreno de las Letras es tan sólo una moda pasajera o, por el contrario, si las editoriales apuestan fuerte por las mujeres es porque realmente lo merecen.

MUJERES SOBRESALIENTES

Mary Anning

Mary Anning (1799-1847)

Se trata de una de las más famosas geólogas inglesas de su época.  De origen humilde se dedico a la recolección de fósiles como una forma de contribuir a la economía familiar y adquirió posteriormente una sólida educación científica. Fue miembro honorario de la Sociedad Geológica; localizó el primer esqueleto completo de ictiosaurio. Ella nunca se menospreció así misma como científica, al igual que otras pocas mujeres consiguió una beca del gobierno.

Caroline Fox (1819-1871)

De familia acomodada, asistió a las clases de Faraday en la Real Sociedad Londinense. Caroline fué una de las mujeres que luchó para que la Sociedad Británica avanzase en la Ciencia y abrieran las puertas a las mujeres.

Maria Emma Smith (1787-1876)

Se dedicó al estudio de las algas y de las conchas y publico 5 volúmenes titulados Dibujos de los Animales Moluscos para el uso de los estudiantes.

Mary Somerville (1780-1872)

Tuvo una posición y una indiscutible reputación profesional y científica. Recibió una tradicional educación femenina e inglesa e inició su interés por la ciencia gracias a la lectura de un ensayo matemático. Entre sus obras se encuentran:

-          Sobre la conexión de las ciencias físicas (1834)

-          Recuerdos personales (1873)

-          Geografía y Física Ciencia Molecular y Microscopia (1869).

Fue escogida por la sociedad científica para realizar la traducción de la “Mecánica celeste de Laplace”.

Mary ejerció la autoridad científica entendida como mediación y se preocupo de la formación de las mujeres. Fue una firme defensora de la igualdad de derechos para las mujeres, la presencia de mujeres en las clases era rechazada por que se las consideraba no académicas.

Augusta Ada Byron Lovelace (1815-1852)

Augusta Ada Byron King, condesa de Lovelace e hija de Lord Byron,  matemática inglesa, considerada la precursora de la informática, el lenguaje de programación. Su madre había estudiado astronomía, álgebra y geometría. Asistió a clases en la Real Sociedad y en el Instituto de Mecánica, donde recibió una esmerada educación matemática y científica. Realizó un trabajo fundamental en el diseño de los primeros ordenadores.

Fué muy amiga de Mary Somerville,  la cual estaba impresionada de sus amplios conocimientos en matemáticas. Se interesó por las ideas de Charles Babbage acerca de una nueva máquina de calcular. Ella intuyó que un proyecto de esa envergadura podría convertirse en realidad y fue una de las pocas personas que creyó en la universabilidad de las ideas, preconizada por Charles Babbage. Por esa razón decidió colaborar con él.

En 1843, a los 28 años, Lovelace tuvo perfeccionados los planes de Babbage para la Máquina Analítica. Teniendo la buena fortuna de estar casada con un hombre que la alentó en su progreso intelectual, así como también la ayudó para cuidar a sus tres niños, Lovelace canalizó mucho de su talento y energía continuando con la causa de Babbage, y con el tiempo, corrigiendo algunos de los serios errores del trabajo original. Una de sus geniales ideas fue la de que un cálculo grande podía contener muchas repeticiones en la misma secuencia de instrucciones, y ella notó que usando un salto condicional sería posible preparar solamente un juego de tarjetas para las instrucciones recurrentes. Así describió lo que nosotros ahora llamamos un “bucle” y una “subrutina”.

Sus ideas fueron extendidas un siglo más tarde por el matemático británico Alan M. Turing en 1937 y por John von Neumann en 1946, ambos fundamentales en el desarrollo de la moderna computadora electrónica digital.

La mujer que poseyó tal percepción encontró un final doloroso a los 36 años, enferma de cáncer, dejando a Babbage solo para continuar sus trabajos.

En la década de los 80 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América desarrolló un lenguaje de programación en honor a la condesa, al cual nombró ADA.

María Mitchell (1818–1889)

María Mitchell

Fue la primera mujer astrónoma de Estados Unidos. Su padre Guillermo enseñó astronomía y navegación celeste a sus diez hijos de los cuales María era la tercera.

Lidia Coleman, su madre, enseñó a María y sus hermanas a buscar su independencia a partir de su trabajo, por ello María ingresa como la primera mujer bibliotecaria de Nantucket Atheneum a los 18 años. Su interés en las matemáticas y las ciencia la condujeron a aprender astronomía, fue también la primera mujer admitida en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Fue la primera profesora de astronomía de los Estados Unidos de Norteamérica. En 1847 descubrió un cometa con un telescopio -Cometa Mitchell 1847VI- por lo cual se hizo acreedora a la medalla al mérito por el Rey Federico VII de Dinamarca a la edad de 29 años.

En 1848 se convirtió en la primera mujer aceptada por la Academia de Artes y Ciencias. En 1853 se le otorgó el primer título avanzado jamás dado a una mujer en la Universidad de Indiana Hanover. Americana para el Mejoramiento de las Mujeres. La lucha de María Mitchell no sólo fue en la academia. En el campo político, en 1873 formó parte de la Asociación Americana para el Avance de las Mujeres que trabajó a nivel nacional por una reforma educativa a favor de las mujeres, siendo elegida presidenta de dicha asociación en 1875. Después de su muerte, se nombró un cráter de la Luna en su honor.

María Mitchell

Sonia Kovaleskaia (1850-1891)

Sonia Kovaleskaia

Fue una de las importantes matemáticas de la época.  Educada en casa por una institutriz fue estimulada por su tío al estudio de las matemáticas. Contrajo matrimonio de conveniencia para poder salir a estudiar fuera de su país. Lo hizo en Berlín como allí no le permitieron acceder a la Universidad, se puso en contacto con el profesor Weierstrass que a la vista de su capacidad, le prestó todo su apoyo. Sus trabajos mas importantes versaron sobre las ecuaciones diferenciales, las integrales y los anillos de Saturno.

Weierstrass opinaba que no habría problema en aceptar cualquiera de los trabajos citados como Tesis Doctoral pero al tratarse de la primera mujer que aspiraba a doctorarse con trabajos matemáticos, la Facultad impuso rigurosas condiciones.

Las mujeres no fueron aceptadas en las Universidades prusianas hasta finales de 1908. Sonia consiguió en 1874 el Doctorado en Filosofía en la Universidad de Gottigen.  En 1881 la ofrecieron una Cátedra en la Universidad de Estocolmo, lo que le permitió ser la primera mujer Catedrática, cargo que compagino con la lucha por la igualdad de derechos de la mujer. En 1889 recibió un premio de la Academia Sueca de Ciencias y fue elegida como miembro de la Academia de Ciencias Rusa.

IMÁGENES LABORALES EN MUJERES PROFESIONALES

A partir de las transformaciones socioculturales y laborales actuales, observamos el creciente acceso de las mujeres a la educación superior y su inserción en los diversos ámbitos profesionales, en trabajos con o sin retribución económica. Esta transformación, que impacta en la subjetividad y en el desempeño de roles femeninos, influye en la vinculación entre ambos géneros, en las configuraciones contemporáneas de la familia y desafía los imaginarios sociales convencionales.

Sostenemos que el imaginario social no es único, sino que puede tener múltiples construcciones, ya que “interpela a las emociones, las voluntades y los sentimientos; sus rituales promueven las formas que adquirirán los comportamientos de agresión, temor, amor y seducción, … formas como el deseo se anuda al poder” (Ana María Fernández, 1992).

Compartimos la definición de imaginario social como “capacidad imaginante, invención o creación incesante social-histórico-psíquica, de… producción de significaciones colectivas” (Idem).

En cuanto a lo imaginario subjetivo, si bien según una acepción desarrollada por el psicoanálisis remite a lo especular, a la mirada del otro, a lo ficcional (J. Lacan), tomamos los conceptos de Anthony Elliott (1992) según los cuales, lo imaginario inconciente “por una parte, constituye una base de innovación y de creación; por la otra, es la inscripción del sujeto en la opresión y dominación del orden social”, señalando así la complejidad y contradicción de las relaciones entre psiquismo y sociedad, constituidas por prácticas de dominio y relaciones de poder.

Este autor incluye tres características para una teoría del psiquismo en su relación con lo social:

  1. Lo inconciente es una dimensión imaginaria constitutiva de la vida psíquica
  2. Los sujetos no son plasmados pasivamente por las formas simbólicas de la sociedad, sino que las reciben activamente y las remodelan creativamente mediante actividades de representación
  3. La recepción de las formas simbólicas ocurre en específicas relaciones sociales de dominación y poder.

Otros autores que apoyan esta posición son Cornelius Castoriadis desde la teoría social psicoanalítica (1975), Paul Ricoeur desde la filosofía (1965) y Anthony Giddens en sociología (1990; 1991).

Al estudiar las historias personales y la representación mental del trabajo, se ponen en juego tanto el imaginario social como el imaginario subjetivo. En base a estos conceptos, investigamos los imaginarios femeninos subjetivos y las representaciones respecto al trabajo profesional, en psicopedagogas y psicólogas, confrontadas con otras profesionales.

El método utilizado para este estudio es de carácter cualitativo, a partir de una muestra intencional de mujeres profesionales, a través de la triangulación de las técnicas de entrevista activa en profundidad (Taylor y Bogdan, 1990) y gráfico “Imagen del Trabajo” con relato complementario (D’Anna, Kligman y Müller, 1996)..

Para ello, trabajamos con una muestra de 15 mujeres de 30 a 50 años, en ejercicio de su profesión, que viven en la ciudad de Buenos Aires. De ellas, 3 son solteras, una convive con su pareja, sin hijos; una es divorciada, sin hijos; 10 son casadas, de las cuales 8 tienen de 1 a 3 hijos. Siete de ellas son psicopedagogas o psicólogas; las demás desarrollan diversas profesiones: arquitecta; médica; abogada; veterinaria; fonoaudióloga; prof. de educación física, prof. universitaria de yoga y auxiliar de kinesiología; lic. en informática; lic. en relaciones públicas y humanas. Todas se prestaron voluntariamente a este estudio, realizado por el equipo de la cátedra de Orientación Vocacional Profesional de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador.

Cada profesional entrevistada mantuvo con su entrevistadora un encuentro prolongado, que permitió reconstruir su historia vocacional-laboral, incluyendo aspectos familiares, desarrollo de la carrera laboral, percepción de la misma en función del género propio y la articulación de los distintos roles femeninos.

Las entrevistas activas en profundidad permiten “…la comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras… siguen el modelo de una conversación entre iguales, y no de un intercambio formal de preguntas y respuestas.” (Taylor y Bogdan, 1990)

La técnica grafo-verbal “Imagen del trabajo” permitió recolectar otros aspectos del vínculo laboral y su representación subjetiva. Dicha técnica indaga la representación personal del trabajo mediante una imagen gráfica y su correspondiente descripción escrita.

Para analizar las entrevistas, consideramos los siguientes ítems: significación subjetiva del trabajo; imagen de la profesión; satisfacción, motivaciones y expectativas profesionales; condiciones de trabajo; independencia vs. dependencia económica; preferencias vs. conveniencias; lugar sociolaboral y expectativas según el género; articulación de roles femeninos; pautas y valores respecto a: el trabajo, lo económico, el estudio, otros valores; lugar del placer y del deseo; lugar del conflicto; lo real y lo ideal en el trabajo; realización de trabajo voluntario; descripción del trabajo realizado; historia laboral; vocación y elección profesional; desarrollo y replanteo de la carrera profesional-laboral; antecedentes e influencias familiares en la elección vocacional; influencias contextuales en el rol vocacional ocupacional.

En los gráficos y relatos complementarios, los ítems considerados fueron: impresión de conjunto; temas tratados; sexo y calidad de figuras humanas representadas; tipos de trabajos dibujados o relatados; símbolos abstractos; pautas y valores; tratamiento de lo económico; calidad gráfica; representación laboral según el género.

SÍNTESIS DE EMERGENTES (ENTREVISTAS Y GRÁFICOS)

PSICOPEDAGOGAS Y PSICÓLOGAS OTRAS PROFESIONALES
  • El lugar sociolaboral y las expectativas de género se centran en la historia y la experiencia subjetivas, sin ampliación de puntos de vista macrosociales, aún las observaciones que realizan respecto del género masculino están más referidas a las vidas particulares de sus esposos y no de sus colegas masculinos.
  • En sus historias laborales hay alta coherencia entre lo vocacional y lo profesional.
  • La profesión es vista como ámbito de crecimiento personal autogestionado.
  • El trabajo es considerado parte del crecimiento personal y del equipo, aunque les implique esfuerzo constante para obtener lo deseado. Es percibido como servicio solidario y medio para obtener objetos materiales, no como fin en sí mismo.
  • El trabajo profesional permite acceder a mayor poder, de acuerdo al cargo que se desempeñe; les da independencia y gratificación personal, resultándoles una vivencia placentera que les da reconocimiento, sin considerarlo como una obligación.
  • Les interesa trasmitir su experiencia personal a otros colegas más jóvenes.
  • Las imágenes del trabajo expresan energía, dinamismo, vitalidad, acercamiento, producción. Representan la búsqueda de la felicidad personal con proyectos de vida familiar y personal.
  • Perciben el trabajo como proceso colectivo; como conocimiento y “dar frutos”; se refieren a la unión y el compartir, la construcción dinámica de lo profesional, y la energía que da trabajar vocacionalmente. Otros símbolos gráficos aluden a la vida familiar y la maternidad.
  • Consideran al trabajo como derecho humano que incluye reconocimiento material y simbólico.
  • La identidad laboral manifiesta un carácter constructivo que se esboza en trabajos efectuados durante la adolescencia, se continúa en las etapas preparatorias del ejercicio profesional y se consolida con las tareas específicas de la profesión.
  • Dada la importancia atribuida al conocimiento, presentan sentimientos de culpa por no poder actualizarse profesionalmente debido a las demandas para la articulación de sus múltiples roles femeninos.
  • Desempeñaron trabajos ad honorem en ámbitos de salud y educación, con expectativas de formación e inserción laboral no siempre realizadas. Algunas aún realizan trabajo voluntario ocasional. No concuerdan con el trabajo profesional gratuito como práctica sistemática en las instituciones.
  • Hubo situaciones histórico-políticas: “proceso militar” que atravesaron el momento de elección de carrera de varias de ellas
  • En el ámbito de salud señalan que las jefaturas remuneradas son en su mayoría ejercidas por profesionales de la medicina, sin especificar género. Algunas de estas profesionales ejercen coordinaciones de área sin designación oficial ni asignación económica especial, esto incrementa la responsabilidad y el horario de trabajo.
  • Las psicopedagogas consideran poco satisfactoria la retribución por su tarea profesional. Aparece conflicto con el dinero: baja retribución económica en comparación al gran esfuerzo profesional y el que demanda la formación continua. Esto lleva en algún caso a buscar otros ingresos no relacionados directamente con su profesión.
  • La motivación predominante es por afiliación y autorrealización.
  • No realizaron estudios universitarios de postgrado; desarrollan su formación asistemáticamente ya que el tiempo dedicado al trabajo les impide un estudio sistemático. Ninguna se dedica a la investigación.
  • Las psicopedagogas perciben una desvalorización social de su profesión, lo atribuyen a la falta de una ley que regule el ejercicio profesional.
  • El trabajo institucional en equipo interdisciplinario, las gratifica por las posibilidades de intercambio y les brinda mayor seguridad económica al recibir un sueldo.
  • Aspiran a armonizar en sus vidas el crecimiento profesional y personal.
  • Consideran que para los hombres, el trabajo es primordial; los afectos son secundarios; se los valoriza por lo que hacen, no por lo que son; tienen la responsabilidad y obligación laboral principal en la familia; tienen más oportunidades laborales que las mujeres.
  • Presentan dificultades laborales: en relación a cobrar honorarios, para compatibilizar el trabajo extrafamiliar con los nacimientos y la primera etapa de crianza de los hijos.
  • Consideran que la mujer tiene mayor flexibilidad que el varón frente a los cambios de roles y a su desempeño simultáneo.
  • Señalan prejuicios masculinos respecto del menor rendimiento laboral de las mujeres con hijos. Esto limita el acceso femenino a los puestos de conducción.
  • El trabajo femenino extrahogareño posibilita otros vínculos y aumenta los conocimientos, realizándose por necesidad o satisfacción personal, restándole tiempo de dedicación maternal. Sienten la falta de comprensión social hacia la maternidad y deseo de ocuparse personalmente de la crianza.
  • Valorizan la familia, refiriéndose a las tareas hogareñas y la crianza de los hijos como actividades específicamente femeninas, a las que se agregan las tareas profesionales.
  • Manifiestan fluctuaciones económicas personales y matrimoniales.
  • Hay menor conciencia del stress femenino por sobrecarga de roles.
  • Referencias respecto a las condiciones contextuales socioeconómicas que afectan el trabajo en general y el femenino en particular:
  • Mencionan prejuicios masculinos hacia las mujeres lo cual obstaculiza el acceso a puestos jerárquicos o de representatividad política y jurídica por parte de las mujeres.
  • Señalan la desigualdad en la retribución económica al ganar menos que sus pares varones, aún con mayores responsabilidades.
  • Hablan de la inestabilidad laboral para ambos géneros, debida a contratos laborales cortos; extensión horaria y sin retribución económica extra;
  • La mitad de estas profesionales grafican el trabajo con símbolos que expresan energía, vitalidad, productividad, paz, libertad, comunicación.
  • Se sienten muy exigidas cuando son sostén familiar primordial económico, esto se intensifica al disminuir el aporte económico del marido o por divorcio
  • Avance generacional de las mujeres por acceso a un mayor nivel educativo, y al reconocimiento en el campo profesional-laboral.
  • Proponen un papel femenino más activo como defensoras de sus derechos, buscando mayor reconocimiento económico.
  • Si bien el lugar femenino es protagónico, demandan organización para afrontar sus actividades laborales.
  • Se autodefinen eficientes, competitivas, aunque no perciban buenos sueldos. Sus carreras laborales están definidas, aunque no suficientemente valorizadas desde lo económico.
  • Sus tareas les permiten sentir entusiasmo, percibirse a sí mismas y a las personas con las que trabajan, y experimentar éxito en su profesión.
  • Algunas entrevistadas consideran que los hombres siguen teniendo en lo laboral los lugares de mando, y que temen el avance laboral femenino ante la mayor capacitación y dedicación femenina
  • Consideran más sencillo el trabajo masculino, al no tener superposición de roles, como el trabajo femenino.
  • La competencia es inherente al trabajo mismo. Estar a prueba constantemente les implica esforzarse para lograr lo que se proponen y hacer bien lo que les gusta.
  • Valorizan la experiencia, la responsabilidad y satisfacción por realizar su tarea.
  • Se exigen constante capacitación, para adaptarse a los cambios y lograr mayor reconocimiento laboral y mejores condiciones de trabajo en horarios y honorarios, aunque esa capacitación no se corresponda con sus intereses personales (estudiar idiomas, computación).
  • Perciben el trabajo como búsqueda de lo interdisciplinario, para investigar y especializarse. Aspiran a mayor prestigio profesional con éxito económico.
  • Aspiran a ejercer cargos de conducción y a obtener poder.
  • Sienten satisfacción por realizar sus motivaciones vocacionales a través del trabajo que desempeñen.
  • Actualmente se dedican fundamentalmente a la profesión.
  • En su mayor parte, autofinanciaron sus estudios superiores.
  • Están cursando estudios de postgrado para habilitarse a campos profesionales más amplios.
  • Consideran el trabajo como sustento para vivir y generador de recursos.
  • Los valores vinculados al trabajo son: dignidad, productividad, eficiencia, creatividad, libertad (condicionada por los otros roles femeninos), autoexigencia (ante presiones externas e internas), responsabilidad, retribución económica.
  • Al estar fuertemente motivadas hacia la afiliación, se les presentan dificultades para limitar su colaboración profesional.
  • Prevalecen los criterios pragmáticos por sobre los ideales, al considerar cómo asegurar su futuro económico y al decidir abandonar trabajos mal remunerados con gran dedicación horaria.
  • Las condiciones de trabajo están por debajo de sus aspiraciones.
  • Piensan que el desarrollo de carrera requiere: sacrificio y promoción personal, contactos sociales y profesionales, y actualización profesional paga.
  • Hay inquietudes vocacionales insatisfechas por carecer de tiempo.
  • El planeamiento familiar está supeditado a la situación económica y laboral.
  • No mencionan lo familiar como valor apreciado. En algunas, el rol de ama de casa y la constitución familiar es secundaria a la profesión.
  • Dificultad para eludir mandatos sociales sobre el rol de género.
  • Realizan cambios laborales ante las crisis familiares o buscando mayor autonomía.
  • Conciencia del aumento de riesgos para la salud femenina, por el esfuerzo que realizan para cumplir con todo lo asignado al género.

EMERGENTES EN AMBOS GRUPOS DE MUJERES PROFESIONALES

  • Hay dificultades para compatibilizar horarios profesionales y actividades hogareño-maternales.
  • Gran autoexigencia para cumplir con los roles profesionales y hogareños; mencionan el agobio, la sobrecarga, como consecuencia de su motivación a la afiliación y su permanente actitud de servicio. De todos modos no resignan su rol maternal, sumando la exigencia profesional a las tareas hogareñas y de crianza.
  • Consideran que ser casada y madre limita a la mujer para acceder a un plano de igualdad laboral con los hombres.
  • El 26 % de todas las entrevistadas es sostén económico de su hogar, siendo homogénea la proporción en ambos grupos profesionales.
  • Valorizan la comunicación y el servicio.
  • Simbolizan el trabajo profesional como vital, creativo, dador de sentido, productivo.
  • El trabajo les es placentero, y si no les resulta así, consideran que deben dejarlo; está asociado a la creatividad, la independencia económica, el aprendizaje en el hacer con otros.
  • Destacan el valor del trabajo interdisciplinario.
  • Todas realizaron o aún realizan trabajos ad honorem en diversas áreas.
  • Desean una distribución más equitativa para ambos géneros en relación a las tareas y los tiempos profesionales y domésticos.

Mujeres en literatura y premios nobel

Las precursoras

Las pioneras de este siglo, es justo reconocerlo, tuvieron también sus predecesoras. Y no fue poco lo que sufrieron las mujeres que, a lo largo de la historia, tuvieron la temeridad de no esconder su genio. Nombraré sólo unas pocas, las más famosas. En la antigüedad tenemos a Safo, la poeta a quien Homero llamó “la décima musa”. (Por cierto, fue ella nativa de la isla de Lesbia; de allí se originó la palabra “lesbiana”, con la cual comúnmente se designa hoy a las mujeres homosexuales. Sin embargo, es irónico que la supuesta homosexualidad de Safo probablemente se basa en la ira contra su genio incomparable por parte de algunos literatos posteriores, quienes querían desacreditarla en una época en la cual la homosexualidad era
rechazada por considerarla “contra natura”). En el campo de la ciencia, encontramos en el siglo IV de nuestra era a una Hypatia, filósofa, astrónoma y matemática, despedazada por una muchedumbre airada que la acusaba de ser “bruja”, por ser hebrea y por ser capaz de pensar y enseñar “como un hombre”.

En la Edad Media, no podemos dejar de mencionar a esa gran guerrera, Juana de Arco, visionaria religiosa y genio de las artes bélicas, a quien los obispos franceses condenaron como “hereje” y quemaron en la hoguera. En el campo de las letras, varias mujeres, “trovadoras” de Provenza como Marie de France y Beatriz de Die, ayudaron a desarrollar el concepto del “Amor cortés”, que inicialmente se basó en una gran libertad sexual de las mujeres de la nobleza, unida a una veneración casi religiosa hacia la mujer por parte
de su amante.

Desafortunadamente, con el tiempo esta veneración se fue degenerando en la literatura cortesana hacia una caballerosidad que paralizaba a las mujeres, convirtiéndolas en seres angelicalmente asexuados, y grotescamente pasivos y dependientes. Contra esta versión corrompida y misógina del amor cortés, llevada por Jean de Meung a sus últimas consecuencias en el poema “Roman de la Rose”, escribiría su condena Christine de Pizan, hacia fines de la era medieval. El sentido y sesudo alegato de Christine de Pizan contra el sexismo literario de Jean de Meung, fue la chispa que desató la “querelle des femmes”, o querella de las mujeres, la disputa intelectual que tanta tinta hizo correr de lado y lado.

Durante el Renacimiento se destacan varias mujeres en el campo de las artes, de las cuales quizá la más famosa sea Artemisia Gentileschi. Esta pintora genial fue torturada por la Inquisición en el juicio contra su maestro Tassi, a quien el padre de Artemisia acusaba de haberla violado y de negarse a cumplir su promesa de casarse con ella. Artemisia continuaría pintando toda su vida; su serie de cuadros sobre “Judith decapitando a Holofernes” tal vez refleja su ira inconsciente contra el poder patriarcal que tanto daño le hizo.

En la era moderna, a partir de la Revolución Francesa, aumentan gradualmente los nombres de las mujeres que se destacan, empezando por aquella gran defensora de los derechos de las mujeres, Olympe des Gouges, que pagó por sus esfuerzos en la guillotina. Sin embargo, ya en el siglo XIX las mujeres empiezan a irrumpir con cada vez más fuerza en las ciencias, en la literatura, en las artes. Los obstáculos para la expresión del talento femenino, si bien no desaparecen, empiezan a ser menos lesivos; se va abriendo camino al reconocimiento de las obras de mujeres. Mencionaremos sólo, a manera de ejemplo, a grandes novelistas como Jane Austen, Charlotte y Emily Brontë, George Elliot, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilia Pardo Bazán. En el campo político, la historia se ha encargado de destacar las hazañas de mujeres excepcionales, luchadoras por la independencia de sus países, mujeres como Policarpa Solavarrieta, Manuela Sáenz, la cubana Mariana Grajales. Entre las científicas, tenemos, por ejemplo, a una Maria Mitchell, la astrónoma norteamericana descubridora de cometas, primera mujer miembro de la American Academy of Arts and Sciences, vencedora de los prejuicios de quienes querían cerrarle sus
puertas; a una Ada Lovelace, quien desarrolló un sistema binario de computación que en este siglo sería empleado para los sistemas cibernéticos.

En esta sección sobre las predecesoras de las grandes autoras, artistas y pensadoras de este siglo, nos concentraremos en las mujeres del siglo inmediatamente anterior al nuestro. Comenzamos con una breve semblanza de Gertrudis Gómez de Avellaneda, a cargo del escritor cubano Jorge A. Castellanos.

Gertrudis Gómez de Avellaneda, por Jorge A. Castellanos.
Nacida en Cuba en 1824, vivió la mayor parte de su vida en España, donde murió en 1873. Por eso es conceptuada hoy como una gloria tanto de la literatura americana como de la peninsular. Gran poeta, dramaturga y novelista, cultivadora extraordinaria del género epistolar, su obra no fue reconocida en toda la dimensión de su mérito por mucho tiempo. No hay que ir muy lejos para buscar la causa: en 1853, cuando se propuso su ingreso en la Real Academia de la Lengua, fue vetada porque en los estatutos de esta
venerable institución se prohibía la admisión de mujeres. Uno de los pocos contemporáneos en proclamar su grandeza fue el ilustre don Juan Valera al afirmar que no sólo ostentaba ella la primacía “sobre cuantas personas de su sexo han pulsado la lira castellana”, sino que su nombre podría colocarse junto a las grandes poetisas de la antigüedad clásica y el Renacimiento. Contemporáneamente, se le tiene por los eminentes críticos Emiliano Díaz-Echarri y José María Roca Franquesa como “la más grande escritora de nuestra lengua desde el Siglo de Oro”. Y por el reputado ensayista José Antonio Portuondo como “la más grande de los escritores de su tiempo”.

Este crítico cubano la ubica así a la cabeza de todos los literatos de su época, hombres o mujeres.

Su producción literaria se distingue por su poderoso impulso emocional, su vigoroso individualismo romántico y su alta calidad estética. Y, además, en lo político-social, por su definida orientación liberal, progresista y
humanitaria. La Avellaneda siempre simpatizó con los mejores intereses de su isla nativa, siempre condenó las execrables instituciones que la aherrojaban, principalmente la esclavitud. Su novela “Sab” (publicada en
1841), pertenece a la pujante corriente de la literatura abolicionista cubana del siglo XIX. Su descripción, en esta obra, de la curel explotación a que eran sometidos los esclavos enlos ingenios azucareros de su país, constituye una de las protestas antiesclavistas más poderosas de su época. Con su encendida retórica romántica, protesta: “Ah!, sí, es cruel espectáculo la vista de la humanidad degradada, de hombres convertidos en brutos, que llevan en su frente la marca de la esclavitud y en su alma la desesperación
del infierno”. Por algo la circulación de ese libro fue prohibida en Cuba por el gobierno colonial.

El abolicionismo de “Sab” es consecuencia inevitable de la postura igualitarista de su autora. Es una faceta de un sistema ideológico más amplio que abraza, entre otros elementos, la defensa de todas las minorías o
grupos humanos oprimidos, incluyendo al indio y a la mujer. En “Sab” encontramos las raíces del posterior “siboneyismo” que floreció en la literatura cubana en la segunda mitad del siglo XIX. Y también encontramos en esta novela las primeras expresiones del feminismo literario cubano (y probablemente hispanoamericano). Respirando seguramente por la herida, la joven rebelde escribe: “Oh, las mujeres! Pobres y ciegas víctimas!
Como los esclavos, ellas arrastran pacientemente su cadera y bajan la cabeza bajo el yugo de las leyes humanas. Sin otra guía que su corazón ignorante y crédulo, eligen un dueño para toda la vida. El esclavo, al menos, puede cambiar de amo, puede esperar que juntando oro, comprará algún día su libertad, pero la mujer, cuando levanta sus manos enflaquecidas y su frentre ultrajada para pedir libertad, oye el monstruo de voz sepulcral que le grita: ‘En la tumba'”.

La voz de esta escritora excepcional del siglo pasado sigue clamando desde su tumba por los derechos de todos los seres todavía oprimidos en el siglo presente y en el milenio que se acaba.

Las “nobelistas”

Entre las excepcionales mujeres que en este siglo han llegado al pináculo de su labor creativa, contamos con treinta ganadoras de premios Nóbel entre 1903, cuando la primera mujer recibió este galardón, y 1998. Los premios se distribuyen así: dos en Física, tres en Química, seis en Fisiología y Medicina, diez de la Paz, y nueve en Literatura. Conforman estas veintinueve mujeres (una de ellas, Marie Curie, recibió dos premios) sólo un 5 por ciento de los Premios Nóbel otorgados desde su inicio. Y sin embargo, considerando las enormes resistencias que las mujeres han encontrado y aún encuentran para ejercer sus profesiones y acceder a los “santuarios” de la ciencia, donde se encuentran los recursos para investigar, o para ser tomadas en serio como activistas políticas o como literatas, es todavía mayor su mérito. A continuación presentamos breves reseñas sobre algunas de “las Nobelistas”.

Premios Nóbel de la Paz

Bertha Von Suttner (Austria): Conocida novelista y notable pacifista. Su novela “Abajo las Armas!” solo fue superada en popularidad en el siglo XIX por “La Cabaña del Tio Tom”, escrita por otra mujer: Harriet Beecher Stowe.

Jane Addams (Estados Unidos): Reformadora social, pacifista y sufragista. Primera mujer en ocupar la Presidencia de la Conferencia Nacional de Trabajo Social en Estados Unidos (1910).

Emily Greene Balch (Estados Unidos): Economista, reformadora social y pacifista. Fue Secretaria de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad de 1919 a 1922.

Mairead Corrigan (Irlanda del Norte): Premiada por su intenso trabajo tratando de reconciliar a las dos comunidades religiosas más importantes de Irlanda.

Betty Williams (Irlanda del Norte): Premiada simultáneamente y por las mismas razones que Mairead Corrigan.

Madre Teresa de Calcuta (India): Originaria de Albania, fundó la orden de monjas Misioneras de la Caridad, agregando a los tres votos tradicionales de las religiosas (pobreza, castidad y obediencia) otro mas: servir a los pobres. Sus contribuciones en este sentido han sido extraordinarias.

Alva Myrdal (Suecia): Socióloga. Directora del Departamento de Ciencias Sociales de la UNESCO desde 1951 a 1955. Gran defensora del desarme internacional.

Aung San Suu Kyi (Myanmar): Hija del gran líder de la lucha nacionalista de Birmania, Aung San, se ha convertido en lider del movimiento democrático de su país, sufriendo por ello persecuciones y presidio
político.

Rigoberta Menchú (Guatemala): Elegida para el premio en reconocimiento de sus esfuerzos en pro de la justicia social, la defensa de los indígenas de Guatemala, y la reconciliación etno-cultural en la América Latina.

Jody Williams (Estados Unidos): Premiada por su liderazgo en la campaña en favor de la prohibición y eliminación de los campos minados.

Premios Nóbel en Literatura:

Selma Lagerloff (1858- 1940): Novelista sueca cuya obra hunde sus raíces en el mito, la leyenda y a menudo en lo sobrenatural. Se inspiró en el folklore y la narrativa oral de su país. Se le considera sin paralelo en la
literatura sueca por sus dotes narrativas. Su autobiografía (en varios volúmenes) fue un “best-seller” en la década de los treinta.

Grazia Deledda (1875-1936): Novelista italiana. En obras como “La Madre” ofrece una vision naturalista de la vida esforzada y difícil del campesinado de Cerdeña, donde había nacido. Su novela “Cósima” es autobiográfica.

Sigrid Undset (1882-1949): Novelista noruega. Buena parte de su obra (como “Kristin Lavransdotter” y la tetralogía “El señor de Hestviken”) está inspirada en la historia medieval de su país. Sus novelas muestran la
erudición y el estilo original y sereno de su autora.

Pearl Buck (1892-1973): Novelista y biógrafa nacida en Estados Unidos. Hija de misioneros protestantes norteamericanos, pasó su juventud en China, cuya sociedad retrata en la más famosa de sus obras, “La Buena Tierra”. Escribió más de 80 libros. Su estilo simple y directo, así como muchos de sus temas, muestran la influencia de la novelística china.

Gabriela Mistral (1889-1957): Nacida en Chile, su verdadero nombre era Lucila Godoy. Educadora, ensayista y, sobre todo, poeta. Fue el primer escritor de la América Latina que recibió el Premio Nobel. Durante 20
años se desempeñó como cónsul de su país en diversos países. Su poesía ha sido traducida a muchos idiomas. Poetas como Pablo Neruda y
Octavio Paz reconocieron su influencia.

Nelly Sachs (1891-1970) : Poeta y dramaturga de origen judío, nacida en Alemania pero nacionalizada en Suecia. Comenzó a escribir poesía a los 17 años.En 1940, durante el Nazismo, huyó de Berlín y se radicó en Suecia. Su poesía lírica y dramática a menudo trata sobre temas relacionados con la historia del pueblo hebreo.

Nadine Gordimer (1923- ): Novelista surafricana, de padres judíos, cuya obra toma posición contra la discriminación racial reinante en su país. Uno de sus temas recurrentes es la injusticia del sistema del apartheid, y los conflictos morales que éste supone para la clase media blanca. Muy admirada por la fuerza de sus diálogos y por su habilidad de escribir apasionadamente sin caer en dogmatismos. Entre sus obras tenemos “La historia de mi hijo”, “Un mundo de extraños”, y “Ocasión para amar”.

Toni Morrison (1931- ): Novelista de Estados Unidos cuya obra retrata la situación de la población negra (a la que ella pertenece) en su país. Creció en Ohio durante la Gran Depresión, en una familia pobre pero muy unida. Mostró dotes extraordinarias desde la niñez. Sus obras incluyen “Sula”, “Canción de Salomón”, y “Jazz”. Una de sus novelas más aclamadas, “Hija amada” (Beloved) ha sido llevada a la pantalla recientemente.

Wislawa Szymborska (1923- ): Poeta. Nacida en Polonia, muy pronto se desilusionó del comunismo y su poesía adquirió un carácter mucho más personal y apolítico.

Mujeres Laureadas en otras categorías:

En Física: 1903- Marie Curie; 1963- Maria Goeppert Mayer.

En Química: 1911- Marie Curie; 1935- Irene Joliot Curie; 1964- Dorothy
Crowfoot Hodgkin.

En Fisiología y Medicina: 1947- Gerty Radnitz Cori; 1977- Rosaly Sussman
Yalow; 1983- Barbara McClintock; 1986- Rita Levin Montalcini; 1988-
Gertrude Elion; 1995- Christiane Nusslein-Volhard.

LOS ORIGENES DE LA OPRESION DE LA MUJER

Uno de los problemas más importantes, pero menos estudiado, es el que se refiere a los orígenes de la opresión de la mujer. Si bien es cierto que las feministas europeas y norteamericanas han abierto una ruta de investigación con creativas hipótesis de trabajo, todavía no se ha podido probar con evidencias irrefutables el origen de la opresión femenina. En América Latina los estudios no están ni siquiera en pañales; por nuestra parte, en este capítulo trataremos de hacer algunos aportes sobre el papel de la mujer en las culturas aborígenes antes de la colonización his-pano-lusitana.

Pueblos recolectores, pescadores y cazadores

Los investigadores han entregado, a nuestro juicio, una visión idealizada de la relación que existió entre hombres y mujeres en esta fase de la historia, que se remonta a cerca de cien mil años, cuando los primeros seres humanos llegaron a nuestro continente a través del Estrecho de Behring.

Aunque los pueblos recolectores, pescadores y cazadores no alcanzaron a concretar un modo de producción, no se puede desconocer que realizaban un trabajo de tipo cooperativo que involucraba al conjunto de la horda, especialmente en la caza, la pesca y la elaboración conjunta de equipos y utensilios, tareas más complejas que la simple recolección.

Sin embargo, este trabajo cooperativo era esporádico y discontinuo, ya que se daba en el instante de la caza o de la pesca. Esta organización social para el trabajo y,

sobre todo, la fabricación de herramientas de significativa tecnología —que de hecho son instrumentos de producción— obliga a reflexionar acerca de la forma de producir de estos pueblos, calificados ligeramente de meros recolectores.

Se ha dicho que en esta larga fase de la evolución humana, que comprende más del 95 % de nuestra historia, las relaciones entre hombres y mujeres eran igualitarias. Es efectivo que no había propiedad privada ni régimen de patriarcado, pero existía, como es natural, una división de sexos cuyas funciones no han sido debidamente investigadas.

Sería caer en un simplismo analítico decir que mientras el hombre cazaba, la mujer recolectaba. Tanto el hombre como la mujer recolectaban y cazaban. La mujer participaba también en la caza mayor en operaciones de emboscada y acosamiento de los grandes animales, actividades en las cuales no parece haber existido explotación de la mujer por el hombre. “Es necesario romper dos mitos: el hombre como único procurador de bienes de subsistencia a través de la imagen de ‘el cazador’ y la domesticación, tanto de cultivos como de animales, como un proceso no secuencial sino que se presenta al mismo tiempo y en el mismo ambiente como actividades divergentes e independientes. El rol de la mujer en estas sociedades cazadoras-recolectoras es de igualdad social, con participación directa en las decisiones públicas, con dominancia en la economía del grupo, liderando grupos de parentesco femenino mediante la primera relación que establecen. Los humanos: madre-hijos”. La mujer era reproductora de la especie, pero aún no productora, al igual que el hombre, en aquellas culturas fundamentalmente recolectoras y cazadoras.

No había una división del trabajo sino un desarrollo de capacidades individuales, mayores en unos seres humanos que en otros. Es lógico que durante el embarazo hubiera una mínima división de tareas, dedicándose la mujer preferentemente a la recolección. Pero pasado el período del alumbramiento trabajaba a la par del hombre en las diversas actividades. También existía un embrión de división de tareas por edades: del anciano que fabricaba instrumentos mientras aguardaba el regreso de aquellos/as que habían salido de caza y pesca, o del niño/a que recolectaba raíces y frutas mientras los mayores realizaban labores.

En aquella época no existían la esclavitud ni las guerras de conquista, ya que no había mucho que saquear en una comunidad de pueblos recolectores. En los actuales pueblos de cazadores-recolectores que superviven se observa una gran generosidad; dan lo que tienen y repudian la ta-cañería, sólo existen restricciones en cuanto a los árboles frutales. No había antiguamente jefes permanentes, lo que demuestra —dice Fromm— que el ser humano no estaba preparado genéticamente para la psicología de la dominación.

Las mujeres, que en esta fase de la historia eran más fuertes físicamente que ahora, realizaban al igual que los hombres el tallado y pulido de la piedra, llegando a sacar lascas perfectas de un solo golpe con una técnica que envidiaría más de un artista de la llamada civilización occidental. La mujer también trabajaba la madera y el hueso, alcanzando al igual que el hombre altos niveles de depurada artesanía.

La mujer tenía que preocuparse, como es natural, de la reproducción de la vida, pero de ahí a decir, como lo hacen María Encarna Sanahuja y Lidia Falcón, que “la reproducción es la fuente de la división del trabajo, división que será el origen de la explotación” hay un largo trecho histórico que es necesario investigar para no caer en una interpretación biologicista de la opresión femenina. Es probable que el hombre haya tratado de aprovechar este condicionamiento natural de la mujer para establecer un principio de división de tareas, pero no está probado que haya explotado a la mujer en aquel período en que aún no se realizaban actividades( productoras permanentes ni existía el llamado trabajo doméstico de culturas posteriores. La tierra no era entonces instrumento de producción sino objeto de trabajo donde se recolectaban directamente los frutos para la subsistencia.

La maternidad en esa fase remota de la historia fue también muy distinta. La crianza de los hijos no era familiar sino social, al igual que el aprendizaje de las primeras palabras; ni siquiera existían clanes gentilicios, tampoco lugares permanentes de asentamiento. Este traslado periódico en busca de mejores lugares para la recolección, la caza y la pesca no era lo más adecuado para establecer el tipo de hogar y descendencia que conocerán culturas posteriores.

Todavía no existía el patriarcado, aunque la descendencia pudo haber sido matri y patrilineal, uni o bilineal, como se ha comprobado en algunos pueblos cazadores y pescadores contemporáneos. Godelier apunta que “en el seno de las sociedades de cazadores y recolectores existen ya formas patrilineales, bilaterales e incluso matrilineales. Los sistemas australianos que Engels colocaba muy cerca de las formas más primitivas de parentesco y que habían debido ser matrilineales son, en conjunto, patrilineales, pero también existen sistemas matrilineales y matrilocales (los Dieri), matrilineales y patrilocales (Mara) y patrilineales y matrilocales (Karadjari)”

Meillassoux sostiene que en la horda no existió prohibición del incesto, desmintiendo así la teoría de LéviStrauss de que la prohibición del incesto es una regla universal para todas las sociedades.

La fabricación de instrumentos, el desarrollo del lenguaje, la organización social y la capacidad de pensar permitieron al hombre y la mujer adaptarse al medio natural, sin deteriorarlo, con una etología respecto de la naturaleza diametralmente opuesta a la de la actualidad. Se ha dicho que aquellas gentes eran agresivas al verse en la necesidad de buscar alimentos. Es probable que no pasaran hambrunas, pues eran pocos habitantes para aprovechar de una naturaleza que entregaba frutos, peces y animales en cantidad suficiente. En cuanto al carácter destructivo, supuestamente innato del hombre, llama la atención que las pinturas rupestres que se conservan en las Cuevas de Altamira y otras, no presentan ningún combate entre seres humanos.

Todavía no se ha esclarecido la periodización histórica de estos pueblos indoamericanos, aunque algunos autores, como Silvio Zavala, opinan que se puede fechar entre 45.000 y 25.000 a.C. la existencia de pueblos cazadores y recolectores indiferenciados; entre 25.000 y 9000 a.C., cazadores avanzados, y, posteriormente, hasta 5000 a.C., recolectores intensivos. A nuestro juicio, esta periodización pone énfasis en la recolección, deprimiendo h importancia productiva de los cazadores/as y pescadores/as. Además, establece un corte en el año 5000 a.C. para dar relieve a los pueblos agrícolas, como si los cazadores y pescadores se hubieran extinguido, cuando en rigor —siguiendo un proceso de evolución multilineal— lograron sobrevivir muchos siglos, y algunos de ellos hasta la actualidad, a través de un desarrollo desigual y discontinuo en el tiempo y en el espacio.

Este fenómeno permite proyectar investigaciones sobre la situación de la mujer en las culturas de cazadores-recolectores que aún superviven en ciertas regiones de América Latina, especialmente en las zonas selváticas, estudios que podrían arrojar muchas luces sobre la relación hombre-mujer en estas tribus contemporáneas. Sin juicios apriorísticos, quizá se pudieran encontrar hombres que tuvieran un comportamiento distinto del actual, y mujeres con una menor internalización de sentirse personas dominadas; sobre todo mujeres más fuertes, que en esas tribus aborígenes contemporáneas son capaces de realizar cualquier tipo de trabajo, desde el agrícola a la pesca o la caza, como la guajiba en el norte del territorio amazónico venezolano:

“Es también hábil pescadora y cazadora, y suele acompañar a su esposo en sus incursiones a la selva. La norma cultural guajiba presenta como ideal femenino a una mujer fuerte, robusta, trabajadora incansable (…) La fortaleza física de la mujer se aprecia en el parto. Ella trabaja duro hasta el último momento, y cuando le toca dar a luz se agacha o se pone de cuclillas encima del suelo forrado de hojas de platanillo, agarrándose de la rama de un árbol. Ella siente cierto orgullo de ser capaz de parir sin ninguna ayuda, y para ello se cuenta —dentro de esta cultura— con una explicación mítica. Según ésta fue Siipitoyoo, un personaje femenino mítico, quien enseñé a parir a la mujer guajiba en la forma como lo hace hasta el presente (…) al nacer el niño, la madre se permite un ligero descanso de dos o tres días y luego vuelve a sus actividades habituales”.

Esta investigación hecha en el terreno por uno de los mejores antropólogos venezolanos, Esteban Emilio Masanyi, muestra también que el idioma de este pueblo distingue nítidamente “entre el género gramatical masculino y el género gramatical femenino. Sin embargo, a diferencia del español y otras lenguas indoeuropeas, la categoría de género no se aplica normalmente a objetos inertes, sino tan sólo a las personas y hasta cielo punto a los animales. El sufijo -nuu es típicamente masculino y el sufijo -waa, típicamente femenino. En el plural los dos sufijos se neutralizan, siendo el sufijo -wi el único indicador posible de pluralidad personal tanto masculina como femenina. Ejemplo: kiwitonuu (persona masculina), jiwitowaa (persona femenina); perujunuu (anciano), perujawaa (anciana), perujuwi (ancianos o ancianas)”. La distinción de género

y el neutro en el plural podría significar la ausencia de dominación de un sexo sobre otro y un trato más igualitario o, por lo menos, un reconocimiento de la mujer como persona. El idioma alemán es uno de los pocos que tiene una palabra (menschen) para designar al ser humano gené-rico, en contraste con el español y otras lenguas que emplean la palabra “hombre”, que de hecho ignora la identidad femenina.

Nuevos estudios de estas culturas aborígenes ancestrales que viven en nuestra contemporaneidad podrían asimismo mostrar que esas mujeres tuvieron una sensualidad sin autorrepresiones o represiones masculinas. En el trabajo de Mosonyi se señala que la mujer guajiba era y es consciente del papel de su clítoris, ya que usa el término netuu tsutsubare, que significa “mámame la clítoris”. Al parecer, estas aborígenes tenían un mayor conocimiento de su sexualidad que muchas mujeres de la denominada civilización occidental, quizá porque eran menos reprimidas por los hombres.

Culturas agro -alfareras

Las primeras comunidades agrícolas de nuestra América se remontan a unos 5000 a.C., cuando la revolución neolítica europea y del Medio Oriente tenía menos de 10.000 años. Es importante destacar que hacia 3000 años a.C. se domesticaban animales como la llama, la alpaca, el conejo y el pavo, y se trabajaba el cobre martillado con la misma eficiencia que en otros continentes. El cientí-fico sueco Nordenskjöld apuntó a principios del siglo XX: “creo que debemos admitir que la contribución de los indios —como descubridores e inventores— al progreso cultural es considerable. Puede incluso sobrepasar a la de los pueblos teutónicos durante la era que precedió al descubrimiento de América. Es hecho comprobado que los indios habían logrado muchos descubrimientos e invenciones que en los tiempos precolombinos eran desconocidos en el Viejo Mundo”.’ Efectivamente, las mujeres y hombres de nuestras culturas aborígenes contribuyeron a la cultura mundial con notables avances en el trabajo ‘de los metales, la alfarería, los tejidos, la cestería, aportando nuevos productos para la dieta alimenticia como el maíz, la papa, la yuca, el tomate, el ají, el ananá, el cacao, la palta, etc. No obstante, la historiografía tradicional —con mentalidad colonizada, como diría Franz Fanon— solamente destaca lo que debemos al occidente europeo.

Las mujeres desempeñaron un papel decisivo en los avances de la alfarería y la cestería. La cerámica constituyó una especie de revolución industrial embrionaria, ya que por primera vez se elaboraban objetos mediante procesos físicos que arrojaban resultados químicos en la cocción de la greda. Así como en otras partes del mundo, las grandes artífices de la alfarería en nuestro continente fueron las mujeres, que trabajaban el barro con una técnica tan depurada que ahora resultaría difícil, aún con un torno, fabricar vasijas con una textura similar.

Por primera vez en la historia, hombres y mujeres introdujeron cambios significativos en los flujos energéticos. El inicio de la producción agrícola permitió un cierto control de las transferencias de energía. Se comenzó así a ejercer un dominio, aunque relativo, de las cadenas tróficas, aumentando, por medio de la domesticación de los animales, los consumidores secundarios; se descubrió entonces que, a través del proceso agrícola y la domesticación de animales, se podía almacenar energía metabólica.

Meillassoux sostiene que estas comunidades tenían “un modo de producción doméstico” categoría de análisis que se hace más confusa cuando el autor la prolonga hasta nuestros días. Por lo menos Godelier es más preciso, al sostener que “en las sociedades tribales, el modo de producción podría ser llamado doméstico o familiar.” .A continuación, intenta aclarar que “un modo familiar de producción no es sinónimo de producción familiar”.

A nuestro modo de entender, estos conceptos son imprecisos porque no toman en consideración al conjunto de la sociedad agro-alfarera, donde no sólo se dio una forma familiar de producción en cada parcela, sino también una producción colectiva del clan y una apropiación y redistribución también colectiva del sobreproducto social.

La redistribución igualitaria del producto es para asegurar el sustento de la unidad doméstica y para la reproducción de hombres y mujeres, como asimismo para aumentar la productividad reinvirtiendo el excedente en obras generales que beneficiaban a la comunidad. De este modo se garantizaba la reproducción de las relaciones de producción y las fuerzas productivas, condición básica para comprobar si estamos o no en presencia de un modo de producción.

Por todo esto opinamos que las culturas agro-alfareras y minero-metalúrgicas indoamericanas tenían un modo de producción comunal15 entendiendo por comunal el trabajo conjunto que efectuaban las unidades domésticas, como el ayllu en la zona andina y el calpulli en Mesoamérica, dentro de la economía global del clan. Estas familias laboraban las parcelas que en usufructo les había concedido la comunidad, pero realizaban actividades comunes —en las que la producción era colectiva— y colaboraban con otras familias mediante un sistema cooperativo de trabajo. Posesión común de la tierra no significaba necesariamente explotación común de ella en todo, especialmente en las parcelas.

No estamos, pues, idealizando acerca de una producción totalmente colectiva y supuestamente dicha “comunista”. Sin embargo, no era una producción meramente familiar, sino que abarcaba al conjunto mediante tareas de tipo comunal. La unidad doméstica no era autónoma o autosuficiente, sino que dependía de la comunidad, tanto en lo relacionado con la posesión de la tierra como en la producción de cultivos comunes y, sobre todo, en la redistribución del sobreproducto social. La familia destinaba alguno de sus miembros para los labores generales de regadío, desecación de pantanos, construcción de acequias, roturación de tierras, etc. El excedente no era apropiado de manera particular por cada familia sino por la comunidad, la cual lo destinaba a un fondo común de reserva que se utilizaba en caso de sequía y también para el ceremonial y obras de bien público. De este modo se garantizaba la reproducción del modo de producción comunal.

Los miembros de cada unidad doméstica ayudaban a los otros en épocas de siembra o cosecha mediante el sistema de minga o minka, tradición que todavía se mantiene en varias zonas de América Latina. Los ayllus —inclusive bajo los incas— tenían la costumbre de trabajar las parcelas o tupus de los ancianos y entregarles el fruto de este trabajo solidario. Los inválidos y enfermos graves también eran ayudados en este mismo sentido fraterno.

En estas sociedades, reciprocidad y redistribución no eran antagónicos, como en las sociedades de clases, sino que se practicaba una real ayuda mutua, una reciprocidad muy concreta. La redistribución no era un acto paternalista y “justo”, como diría Polanyi, otorgado por la gracia de un poder gobernante “comprensivo”, sino el resultado de un acuerdo conjunto e igualitario de los miembros de los ayllus y calpullis.

El trabajo en estas comunidades no era alienante porque el proceso de producción —a diferencia del sistema capitalista— no desbordaba al productor ni engendraba potencias coercitivas extrañas a él. El fruto del trabajo le pertenecía; no originaba un poder independiente ni ajeno que lo obligara a un determinado trabajo contra su voluntad o inclinación natural. Las mujeres y los hombres de la comunidad no estaban desposeídos de su tierra ni del producto de su trabajo.

Sin embargo, su vida estaba condicionada por su impotencia relativa frente al medio natural. Los seres humanos, en la necesidad de configurar lo ignorado, comienzan a vivir para los símbolos, tótemes, tabúes y prohibiciones. En las prácticas mágicas se enajenaba, pero no era una alienación primariamente psicológica, individual, sino una enajenación colectiva. La magia fue, en última instancia, la expresión de la insuficiencia humana y de sus fuerzas productivas para enfrentar al medio.

En las comunidades agro-alfareras no había clases sociales. Y menos superestructuras políticas opresoras, como el Estado. El hecho de que no existiera Estado no significa falta de organización. Ha sido comprobado que esos pueblos tenían una organización para la producción y la redis-tribución del sobreproducto y una estructura social basada en lazos de parentesco.

En las comunidades agro-alfareras indoamericanas no existía la propiedad privada de los medios de producción, sino la posesión de la tierra, ya que no existía el concepto de propiedad. “En toda la región andina, desde muchos siglos antes de la conquista de los incas imperaba el sistema comunal.”

Para Morgan, la gens surgió de la necesidad de una organización social; la familia consanguínea ya no bastaba y no podía “entrar en la gens”. De ahí que en la sociedad gentilicia las relaciones sociales comenzaron a ser de parentesco. Pía señala que en una sociedad sin clases, la reproducción humana es parte de la producción de la comunidad. Por eso, las “relaciones de producción se superponen a las relaciones de parentesco. No

hay que confundir la gens basada en el parentesco con la organización familiar. La gens es ya el clan”.

Meillassoux rechaza la teoría del parentesco en la horda pero la admite para las comunidades sedentarias que buscan no solamente acoplamiento sino fundamentalmente “una descendencia”. De tal modo, que “es la filiación la que conduce a la noción de parentesco”

Las relaciones familiares dejaron de basarse exclusivamente en los lazos consanguíneos a medida que se desarrollaba la comunidad agro-alfarera. Ya Engels había señalado en El origen de la familia, la propiedad y el Estado que se fue dando un proceso de aflojamiento de los lazos con-sanguíneos. Para Hindess y Hirst “hay una separación entre parentesco y genealogía. El parentesco deja de reproducir la relación genealógica”

La genealogía se mantenía dentro de cada familia, pero la estructura social de la comunidad agraria aborigen estaba determinada por las líneas de parentesco que habían rebasado la unidad doméstica, constituyendo nuevos linajes. Los sistemas matrimoniales —decía Morgan— no unían familias biológicas o genealógicas sino linajes sociales, concepto reafirmado por las modernas investigaciones de Meiilassoux: “la comunidad agrícola se modela sobre el patrón del linaje o segmento del linaje”.

Las aldeas surgieron precisamente de la combinación de diversos linajes, porque la asociación de los miembros de la comunidad fue más bien el resultado de procesos socioeconómicos, étnicos y culturales que de relaciones consanguíneas.

Sin embargo, sería un error sostener que el modo de producción determinó de manera automática las líneas de parentesco y que éstas sólo fueron un reflejo de la estructura económica, ya que entre ellas existió una interrelación permanente y dinámica.

A causa de no haber tomado debida cuenta de esta interrelación dialéctica entre estructura económica y relaciones de parentesco, algunos marxistas de orientación economicista han subestimado el papel del parentesco en el modo de producción comunal. Y por otro lado, la corriente estructuralista de Lévi-Strauss ha priorizado dogmáticamente las funciones del lenguaje y de los nuevos lazos familiares, cayendo en el fetichismo del parentesco. En ese sentido, Godelier ha señalado el error de los “antropólogos que privilegian esta función simbólica del parentesco y la tratan como puro lenguaje, así como el error contrario de quienes quieren definir su contenido suprimiéndole sus funciones económicas, políticas, religiosas, etc.”. Sin embargo, el mismo Godelier incurre en otra unilateralidad al sostener en el mismo libro que las relaciones de paren-tesco son “dominantes” en relación a la economía.

Basándose en los trabajos de Mauss, el antropólogo Lévi-Strauss puso de relieve el significado del intercambio de regalos para los matrimonios y las relaciones de parentesco. A través del intercambio de mujeres se habrían establecido las líneas de parentesco para impedir el incesto con los del mismo clan. Por ende, la opresión de la mujer habría surgido a causa de esta necesidad. Lévi-Strauss soslaya el problema económico que subyace en el intercambio de mujeres para atraer hombres de otros clanes con el fin de reforzar la producción. En rigor, la economía de estas sociedades no estaba separada del sistema sexual, del parentesco y menos de la división desigual del trabajo, desfavorable a la mujer.

“Los continuadores de Lévi-Strauss —dice Beatriz Schmuckler— conciben a la mujer integralmente subordinada dentro del parentesco. Su posición está determinada por su valor dentro de un proceso de intercambio entre grupos corporativos de hombres. Las mujeres, en esta con-cepción, son objetos que se intercambian en lugar de constituirse en sujetos que intercambian. Su lugar es el de signos en un sistema de comunicaciones pues no son intercambiadas en función de sus características individuales, de personalidad o físicas, sino en tanto constituyen representaciones de alguna otra entidad. Las mujeres representan a grupos de descendencia en un proceso de intercambio que sirve para constituir, consolidar alianzas entre ellos (…). De acuerdo a esta interpretación, el conflicto entre sexos no puede surgir dentro del parentesco porque, por definición, la mujer representa simbólicamente un signo cuyo significado está determinado por los sujetos que los crearon y usan (…) La mujer no participa en la construcción de su autodefinición y, por consiguiente, no posee identidad desde la cual negociar su subordinación.”

Al criticar a Lévi-Strauss por su afirmación de que el intercambio de mujeres es un acto de conciencia, primitivo e indivisible, que nada tendría que ver con una solución razonada de un problema económico, Mandel sostiene que “el deseo de regular la ‘circulación de mujeres’ a manera de asegurar a todos los hombres capaces la mayo igualdad de posibilidades matrimoniales corresponde pues, sin lugar a dudas, a una necesidad económica para el equilibrio social”.La necesidad económica, es decir la continuidad del modo de producción comunal, estaba íntimamente ligada en aquella época con las relaciones de parentesco. En el intercambio de mujeres entre clanes por vía de la exogamia había iguales oportunidades para los hombres Pero esta costumbre, impuesta por las necesidades de producción de la comunidad gentilicia, fue otro de los factores originarios de la opresión de la mujer, aunque quizá no aún de su explotación. Un problema todavía no esclarecido es el de las causas por las cuales se establecieron determinadas prohibiciones consideradas incestuosas. Para algunos, como Lévi-Strauss, se debieron a prevenciones para evitar deformaciones genéticas, problemas que no se habrían planteado los miembros de las hordas de recolectores, pescadores y cazadores. Recientemente, algunos especialistas en genética han manifestado que no se ha podido comprobar que la relación sexual entre miembros sanos de una misma familia provoque degeneraciones humanas. Eso replantea el problema de las relaciones sexuales en las comunidades agrícolas aborígenes. Las prohibiciones sobre relaciones entre personas de un mismo totem, ¿estaban realmente destinadas a evitar una degeneración de la sociedad clásica?, ¿o esas prohibiciones tenían un condicionamiento socio-cultural? Más todavía, el tabú del casamiento entre miembros de un mismo clan, ¿no tendría una finalidad muy concreta, como la de conservar el equilibrio social o de retener a las mujeres para garantizar la producción agrícola y la reproducción de la comunidad? En síntesis, nos parece que no basta la aplicación biológica y genética. Es necesario buscar un fundamento social que explique el sistema de tabúes sexuales entre parejas de un mismo clan, especialmente los de descendencia matrilineal que abundaban en los pueblos agroalfareros indoamericanos. El papel de la mujer en las sociedades agro-alfareras es indiscutible, sobre todo por su relevante actividad económica y social. Sin embargo, el problema que hemos apuntado en relación a la llamada “circulación de las mujeres” entre clanes de distinto totem como una necesidad para asegurar la reproducción de la comunidad plantea las bases objetivas para el inicio de la opresión de la mujer. El papel que jugaba el tío y el hermano en las comunidades gentilicias de descendencia matrilineal induce a reflexionar sobre el tipo de control que ejercerían esos hombres en cuanto al intercambio de mujeres y a la puesta en práctica de la exogamia. La exogamia fue probablemente expresión de una necesidad o beneficio social, encubierta con el tabú del incesto endogámico. En esta estructura matrilocal, el tío ejercía una influencia decisiva, al distribuir tanto los trabajos a las mujeres parientes como a los yernos, atraídos de otros clanes. En algunas tribus, como los guajibos de Venezuela, “el nacimiento de una hembra es más celebrado que el del varón, en vista de la descendencia interna que va a tener y de los maridos que podrá atraer al círculo familiar”. En el fondo, parecieran ser sociedades androcéntricas, no obstante la descendencia matrilineal. “La clasificación de los sistemas de parentesco entre patrilineales y matrilineales —dice Godelier— no corresponde sino a los sistemas unilineales. La etnología moderna ha revelado la existencia y la frecuencia, al lado de aquello, de sistemas bilineales y no lineales (cognaticios). Si los sistemas bilineales pueden interpretarse a veces como formas de transición entre los sistemas unilineales, el descubrimiento de los sistemas cognaticios ha modificado profundamente la discusión sobre la evolución de las relaciones de parentesco en las sociedades primitivas. En los sistemas cognaticios todos los descendientes de un ancestro común pertenecen a un mismo grupo sin tener en cuenta su sexo”. El problema es determinar cómo se dio este proceso en una comunidad histórico-concreta, indicando la tendencia general en regiones delimitadas de Asia, Africa o América hacia la preponderancia de un tipo de descendencia sobre otro, además de las razones para que se transitara de una filiación a otra. En tal sentido, es ilustrativo que “el estudio factorial de 577 sociedades de muestreo mundial establecido por Murdoch tiende a demostrar que para el conjunto del mundo la descendencia ha evolucionado desde formas matrilineales a formas patrilineales”. El importante papel que desempeñaba la mujer en las sociedades agro-alfareras indoamericanas derivaba de su importante función pública, por cuanto ella era la que cultivaba la tierra, hacía la cerámica y confeccionaba los tejidos. Este destacado papel de la mujer indujo a numerosos autores a sostener la existencia del matriarcado como régimen social en muchas comunidades de nuestro continente. Uno de los investigadores más acuciosos de los pueblos andinos, Ricardo Latcham, afirmó que la mayoría de las sociedades precolombinas estaba basada en el matriarcado. En cambio, los antropólogos modernos prefieren hablar de descendencia matrilineal o matrilocal en lugar de matriarcado. Esta descendencia ha sido comprobada en muchos pueblos aborígenes. Por ejemplo, los mapuches del sur de Chile tenían filiación materna. El hombre no podía desposar a una mujer del mismo totem, pero era lícita la relación sexual entre hijos e hijas del mismo padre, siempre que fueran de totem diferente. En lengua mapuche se encuentran palabras que indican esta relación: lacutún, unión entre abuelo y nieta; lamuebtún entre hermano y hermana de padre. Durante la Colonia se dictaron reglamentos prohibiendo estas uniones que para los españoles constituían pecados monstruosos. Sin embargo, “para el araucano, algunos de los matrimonios permitidos a los españo-les eran altamente incestuosos; por ejemplo, el entre primos, si éstos fuesen hijos de tías maternas, porque, entre ellos, éstos eran siempre del mismo totem”. Los mapuches, como todos los pueblos aborígenes —y aun los modernos— tenían tabúes y prohibiciones, pero éstos diferían de los de la civilización cristiano-occidental de la cual eran portadores los españoles. La importancia de la mujer en estas sociedades agroalfareras se manifestó también en el plano mágico-religioso, con el culto a las diosas de la fertilidad o a la Diosa-Madre. Sanoja y Vargas señalan que en Venezuela, especialmente en la región del Lago de Valencia, aparece una gran “variedad de figurinas humanas hechas de arcilla, todas femeninas o sin sexo definido, las cuales, en opinión de Osgood, deben haber tenido relación con los ritos de fertilidad y con las concepciones que tenían aquellas comunidades sobre el tránsito de la vida y el misterio de la muerte”. En Ecuador se han encontrado figurines femeninos, modelados en barro. Las estatuillas en cerámica de las famosas “Venus” de la cultura de Valdivia son testimonios de algún rito relacionado con la fertilidad, en reconocimiento del papel de la mujer. En la llamada cultura “arcaica” de México, han sido halladas figuras de arcilla que datan de 500 años a.C., conocidas con el nombre de “mujeres bonitas”, como símbolos de ofrendas para fecundar los campos y también como expresión de que la mujer jugaba un papel importante en las actividades agrícolas. Había una estrecha relación entre la descendencia matrilineal, el culto mágico a las diosas de la fertilidad y el papel desempeñado por la mujer en la agricultura. El falo, como expresión de poder machista, no aparece todavía como preponderante en las figurillas de cerámica de aquella época. Todavía supervive en Colombia un mito sobre el origen de los muiscas, recogido durante la Colonia por Fray Simón, que muestra también a la mujer como generadora do la vida, simbolizada por Bachué, surgida de una laguna: “sacó consigo de la mano un niño de entre las mismas aguas, de edad hasta tres años, y bajando juntos de la tierra a lo llano, donde ahora está el pueblo de Ihuaque, hicieron una casa donde vivieron hasta que el muchacho tuvo edad para casasrse con ella (…) y el casamiento fue tan importante y la mujer tan prolífera y fecunda que cada parto paría cuatro o seis hijos con que se vino a llenar toda la tierra de gente”.

En contrate con la cultura occidental que considera hijo natural a quien no tenga padre reconocido, en las sociedades aborígenes americanas, como la de los mayas, no era bien visto el hijo que no tuviese madre reconocida, como sentencia uno de los libros del Chillam Balam: “ven-drán escudos advenedizos, los echados de sus hogares, los señores plebeyos que usurpan la Estera, que usurpan el Trono, los hijos bastardos, los Itzáes, Brujos-del-agua, hijos sin linaje materno”. No obstante este papel relevante de la mujer en las culturas agro-alfareras, los primeros síntomas de su opresión comenzaban a manifestarse en la división del trabajo por sexo. Esta opresión embrionaria, anterior a la propiedad privada y al surgimiento del Estado, no era el resultado directo de su condición de reproductora de la vida, sino fundamentalmente de un largo proceso social histórico. La división del trabajo no fue consecuencia de un condicionamiento natural de la mujer, sino impuesta por la dominación de un sexo sobre otro. No se trataba de una mera división de tareas, sino de una real división del trabajo. Al poner el acento en la propiedad privada y el surgimiento del Estado como las causas de la opresión de la mujer, Engels no advirtió que dicha opresión ya se había gestado en la división desigual del trabajo por sexo. De todos modos, no puede subestimarse el hecho de que Engels fue uno de los que más contribuyó a demostrar la falsedad de que la mujer es un ser inferior al hombre, subordinada desde siempre a éste. Sus tesis abrieron una ruta de investigación central en cuanto al papel que desempeñaba la mujer en las comunidades agro-alfareras: “una de las ideas más absurdas que nos ha trasmitido la filosofía del siglo XVIII —decía Engels— es la de decir que en el origen de la sociedad la mujer fue esclava del hombre (…) . La ‘señora’ de la civilización, rodeada de – civilización, rodeada de falsos homenajes, extraña a todo

trabajo efectivo, una posición social inferior a la mujer de la barbarie” No por azar Engels coloca en las primeras páginas de su libro uno de los conceptos más significativos del socialista utópico Charles Fourier: “Los progresos sociales y los cambios de período se operan en razón del progreso de las mujeres hacia la libertad, y las decadencias del orden social se operan en razón del decrecimiento de la libertad de las mujeres.” Años antes, Engels y Marx habían escrito en Ideología alemana que la división del trabajo “originariamente se reduce a las diferentes funciones que en el acto sexual le corresponden al hombre y a la mujer [...] la producción de vida, a la vez de la suya propia en el trabajo y de vida nueva en la procreación, aparece ahora como una doble relación: por un lado, como una relación natural, y por el otro, como una relación social (…) La división del trabajo comporta que se distribuyan de manera desigual —tanto cuantitativa como cualitativamente— el trabajo y sus productos: la propiedad. Esta última —como la división del trabajo, cuya consecuencia es- ya tiene su germen, su primera forma, en la familia, donde la mujer y los hijos son esclavos del marido. La esclavitud —cierto que todavía muy rudimentaria y en estado latente- en el seno de la familia es la primera forma de propiedad; forma que ya satisface en un todo a la definición que de la propiedad dan los economistas modernos: la de ser la facultad de disponer del trabajo ajeno”. Sin embargo, esta línea de pensamiento no fue profundizada en los trabajos posteriores. Las críticas formuladas a Engels, y en general, a la falta de una teoría sistemática de la opresión de la mujer en Marx son correctas, pero no puede ignorarse que, junto con Morgan, fueron los primeros en tratar de dar una explicación materialista histórica al surgimiento del patriarcado, y que por ello mismo no se quedaron en un reduccionismo de clase, como sus epígonos. Marx y Engels insistieron en que el patriarcado surgió de la propiedad privada porque tomaron en cuenta fundamentalmente la producción de bienes, aunque es preciso señalar que Engels prestó atención a la reproducción de la especie y al papel de la familia. De todos modos, para los fundadores del materialismo histórico el patriarcado estaba relacionado básicamente con la producción y el control que sobre ella ejercieron los hombres que lograron acumular riquezas e imponer desigualdades de clase y de sexo, descuidando la importancia que fue adquiriendo la divi-sión desigual del trabajo por sexo como factor también fundamental de los orígenes de la opresión de la mujer. Tampoco prestaron la suficiente atención al nuevo significado que adquiría la reproducción de la fuerza de trabajo al servicio de la incipiente desigualdad social, fenómeno que a su vez condicionaría la práctica sexual, la represión y autorrepresión de la mujer en esta esfera vital de la existencia.

Mujer y educación en el siglo XIX

Matilde Padrós y Rubio fue una de las primeras mujeres que ingresaron en la Universidad española. En 1888 fue alumna libre y al año siguiente consiguió matrícula oficial. Se doctora en 1893. Terminó trabajando en la Enciclopedia Británica.

La enseñanza del siglo XIX, muy influenciada aún por la Iglesia a todos los niveles, sigue contemplando a la mujer en un papel secundario. La Iglesia católica tenía un concepto funcional de la mujer. Obedecía a su papel cohesionador al interior de la familia.

El prototipo más frecuente fue el de perfecta casada, reina del hogar, piadosa, buena madre y buena esposa. Este concepto correspondía a un discurso ideológico sobre lo doméstico, y la Iglesia católica era su más agresivo portavoz.

Por esto, su instrucción en establecimientos educativos, oficiales o preferentemente privados, no estaba dirigida a formar académicas o sabias, sino mujeres piadosas; sabias, eso sí, en manejo de labores domésticas, expertas en trabajo de agujas.

La incorporación de la mujer al sistema educativo, según la Iglesia, era una forma de moldear en principios y valores cristianos al elemento cohesionador de la familia y el hogar.

El acceso de la mujer al sistema educativo no buscaba, de ninguna manera, alterar la función social de la misma; buscaba fundamentalmente alfabetizarla y adiestrarla en algunos quehaceres domésticos para el mejor funcionamiento del hogar y de la familia. Su educación, en caso de haberla, debía ir orientada a su misión en la vida. Los textos legales hablan por sí solos, por lo que los usaré preferentemente para ver cual era el tratamiento que recibía la enseñanza femenina.

Empieza el siglo con el trabajo legislativo de las Cortes de Cádiz. Su Comisión de Instrucción Pública emite el 7 de marzo de 1814 un Dictamen y Proyecto de Decreto sobre el arreglo general de la Enseñanza Pública, que se quedó en eso, en proyecto, pues un Golpe de Estado puso fin a la era liberal inaugurada con las Cortes gaditanas y el decreto de 4 de mayo de 1814 declaraba “nulos y de ningún valor ni efecto” tanto la Constitución como todos los decretos promulgados por las Cortes. No obstante merece la pena reseñarlo por ser obra de los hombres ilustrados y de progreso que al principio de la guerra existían, como los denominaría Gil de Zárate a mediados de siglo Su espíritu permanecería largo tiempo en España.

“Al concluir la Comisión el plan general de instrucción pública, no se ha olvidado de la educación de aquel sexo, que forma una parte preciosa de la sociedad; que puede contribuir en gran manera a la mejora de las costumbres, y que apoderado casi exclusivamente de la educación del hombre en su niñez, tiene un gran influjo en la formación de sus primeros hábitos y, lo sigue ejerciendo después en todas las edades de la vida humana.

Pero la Comisión ha considerado al mismo tiempo que su plan se reducía a la parte literaria de la educación, y no a la moral, principal objeto de la que debe darse a las mujeres. Tampoco pudo desentenderse de que este plan solo abraza la educación pública, y que cabalmente la que debe darse a las mujeres ha de ser doméstica y privada en cuanto sea posible, pues que así lo exige el destino que tiene este sexo en la sociedad, la cual se interesa principalmente en que haya buenas madres de familia.

Pero como además de la educación doméstica de las mujeres, que necesariamente se ha de mejorar con el progreso de la instrucción nacional y el fomento de la riqueza pública, convenga que el Estado costee algunos establecimientos en que aprendan las niñas a leer y escribir, y las labores propias de su sexo , la Comisión opina que se debe encomendar al celo de las Diputaciones provinciales el que propongan el número que deba haber de estos establecimientos, el paraje donde deban situarse, su dotación y forma.” (Dictamen del 7-3-1814)

Esta exposición de motivos resulta coincidente con el pensamiento de la Iglesia de la época. Muy reveladoras del ideario católico, son las palabras del obispo colombiano José Romero, que en una Pastoral de 1876 decía, refiriéndose a las mujeres que vivían en la ignorancia, por falta total o parcial de instrucción: “La que no conoce sus deberes religiosos, la que no comprende el mérito de la virtud, ¿cómo podrá ser buena esposa y educar a sus hijos, inculcándoles sentimientos verdaderamente cristianos, indispensables para que más tarde, sirvan como de núcleo a las obligaciones que tendrán que cumplir en la escala social?“.

Pero no hay que mirar sólo hacia la institución eclesial para justificar esta línea de pensamiento. No olvidemos las palabras de Rousseau -ni más ni menos- en su obra El Emilio: “dar placer [a los hombres], serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, criarlos de jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles agradable y dulce la vida, esos son los deberes de las mujeres en todos los tiempos, y lo que se les ha de enseñar desde la infancia“. Con esta exposición meridiana queda todo dicho sobre la finalidad de la educación femenina en el hombre ilustrado y liberal .

Las intenciones declaradas en el Dictamen se reflejaban, como no podía ser de otro modo, en el proyecto de Decreto que se presentó a las Cortes, que como vemos, no sólo contempla una educación distinta sino también separada físicamente:

“Art. 115. Se establecerán escuelas públicas, en que se enseñe a la niñas a leer y a escribir, y a las adultas las labores y habilidades propias de su sexo.

Art. 116. El Gobierno encargará a las Diputaciones provinciales que propongan el número de estas escuelas que deban establecerse en su respectiva provincia, los parajes en que deban situarse, su dotación y arreglo.”

(Título XII. De la educación de la mujeres)

Ya en los primeros tiempos del reinado de Isabel II -bajo la regencia de Maria Cristina, su madre-, el progresista Plan general de Instrucción Pública del Duque de Rivas (1836) continuaría la segregación estableciendo:

“Art. 21. Se establecerán escuelas separadas para las niñas donde quiera que los recursos lo permitan, acomodando la enseñanza en estas escuelas a las correspondientes elementales y superiores de niños, pero con las modificaciones y en la forma conveniente al sexo. El establecimiento de estas escuelas, su régimen y gobierno, provisión de maestras, &c., serán objeto de un decreto especial.”

Título I, Capítulo III. De las escuelas de niñas, Real decreto de 4 de agosto de 1836

Con estos mimbres no es de extrañar que la educación de la mujer no se mencione ni en el Plan de Estudios para los Institutos de Segunda Enseñanza (15-10-1843) ni en el famoso Plan Pidal (R.D. 17-9-1845), señal de que aún no era algo conflictivo. Sí aparece en la longeva Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, la conocida como Ley Moyano. Esta ley que tendrá vigencia prácticamente hasta 1970, sigue en el mismo esquema que los liberales de principios de siglo, aunque tiene el valor de hacer obligatoria la escolaridad para las niñas por primera vez en España. Veamos:

“En las enseñanzas elemental y superior de las niñas se omitirán los estudios de que tratan el párrafo sexo del artº 2º ["Breves nociones de Agricultura, Industria y Comercio"] y los párrafos primero y tercero del artº 4º ["Principios de Geometría, de Dibujo lineal y de Agrimensura" y "Nociones generales de Física y de Historia Natural"], reemplazándose con:

Primero. Labores propias del sexo
Segundo. Elementos de Dibujo aplicado a las mimas labores
Tercero. Ligeras nociones de Higiene doméstica”

(artº 5 Ley Moyano)

Luego, al referirse a las Escuelas de primera enseñanza:

“En todo pueblo de 500 almas habrá necesariamente una Escuela pública elemental de niños, y otra, aunque sea incompleta, de niñas. Las incompletas de niños sólo se consentirán en pueblos de menor vecindario” (artº 100)

“En los pueblos que lleguen a 2.000 almas habrá dos Escuelas completas de niños y otras dos de niñas. En los que tengan 4.000 almas habrá tres; y así sucesivamente, aumentándose una Escuela de cada sexo por cada 2.000 habitantes” (artº 101)

“Únicamente en las Escuelas incompletas se permitirá la concurrencia de los niños de ambos sexos, en un mismo local, y aun así con la separación debida”. (artº 103)

A los efectos de estos preceptos, se considera como “incompleta” (artº 3) la enseñanza que abarque todas las materias expresadas en el artículo segundo (Doctrina cristiana, lectura, escritura, grámática y ortografía, aritmética y sistema de medidas, así como breves nociones de agricultura, industria y comercio).

Más tarde , la institución revolucionaria de la educación, la Institución Libre de Enseñanza, que se creó en 1876, sí apostaría por la educación femenina y por la coeducación -enseñanza mixta-, como aparece en su Programa:

“La Institución estima que la coeducación es un principio esencial del régimen escolar, y que no hay fundamento para prohibir en la escuela la comunidad en que uno y otro sexo viven en la familia y en la sociedad. Sin desconocer los obstáculos que el hábito opone a este sistema, cree, y la experiencia lo viene confirmando, que no hay otro medio de vencerlos, sino acometer con prudencia la empresa, dondequiera que existan condiciones racionales de éxito. Juzga la coeducación como uno de los resortes fundamentales para la formación del carácter moral, así como de la pureza de costumbres, y el más poderoso para acabar con la actual inferioridad positiva de la mujer, que no empezará a desaparecer hasta que aquélla se eduque, en cuanto se refiere a lo común humano, no sólo como, sino con el hombre.”

La Ley de Instrucción Primaria de 2 de junio de 1868, llamada de Orovio -aunque fue el ministro de Fomento Severo Catalina el que finalmente la suscribió-, fue el último coletazo integrista del reinado de Isabel II, previo a la Revolución del 68 que la derogó inmediatamente, estando apenas cuatro meses en vigor. Esta ley supuso la máxima intervención de las autoridades eclesiásticas en la educación primaria. En lo que respecta a la educación femenina, se le reconoce el derecho en este nivel de enseñanza, si bien con la orientación hogareña propia de la Iglesia de la época, a quien se le concede amplias facultades en la educación infantil. Eso sí, la ley admite un profesorado femenino en este segmento, si bien con un tercio menos de salario que los varones, sin que justifique el motivo, tal y como se estableció en la Ley Moyano de 1857 . Aunque no tuvo tiempo de aplicarse, es significativa del pensamiento del moderantismo. Veamos los artículos que tratan de la educación femenina:

“Habrá Escuelas públicas de instrucción primaria para niños como para niñas, en todos los pueblos de la Monarquía que lleguen a 500 habitantes” (artº 1)

“Las Autoridades de provincia estimularán asimismo la formación y aumento de Juntas de señoras que instituyan Escuelas Dominicales para las jóvenes y casas de enseñanza para las niñas pobres” (artº 11)

“En todas las escuelas de niños, cualquiera que sea su clase, la enseñanza comprenderá precisamente: doctrina cristiana, lectura, escritura y principios de aritmética, sistema legal de pesas y medidas, sencillas nociones de historia y de la geografía de España, de gramática castellana y principios generales de educación y cortesía. En las Escuelas de niñas se aprenderán además las labores más usuales.” (artº 14)

“A medida que vaya desarrollándose la instrucción y se formen nuevos Maestros, se procurará igualmente dar en el mayor número de Escuelas que sea posible … y en las Escuelas de niñas los principios de higiene doméstica y labores delicadas” (artº 15)

“Para el examen de las aspirantes al título de Maestras, se nombrará además [de los miembros de los Tribunales ordinarios de selección] una Maestra habilitada de la capital o de la provincia, y una señora de la Junta de Escuelas o Asilo de niñas, donde lo hubiere” (artº 34)

“Hasta tanto que puedan organizarse establecimientos donde se formen Maestras adornadas de todos los conocimientos que exige la educación cristiana y social de la mujer, podrán obtener el título de Maestras …” (artº 36)

“El sueldo y sobresueldo, en su caso, de las Maestras, será proporcionalmente las dos terceras partes del sueldo y sobresueldo asignado a los Maestros” (artº 42)

Desde luego, no fue el tratamiento de la educación femenina lo que levantó ampollas, pareciendo conforme a la opinión generalizada del papel social de la mujer. El Decreto de 14-10-1868 derogó la Ley Orovio sin siquiera sustituirla por otra, afirmando en su preámbulo que “entre las leyes con que el poder derrocado por nuestra gloriosa Revolución limitó la libertad de enseñar, ninguna ha producido en el país una impresión tan desoladora como la promulgada en 2 de junio de este año“. Las causas de su fulminante derogación fue haber colocado la primera enseñanza bajo la tutela del clero.

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX comienza a considerarse que, aunque la misión de la mujer es cuidar de los hijos y el marido, la educación e instrucción puede prepararla para cumplir mejor la tarea de formar nuevos ciudadanos y constituir un apoyo adecuado para maridos modernos. Mientras en España en periódicos y revistas se polemiza sobre la capacidad de las mujeres para adquirir conocimientos que puedan capacitarla para ejercer una profesión y sobre la conveniencia o no de que los adquiera, llegan noticias de otros países donde algunas mujeres comienzan a conseguir el grado de bachiller e, incluso, acceden a la Universidad.

Así, por ejemplo, uno de los primeros y principales regeneracionistas, Macías Picavea, respecto a la educación de la mujer, considera que está muy bien dotada para ejercer la medicina y el comercio y también para desempeñar tareas docentes y educativas, excluyendo de su competencia otras actividades públicas profesionales, según los criterios más corrientes en su tiempo. De hecho en el siglo XIX no se discute la capacidad ni el papel que puede desempeñar la mujer en el ámbito del Magisterio, como muestra la prolija legislación que recoge la profesora Flecha García en el libro abajo reseñado. Incluso, en el último tercio de la centuria las Escuelas Normales de Magisterio femenino se convierten en un laboratorio donde ensayar otras carreras, como reconoce el ministro Alejandro Pidal y Mon en un Decreto de 1884:

“Laudable es el propósito de procurar principalmente por los medios de la educación la mejora de la condición social de la mujer; pero para llevar a cabo tan notable pensamiento, es mucho más práctico y sensato fomentar las Escuelas y fundaciones creadas para estas enseñanzas especiales, distintas del Magisterio, que desorganizar las Escuelas Normales convirtiéndolas en Centros donde se lleven a cabo todos los ensayos y tanteos encaminados a abrir para la mujer diferentes carreras profesionales, distrayendo de esta suerte a la Escuela Normal del objeto principal a que responde su creación, y que reduce a la formación de un buen Magisterio de primera enseñanza” (R. D. de 3-9-1884 reorganizando la Escuela Normal Central de Maestras) [6]

La primera noticia del interés de la mujer por los estudios superiores es del 2 de septiembre de 1871, cuando Mª Elena Masseras consigue un permiso especial del Rey Amadeo de Saboya para realizar estudios de segunda enseñanza y poder continuar en la Universidad después. Mª Dolores Aleu Riera es la primera mujer que realiza el examen de grado para obtener una Licenciatura, en Medicina, el 20-4-1882, seguida en el mismo año por Martina Castells Ballespi y Mª Elena Masseras Ribera, todas por la Universidad de Barcelona. En 1886 obtiene la Licenciatura en dicha Universidad Dolores Llorent Casanovas (26-VI-86) y dos días después la quinta mujer licenciada en Medicina, Mª Luisa Domingo García natural de Palencia, la obtiene en la Universidad de Valladolid.

No podemos pensar que, rápidamente, el acceso al bachiller superior y a la Universidad se convirtió en una rutina. En 1882 y durante un período de casi un año, el director general de Instrucción Pública ordenó que no se admitiera a matrícula de segunda enseñanza a las mujeres, pero sí a la de Universidad a las que estuvieran en posesión del grado de bachiller. Cuando el 25 de septiembre de 1883 se autorizó de nuevo la matrícula de segunda enseñanza, se añadió la salvedad de que “sin derecho a cursar después los de Facultad“.

Es en 1888 cuando, tras la solicitud de tres mujeres, se permitió de nuevo a las mujeres matricularse en la Universidad, en principio sólo para exámenes y posteriormente, a instancia de Matilde Padrós en la enseñanza oficial. La presencia de mujeres en la Universidad española durante el siglo XIX es, por tanto, prácticamente anecdótica y, además, parte de las alumnas consignadas en ellas, no acabaron la carrera.

Mujeres tienen poco poder de decisión en países desarrollados: ONU

En los países miembros de la OCDE las mujeres ocupan uno de cada cinco escaños parlamentarios. En América del Norte y del Sur su influencia política se ubica en un 21,7 por ciento; en Asia y el Africa subsahariana su participación parlamentaria se ubica en el 18 por ciento y en el mundo árabe desciende aún al 9,7 por ciento.

Estados Unido, Reino Unido son los países donde se ocupa la mayor cantidad de mujeres en puestos directivos.

Nueva York.- Más del 46 por ciento de las grandes corporaciones en los 30 países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no tienen mujeres en los puestos de toma de decisiones, indica una investigación de las Naciones Unidas difundida hoy.

Ya se trate del ámbito de la política, la economía o las finanzas, las mujeres están subrepresentadas.
En los países miembro de la OCDE las mujeres ocupan uno de cada cinco escaños parlamentarios. En América del Norte y del Sur su influencia política se ubica en un 21,7 por ciento; en Asia y el Africa subsahariana su participación parlamentaria se ubica en el 18 por ciento y en el mundo árabe desciende aún al 9,7 por ciento.

Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda son los países donde se ocupa la mayor cantidad de mujeres en puestos directivos, tanto en el sector público como privado. Los países donde las mujeres tienen menos perspectivas de ocupar puestos directivos son Italia, España y Grecia. Noruega y Suecia lideran en la participación de mujeres en puestos directivos, mientras que Italia, Portugal y Japón ocupan los últimos puestos en la nómina.

El documento “Investigación mundial sobre el papel de las mujeres en el desarrollo”, llevada a cabo por la ONU y presentada hoy en Nueva York, afirma que el empleo de mujeres en el ámbito económico lleva a mayores éxitos en forma comprobada.

Las 500 empresas de Fortune con directorios integrados por mujeres lograron mayores ganancias en un 42 por ciento y mejoraron sus rendimientos de inversiones en un 67 por ciento.

La OCDE, que brindó la información para el estudio, agregó sin embargo que sólo el 23 por ciento de las empresas más importantes integra a una o más mujeres en sus directorios.

El informe hace hincapié también en el poco control que las mujeres tienen sobre la economía y el acceso a recursos financieros.

Algunos ejemplos demuestran la falta de representación femenina en el mundo corporativo.

En la industria financiera estadounidense, por ejemplo, las mujeres ocupan el 75 por ciento de todos los puestos de trabajo. Pero si se trata de actuales posiciones ejecutivas en los 50 principales bancos comerciales en Estados Unidos la presencia de mujeres es del 12,6 por ciento.

Dentro de los bancos estadounidenses, uno tiene una directora ejecutiva y siete tienen mujeres en las gerencias financieras.

El informe indicó también que sólo ocho mujeres ocupan la presidencia de 100 de las más importantes cooperativas de crédito en Estados Unidos, y que un 8,6 por ciento de personal con poder de decisión en empresas de capital se trata de mujeres.

En Canadá, el 11 por ciento de las posiciones en los directorios de empresas importantes es desempeñado por personal de sexo femenino.

En la Unión Europea (UE), donde son hombres quienes dirigen todos los bancos más imporantes, las mujeres ocupan sólo en un 17 por ciento los cargos directivos de los bancos más importantes.

La situación es todavía más desfavorable para mujeres en países en desarrollo. En Uganda, el nueve por ciento de ellas tiene acceso a créditos en ciudades importantes, mientras que sólo el uno por ciento dispone de crédito en áreas rurales.

En Bangladesh las mujeres son responsables del 27 por ciento de los depósitos bancarios, pero su participación en créditos formales es del 1,8 por ciento.

“Hace tiempo que debió haberse adoptado un sustancial reordenamiento del lugar de la mujer en el mundo económico y es aún más urgente en la actual crisis económica y finaciera”, agregó la investigación.

Una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 70 países concluyó que sólo uno de cada cuatro puestos de trabajo ocupado por mujeres le confiere un cierto “status, influencia, autoridad y poder de decisión”.

Género con Clase

Pese a que la participación de colombianas en niveles decisorios del gobierno de Bogotá superó el 30 por ciento en los últimos años, no existe una masa crítica de mujeres con perspectiva de género.

Este hallazgo forma parte de los resultados del estudio “Gobierno, política y poder de las Mujeres en Bogotá”, realizado por las investigadoras Lya Janeth Fuentes y Nayibe Peña, merecedor del premio de la Comunidad Eurolatinoamericana de Mujer, Política y Ciudad.

La investigación, que tuvo el apoyo de la entidad gubernamental de fomento y apoyo de las ciencias, Colciencias, indagó, entre otros aspectos, qué sucedió para que la participación femenina sobrepasara la cuota del 30 por ciento, así como las características de las mujeres que ocuparon cargos directivos en la administración del gobierno de la capital colombiana y su incidencia en la inserción del tema de género en las políticas públicas, durante el período comprendido entre 1992 y 2004.

En Colombia, la ley de cuotas establece que al menos 30 por ciento de los cargos directivos de las entidades públicas sean desempeñados por mujeres.

En Bogotá, esta cuota ha sido ampliamente superada a partir de 1995; es decir, desde la primera administración del alcalde Antanas Mockus, quien ha sido elegido dos veces como Alcalde Mayor de la capital colombiana.

Durante los gobiernos de los alcaldes que gobernaron de 1994 a 2005, la participación femenina en niveles directivos fue de 34 por ciento, 48, 61 y 42 respectivamente.

“Hay que hacer un trabajo basado en razones técnicas, no en discursos feministas, con las mujeres que han gobernado, para que sean sensibles al tema de género y, de esta manera, aumentar la masa crítica”, afirmó a SEMlac Lya Janeth Fuentes, coordinadora de la Línea de Investigación de Género y Cultura del Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos.

El estudio aplicó entrevistas a 60 mujeres que se desempeñaron como directoras, 347 como subdirectoras y 160 como asesoras en niveles de decisión.

“Esa alta participación no se reduce a los números, sino que hay también una fractura en la división sexual del trabajo, pues las colombianas comenzaron a ocupar, desde 1995, carteras típicamente masculinas, como son las Secretarías de Hacienda o de Planeación”, afirmó la socióloga Fuentes.

No obstante, aún falta que se produzca este proceso en las entidades encargadas del control político de la ciudad; es decir, la Defensoría y la Contraloría, y en las empresas públicas que manejan grandes presupuestos.

El estudio encontró que las causas de la alta tasa de participación de las mujeres en niveles decisorios está asociada a las características de los alcaldes (independientes y con alta formación), los criterios técnicos y basados en méritos para la selección de personal; y la “revolución femenina de la educación”, expresada en el mayor nivel de escolaridad de las colombianas sobre sus compatriotas varones.

De hecho, todas las mujeres que gobernaron en entidades de la capital de 1992 a 2004 contaban con estudios de postgrado, y el siete por ciento tenía doctorado, lo que denota que, lejos de ser nombradas por intereses políticos, lo fueron por su competencia y méritos.

“No obstante, no todas son mujeres de la élite. Muchas son de clase media, que hicieron grandes esfuerzos para pagar una universidad privada”, aclaró la socióloga Fuentes.

Poco sensibles al tema de género

Sólo dos de las mujeres que gobernaron en Bogotá señalaron ser feministas y la mayoría “no se ha dado cuenta del proceso que antecedió para que ellas llegaran a ocupar los cargos directivos”, comenta Fuentes basándose en las entrevistas realizadas.

Agregó que, en general, piensan que ser mujeres no implica discriminación, dado que ellas no la han sufrido. Sin embargo, subraya Fuentes, “el sexo sigue siendo un factor relevante al seleccionar personal, el sexo no es algo neutro”.

Pese a que la mayoría de las ex gobernantes no se identifica con el feminismo, las pocas que sí se declaran como tal marcaron hitos, como la realización del Plan de Igualdad de Oportunidades.

Además, los temas de género se instalaron en la agenda pública de Bogotá, pero “gracias a que los alcaldes los insertaron en los Planes de Desarrollo de la ciudad”, puntualizó Fuentes.

El costo y peso del poder

La mitad de las colombianas que gobernaron son solteras, separadas o viudas. “Pareciera que para llegar a esos cargos las mujeres deben estar solas”, anota Fuentes.

Las entrevistas dejaron ver que, para la mayoría, el ejercicio del poder fue sentido como una carga, debido a la responsabilidad que implica la toma de decisiones que afectarán a siete millones de habitantes.

El poder se define como “la capacidad de tomar decisiones que tienen influencia política, decisiones que afectan a la gente, que afectan intereses o que favorecen a otros, de ahí su complejidad”, aseguró Rocío Londoño, quien actuó como directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá, durante la primera administración del alcalde Mockus.

Esa visión ética también subyace en el poco interés en participar en política; es decir, en partidos políticos y contiendas electorales. Sólo dos de las ex gobernantes manifestaron tener interés en lanzarse a la arena política.

Este resultado inquieta a la coautora de la investigación, toda vez que desde la Conferencia de Naciones Unidas para la Mujer de Beijing se hacen llamados para la promoción política de las mujeres no sólo en el ejecutivo, sino también en el legislativo.

La mujer llega al poder por decisión política”

“Cuando es por decisión o voluntad política los equipos son paritarios y las mujeres tienen el poder”, concluye María José Frau, delegada por el rector de la Universidad de Alicante en la Unidad de Igualdad, un nuevo departamento que está elaborando un plan de igualdad, para cuya redacción se ha constituido una comisión. La situación de la mujer en Alicante es similar al del resto de universidades españolas: son mayoría pero ocupan pocos puestos de responsabilidad, y cuando lo hacen es por una “clara voluntad política”, como en Alicante, cuyo equipo de Gobierno es paritario. Las alumnas son mayoría, pero se produce una segregación vertical en determinadas áreas como ingenierías y tecnologías, donde todavía hay más chicos que chicas.

Un 36% de profesoras

Entre los profesores un 36% son mujeres, cuando la media en la universidad española es del 35,8%. “Es un colectivo masculinizado”, apunta Frau, que observa también una segregación de las mujeres a favor de determinadas áreas de conocimiento, como en Ciencias de la Salud, donde son mayoría, mientras que son menos en las ingenierías y tecnologías. Pero la brecha más fuerte está entre los catedráticos, de los cuales solo un 2,8% son mujeres, mientras que los hombres superan el 11%. Entre el Personal de Administración y Servicios (PAS) el 54% son mujeres y el 46% son hombres, pero en las categorías superiores predominan los varones.

Otro dato interesante es que en los órganos de gobierno la presencia de las mujeres es escasa, no llega al 40%. Pero si es por “decisión política los equipos son paritarios”, apunta Frau. En las direcciones de cada centro o facultad la mayoría de directores o decanos son varones, aunque las secretarías las asumen las mujeres, al igual que ocurre en las direcciones de departamento y en los institutos universitarios. Frau explica que el Plan de Igualdad, que confía en que esté listo a finales de este curso contemplará un paquete de medidas, “algunas de ellas de obligado cumplimiento” que permitan ir limando desigualdades.

Mujeres con voto, pero sin poder de decisión
Cuando se le preguntó a las mujeres de distintos lugares de Guatemala por qué no aspiraban a cargos a elección popular, de forma discreta y, en voz muy baja, coincidieron en decir que por los celos de esposos y padres, el temor a que el pueblo hable mal de ellas o por haber llegado sólo al tercer grado de primaria.

Esas respuestas no sorprendieron a los investigadores de Naciones Unidas encargados del estudio, quienes confirmaron así por qué en este país centroamericano prevalece una notoria ausencia femenina en diputaciones y corporaciones municipales, pese a ser las mujeres el 51 por ciento de los 13 millones de habitantes.

Tanto mujeres indígenas como ladinas y garífunas reflejaron que el sistema patriarcal tampoco les cede espacios para participar como candidatas a puestos de elección popular, porque coinciden en que “el lugar de las mujeres está en la casa”. Además, los partidos políticos marginan a quienes buscan promoverse a través de uno de ellos.

En septiembre venidero, Guatemala elegirá a su próximo presidente, diputados al Congreso de la República y Alcaldes Municipales y en esas listas la presencia femenina es casi nula.

El no gubernamental Tribunal Supremo Electoral reportó que, hasta junio, sólo estaban inscritas 74 candidatas a diputadas, en contraste con el número de hombres que era de 288, mientras que para corporaciones municipales apenas había 253 mujeres frente a 2.076 varones.

La desigualdad se mantiene en la política de este país, señaló Catalina Soberanis, quien ha sido Ministra de Educación, Diputada y ex presidenta del Congreso de la República.

Ella sostiene que en esta nación son marcados los contrastes en la política en el tema de género y puso como ejemplo que, de un total de 158 diputados, sólo 14 son mujeres. La discriminación va más allá, pues únicamente una de ellas representa a las indígenas, pese a que la población de origen maya alcanza los seis millones de habitantes.

En los puestos ediles, las cosas empeoran, indica Soberanis. De 331 corporaciones municipales que gobiernan la nación, apenas ocho mujeres están sentadas en la silla edil y solamente una de ellas pertenece a la cultura indígena.

La mujer rural históricamente ha sido marginada, en especial en el tema de la educación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas, sólo el 48,3 por ciento de las mujeres son alfabetas, frente al 64,1 de los hombres.

Mientras, en salud, a nivel general, la tasa de mortalidad materna de Guatemala es una de las más altas de América Latina: 153 mujeres mueren por cada 100.000 bebés nacidos vivos.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas, de igual forma, califica como dramática la presencia femenina en los puestos de poder y, aún más, en las propuestas de los partidos políticos para promoverlas a cargos de decisión.

Para este organismo internacional, la participación femenina en las organizaciones políticas en Guatemala es “sumamente limitada y casi inexistente” y considera grave la ausencia de garantías normativas que permitan atender esa necesidad de participación equitativa de mujeres y hombres dentro de esas fuerzas.

De acuerdo con Nineth Montenegro, una activista en derechos humanos que ha sido diputada por dos legislaturas representando al partido de tendencia izquierdista Frente Nueva Nación, Guatemala junto con Paraguay, Honduras y Brasil son los países con los índices más bajos de mujeres en el Parlamento.

En ese grupo político, ella encabeza el listado al Congreso de la República. Su partido, junto con el Frente Republicano Guatemalteco, es el que mayor número de mujeres promueve para diputaciones, con más de 25 candidatas.

Las demás propuestas políticas, como la Gran Alianza Nacional, la Unidad Nacional de la Esperanza y la Democracia Cristiana Guatemalteca, han designado de cinco a siete mujeres en sus listas al Legislativo.

Ello demuestra que la mujer, y especialmente la indígena, sigue siendo puro folclor en la contienda, opina Carmen Quiej, dirigente de las mujeres indígenas Moloj.

Quiej hizo pública su molestia al indicar que no sólo las ladinas (mestizas) son discriminadas. “En Guatemala, cuatro millones de habitantes conforman los 23 grupos mayas y no figuramos como mayoría en los puestos de poder”, agregó.

José Dávila, director del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, piensa que ellas deberían tener una cuota de poder similar a la de los hombres, si son las que conforman la mayoría de la población.

Indicó, además, que se debe terminar con la idea de que el género femenino es una ciudadanía de segunda clase y colocarlas en puestos elegibles, no sólo porque hay que darles trabajo, sino para que puedan tomar decisiones. “Una democracia debe ir a la par de una justa equidad de genero”, insistió.

Dávila ve en las cuotas de poder una injusta repartición, ya que los partidos políticos han colocado a la gran mayoría de las mujeres en sus listados a diputaciones al final de las casillas, lo que automáticamente les impide acceder a una curul en el Congreso de la República.

Las guatemaltecas lograron el derecho a ejercer el voto en 1945, aunque en esa ocasión se excluyó a las analfabetas. Veinte años después, en 1965, se extendió el sufragio a todas las mujeres, lo cual hizo de este país el primero de Centroamérica y uno de los más avanzados de Latinoamérica en aprobar el voto femenino.

Agrupaciones como la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj, la alianza de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y la Convergencia Cívico Política de Mujeres han entrelazado vínculos para romper con lo que ellas denominan ese “techo de vidrio”, reflejado en las entrevistas realizadas por Naciones Unidas.

La cruzada se inició hace una semana, con foros, y proseguirá con encuestas y la publicación de afiches para exigir más mujeres en los cargos públicos, desestimular el uso del cuerpo femenino para promover el voto y hacer un llamado a ejercer el sufragio consciente.

Las políticas y la planificación del desarrollo agrícola y rural a menudo no reflejan adecuadamente los diferentes papeles y necesidades de los hombres y las mujeres. Entre los factores que explican la escasa atención prestada al «factor humano» por los encargados de las políticas y la planificación, se puede mencionar la falta de información específica sobre las funciones que desempeñan los agricultores y las agricultoras en el ámbito de la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola, sobre todo sobre las contribuciones de las mujeres. También se puede citar la tendencia a aplicar enfoques analíticos que favorecen el aumento de la producción de productos comerciales, dejando de lado las condiciones e implicaciones socioeconómicas y de género.

En la actualidad, la elaboración de políticas de desarrollo se encuentra en proceso de transformación, intentando promover una mayor participación de los interesados en la planificación y la toma de decisiones en todos los niveles, ampliando la función del sector privado y aumentando la descentralización. Esta transformación requiere estadísticas más precisas y sistemáticas sobre las productoras y los productores rurales y el fortalecimiento de la participación para que hombres y mujeres pueden hacer escuchar su voz. Un punto esencial al respecto consiste en recopilar, analizar y difundir datos e información desglosados por sexo, tal como lo recomienda la Estrategia de acción, (Igualdad de oportunidades y securidad alimentaria: el papel de información, FAO, Roma, 2000) de la Consulta de alto nivel sobre la mujer rural y la información, organizada por la FAO en 1999.

La cuestión de la participación es otro aspecto fundamental en lo que respecta a la elaboración de políticas de desarrollo agrícola y rural que tengan en cuenta el género. En ese sentido, el aumento del poder de decisión de los grupos rurales, especialmente de las mujeres, es un requisito esencial para que puedan participar en los procesos de toma de decisiones y adopción de políticas en todas las esferas -económica, política, social y cultural- de la sociedad, así como en los planos comunitario, nacional e internacional. El fortalecimiento de las capacidades desempeña un papel clave en este proceso.

Vacíos en materia de información

En los últimos 20 años, la información sobre la mujer rural ha aumentado considerablemente, pero todavía se expresan reservas sobre su validez y pertinencia, así como sobre su utilidad para la toma de decisiones y la planificación. Por ejemplo, de una muestra de 93 censos agrícolas nacionales que se llevaron a cabo en diferentes países entre 1989 y 1999, cerca de la mitad no incluía información sobre las unidades dirigidas por mujeres. Sin embargo, en numerosos países en desarrollo, las encuestas realizadas indican que una de cada cinco explotaciones está dirigida por una mujer, cifra que subestimaría la proporción de explotaciones cuya propiedad o manejo corresponde a mujeres. A menudo se asume que el hombre, el «jefe de hogar» legalmente reconocido, es también el «jefe de la explotación», incluso en los casos en que las mujeres son responsables del trabajo diario y de las decisiones relativas a la gestión de la explotación.

Una de las razones por las cuales el trabajo de las mujeres permanece invisible en las estadísticas es que buena parte de él se realiza fuera de la economía formal. Este trabajo sigue sin ser reconocido en gran medida, ya que suele considerarse que el sector no estructurado (tanto en la agricultura como fuera de ella) constituye una categoría residual, con carácter supuestamente efímero, que no contribuye de forma sensible a la producción de la economía nacional.

Las políticas que aparentemente no hacen distinciones de género pueden tener un impacto muy diferente sobre los agricultores y las agricultoras. Por ejemplo, un incremento en el precio de los fertilizantes puede conducir a que tan sólo los agricultores que se dedican a cultivos comerciales, que en su mayoría son hombres, puedan adquirir los fertilizantes, mientras que las agricultoras, que cultivan productos de subsistencia, ya no puedan permitírselos. Además, es preciso que las políticas reconozcan y se opongan a las desigualdades existentes. La realidad de mujeres sin acceso a la tierra y a los servicios de extensión podría verse reforzada si las políticas no la contrarrestasen.
Acciones planificadas

El Plan de acción incluye una amplia gama de compromisos que pretenden incorporar el análisis de género y los métodos participativos en los programas de investigación y las políticas y la planificación para el desarrollo. La incorporación de la perspectiva de género en la recopilación y el análisis de datos también se considera una cuestión prioritaria.

Recopilación y análisis de datos

  • Analizar desde una perspectiva de género los efectos de la transición hacia una producción ganadera intensiva e industrializada, e implementar políticas que tengan en cuenta esas amenazas potenciales y las oportunidades en los planos local, nacional, regional e internacional.
  • Evaluar, tomando en cuenta las cuestiones de género, las tendencias y los efectos de la comercialización y la globalización de la agricultura y preparar un informe sobre las mujeres y la comercialización.
  • Examinar los sistemas de obtención de datos para evaluar la productividad, los ingresos, la utilización de mano de obra, los flujos de efectivo en las explotaciones agrícolas, y fomentar mejoras teniendo en cuenta la necesidad de contar con datos desglosados por sexo sobre los productores, incluida la división del trabajo por sexo.
  • Ayudar a los Estados miembros para que integren las cuestiones de género en la recopilación y el tratamiento de datos, en particular mediante los programas nacionales de recopilación de datos agrícolas.
  • Mejorar los conceptos sobre los que se basa la recopilación de datos, e idear nuevos métodos para evaluar las contribuciones de los hombres y las mujeres en la generación de ingresos.
  • Analizar la metodología de recopilación de datos desglosados por sexo referentes a las personas involucradas en la elaboración artesanal del pescado.
  • Supervisar y presentar información adecuada sobre los papeles de las mujeres y de los hombres en el sector de la pesca, con el fin de fortalecer las políticas nacionales sobre gestión de pesca y acuicultura.

Políticas

  • Preparar documentos de trabajo e informes sobre las repercusiones específicas de las cuestiones relativas al género en el marco de las políticas económicas y sociales, especialmente las que afectan al acceso a los alimentos.
  • Establecer informes en los que se analizará la viabilidad y sostenibilidad económicas de la piscicultura industrial de las principales especies de peces de África subsahariana y Asia meridional, señalando las principales limitaciones y examinando las políticas y estrategias destinadas a mitigar esas limitaciones, y en los que se procurará entender la función de las mujeres en la promoción de la acuicultura y la repercusión de la promoción de la acuicultura comercial en los medios de vida de las mujeres, especialmente en lo que se refiere a la creación de mejores posibilidades de empleo.
  • Realizar estudios de perspectivas del sector forestal que examinarán la manera en que las políticas forestales, los regímenes de tenencia de los árboles y algunos aspectos de la silvicultura amplían o limitan las posibilidades de las mujeres y de los hombres, y la distribución equitativa de los beneficios y/o las posibilidades de una gestión forestal sostenible.
  • Preparar un inventario de las necesidades de reglamentación nacional y de las esferas temáticas prioritarias, así como las directrices, los manuales, los códigos de conducta y los planes de acción adecuados, que tendrán en cuenta el acceso de las mujeres a la tierra y a los elementos agrícolas necesarios.
  • Examinar las cuestiones relacionadas con el género en las secciones pertinentes de las publicaciones generales para que los Estados miembros puedan formular leyes, reglamentos y políticas nacionales sobre la alimentación y la agricultura.

Participación y fortalecimiento del poder de decisión

  • Alentar a las mujeres a asistir a los seminarios nacionales organizados con el fin de examinar los marcos jurídicos y los instrumentos económicos necesarios para dar impulso al sector de la acuicultura y para estimular a los gobiernos a establecer políticas y herramientas nacionales que propicien el aumento de la inversión privada en la acuicultura.
  • Desarrollar un marco de políticas de apoyo para fomentar la participación de las mujeres y los hombres en el manejo de los recursos naturales.
Integración de la perspectiva de género en los datos relacionados con el desarrollo agrícola y rural

Desde los años 80, la FAO presta asistencia a los Estados miembros que lo solicitan en el ámbito de la recopilación y análisis de datos desglosados por sexo, la producción de estadísticas que tengan en cuenta las cuestiones de género y la presentación de éstas para la planificación y la formulación de políticas agrícolas o para el seguimiento y evaluación de las intervenciones de desarrollo.

En el marco de este apoyo, la Organización empezó a desarrollar, desde el año 2000, una metodología y herramientas de capacitación llamadas «Datos con perspectiva de género en el ámbito del desarrollo rural y agrícola», destinadas a reforzar las competencias de los productores de datos y estadísticas agrícolas (estadistas, planificadores, investigadores, analistas políticos) en materia de conciencia sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la recopilación, tabulación, análisis, interpretación y presentación de las informaciones sobre agricultura.

Se organizaron talleres en Namibia, Uganda, Zambia y Zimbabwe, en el marco del Programa de apoyo integrado al desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria. En Rumania se organizó otro taller regional para los países de Europa del Este. Después de los talleres de Namibia y Zambia, la FAO trabajó con expertos del Ministerio de Agricultura y las oficinas centrales de estadísticas para retabular los conjuntos de datos y producir bases de datos desglosados por sexo que se puedan usar en los procesos de toma de decisiones y en la planificación y formulación de políticas de desarrollo agrícola y rural. Los datos retabulados pueden servir como base para llevar a cabo un análisis de género y obtener una mejor comprensión del desarrollo rural. Son útiles también para introducir la dimensión de género en los sistemas nacionales de producción y uso de los datos estadísticos.

Las ocupaciones marginales constituyen el medio de subsistencia (remunerado o no) para más del 80 por ciento de las mujeres en los países de bajos ingresos y para el 40 por ciento en los países con ingresos medios. Estos países representan en conjunto el 85 por ciento de la población mundial. Ciertos estudios realizados en nueve países en desarrollo revelaron que las mujeres dedican el 34 por ciento de su tiempo a actividades encuadradas en el mercado laboral (frente al 76 por ciento en el caso de los hombres) y el 66 por ciento restante lo invierten en actividades que no forman parte de él.

Para obtener datos que reflejen adecuadamente la importancia del trabajo de las mujeres, se necesitan métodos que reconozcan el tiempo que dedican las mujeres a las actividades productivas y reproductivas, tanto remuneradas como no remuneradas, así como el valor que éstas tienen.

Ante los nuevos desafíos planteados por los procesos de liberalización política y económica, es extremadamente importante poner las estadísticas a disposición de una mayor variedad de usuarios. Este acceso más amplio a los datos contribuirá a potenciar los papeles del hombre y de la mujer del medio rural en favor del desarrollo gracias a un conocimiento más preciso y representativo de sus intereses.

Esta necesidad ha sido enfatizada en la Consulta de alto nivel sobre la mujer rural y la información, organizada por la FAO en 1999, que elaboró una Estrategia de acción para obtener información más detallada sobre las contribuciones económicas y sociales de las mujeres y de los hombres.

La incorporación de las cuestiones de género es la única forma de garantizar que la equidad hombres-mujeres se convierta en un aspecto central de todas las intervenciones en favor del desarrollo agrícola y rural, en ámbitos como la investigación, el asesoramiento político, la elaboración de políticas y la legislación, así como en la planificación, la implementación, el seguimiento y la evaluación de programas y proyectos.

Esta incorporación requiere la aplicación de un enfoque analítico que tenga en cuenta los vínculos entre las diferentes actividades sociales y económicas, así como las distintas formas en que los hombres y las mujeres, en los variados grupos socioeconómicos, se ven involucrados en ellas. En este sentido, el Análisis socioeconómico y de género (ASEG) puede ofrecer un marco de referencia útil para incorporar estas consideraciones en los proyectos, programas y políticas para el desarrollo (ver cuadro).

Participación y fortalecimiento del poder de decisión

El mejoramiento de la recopilación y el análisis de los datos sobre la división del trabajo y las responsabilidades de los hombres y las mujeres rurales, puede ayudar a diseñar políticas más efectivas y equitativas. Sin embargo, contar con cifras más representativas por sí solo no es suficiente para garantizar que las políticas y los programas tengan en cuenta las necesidades y las prioridades de los agricultores y agricultoras. Para que esto suceda, es necesario diseñar de forma participativa políticas que se basen en la comprensión que tiene la población rural acerca de sus problemas y de las estrategias necesarias para subsanarlos. Por lo tanto, es necesario involucrar a las mujeres y a los hombres rurales en el análisis y en la planificación.

Participación es un término que se interpreta de muchas maneras. Incluso los agentes de un mismo proceso de planificación agrícola pueden darle un significado diferente. También puede ocurrir que no involucre a todos los agentes, limitándose a grupos específicos. Existen distintos grados de participación:

  • Participación limitada sólo a las elites (representantes elegidos).
  • Participación en la que se pide a las comunidades legitimar o ratificar los proyectos formulados por el gobierno, sin involucrarlas en la planificación detallada y la administración del mismo.
  • Participación en la que las comunidades son consultadas desde el inicio del proceso y están involucradas activamente en la planificación y administración de los proyectos.
  • Participación en la que los diferentes grupos y estratos de la sociedad están representados, a todo nivel, en los mecanismos de planificación, coordinación y evaluación, incluido el plano más alto de formulación de políticas.
  • Participación en la que los representantes mencionados en el punto precedente son los que en realidad controlan las decisiones en todos los niveles.

El género y la participación son dos conceptos que se tienen en cuenta en los procesos de desarrollo en todo el mundo desde hace más de dos décadas. Cada uno de ellos ha generado nuevas formas de pensar y de trabajar. En consecuencia, hoy en día existe una gran variedad de literatura y una amplia gama de métodos, todos orientados a la consecución de objetivos similares de participación social y adquisición y control del poder. Uno de estos métodos empleados para fomentar la participación es el diagnóstico rural participativo.

Análisis socioeconómico y de género (ASEG)

El Programa de análisis socioeconómico y de género (ASEG) tiene como objetivo incorporar consideraciones socioeconómicas y de género en los proyectos, programas y políticas de desarrollo para asegurar que los procesos de desarrollo tomen en cuenta las necesidades y prioridades de hombres y mujeres. Proporciona a los agentes de desarrollo métodos y herramientas prácticos para realizar el análisis socioeconómico y de género y fortalece la capacidad de incorporar el género a las acciones de desarrollo.

El programa privilegia un enfoque del desarrollo basado, por un lado, en el análisis de los aspectos socioeconómicos que afectan los proyectos y programas de desarrollo y, por otro lado, en la identificación participativa de las prioridades de los hombres y las mujeres en materia de desarrollo. Gracias al marco analítico se puede hacer hincapié en los aspectos sociales, culturales, económicos, demográficos, políticos, institucionales y ambientales del contexto de desarrollo. Las conexiones entre estos aspectos se examinan después desde una perspectiva de género. El programa está destinado a tres niveles: los agentes de campo, los planificadores del desarrollo y el personal directivo. El programa brinda capacitación, publicaciones y una colaboración continuada a cada uno de estos grupos.

El programa de capacitación, iniciado en 1997, permitió formar y sensibilizar a unas 1 500 personas (el 56 por ciento eran mujeres) en más de 50 Estados miembros. El material pedagógico incluye manuales para cada uno de los niveles mencionados, cartillas de capacitación y directrices, así como guías sectoriales sobre temas como el riego, las microfinanzas, el ciclo de proyecto, los programas de emergencia, el seguimiento y la evaluación, etc. El material informativo se actualiza con frecuencia y nuevas herramientas y estudios de caso se desarrollan según las necesidades.

Basado en los conocimientos y experiencia de los hombres y las mujeres de las aldeas, el diagnóstico rural participativo es un método que emplea herramientas que facilitan el proceso de investigación-acción gestionado por las comunidades locales. Resulta útil para involucrar a las comunidades en las fases de generación y análisis de la información y en la planificación. Algunas herramientas, tales como los mapas de recursos, los gráficos de tendencias de los problemas, los diagramas de sistemas de explotación agrícola, los perfiles de actividades diarias, pueden combinarse con el análisis de género para facilitar el estudio de los sistemas de subsistencia de los diferentes grupos socioeconómicos. Otras herramientas ayudan a las comunidades y a los diferentes grupos objetivo, basados en criterios de nivel socioeconómico y de género, a identificar y jerarquizar sus problemas y necesidades de recursos y a desarrollar planes de acción de grupo o comunidad.

Los enfoques participativos fortalecen el poder de decisión de hombres y mujeres ya que les brindan la confianza y los conocimientos técnicos necesarios para que puedan analizar su situación, lograr un consenso y tomar las decisiones y medidas que mejoren sus condiciones de vida.

El concepto de fortalecimiento del poder de decisión (ver glosario) va más allá de la participación. Es más que ampliar el acceso a la toma de decisiones. Implica que las personas puedan entender su situación, reflexionar sobre los factores que la determinan y, lo que es más importante, dar los pasos necesarios para mejorarla. Concretamente, las comunidades adquieren la capacidad de realizar actividades, elaborar su propia programación y cambiar el curso de los acontecimientos. Fortalecer el acceso al poder por parte de la mujer significa incrementar su poder e implica una transformación radical de las estructuras que la mantienen en una posición de subordinación.

«Un proyecto de la FAO en Etiopía ha combinado el análisis de género con los métodos de planificación participativa.»

Se corre un gran riesgo si se contribuye a fortalecer el poder de decisión sin tener en cuenta la noción de equidad. Hay que evitar que el poder se concentre en los hombres en detrimento de las mujeres, en una elite local dominante en desventaja de los pobres y desfavorecidos. El reto consiste en fomentar un proceso en el que se refuerce el poder de decisión del más débil y se auspicie la equidad. Numerosas organizaciones para el desarrollo, incluyendo las agencias de las Naciones Unidas y las ONG, consideran el fortalecimiento del poder de las mujeres como una meta política que puede ser alcanzada apoyando actividades tales como programas de microcrédito y capacitación para la participación política y al liderazgo. Numerosos organismos desarrollaron igualmente indicadores de adquisición de poder y de evaluación participativa con el fin de medir los progresos obtenidos en materia de equidad de género.

Por ejemplo, el Banco Grameen y el Comité para el Progreso Rural de Bangladesh utilizan ocho indicadores para medir el nivel de adquisición de poder por parte de las mujeres, entre los cuales se hallan movilidad, seguridad económica, participación en las decisiones más importantes en el hogar, nivel de conciencia política y legal, e intervención en las campañas políticas.

Etiopía: Planificación participativa y análisis de género al servicio de la extensión agrícola

El objetivo del projecto era mejorar la capacidad del personal del Departamento de Extensión, en todos los niveles, en el uso de los métodos participativos. Se inició con la formación de capacitadores en el método de diagnóstico rural participativo y en el análisis de género. Las personas formadas capacitaron después a los agentes de campo que condujeron el diagnóstico rural participativo en las aldeas. Reuniones de agricultores hombres por un lado y de mujeres por el otro revelaron las diferencias en términos de responsabilidades, limitaciones y necesidades. Se descubrió que las mujeres trabajaban dos veces más que los hombres en las estaciones agrícolas pico y casi tres veces más en otros períodos. El diagnóstico puso énfasis en las preocupaciones de los hombres, por ejemplo, la irregularidad de las lluvias que los obligaba a arar varias veces, y las de las mujeres, tales como la escasez de tierra cultivable y la falta de acceso a los servicios de extensión. Gracias a la mejor comprensión acerca de los papeles de los hombres y las mujeres, el personal de extensión pudo identificar las áreas en las que cada grupo, sobre todo las mujeres, necesitaba apoyo en materia de extensión. Se reconoció la importancia de organizar la capacitación en las aldeas mismas, ya que de otro modo las mujeres difícilmente podían asistir a causa de su pesada carga de trabajo y de las barreras culturales existentes. Muchas de las participantes pudieron acceder por primera vez a una capacitación relevante para sus necesidades.

Participación política de las mujeres

La participación política de las mujeres está reconocida como un derecho humano, y es más que lo detectado en las estructuras tradicionales de acción y poder político formal, como los partidos políticos y las instituciones estatales administrativas y electivas.

Si la acción política en última instancia es la principal práctica para transformar la realidad dada en un espacio concreto, se hace política en los espacios cotidianos, domésticos y públicos, grupales, profesionales, sociales; en definitiva donde dos o más personas se constituyen con un propósito común.

La situación de las mujeres en el ámbito de la participación política ha sido abordada desde distintos enfoques. En el presente trabajo hemos priorizado el referido al ámbito de la cultura y el relacionado al ejercicio de los derechos humanos, particularmente de los civiles y políticos que tienen como referencia el concepto de ciudadanía.

El ejercicio de la Ciudadanía

La ciudadanía está vinculada al ejercicio de los derechos. Se expande o se contrae cuando lo hacen los derechos en sus prácticas efectivas en el marco de un régimen democrático y representativo.

Siguiendo esta argumentación, las mujeres son detentadoras de una ciudadanía restringida, más afectada por las prácticas socioculturales que por lo normativo, aunque también incide lo normativo.

Si bien las constituciones liberales, basadas en el principio de igualdad ante la ley, instituyen normativamente la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y ciudadanas, siguen persistiendo las dificultades para alcanzar la plena igualdad entre mujeres y hombres, y esto obliga a seguir trabajando en la promoción de una mayor participación de las mujeres en la vida política y social de nuestros países y en la eliminación de todas las formas de discriminación existentes para el logro de la igualdad real.

El concepto de igualdad que reconocemos hoy en día, a partir de la Declaración

Universal de los Derechos Humanos es el de la igualdad como igualdad de derechos, de oportunidades y de trato.

La igualdad no se define a partir de un criterio de semejanza, sino de justicia: no es justa la convivencia en la desigualdad y tampoco la competencia en la desigualdad. El principio de igualdad está estrechamente relacionado con el ejercicio de la tolerancia: el reconocimiento del otro o de la otra como igual, es decir, que siendo diferente, tiene los mismos derechos y responsabilidades.

En el marco de los derechos de las mujeres, hablar de igualdad no significa identidad con los hombres; significa tener las mismas oportunidades, ser reconocidas y tratadas como iguales.

Durante la X Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en agosto de este año en Quito, se analizaron dos temas de importancia estratégica para la región: i) la contribución de las mujeres en la economía y la protección social, y ii) la participación política y la paridad de género en los procesos de adopción de decisiones en todos los niveles. Ambos temas se analizaron bajo dos conceptos claves: el de discriminación y el de la división sexual del trabajo.

Los roles asignados socialmente en razón del sexo que relacionan a la mujer con las actividades reproductivas y al hombre con las de producción, han generado una división sexual del trabajo con funciones y prácticas públicas y privadas que se espera asuma cada uno de los géneros.

Con frecuencia, se asignan tareas semejantes a las propias de la división sexual del trabajo doméstico en el ámbito del grupo político. Por ejemplo, en los partidos se da una división sexual entre militancia y toma de decisiones, es decir, que si bien las mujeres se integraron a la política no por ello logran compartir el poder.

Igual situación se observa en las organizaciones sindicales, empresariales y profesionales.

Introducción a los Derechos Humanos y la Perspectiva

Estas desventajas no les permiten a las mujeres una inserción beneficiosa e igualitaria en el mercado laboral, la vida ciudadana, y el mundo de la política.

El logro de la igualdad de género en todas las esferas, particularmente la política, debe ir a la par de los cambios en la familia y el mundo del trabajo.

En relación a la discriminación debemos decir que la Convención sobre la

Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (conocida como CEDAW por su sigla en inglés), aportó una nueva concepción de la discriminación contra la mujer y la igualdad entre los sexos, basada en que hombres y mujeres son igualmente diferentes.

De dicha Convención surgen las recomendaciones sobre la adopción de medidas de acción afirmativa, como las leyes electorales de cuotas mínimas de mujeres, en tanto herramienta posible y consensuada para corregir la poca representación femenina en los cargos del poder público hasta lograr, al menos, la representación paritaria.

Por su parte, las Estrategias de Nairobi3 y la Plataforma de Acción de Beijing llaman a los gobiernos a adoptar medidas para aumentar la capacidad de la mujer y garantizarle igualdad de acceso y plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones.

Pero más allá de estas intenciones, del camino recorrido y de los avances logrados, la discriminación hacia las mujeres en la esfera política sigue siendo todavía una realidad que se expresa en situaciones que ponen de manifiesto la desigualdad en que se encuentran.

Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1979

III Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Nairobi, Kenia, en 1985  IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China, en 1995 No son temas zanjados cuando aún tienen problemas para ser reconocidas como personas con capacidad para ejercer con voz propia el poder, el liderazgo con autoridad social o económica, y cuando tienen limitaciones en la representación partidaria.

Cuando se enfrentan a la escasa o casi nula representación en las posiciones más altas de la estructura de toma de decisiones del sector privado, del Poder Judicial, de los medios de comunicación, de las instituciones académicas y de los gobiernos, a excepción de Chile y España, que con las actuales administraciones socialistas han logrado la paridad en el número de mujeres y hombres que componen el gobierno.

Un estudio de la OEA subraya que la participación femenina parlamentaria a nivel mundial es de 16.6%, y que en el continente americano la media es de 20.7%.

Por otra parte, el Informe mundial del Social Watch revela que en el mundo sólo hay una docena de mujeres elegidas entre 200 jefes de Estado.

Acciones Defensoriales

En los distintos congresos de la FIO, los y las Ombudsman han reiterado la vigencia de la igualdad y la no discriminación entre los seres humanos y se han comprometido a impulsar en sus países las medidas necesarias para erradicar la cultura de la discriminación hacia las mujeres.

En vista de lo anterior las integrantes de la Red de Defensorías de las Mujeres de la FIO consideramos:

Que en el Estado y en la sociedad habrá un déficit democrático mientras siga existiendo entre mujeres y hombres una distribución desigual de las posiciones de poder y decisión, así como del trabajo, el ingreso y el tiempo.

Que en el proceso de toma de decisiones deben estar presentes tanto mujeres como hombres, puesto que las cualidades propias de cada género contribuyen a ampliar y enriquecer la visión de la política.

Por ello, vemos a las Oficinas de Ombudsman como un instrumento que puede contribuir a propiciar los cambios necesarios a favor de la igualdad y la no discriminación, no sólo en la sociedad, sino también al interior de sus propias instituciones, y garantizar la efectividad de los derechos políticos y ciudadanos de las mujeres.

Para ello proponemos:

1º) Fortalecer el desarrollo individual y social de las mujeres a través del acceso a la información pública como derecho ciudadano y para garantizar la igualdad de oportunidades a mujeres y hombres. El derecho a la información pública es un fin en sí mismo, pero también es un medio para el ejercicio de otros derechos, sin información resulta difícil poder ejercer derechos sociales, económicos, culturales y participar de los asuntos públicos.

2º) Vigilar y monitorear el cumplimiento de la legislación nacional e internacional a favor de la participación política de las mujeres.

3º) A través de su función promotora de reformas, incidir en las políticas públicas a través de la iniciativa legislativa, proponiendo leyes que garanticen al menos la paridad de las mujeres en los lugares donde se diseñan y se dictan las políticas, se toman las decisiones y se ponen en marcha las medidas y acciones.

4º) Implementar una estrategia de comunicación y divulgación relacionada con los derechos políticos y ciudadanos de las mujeres.

5º) Desarrollar relaciones de trabajo y fomentar alianzas estratégicas en materia de derechos políticos con las entidades públicas, poderes Legislativos y Judicial, gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, instancias académicas y cooperación internacional con el propósito de coordinar actividades que fortalezcan el ejercicio de la ciudadanía y las capacidades de las mujeres para participar de actividades políticas.

6º) Trabajar con las secretarías de los partidos políticos con la finalidad de motivar la incursión de un número plural de mujeres en las elecciones para cargos partidarios y para cargos públicos.

7º) Integrar como eje de trabajo de las Defensorías de las Mujeres la participación política y garantizar los recursos necesarios para implementar planes y programas en esta materia.

8º) Contribuir al fortalecimiento de la Red de Defensorías de las Mujeres, como mecanismo formal de cooperación y coordinación de la FIO (según lo expresado en el punto 8 de las conclusiones del Congreso de Toledo en 1997), alentar la participación de sus integrantes y promover su formación y capacitación en todo lo relacionado a la defensa y protección de los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género.

9º) Promover en las propias instituciones de Ombudsman el cumplimiento del principio de igualdad y no discriminación, para lo cual se hace necesario contar con instancias específicas que trabajen en la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres y en la institucionalización y transversalización de la perspectiva de género.

La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones

La representación de la mujer en los niveles más altos de adopción de decisiones a escala nacional e internacional no ha cambiado en los cinco años transcurridos desde la celebración en Beijing de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Las mujeres siguen estando en minoría en los parlamentos nacionales, y el promedio alcanzado en 1999 a nivel mundial era del 13%, pese al hecho de que las mujeres constituyen la mayoría del electorado en casi todos los países.

La Plataforma de Acción aprobada en Beijing explica que las vidas de las mujeres deben examinarse en el marco social, económico y político de la sociedad, y no fuera de ese contexto. La Conferencia de Beijing reafirmó que “la participación igualitaria de la mujer en la adopción de decisiones no sólo es una exigencia básica de justicia o democracia sino que puede considerarse una condición necesaria para que se tengan en cuenta los intereses de la mujer. Sin la participación activa de la mujer y la incorporación del punto de vista de la mujer a todos los niveles del proceso de adopción de decisiones no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz”.

La Plataforma de Acción de Beijing también afirma que las mujeres tienen igualdad de derecho a participar en la gestión de los asuntos públicos y, mediante esa participación, a contribuir a redefinir las prioridades políticas al incluir en los programas políticos nuevos temas y ofrecer nuevos puntos de vista sobre cuestiones políticas generales. En la Plataforma se definieron dos objetivos estratégicos en relación con esta esfera de especial preocupación: garantizar a la mujer igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones, y aumentar la capacidad de la mujer de participar en la adopción de decisiones y en los niveles directivos.

Además del documento de Beijing, algunos instrumentos internacionales han afirmado el principio de la participación equitativa de la mujer y el hombre en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, incluida la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

En su 41º período de sesiones, celebrado en 1997, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas reafirmó la necesidad de determinar y aplicar las medidas que corregirían la representación insuficiente de la mujer en la adopción de decisiones. Se consideró que la eliminación de prácticas discriminatorias y la introducción de programas de medidas positivas eran instrumentos de política eficaces para el logro de ese propósito.

No se han producido cambios verdaderos en la brecha
que separa a la mujer del hombre

Pese al hecho de que desde hace tiempo se reconoce el derecho fundamental de las mujeres y los hombres de participar en la vida política, en la práctica la brecha en materia de equidad de jure y de facto en la esfera del ejercicio del poder y la adopción de decisiones sigue siendo amplia. Como resultado de ello, los intereses y las preocupaciones de la mujer no están representados a los niveles de la formulación de políticas y la mujer no tiene influencia sobre las decisiones fundamentales en las esferas social, económica y política que afectan a la sociedad en su conjunto. Las iniciativas y los programas orientados a aumentar la participación de la mujer en la adopción de decisiones se han visto entorpecidos por una serie de factores, entre ellos una falta de recursos humanos y financieros para la capacitación y la promoción en materia de carreras políticas, y la responsabilidad de los funcionarios elegidos en relación con la promoción de la igualdad entre los géneros y la participación de la mujer en la vida pública.

En general, las cifras de que se dispone muestran únicamente un aumento simbólico e indican que la meta del equilibrio entre los géneros dista aún mucho de haberse alcanzado.

Participación a escala nacional

Al mes de agosto de 1999, había únicamente diez países en que las funciones de jefe de Estado y gobierno eran desempeñadas por mujeres, a saber: Bangladesh, Guyana, Irlanda, Letonia, Nueva Zelandia, Panamá, San Marino, Sri Lanka (Presidenta y Primera Ministra) y Suiza.

La representación de la mujer en cargos gubernamentales de adopción de decisiones a los niveles ministerial y subministerial (ministro, viceministro, secretario permanente y jefe de departamento) muestra que se avanza muy lentamente en esa esfera.

  • En 1996 las mujeres constituían el 6,8% de los gabinetes ministeriales en todo el mundo; en 1997 esa cifra era del 7% y del 7,4% en 1998.
  • En 1999 había únicamente 677 mujeres integrantes de la cámara alta o el senado, en contrate con 5.639 hombres.
  • La mayoría de las ministras se concentra aún en los sectores sociales, como la educación, la salud y los asuntos relativos a la mujer y la familia.

Los países nórdicos siguen ocupando un lugar preponderante en cuanto a la proporción de mujeres en los parlamentos, cuyo promedio asciende al 36,4%. Según un informe de las Naciones Unidas, Suecia tiene la proporción más elevada de mujeres en la cámara baja o única: el 40,4%. La elevada proporción de mujeres en los parlamentos de los países nórdicos puede explicarse por muchos factores, como la igualdad de posibilidades en materia de educación, el reconocimiento por parte de las mujeres de la importancia de votar y contribuir a determinar los resultados de las elecciones, y el establecimiento de políticas estatales amplias a escala nacional orientadas a la conciliación de las responsabilidades familiares y profesionales de las mujeres y los hombres, entre otras.

Un proceso inverso se produjo en Europa oriental, donde el porcentaje de mujeres en los parlamentos se ha reducido considerablemente con la transformación hacia una economía de mercado y elecciones parlamentarias libres. La abolición de las cuotas para mujeres, que habían existido en los antiguos regímenes, redujo extraordinariamente su número en los parlamentos. Aunque la situación ha venido mejorando gradualmente en algunos países, la experiencia de Europa oriental confirma que el establecimiento de una democracia parlamentaria pluralista no garantiza de por sí la representación equitativa de las mujeres y los hombres en la adopción de decisiones políticas.

A escala internacional

A escala internacional, se produjo un aumento en la representación de las mujeres entre los Representantes Permanentes ante las Naciones Unidas en Nueva York, que pasó de siete mujeres en enero de 1994 a 12 mujeres al mes de abril de 2000.

El sistema de las Naciones Unidas ha centrado su atención en aumentar el número de mujeres en cargos ejecutivos a todos los niveles y en diversos sectores. Si bien se ha registrado cierto progreso en el mejoramiento de la representación de las mujeres en las categorías superiores y de adopción de decisiones en la Secretaría de las Naciones Unidas, el objetivo de llegar al 50% en el año 2000 no se ha alcanzado. Sin embargo, las estadísticas sobre la situación de la mujer en la Secretaría siguen arrojando un adelanto lento, pero constante.

  • Desde el 1º de enero de 1999, el porcentaje de mujeres nombradas con sujeción a la distribución geográfica aumentó del 37,7% al 38,6%.
  • Aunque el ritmo del avance en el mejoramiento de la representación general de la mujer sigue siendo lento, se ha logrado mejorar la representación de las mujeres en las categorías superiores y de adopción de decisiones. Desde la presentación del plan de acción estratégico para el mejoramiento de la situación de la mujer en la Secretaría (1995 a 2000), en noviembre de 1994, el porcentaje de mujeres en la categoría de Director Adjunto y categorías superiores a ésa ha aumentado del 15,1% al 29,7%.

La mujer en los procesos electorales y los partidos políticos

La Plataforma de Acción de Beijing comprometió a los gobiernos a “examinar el efecto diferencial de los sistemas electorales en la representación política de las mujeres en los órganos electivos y examinar, cuando proceda, la posibilidad de ajustar o reformar esos sistemas”. La participación de las mujeres en partidos políticos es importante porque proporciona una vía hacia el ejercicio del poder y la adopción de decisiones políticas. Conduce a la participación en parlamentos y otros órganos electivos, así como a nombramientos en cargos ministeriales u otras oficinas políticas y en la magistratura. Entre las medidas adoptadas en algunos países, cabe destacar:

  • En Albania se han promulgado leyes y enmiendas para garantizar un equilibrio de género en las listas electorales.
  • El Yemen enmendó su ley electoral en 1998 para aumentar la participación de la mujer en las elecciones.
  • En el Canadá la participación política de la mujer aumentó en un 50% entre 1995 y 1997.
  • La participación de la mujer en la vida política también ha aumentado en España, que ocupa el séptimo puesto en esa esfera entre los 15 Estados de la Unión Europea.
  • En el Camerún, El Salvador, Nigeria, el Paraguay y Seychelles, las propias mujeres han establecido redes políticas, creando vínculos entre organizaciones con base en la comunidad, los movimientos de mujeres y las mujeres que se dedican a la política.

Adopción de medidas positivas, metas y cuotas

Durante la Conferencia de Beijing, únicamente 21 de los 189 países que se comprometieron a mejorar la condición jurídica y social de la mujer concedieron la más alta prioridad a la cuestión relativa al aumento de la participación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones. Desde la Conferencia de Beijing han proseguido los debates amplios sobre esta cuestión a los niveles gubernamentales y no gobernamentales. Ello ha contribuido a aumentar la sensibilización respecto de los cambios sistemáticos que se necesitan para lograr el equilibrio entre los géneros. Un número cada vez mayor de países han aplicado políticas de adopción de medidas positivas, incluidos los sistemas de cuotas y las metas, elaborado programas de capacitación para fomentar el liderazgo entre las mujeres, e introducido medidas para conciliar las responsabilidades familiares y profesionales tanto de las mujeres como de los hombres.

El artículo 4 de la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer permite la adopción de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer. La Plataforma de Acción de Beijing compromete a los gobiernos y los partidos políticos a que proporcionen a la mujer igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones, incluido, entre otras cosas, el establecimiento de metas concretas y otras medidas positivas.

Aunque en algunos países el concepto estricto de igualdad se opone a la introducción de medidas positivas, en otros países se han llevado a cabo programas de medidas positivas.

  • Ghana aprobó una propuesta de acción afirmativa para reservar para las mujeres el 40% de los cargos en órganos de adopción de decisiones.
  • En Uganda se estableció el Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social para aplicar una política nacional de acción afirmativa.
  • Italia presentó un proyecto de ley para reformar la constitución a fin de incluir la adopción de medidas positivas en las leyes electorales.
  • Finlandia estableció una cuota para las mujeres en la proporción de 40/60 en los órganos gubernamentales.

Mujeres tienen poco poder de decisión en los países desarrollados //

Más del 46 por ciento de las grandes corporaciones en los 30 países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no tienen mujeres en los puestos de toma de decisiones, indica una investigación de las Naciones Unidas difundida hoy.

Ya se trate del ámbito de la política, la economía o las finanzas, las mujeres están subrepresentadas. En los países miembro de la OCDE las mujeres ocupan uno de cada cinco escaños parlamentarios. En América del Norte y del Sur su influencia política se ubica en un 21,7 por ciento; en Asia y el Africa subsahariana su participación parlamentaria se ubica en el 18 por ciento y en el mundo árabe desciende aún al 9,7 por ciento.

Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda son los países donde se ocupa la mayor cantidad de mujeres en puestos directivos, tanto en el sector público como privado. Los países donde las mujeres tienen menos perspectivas de ocupar puestos directivos son Italia, España y Grecia. Noruega y Suecia lideran en la participación de mujeres en puestos directivos, mientras que Italia, Portugal y Japón ocupan los últimos puestos en la nómina.

El documento “Investigación mundial sobre el papel de las mujeres en el desarrollo”, llevada a cabo por la ONU y presentada hoy en Nueva York, afirma que el empleo de mujeres en el ámbito económico lleva a mayores éxitos en forma comprobada.

Las 500 empresas de Fortune con directorios integrados por mujeres lograron mayores ganancias en un 42 por ciento y mejoraron sus rendimientos de inversiones en un 67 por ciento. La OCDE, que brindó la información para el estudio, agregó sin embargo que sólo el 23 por ciento de las empresas más importantes integra a una o más mujeres en sus directorios.

El informe hace hincapié también en el poco control que las mujeres tienen sobre la economía y el acceso a recursos financieros. Algunos ejemplos demuestran la falta de representación femenina en el mundo corporativo. En la industria financiera estadounidense, por ejemplo, las mujeres ocupan el 75 por ciento de todos los puestos de trabajo.

Pero si se trata de actuales posiciones ejecutivas en los 50 principales bancos comerciales en Estados Unidos la presencia de mujeres es del 12,6 por ciento. Dentro de los bancos estadounidenses, uno tiene una directora ejecutiva y siete tienen mujeres en las gerencias financieras.

El informe indicó también que sólo ocho mujeres ocupan la presidencia de 100 de las más importantes cooperativas de crédito en Estados Unidos, y que un 8,6 por ciento de personal con poder de decisión en empresas de capital se trata de mujeres. En Canadá, el 11 por ciento de las posiciones en los directorios de empresas importantes es desempeñado por personal de sexo femenino.

En la Unión Europea (UE), donde son hombres quienes dirigen todos los bancos más imporantes, las mujeres ocupan sólo en un 17 por ciento los cargos directivos de los bancos más importantes. La situación es todavía más desfavorable para mujeres en países en desarrollo.

En Uganda, el nueve por ciento de ellas tiene acceso a créditos en ciudades importantes, mientras que sólo el uno por ciento dispone de crédito en áreas rurales. En Bangladesh las mujeres son responsables del 27 por ciento de los depósitos bancarios, pero su participación en créditos formales es del 1,8 por ciento. “Hace tiempo que debió haberse adoptado un sustancial reordenamiento del lugar de la mujer en el mundo económico y es aún más urgente en la actual crisis económica y finaciera”, agregó la investigación.

Una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 70 países concluyó que sólo uno de cada cuatro puestos de trabajo ocupado por mujeres le confiere un cierto “status, influencia, autoridad y poder de decisión”.

Mujeres que trabajan y tienen derechos

En el primer trimestre de 2009, las cifras del Indec reflejan que la participación de la mujer en el mercado laboral argentino es del 43,4%. Otro dato que sobresale es la disparidad en cuanto a la tasa de empleo “no registrado” (comúnmente llamado “trabajo en negro”), que es mayor en el caso de las mujeres y se refiere, especialmente, al trabajo doméstico. Lamentablemente, es previsible que los números reales de empleo no registrado sean más desfavorables que los señalados.

En los hechos, las condiciones de trabajo de la mujer son inferiores a las de los hombres: ganan salarios menores en promedio, tienen menor participación en el empleo registrado y mayor en el trabajo informal. Por eso, es necesario elaborar una política de Estado que contemple medidas efectivas para alcanzar un nivel aceptable de eliminación de las desigualdades.

Centrémonos en la médula de lo que ellos y ellas desean hoy: la conciliación familia y trabajo. Es de desear que cada vez más las políticas tiendan a favorecer el equilibrio en la vida personal. Las regulaciones deberían contemplar el tamaño de la empresa, para establecer regímenes diferenciados.

Apostar a la armonía familiar y laboral es un deseo de cualquier trabajador que se precie de vivir sanamente. Para ello, las organizaciones -evitando el descenso en la productividad- se sienten desafiadas a generar, creativamente, estrategias que faciliten a sus empleados un estilo de vida sano. Si se implementan con creatividad, ambas partes ganan: la empresa y el empleado.

Ahora bien, las posibles soluciones al problema estarán destinadas al fracaso si únicamente enfocan a la población femenina, ya que de esta manera estaremos cristalizando la situación de desigualdad material de la que queremos salir. Las respuestas adecuadas sólo podrán venir de la corresponsabilidad real entre sexos.

Pero empecemos por un aspecto concreto. La ley de contrato de trabajo goza de una venerable antigüedad de más de 35 años, lo que conlleva que muchas de sus previsiones estén desactualizadas o sean inaplicables.

Algunas innovaciones que se reclaman: introducir jornadas laborales más cortas con el compromiso de no bajar la productividad; ampliar la flexibilidad horaria y los trabajos compartidos; fomentar y regular adecuadamente el teletrabajo; introducir la licencia paterna por nacimiento o adopción de 10 días; reducir la jornada por atención de hijos menores; sumar la ayuda estatal posparto, y el alargamiento de los períodos anteriores y posteriores al parto. Estos últimos aspectos deberían estar incluidos en las prestaciones de la seguridad social.

Evidentemente, resulta más fácil emitir declaraciones de igualdad de oportunidades que llevarlas a la práctica, y por eso los hechos terminan por imponerse diseñando un mercado de trabajo en el que las oportunidades son desiguales, sobre todo en perjuicio de los grupos más vulnerables. Sin embargo, pensar en el desarrollo del país es pensar en quienes lo conformamos. Favorecer el desarrollo humano de los ciudadanos es apostar al crecimiento de la Nación.

Mujeres que trabajan, tienen derechos

En el primer trimestre de 2009, las cifras del Indec reflejan que la participación de la mujer en el mercado laboral argentino es del 43,4%. Otro dato que sobresale es la disparidad en cuanto a la tasa de empleo “no registrado” (comúnmente llamado “trabajo en negro”), que es mayor en el caso de las mujeres y se refiere, especialmente, al trabajo doméstico. Lamentablemente, es previsible que los números reales de empleo no registrado sean más desfavorables que los señalados.

En los hechos, las condiciones de trabajo de la mujer son inferiores a las de los hombres: ganan salarios menores en promedio, tienen menor participación en el empleo registrado y mayor en el trabajo informal. Por eso, es necesario elaborar una política de Estado que contemple medidas efectivas para alcanzar un nivel aceptable de eliminación de las desigualdades.

Centrémonos en la médula de lo que ellos y ellas desean hoy: la conciliación familia y trabajo. Es de desear que cada vez más las políticas tiendan a favorecer el equilibrio en la vida personal. Las regulaciones deberían contemplar el tamaño de la empresa, para establecer regímenes diferenciados.

Apostar a la armonía familiar y laboral es un deseo de cualquier trabajador que se precie de vivir sanamente. Para ello, las organizaciones -evitando el descenso en la productividad- se sienten desafiadas a generar, creativamente, estrategias que faciliten a sus empleados un estilo de vida sano. Si se implementan con creatividad, ambas partes ganan: la empresa y el empleado.

Ahora bien, las posibles soluciones al problema estarán destinadas al fracaso si únicamente enfocan a la población femenina, ya que de esta manera estaremos cristalizando la situación de desigualdad material de la que queremos salir. Las respuestas adecuadas sólo podrán venir de la corresponsabilidad real entre sexos.

Pero empecemos por un aspecto concreto. La ley de contrato de trabajo goza de una venerable antigüedad de más de 35 años, lo que conlleva que muchas de sus previsiones estén desactualizadas o sean inaplicables.

Algunas innovaciones que se reclaman: introducir jornadas laborales más cortas con el compromiso de no bajar la productividad; ampliar la flexibilidad horaria y los trabajos compartidos; fomentar y regular adecuadamente el teletrabajo; introducir la licencia paterna por nacimiento o adopción de 10 días; reducir la jornada por atención de hijos menores; sumar la ayuda estatal posparto, y el alargamiento de los períodos anteriores y posteriores al parto. Estos últimos aspectos deberían estar incluidos en las prestaciones de la seguridad social.

Evidentemente, resulta más fácil emitir declaraciones de igualdad de oportunidades que llevarlas a la práctica, y por eso los hechos terminan por imponerse diseñando un mercado de trabajo en el que las oportunidades son desiguales, sobre todo en perjuicio de los grupos más vulnerables. Sin embargo, pensar en el desarrollo del país es pensar en quienes lo conformamos. Favorecer el desarrollo humano de los ciudadanos es apostar al crecimiento de la Nación.

Las mujeres y la desigualdad

Las diferencias laborales continúan en todos los sectores.

María es una mujer como cualquier otra. Se levanta a las seis de la mañana, despierta a sus tres hijos, prepara el desayuno y los lleva a la escuela.

A las nueve está lista para poner el pie en su oficina y dirigir al equipo de cinco ingenieros y dos arquitectos que tiene a su cargo.

María, como tantas mujeres de hoy, es madre y profesional al mismo tiempo. Una combinación que cada día es más frecuente.

Pero aunque María vive en la parte del planeta que llamamos desarrollada, sufre de un mal universal que muchas mujeres alrededor del mundo padecen: su salario es 30% más bajo del que estuviera recibiendo si hubiera nacido con “pantalones”.

Y es que la desigualdad entre los géneros continúa siendo un problema a nivel mundial, pese a que la situación de las mujeres y las niñas ha mejorado significativamente en los últimos diez años.

Así lo dijo recientemente el Banco Mundial (BM), al señalar que es probable que no se alcance el tercer objetivo del desarrollo del milenio.

La desigualdad entre los géneros continúa siendo un problema a nivel mundial, pese a que la situación de las mujeres y las niñas ha mejorado significativamente en los últimos diez años

Este es justamente el de reducir la brecha de género para 2015. Una meta que resulta fundamental a la hora del crecimiento y la reducción de la pobreza.

Según el BM, el objetivo de reducir la brecha de los géneros será difícil de alcanzar por falta de apoyo financiero y político, que no permiten aumentar la cantidad y la calidad de los recursos destinados a cuestiones relativas al género.

La desigualdad en números

No se puede negar que, a nivel mundial, las mujeres han alcanzado importantes logros en materia de género en los últimos 50 años.

Por ejemplo, se ha conseguido duplicar las tasas de matriculación primaria en Sudáfrica, África Sub-sahariana, y Oriente Medio y Norte de África, y el aumento de entre 15 y 20 años en la esperanza de vida de las mujeres en los países en desarrollo.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Pese a esos avances, sigue habiendo importantes desigualdades por razón de sexo en derechos, recursos y participación en todos los países en desarrollo.

En ninguna región del mundo tienen los hombres y las mujeres los mismos derechos sociales, económicos y jurídicos

En ninguna región del mundo tienen los hombres y las mujeres los mismos derechos sociales, económicos y jurídicos, según calcula el BM.

Las regiones del mundo donde la desigualdad de género en derechos básicos es mayor son: Asia Meridional, África Sub-sahariana, Oriente Medio y África del Norte, seguidas por América Latina y el Caribe.

En esas regiones, las mujeres tienen un menor control de los recursos productivos, como la educación, la tierra, la información y los recursos financieros.

En esas zonas, las mujeres carecen todavía de derechos independientes para poseer tierras, gestionar la propiedad, dirigir negocios o incluso viajar sin el consentimiento de sus maridos.

Por ejemplo, en muchas partes del África Sub-sahariana, las mujeres tienen derechos sobre las tierras mientras estén casadas y muchas veces los pierden al enviudar o divorciarse.

En la mayoría de las regiones en desarrollo, las empresas en manos de mujeres tienden a tener un menor acceso a la maquinaria, fertilizantes y crédito que aquellas empresas dirigidas por hombres.

Salarios menores

Hay más acceso para las mujeres, pero sus oportunidades siguen siendo limitadas.

Aún cuando las mujeres han ganado terreno a nivel educativo, según cálculos del BM, en los países industrializados, las mujeres en el sector salarial ganan en promedio un 77% de lo que ganan los hombres, mientras que en los países en desarrollo ganan el 73%.

Solo una quinta parte de esa diferencia salarial se puede explicar por diferencias en educación, experiencia, etc.

A lo anterior se le agrega que las mujeres siguen estando sub-representadas en las asambleas nacionales y locales, ocupando, en general, no más del 10% de los escaños en los parlamentos.

Estas desigualdades son más pronunciadas entre los países más ricos y los más pobres, y entre los ricos y los pobres dentro de un mismo país.

Dos tercios de los analfabetos del planeta son mujeres y niñas, hay más mujeres infectadas de sida que hombres y el 70% de las mujeres viven en condiciones de pobreza.

Latinoamérica no es la excepción a la regla. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2002, los ingresos promedio que percibían las mujeres en el mercado laborar eran equivalentes al 68% de los ingresos masculinos.

¿Cómo acortar la brecha?

Ningún país puede pretender avanzar si a la mitad de su población se le niegan las posibilidades de realizar su potencial

Paul Wolfowitz, Presidente Banco Mundial

Según el presidente del BM, Paul Wolfowitz, la clave para acortar la brecha entre los géneros está en reconocer que este problema no es un asunto de mujeres, sino una cuestión relativa al desarrollo.

Como dijo Wolfowitz, “ningún país puede pretender avanzar si a la mitad de su población se le niegan las posibilidades de realizar su potencial”.

Según cálculos de la ONU, si en América Latina se eliminaran las desigualdades laborales, sería posible aumentar en un 5% el Producto Interno Bruto de la región.

Es por eso que se hace necesario hacer concientes, tanto a los gobiernos como a la sociedad civil, del papel primordial que desempeñan las mujeres a la hora de mejorar la calidad de vida de sus familias, sus comunidades y el desarrollo económico de los países en los que viven.

Así como también la necesidad de poner en marcha planes educativos y mecanismos donde los gobiernos deban rendir cuentas sobre los avances en materia de igualdad de género.

Sólo así, la búsqueda de la igualdad de género dejará de ser una tarea pendiente para el planeta. Y María, como tantas otras mujeres, dejará de preguntarse por qué, ante los ojos del mundo, el esfuerzo que hace para sacar a sus hijos adelante y realizarse como profesional, no es 100% reconocido

Economía/Empresas.-

Ana Botín, segunda mujer más importante en el panorama empresarial europeo según ‘FT’

La presidenta del grupo Banesto, Ana Patricia Botín, ocupa la segunda posición en el ranking elaborado por los diarios económicos ‘Financial Times’ y ‘Financial Times Deutschland’ sobre las mujeres más importantes del panorama empresarial europeo.

El ranking fue elaborado por cinco altos directivos de empresas con un peso importante en Europa, que han valorado la posición de las estas mujeres en las empresas, el tamaño de la firma o de la división de la que son responsables y su influencia en el mundo empresarial, entre otros criterios.

El diario británico refleja que Ana Patricia Botín puede ser la sucesora de Emilio Botín en la presidencia del grupo Santander, lo que la pondría a la cabeza del cuarto banco europeo si la fusión de Abbey y el Santander llega a culminar. El ‘FT’ destaca que la española ha superado las dificultades para ascender en puestos de importancia en el Santander llegando a dirigir el grupo Banesto, una de las joyas del Santander, según el periódico.

El primer puesto del ranking de ‘FT’ está ocupado por la presidenta de Nokia Networks, Sari Baldauf. El diario indica que Baldauf dirige una compañía que alcanzará este año unos ingresos de 6.200 millones de euros y que tiene una plantilla de 15.000 trabajadores.

En el ranking, el diario también incluye a la directora ejecutiva de Bupa, Balerie Gooding; la directora ejecutiva de Burberry, Rose Marie Bravo; la presidenta de TeliaSonera en Suecia, Marie Ehrling y la directora ejecutiva de la Bolsa de Londres, Clara Furse, que se encuentran en los puestos tres, cuatro, cinco y seis, respectivamente.

Otras españolas que ocupan lugares destacados son la directora ejecutiva de NH Hoteles, Isabel Aguilera Navarro, que ocupa en puesto número veinte. El diario refleja que Aguilera ha trabajado antes en importantes compañías, como Dell, Hewlett-Packard y Olivetti.

En el puesto número 25 del ranking, ‘FT’ sitúa a la presidenta de Merril Lynch España, Eva Castillo, que con anterioridad trabajó en Londres con la compañía Goldman Sachs.

Yassine Fall

Se define como feminista antes que doctora en economía. A los ocho años de edad, se dio cuenta de las desigualdades entre hombres y mujeres en su país natal, Senegal, y en todo el continente africano. Hoy es la principal asesora económica del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), y ha sido una de las invitadas destacadas en el I Congreso hispano africano de mujeres empresarias que durante tres días reunió a liderezas en el ámbito empresarial y económico. Yassine expone en la siguiente entrevista con AmecoPress sus posturas, reflexiones y propuestas enfocadas a la población femenina africana.

“En este congreso las empresarias africanas hemos reflexionado sobre el empoderamiento de nosotras en las empresas. En el ámbito económico las mujeres debemos observar retos y dificultades a nivel local, nacional pero también a nivel global”, indicó Yassine Fall, de origen senegalés.

Yassine Fall fue una de las invitadas especiales del Encuentro y participó en su acto de apertura, desde Las Palmas es entrevistada vía telefónica por AmecoPress.

“Estoy llamando a mis hermanas africanas para que se despierten, sé que ya lo están, pero deseo despertarlas y animarlas mucho más, para que comprendan que en este mundo nada se logra de forma gratuita. Cada vez que alguien nos da u ofrece algo, debemos comprender por qué nos lo dan, qué beneficios tiene y qué debemos hacer para enfocar correctamente esas ayudas”, dijo al inicio de la entrevista.

El congreso fue celebrado por Casa África durante dos días en Las Palmas de Gran Canaria el I Congreso Hispano-africano de Mujeres Empresarias, la actividad fue diseñada en colaboración con la “Red de mujeres por un Mundo Mejor”.

La también ex – directora regional de UNIFEM de la Oficina para el África lusófona y francófona, explicó la situación que actualmente atraviesa África en el nuevo orden económico y señaló que “nunca debemos descontextualizar los análisis del sistema económico global, pues en este contexto a los mercados de África, no le permiten vender sus productos a nivel local, porque estos están a nivel de competición con productos europeos que han sido subvencionados por lo que este producto llega a África en un precio muy bajo”.

Debido a esa situación las mujeres no pueden tener beneficios de sus ventas y “esto afecta a las mujeres que tienen empresas de legumbres, de traje, hay muchos productos alimentarios que llegan de China también a menor costo que los que venden las africanas”, subrayó Fall.

Desde muy joven, Fall descubrió que las economías impuestas en su país estaban alejadas de su realidad como mujer, y de las demás chicas jóvenes que como ella en las décadas de los años 80 y 90 fueron las más afectadas por los sistemas de los ajustes estructurales en África.

“Entre los mercados hay acuerdos de comercio desiguales” y citó como ejemplo: “ahora Europa está hablando de acuerdos en los cuales pide a África que abra más sus fronteras económicas, pero hay condiciones que obstaculizan la introducción de las mujeres africanas a los mercados y las condicionan, no es igualitario porque las condiciones que afrontan las africanas generadas por los acuerdos de mercados globalizados son muy desiguales para ellas, anteriormente te expliqué un poco el por qué”.

El congreso también reunió a destacadas lideresas del mundo económico, como Hesphina Rukato, directora ejecutiva adjunta de La nueva alianza para el desarrollo de África (NEPAD), y Kholoud Al-Khaldi, responsable de Programas de Formación para el Desarrollo Empresarial del Centro de Formación Internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La cooperación al desarrollo: no son ayudas del primer mundo

Uno de los puntos centrales de los debates del congreso consistió en promocionar el diálogo y la mejora a la contribución de las políticas de cooperación internacional, a lo que Yassine dijo: “la cooperación necesita comprender que las personas en África no piden ayuda sin trabajar y sólo extienden la mano, las mujeres, y las personas pobres en África son trabajadores, desde esa perspectiva debo dejar claro que se ayudan primero trabajando hombres y mujeres”.

“Antes de que cualquier persona les ayude a través de microcréditos, o de la forma que sea, ellas y ellos con su mano de obra ya se están ayudando así mismos, te pongo un ejemplo: el 80% de los costos de la educación en África son dados primero por las familias, antes que la cooperación internacional”.

Para Fall, tener memoria histórica es importante, pues “en el pasado las y los africanos han dado mucho a Europa, y sigue dando mucho, todos sus productos nacionales y minerales actualmente los tienen ellos, y olvidan que son robados de África médicos y enfermeras que han sido formadas durante 15 y 20 años para ir a trabajar a Europa, sin ninguna compensación”.

“Comprendo que esto representa un mercado de trabajo, donde hay beneficios y salarios interesantes, pero Europa debe comprender que de esa forma está robando mucho a África, y no compensa nada”, acotó.

De igual forma consideró que las ayudas siempre han sido “condicionadas” por lo que “en este congreso he dicho que los acuerdos deben ser evaluados desde otra mirada. Yo me pregunto cuántas mujeres africanas han beneficiado su vida al venir a Europa, y cuántas empresas españolas se han beneficiado de África”.

Respecto al tema de la migración, Yassine aseguró: “No soy una persona que juzgue la migración legal o ilegal, sólo pregunto porqué algunos europeos pueden venir a África sin visa, quedarse, trabajar, incluso algunas veces utilizan las redes que prostituyen a las niñas y niños, cuando la población africana desea viajar a Europa es todo lo contrario, el blindaje de fronteras es vergonzoso”.

Una historia de vida y de trabajo por las mujeres

La senegalesa se define antes como feminista que como doctora en economía pues “el trabajo que hago como economista está planteado sobre los derechos humanos, económicos y sociales de las mujeres”.

Madre de cuatro hijos, dos niñas y dos niños, Yassine detalla el trabajo que ha realizado durante años en los cuales las mujeres han sido el pilar básico de su inspiración.

“Siempre hago un análisis del trabajo al observar a las mujeres, pues desde ese punto argumento que el trabajo no es sólo una actividad que da una moneda, o dinero, cada actividad que la mujer realiza para producir servicios de bienestar es un trabajo, desde ese punto debemos hacer un análisis del empoderamiento de las mujeres y comprender que tenemos que ser más sofisticadas en nuestros análisis dirigidas a la población femenina en el ámbito laboral”.

“Algunas personas piensan que los microcréditos son una panacea, y quieren hacernos creer que ese sistema es la única salida a los a los problemas de las mujeres empresarias africanas, y no es así -enfatiza- porque las condiciones para acceder a esos microcréditos son muy difíciles”, acotó Fall.

De igual forma la entrevistada explicó que las africanas empresarias que acceden a este sistema de microcréditos “son más explotadas”, porque trabajan doblemente, debido a que en sus comunidades, y por sus tradiciones culturales, tienen que asumir dobles o triples jornadas, pues además de atender pequeños negocios, cuidan de familias suyas y de otras mujeres.

“Al final de la historia se endeudan y los intereses son muy altos. Muchas personas dicen que los microcréditos son ideales para las mujeres, pero no observan con detenimiento el impacto que esos microcréditos causan a nivel local y en la vida de las africanas. Necesitamos observar este tipo de situaciones y no sólo otorgar dinero como única vía de salida a problemas de las empresarias africanas”, subrayó Yassine.

Las soluciones deben ser locales, nacionales y globales

La mirada de Fall traspasa fronteras pues asegura que las soluciones dirigidas hacia la población femenina africana que trabaja en pequeñas, medianas y grandes empresas deben ser planteadas a nivel local, nacional y global.

“Quiero hablarte también de la agricultura, pues el 80% de la comida que aún se produce y genera en el campo africano es elaborada por las mujeres, necesitamos ser cuidadosas al etiquetar el dinero o precio de lo que se produce desde la población femenina en el ámbito del campo”.

Por lo que la doctora en economía apuesta por “crear soportes y unirnos las mujeres economistas, activistas, y liderezas para conquistar trabajos dignos, no sólo dinero, ni micro créditos, proyectos con continuidad y sensibilidad social”.

Respecto al tema del empoderamiento de las mujeres, opinó que “debe ser planeado, con elementos de educación, con una mirada sensible a nivel internacional, y necesitamos saber cómo hacerlo”.

Y agregó que “en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Pekín, China, en 1995, entendimos que el empoderamiento de las mujeres debe basarse en sus derechos humanos, que las hagan participar, no sólo trabajar y producir, si no ser agentes de cambio y transformación de sus vidas, ahora nos preguntamos: ¿cómo logramos que las mujeres tengan derechos en sus vidas y empoderarlas para que las conquistas y logros se traduzcan a sus comunidades, hijas, hijos, familias, en el mundo? Ese es el reto” acotó.

En cuanto a las propuestas y soluciones, Fall prioriza una mirada mundial que permita unir a las mujeres de diversas culturas solucionar problemáticas similares, sin dejar a un lado sus orígenes culturales y ancestrales.

“Nosotras necesitamos conocer otras realidades femeninas para aprender y solucionar juntas todo aquello que nos iguala, no podemos separar el desarrollo de la población femenina de su contexto cultural y ancestral, siempre debemos considerarlo, incluso en el caso de la administración y designación de presupuesto destinado a las mujeres”

La también ex – directora del Departamento de Estudios de la Mujer en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, consideró como “una pandemia mundial” la desigualdad de las mujeres por lo que “a través de mis análisis feministas y económicos muestro la vida de las mujeres desde un balance que necesita ser escuchado, observado, y considerado”.

Yassine considera que el feminismo es la herramienta que debe acompañar todo tipo de sus reflexiones, y observaciones a la hora de realizar su trabajo a nivel económico pues “los análisis feministas son análisis sociales, análisis que nos muestran cómo vivir realmente en armonía, en igualdad, donde hombres, mujeres, niñas, niños y todo grupo humano debiera vivir respetándose.

Volver a Senegal para reivindicar espacios políticos

Aunque actualmente Yassine vive y trabaja a nivel mundial en Estados Unidos está esperando su retorno a Senegal.

“Estoy esperando el día de volver a Senegal a trabajar como activista en la sociedad civil, pero también posiblemente ir a unirme a movimientos políticos de mi país, como feminista pienso que debemos ir a pelear los espacios políticos para poder cambiar las cosas”.

Fall se define como feminista desde los ocho años, y desea regresar a su país natal también pues “cada dos años organizamos formación de mujeres y hombres jóvenes, de África, el Caribe, y Ámerica, las y los invitados se quedan en Senegal durante un mes, y enseñamos económicos y sociales, deseo regresar para continuar mi lucha en mi país”.

Agnesi, María Gaetana

A los cinco años hablaba francés con absoluta corrección (además de su lengua, el italiano) y a los nueve hacía lo mismo en latín, griego, hebreo y algunas lenguas modernas más; a esta edad pronunció un discurso en latín defendiendo la educación superior de la mujer.

En 1738 publicó Propositione Philosophicae, donde se ocupaba de filosofía y filosofía natural. En 1748 publicó Instituzioi analitiche ad uso della gioventù, una de las obras más importantes de su época, en la que reunía los trabajos de diversos matemáticos, aparecidos en diversas lenguas, incluyendo el método de fluxiones de Newton y el de diferenciales de Leibniz, evitando de ese modo que los estudiantes tuvieran que buscar en diversas y dispersas fuentes.

Apgar, Virginia

USA, 1909-1974

Profesora de anestesiología en el Centro Médico de Columbia

(Nueva York) ideó en 1953 una prueba-escala estandarizada, muy fácil de aplicar, que se aplica a los recién nacidos entre 1 y 5 minutos después de su nacimiento. Mide el ritmo cardíaco, la respiración, el tono muscular, la respuesta reflexiva y el color.

Indica al personal médico si el recién nacido necesita asistencia médica y en qué terreno.

Matemática, filósofa, dedicada también a la anatomía, historia natural y versada en varias lenguas.

Doctorada en la Universidad de Bolonia, el Senado de esta ciudad le concedió una beca para que prosiguiera ahí sus estudios de mecánica, hidráulica.

Mujer y globalización

Mujer y globalización

Cuando a finales de marzo Marks & Spencer decidió cerrar todas sus tiendas en la Europa continental, reduciendo unos 5.000 puestos de trabajo, sus acciones subieron inmediatamente en todas las bolsas europeas. Por las mismas fechas Danone eliminó seis de sus fábricas y con ellas casi 2.000 empleados, y no porque perdiera dinero, como alegaron los primeros, sino porque no habían llegado a ganar todo lo previsto cuando la cifra de beneficios del 2000 se estimaba en unos 100.000 millones de pesetas.

España vende su empresa pública de armamento Santa Bárbara a la compañía estadounidense General Dynamics por 832 millones, pero esta privatización nos va a costar -misteriosamente- 25.000 millones de pesetas. A su vez, uno de los copresidentes del BBVA critica la iniciativa de algunos países de América Latina por imponer gravámenes sobre las transaciones financieras, ya que “supone una vuelta atrás”.

Por otra parte, la Corte Suprema de Hiroshima dictaminó que Japón no tendrá que indemnizar a las 200.000 mujeres que fueron obligadas a ejercer de esclavas sexuales con los soldados del Ejército Imperial durante la II Guerra Mundial al anular una sentencia contraria emitida en 1998 por un tribunal de rango inferior que así lo prescribía.

Según un informe reciente de la ONU, en Rusia existen unos 620.000 huérfanos sociales – abandonados por sus padres y por el Estado- que son utilizados por las mafias de la prostitución y la pornografía infantil, pero lo peor del caso es que muchos de estos niños consideran estos abusos como una “carrera prestigiosa” y el único modo de ganar dinero, ya que no tienen ninguna otra preparación. Las ONG que trabajan en la zona “sospechan que el hecho de que la policía rusa sea tan remisa a actuar se debe a que no quiere incomodar a las mafias en una actividad criminal que no es demasiado desestabilizadora para el Estado”. La apertura de fronteras en Rusia ha favorecido enormemente el turismo sexual, sobre todo para los “civilizados” ciudadanos de los países nórdicos.

Si he de responder a la pregunta de qué es la Globalización he de decir que, en un sentido amplio, supone la apertura de fronteras, la libertad absoluta de mercados y transaciones financieras, la información y operatividad al instante a través de Internet. Pero si tengo que concretar en qué consiste la Globalización de hecho gestionada por el neoliberalismo, diré que es todo esto a lo que me acabo de referir y cosas aún peores. La realidad es que la Globalización está ahondando más y más las desigualdades, no sólo las sociales y económicas, sino también las provocadas por razón de sexo.

La fundamentación teórica del neoliberalismo procede del axioma proclamado por Adam Smith de que “el mercado lo regula todo”. Tal vez su ingenuidad le llevara a afirmar que las decisiones individuales en el mercado tendrían resultados beneficiosos para la sociedad en su conjunto, y que el propio interés dentro del marco capitalista contribuiría sin duda al bien general. Tal vez no contara con la psicología del especulador que lo quiere todo y a corto plazo. El lema de estos individuos es “¡Después de nosotros, el Caos !” La prueba es otra noticia a añadir producida en las mismas fechas a las que me he referido : Bush se niega a ratificar el Protocolo de Kioto para reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera porque ello perjudica a la industria norteamericana. El cambio climático y sus colaterales cataclismos, las epidemias que pueden extenderse por todo el planeta o la reducción de la capa de ozono le importan un bledo. El enriquecimiento inmediato y la depredación feroz son los pilares sobre los que se sustenta su demencial política económica.

La Globalización supone la unión perversa de un capitalismo salvaje con un colonialismo de nuevo cuño, no ya de los antiguos imperios sobre las tierras conquistadas, sino del capital sin fronteras contra todos. Ellos se llevan los beneficios mientras que el resto de la población cubrimos sus pérdidas y riesgos. A esta sagrada unión hay que añadir la concentración de los medios de comunicación en muy pocas manos, manos sucias por cierto de los propios magnates de la especulación más descarada. El colmo de semejante situación sería que un personaje como Silvio Berlusconi llegara a gobernar un país como Italia, que seguramente sería administrada a través de las empresas interpuestas que inventa todos los días. Puede ser hasta probable que los impuestos de los italianos fueran a parar a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes o de las Bahamas.

Si analizamos las noticias recientes podemos comprobar qué es la Globalización gestionada por el neoliberalismo : Cuando una empresa suprime mano de obra, lanzando a miles de gentes al desempleo, suben las acciones de esa empresa en bolsa, porque cuantos menos salarios más beneficios. Los beneficios no se calculan ya por las ganancias concretas, sino por la previsión de esas ganancias, es decir, que lo importante no es ganar, sino ganar todo lo posible para aumentar el reparto entre los principales accionistas. Al neoliberalismo ya no le interesan los beneficios, sino “crear valor”, es decir la ganancia a través de acciones. La prueba es que en el primer trimestre del año las multinacionales ya han anunciado hasta 600.000 despidos. Si se privatiza una empresa nacional, las condiciones son tan beneficiosas para el comprador que a los ciudadanos nos cuesta dinero, a cambio de que las ganancias le sean garantizadas. Las grandes corporaciones, como los bancos, que se dedican actualmente a la diversificación de su capital y a las transaciones especulativas, consideran un salto atrás el tener que contribuir con ciertos impuestos o tasas por dichas operaciones. Pero es que, además, los esquemas de funcionamiento de las grandes empresas cada vez se parecen más a los de las mafias, por eso la apertura de fronteras y la venta por Internet se están aprovechando para el lucrativo negocio que suponen la prostitución y la pornografía, sobre todo infantil. Y en esto quienes sin duda salen perdiendo son las mujeres del mundo, carne de proxenetas y de clientes seguramente muy honorables socialmente. En España el 45% de las páginas web visitadas son de pornografía, que además alcanzan la mayor proporción de venta por Internet. Con esta cínica mentalidad no es extraño que la Corte Suprema de Hiroshima anule la sentencia que obligaba al Estado japonés a indemnizar a las mujeres que fueron utilizadas como esclavas sexuales.

¿Cuándo comenzó todo esto?

Los esquemas de dominación en sí debieron de comenzar en la noche de los tiempos, posiblemente cuando a aquel gorila de “2001. Una odisea del espacio” se le encendió la bombilla de una incipiente inteligencia y utilizó el fémur de un mamut para liquidar al primer congénere que se le puso a mano. Pero, en fin, digamos que el capitalismo desde su inicio llevaba la semilla de lo que es hoy la Globalización, que se ha iniciado cuando las condiciones han sido propicias. Cuando más claramente comenzamos a ver sus síntomas fue en la década de los ochenta durante los gobiernos de Reagan y de la señora Thatcher en Europa. Un fantasma recorrió el mundo : el paro. Y no un paro coyuntural, sino estructural. Los sindicatos comenzaron a perder terreno y las corporaciones a ganarlo gracias a leyes cada vez menos restrictivas para las grandes ganancias y la acumulación de capitales. Pero la puntilla fue la caída del muro de Berlín y todo el bloque soviético con el consiguiente triunfo económico, político y psicológico de un solo modelo de mundo, a lo que vino a sumarse la implantación de Internet en todos los ámbitos de la sociedad.

Estas circunstancias dieron lugar a lo que vino en llamarse “El Pensamiento Único”, cuya primera formulación teórica fue el libro escrito por Francis Fukuyama “El final da la Historia y el último hombre”, cuya tesis fundamental consiste en demostrar que la dialéctica de la Historia nos ha llevado, necesariamente, al triunfo de una sociedad unificada por el consenso respecto a lo que el autor define como “la democracia liberal”, -una vez superados el fascismo y el comunismo-, considerada como el único mundo posible, lo que confirma que hemos llegado al final de la Historia, pero no porque no vayan a seguir sucediendo más y más cosas, sino porque el modelo conseguido es el más perfecto que cabe alcanzar, ya que “la tecnología hace posible la acumulación ilimitada de riqueza, y con ello la satisfacción de una serie siempre en aumento de deseos humanos”, confundiendo progreso humano con desarrollo tecnológico, acumulación ilimitada de riquezas con felicidad, y deseos, con cualquier clase de caprichos que el dinero y la tecnología nos puedan proporcionar al margen de una mínima justicia social. Un imbécil, pero esta imbecilidad es la que rige el mundo actual. Pero lo peor es que no es por imposición, sino por consenso.

Un consenso forzado hasta tal punto que desde la izquierda se vienen inventando “terceras vías” para aplicar políticas económicas de derechas, pero salvando la cara. Su principal representante teórico es Anthony Giddens, aunque ya están apareciendo voces discrepantes, como la de Ulrich Beck que pronostica que, por este camino, el Tercer Mundo será el porvenir del Primer Mundo por una pobreza generalizada, al contrario de lo que proponía Fukuyama, que auguraba el paso de los pueblos del subdesarrollo hacia el modelo único de democracia liberal. La derecha también se sube al carro de la tercera vía, con etiquetas de centrismo y cosas por el estilo, para situarse en esa banda indefinida que justifica cualquier decisión oportunista.

El gran problema es que estamos dominados por un consenso que nos viene por la desinformación, publicidad y propaganda ejercidos por los medios de comunicación ; por la pasión desmedida de consumir y por la falta de otros valores y de cualquier otro modelo de mundo en el que existan a la vez la justicia y la alegría del corazón humano. Parece como que no existiera otra posible salida. Todo se desarrolla como un presente continuo en el que no existe otra posible novedad que la continua novedad sin cambio. También nos han hecho confundir estos dos términos. Es lo que Lipovetsky llama “el imperio de lo efímero” a través del consumo y la comunicación de masas : “La seducción y lo efímero han llegado a convertirse en los principios organizativos de la vida colectiva moderna (…) Y la moda se presenta ante todo como el agente por excelencia de la espiral individualista y de la consolidación de las sociedades modernas”.

En esta “hoguera de las vanidades” en la que creemos que las mujeres hemos alcanzado nuestras metas reivindicativas y de emanciapación, resulta que el 98% de las riquezas de la tierra están en manos de los hombres y sólo el 2% pertenece a las mujeres. Que las 225 “personas” más ricas del mundo acumulan el mismo capital que los 2.500 millones más pobres, pero resulta que esas 225 personas más ricas son varones y de los 2.500 millones de entre los más pobres el 80% son mujeres. En armamento se gastan 780.000 millones de dólares frente a los 12.000 millones que se gastan en la salud reproductiva de las mujeres. En la prostitución infantil, el 90% son niñas y los beneficiarios en un 100%, hombres. En las guerras de la ex- Yugoslavia ha retornado el esclavismo sexual, de modo que en Kosovo las mujeres vendidas a sus proxenetas eran hacinadas en barracones inmundos y estaban obligadas a recibir una media de treinta clientes por noche, en su mayoría soldados y mandos de la OTAN, así como miembros de las ONGs, según denunciaron en su día James Petras y Mujeres de Negro. Y esto sin hablar de los campos de refugiados, ocupados por mujeres y niños, ancianos y enfermos, o de la situación desesperada de las mujeres en Afganistán. El empobrecimiento extremo y las guerras étnicas y de religión son también producto o táctica de la Globalización en relación a una población que interesa más que se maten entre sí o que se ocupen de sus paranoias internas de sangre, territorios, tradición, lengua y otras urgencias que distraen de la política económica internacional y confunden sobre quién sea el verdadero enemigo.

Estructuras de la Globalización

El poder económico ya no es un poder piramidal mucho más fácil de detectar y combatir, no. Ahora está organizado en redes que actúan en la mayor oscuridad y con la mayor impunidad. Sin embargo, se han venido creando una serie de organismos internacionales que han facilitado que las cosas puedan ser así. Las redes del capitalismo neoliberal las han ido organizando a fin de protegerse de cualquier posible obstáculo y reforzar sus ya inmensos poderes, que a su vez van restringiendo más y más el poder político con la consiguiente devaluación de la democracia. Voy a señalar algunos de los organismos más importantes.

Después del crack del 29, el pánico de los mercados financieros dio lugar al BANCO INTERNACIONAL DE PAGOS (BIP) fundado en Basilea (Suiza) en 1930 con el fin de atenuar cualquier posible quiebra bancaria que produjera una peligrosa onda expansiva.

Al final de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar la Conferencia de BRETTON WOODS (New Hampshire) en 1944, en la que participaron los países aliados con el objetivo de regular las políticas monetarias y favorecer así al mercado. De esta conferencia surgieron dos instituciones gemelas : EL BANCO MUNDIAL (BM) y el FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI) que han venido a confluir en una política común desde 1979 : La concesión de un préstamo de ajuste estructural conlleva medidas políticas de los Estados favorecidos dirigidas a disminuir el papel del propio Estado a través de privatizaciones y de recortes de gastos sociales, impuestos directos e indirectos, etc. , así como de la restricción de aranceles para fomentar la competitividad y el enriquecimiento de la industria multinacional con la disculpa de equilibrar la balanza de pagos. Frecuentemente estos préstamos favorecen a las capas más adineradas y a los propios dirigentes de países cada vez más emprobecidos y corruptos, cuya población no disfruta de ninguna de las ventajas de dichos préstamos Tenemos miles de ejemplos: Ceaucescu en Rumanía, Duvalier en Haití, Marcos en Filipinas, Mobuto en el Zaire, Noriega en Panamá, Suharto en Indonesia o Milosevic en Servia.

En 1947, se fundó el GATT (Acuerdos Generales sobre Aranceles Aduaneros y Comerciales) para seguir suprimiendo trabas al comercio y a las tarifas aduaneras. Actualmente ha sido sustituido por la ORGANIZACIÓN DEL COMERCIO MUNDIAL (OCM), que se configuró en 1994 en la ronda Uruguay y se firmó el 1 de enero de 1995. Se acordó que los estados miembros ya no puedan poner obstáculos al comercio, y como expresó The Wall Street Journal, “representa otra estaca en el corazón de la idea de que los gobiernos pueden dirigir las economías”. La prueba es el golpe de Estado por valor de mil millones de dólares que dio el financiero George Soros contra la libra esterlina. La OCM se reunió en Seattle en 1999 en donde actuaron airadamente los grupos anti-globalización, ya que los países más pobres se dieron cuenta de que todas estas medidas encaminadas al libre comercio sólo favorecían a los países más opulentos.

Otra de las ceremonias más reconfortantes para el poder económico tuvo lugar en 1995 en DAVOS (Suiza) donde se celebró una Reunión de los principales dirigentes políticos con 850 agentes económicos para crear el “ciberespacio de las geofinanzas” sin traba alguna, sin contrato social ni sanciones ni leyes, como glosa Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique : ” ’Los mercados votan todos los días’, estima George Soros, financiero multimillonario, ’fuerzan a los gobiernos a adoptar medidas impopulares ciertamente, pero indispensables. Son los mercados los que tienen sentido de Estado’ . A lo que responde Raymond Barre, antiguo primer ministro francés y defensor a pesar de todo del liberalismo económico : ’¡Decididamente no se puede dejar el mundo en manos de una banda de irresponsables de treinta años que no piensan más que en hacer dinero !”

En aras de la Globalización la ORGANIZACIÓN DE COOPERACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO (OCDE) está elaborando un marco jurídico de los intercambios a través del ACUERDO MULTILATERAL SOBRE INVERSIONES (AMI) a fin de proteger a las empresas transnacionales de cualquier débâcle originada por sus guerras financieras. Sería como una Constitución para el gobierno económico mundial. Uno de los acuerdos del tratado autoriza a dichas empresas a reclamar daños y perjuicios, ante la justicia internacional privada, a los gobiernos cuya política económica tuviera como efecto inmediato la reducción de sus ingentes beneficios. Todo ello con nocturnidad y alevosía, pues como declaraba Jack Lang en 1997: “Ignoramos quién negocia qué y en nombre de quién”. Lo que sí queda claro es que a las corporaciones les están reservados todos los derechos, mientras que todas las obligaciones recaen en los gobiernos, o sea, en los ciudadanos. Entre esos derechos figuran el de invertir en tierras, recursos naturales, telecomunicaciones y divisas sin restricción alguna, de modo que si los gobiernos deciden intervenir, los inversores y empresas tendrían que ser indemnizados, pero no sólo, sino que literalmente se añade en el capítulo de “Derechos de los inversores” : “La pérdida de una oportunidad de beneficio sobre inversiones sería un tipo de perjuicio suficiente para dar derecho a una indemnización al inversor”. Y, como remate, también los gobiernos tendrán la obligación de defender a las multinacionales de cualquier tipo de desórdenes civiles como protestas, boicots o huelgas. Sin embargo, los sindicatos, más que cuestionar o enfrentar el Acuerdo en sus fundamentos, se han contentado con proponer una “clausula social” para suavizarlo. Clinton no fue capaz de firmar este Acuerdo, pero es muy posible que Bush sí lo haga. De este modo, los gobiernos no serán más que meros gestores de las multinacionales, y la libertad de la ciudadanía se reducirá a la libertad de consumir.

Ante semejante panorama, Susan George pronostica en su obra “El Informe Lugano”: “Abandonado a sí mismo, el sistema económico creará demasiados pocos ganadores y demasiados perdedores ; llevará a la sobreproducción y al infraconsumo, a la destrucción ecológica, a concentraciones de riqueza cada vez mayores y a un rechazo cada vez más grande de los no aptos”.

Efectos psicológicos de la Globalización

Una cuestión clave en esta nueva situación consiste en indagar si el neoliberalismo, que ataca de esta forma a instancias e intereses colectivos, puede dejar indemne al individuo-sujeto.

Aparejado al sistema neoliberal ha aparecido en el horizonte cultural la postmodernidad, que si en un principio significaba la superación del pensamiento metafísico y suponía un cambio en el estatuto del saber, sin duda ha derivado en el “todo vale” de un consenso acrítico. Al ser superados los grandes discursos de legitimación, sobre todo los políticos y los religiosos, y al ser sustituido el concepto de ciudadano por el de consumidor, hemos caído en el peligro que ya adelantaba Lyotard : “El antiguo principio de que la adquisición del saber es indisociable de la formación (Bildung) del espíritu, e incluso de la persona, cae y caerá todavía más en desuso” .

Un efecto inmediato ha sido la sustitución de la comunicación por el concepto de información a través de la Red ; así como el saber, unido a la formación y a la experiencia, ha sido atomizado en pequeñas parcelas de conocimiento. Ya no existen grandes sistemas de referencia, y en este vacío se establece una nueva relación en la que neoliberalismo es a economía lo que postmodernidad es a cultura.

Pues bien, ser sujeto implica tanto “ser uno mismo” como “ser con los otros”, es decir, el desarrollo de la individualidad junto al desarrollo en comunidad. Pero también ser sujeto (subjectus) significa el que está sometido, sometido a grandes constructos simbólicos que nos sirven como referentes, algo que Lacan nombra como el Otro. Un otro que ha significado en diversas etapas o contextos la Naturaleza, Dios, el Rey, el Pueblo, la Raza, la Nación o la Ciudadanía. Pues bien, ninguno de estos referentes existen ya con el suficiente prestigio en nuestras sociedades postmodernas, mientras que otras más arcaicas se aferran a contenidos étnicos o religiosos para investirse de una supuesta identidad.

Las generaciones actuales han perdido en gran medida una vinculación moral o ética porque éstas han de llevarse a cabo “en nombre de”, y ya no existe ese nombre del Otro para sustentarlas. El único referente es uno mismo, lo cual afecta de modo distinto a mujeres y a varones. Aunque el referente sea la inmediatez absoluta consigo mismo en una especie de delirio narcisista, el varón, por tradición, desarrolla más el ego, el “ser uno mismo” por encima de todo ; mientras que la mujer sigue anclada en “ser para los demás” con proyectos más afectivos y relacionales que individualistas. Sin embargo, como el referente del sí-mismo es endeble por naturaleza, ambos fluctúan entre la exaltación del triunfo personal y la depresión del fracaso. El triunfo o el fracaso en el espacio público para el varón, y lo mismo en el espacio íntimo de los sentimientos para la mujer por muy incorporada que se encuentre a ese espacio público que en gran medida le es ajeno. En esos vaivenes es fácil que estalle la violencia entre los jóvenes y otra violencia hacia sí mismas entre las chicas con síntomas de anorexia o de pérdida de la autoestima. Así pues, se va forjando un sujeto esquizoide entre la exaltación y la depresión. Este sujeto esquizoide es en parte víctima de una educación demasiado liberal que no acierta al imponer los límites.

Un filósofo francés actual, Dany-Robert Doufur escribe : “El sujeto postmoderno parece encaminarse hacia una condición subjetiva definida por un estado límite entre neurosis y psicosis, parece entrampado cada vez más entre melancolía latente, imposibilidad de hablar en primera persona, ilusión de omnipotencia y huida hacia delante en falsos “uno mismo”, en personalidades prestadas, es decir, múltiples, ofrecidas profusamente por el mercado”. Y aquí está la clave para relacionar estas nuevas personalidades con la Globalización propia del neoliberalismo, en la que los referentes necesarios para la construcción del sujeto parece que no pueden ser otros que los ofrecidos por la relación con el mercado a través del consumo nunca satisfecho. Mercado que también ofrece la posibilidad de aquellas personalidades múltiples a través de la imagen. Eso explica el éxito de programas televisivos como “Gran Hermano” en el que gentes corrientes se hacen famosas y se convierten así en un espejo en el que mirarse.

En este salto cualitativo a la sociedad postmoderna y globalizada, lo que ciertamente ha sucedido es la desvalorización de la figura del Padre, de modo que el complejo de Edipo, por el que nos introducíamos en el mundo simbólico de un Patriarcado que ha ido tomando diversas formas, ha sido sustituido por el complejo de Narciso, lo cual ha servido al feminismo para laminar cierta escala de valores patriarcales, pero que, sin embargo, no ha afectado, en este sentido, tanto a las generaciones jóvenes, que no perciben la discriminación real ni simbólica. Su referencia son ellas mismas, carentes de cualquier sentido histórico, instaladas en la pura inmediatez y sometidas al juego de las apariencias, apariencias que en las chicas son tendentes a imitar a las modelos.

Según Doufur, las consecuencias más inmediatas de este estado de cosas puede derivar en diversas opciones a la búsqueda de un Otro que no aparece con nitidez en el horizonte simbólico de los jóvenes : la pandilla como identificación ; la secta como seguridad ; la toxicomanía como evasión ; la violencia como explosión de una falsa omnipotencia ; la tecnología virtual, que los traslada más allá del aquí y ahora ; y la tecnociencia, capaz de franquear la diferencia genética y de sexo a base de prótesis y metamorfosis que darían lugar a lo que Haraway llama el cyborg.

Un botón de muestra de esta desestructuración del sujeto es la cantidad de crímenes cometidos por jóvenes del tipo “asesinos natos” de Taranttino, incluso en el seno de las familias. En Italia, por ejemplo, este número de asesinatos ha aumentado un 100% en los últimos años, casi todos dirigidos contra la madre. Y en España, los cachorros de ETA siguen el mismo esquema o, mejor, se aprovecha esta situación límite para nutrir sus filas de un ejército de jóvenes sin escrúpulos ni atisbo de culpabilidad alguna. Mención aparte, recordar a las dos menores que acaban de matar a una compañera de colegio para ser famosas y experimentar qué se siente matando a alguien.

Total, que tal vez estemos en el final de un Patriarcado de corte más tradicional, pero en el inicio de otro más terrible en el que no es la figura del Padre la que domina, sino la de una especie de hidra que multiplica sus cabezas cada vez que se cercena alguna de ellas. En este panorama las mujeres no somos los sujetos activos, aunque en muchos casos consintamos pasivamente muchos de los horrores : La amenaza de la biotecnología con su galería de monstruos de repertorio o con los transgénicos ; el agotamiento y la contaminación producida por las energías no renovables ; las guerras contra la población civil y el comercio de armas ; los radicalismos religiosos y étnicos ; el gran negocio de la droga con sus secuelas sociales ; la prostitución y la pornografía infantil ; la venta de órganos ; la quema de los bosques ; el monopolio de las patentes a través de la farmacología ; la extinción de pueblos primitivos ; el flagelo del hambre y la contaminación de las aguas ; el tráfico y explotación de emigrantes y toda la barbarie que nos rodea de modo más o menos visible, más o menos oculta. Los agentes activos son en su mayoría hombres, hombres sin escrúpulos ni sentimientos humanitarios que son a los que me refiero como “los simios locos”, locos de ambición, de megalomanía, borrachos de poder y de riquezas, paranoides y asesinos que deberían estar en un frenopático o en la cárcel y que son sin embargo quienes dirigen el mundo : los sátrapas, los señores de la guerra, los capos de la droga, los proxenetas, los líderes religiosos o nacionalistas, los jefes de grandes laboratorios, los grandes banqueros y finacieros, muchos consejos de administración, los presidentes de gobiernos corruptos … en fin, incontables e innumerables jinetes del apocalipsis. Como realmente están locos, se les empieza a ir de las manos : los cataclismos que ya son evidentes por el cambio climático, las epidemias humanas y animales, las migraciones masivas o las explosiones de violencia incontrolada sin aparente motivo.

Y ante este panorama, me pregunto :

¿Qué podemos hacer las mujeres?

Esta es la eterna pregunta de cualquier grupo político que haya intentado cambiar el estado de cosas y que se haya planteado tácticas y estrategias que guíen su lucha. Y al decir mujeres incluyo también a muchos hombres que no estén en el bando del Patriarcado ni en la lucha hobbesiana.

Este apocalipsis que he venido exponiendo es, por desgracia, real, pero no es toda la realidad ¡ afortunadamente ! La Globalización nos ha traído también beneficios que en parte ya estamos utilizando, como la informática y la facilidad para comunicarnos, la democratización de la información y la posibilidad de formar redes a través de Internet, una herramienta indispensable que deberíamos potenciar más y más. Muchas campañas, sólo posibles en la urgencia de la inmediatez, se llevaron a cabo a través de redes de mujeres, e incluso el debate de ideas está renaciendo gracias a ellas. Se están visibilizando muchas realidades que los “medios” ocultan o ignoran, pero también podríamos potenciar otras funciones que actualizarían la olvidada democracia participativa.

Un ejemplo a tener en cuenta es el del movimiento zapatista (EZLN), la primera guerrilla postmoderna, sin grandes relatos de referencia, pero de una gran eficacia por haberse difundido a través de la redes, ganando así la batalla de la opinión pública y dándonos una lección de lo que puede significar esa democracia participativa a la que me refiero.

La Globalización gestionada por el neoliberalismo rebaja sin duda las cotas de democracia alcanzadas en Europa. Cuando se firme el AMI, esa Constitución económica a la medida de las altas finanzas, podemos sufrir un auténtico descalabro en relación a las libertades conseguidas, por ejemplo. Sin embargo, no tengo noticias de que el tema se haya tratado en ninguno de los parlamentos españoles. Los políticos tienen cada vez menos poder y, por tanto, los ciudadanos, que somos sus representados. Por otro lado, las mujeres políticas están a punto de conseguir la “paridad”, un término que ha hecho fortuna, pero cuyos resultados no son muy evidentes, ya que estas mujeres “que son metidas en las listas” sólo están ahí para obedecer las directrices de los que realmente tienen poder dentro de los partidos y producir así la ilusión ilusa de que hemos llegado. Sin embargo, la paridad sólo tendrá sentido cuando las representadas formemos un importante frente de opinión pública y exijamos que ellas actúen en nombre nuestro. Ahora mismo es posible realizar este propósito gracias a Internet y a las redes, que pueden presionar todos los días y durante las veinticuatro horas bombardeando los correos electrónicos de diputadas, concejalas, consejeras y eurodiputadas con propuestas y preguntas que han de ser respondidas. La única forma de que la paridad tenga algún sentido es elevar a nuestras representantes al rango de portavoces de las mujeres. De lo contrario, nunca tendrán poder dentro de sus partidos ni en la política local o general. Es decir, que la paridad no es suficiente ni eficaz si no pasamos a construir una democracia participativa. De este modo, además, lucharemos contra la Globalización entendida como hasta ahora, uno de cuyos objetivos claros es la devaluación de la política por una inflación del economicismo que lo invade todo.

Susan George, en el Anexo de su Informe, cuando propone una serie de alternativas, escribe: “La más eficaz es dar educación y posibilidades de elección a la mujer, algo imposible con los programas de austeridad y ajuste estructural vigentes.” Imposible según la lógica del FMI y de BM, pues cuando conceden un préstamo a un país con grandes carencias, lo primero que se le exige es el recorte en gastos sociales, lo que supone que ese país no saldrá nunca de su pobreza, pero existen ONGs que se dedican a dar microcréditos a las mujeres, que normalmente cumplen, pagan y van sacando a sus familias adelante. Sin embargo eso tampoco debe interesar mucho a determinados organismos que deberían precisamente remediar esas carencias, pues anteriormente a su conclusión, Susan George nos relata una anécdota muy significativa : “A mediados de 1994, como presunta experta en cuestiones Norte-Sur, me invitaron a hablar en un coloquio de la UNESCO sobre ’¿Qué ha pasado con el desarrollo ?’ Estaba presente el director general de la organización”. Pues bien, Susan George, después de demostrar que todo estaba saliendo según lo previsto porque las desigualdades iban profundizándose, el medio ambiente deteriorándose y la educación y la sanidad privatizándose o desapareciendo para poner en evidencia el cinismo y la hipocresía de los grandes organismos internacionales, añade : “Al lector apenas le sorprenderá saber que no me han vuelto a invitar, pero al menos no participé en juegos estúpidos”. Y ligo esto con una noticia aparecida en LA VANGUARDIA el 1 de abril que titula así : “Las ONG crean en Barcelona una red global para tener una sola voz ante las superpotencias”. Esta convocatoria ha sido realizada por el señor Mayor Zaragoza a fin de que la unión entre las grandes ONGs facilite un diálogo “que evite reacciones violentas o manifestaciones aisladas” y de este modo “oponer la cultura del diálogo y la comprensión a la cultura de la fuerza y la imposición”. Y la verdad es que no sé cómo interpretar estos planteamientos grandilocuentes y generalistas, pero la propuesta en sí ya me parece una trampa : “La integración de grandes conglomerados económicos, políticos y mediáticos a escala internacional aconseja, con el fin de obtener el equilibrio deseable, la creación de una asociación similar de la sociedad civil”, lo que me suena a intento descarado por controlar precisamente a esa sociedad civil a través de las ONGs, a las que tratarán de convertir en grandes organizaciones burocratizadas y subvencionadas, dispuestas a seguir órdenes y aceptar consejos y directrices.

La verdad es que ya existen muchas organizaciones que intentan hacer un frente común, como hemos podido comprobar en la reunión de Porto Alegre, que coincidió con el último Foro Económico Mundial en Davos. Y no digamos en el movimientos de mujeres, tal como se vio en Pekín en 1995 y recientemente en la manifestación de Bruselas del 14 de octubre del 2000, en la que 25.000 mujeres europeas y también kurdas, afganas, argelinas y de otros países del mundo árabe se unieron en contra de la “política neoliberal”, conscientes de que la pobreza, de la que son las principales víctimas, constituye la mayor lacra del mundo actual. Pepa Roma, en su magnífico libro “Jaque a la globalización”, realiza un exhaustivo recorrido por los movimientos de mujeres que luchan en el Mundo, no tanto contra la Globalización, sino a favor de una globalización de la justicia, como la juez sudafricana Navanethem Pillay, o de la paz, como la norteamericana Jody Williams, impulsora de la Campaña anti-minas.

Estoy convencida de que las mujeres tenemos por delante una lucha antiglobalización propia, dado que también desempeñamos un papel muy específico como impositoras, asalariadas, consumidoras y generadoras de opinión pública. La política de la globalización neoliberal es algo que nos incumbe en todos los aspectos de la vida cotidiana por sus múltiples frentes, por lo que tendremos que luchar en red, estableciendo tanto una resistencia como una reacción también globales. Desde consumir productos biológicos o del Comercio Justo a negarnos a ser medicalizadas con fármacos cuyas contraindicaciones son espeluznantes, sobre todo los neurofármacos. Tendríamos que presionar para que la homeopatía y la acupuntura estuvieran incluidas en la Seguridad Social o utilizar en red todos los organismos de protección de los consumidores o de reclamaciones de los ciudadanos.

Y aun iría más lejos. Tal vez tendríamos que plantearnos la creación de sindicatos, no de clase, sino de género, ya que la feminización de la pobreza es un hecho que nos afecta de modo alarmante y creciente, al igual que la violencia contra las mujeres ; así como proponer que el BANCO MUNDIAL DE LA MUJER pudiera establecerse como un auténtico banco, más allá de su mera función de Fundación.

Se trata, en definitiva, no de una vuelta atrás en la Globalización, sino de una reformulación de la misma. El reto consistiría en liberalizar aquellos sectores a los que nunca llega : a la democracia, a los derechos humanos, al medio ambiente, a la paz, a las oportunidades para las mujeres, a la educación y a la sanidad, por ejemplo.

Mientras tanto, sólo nos queda seguir luchando cada una en su parcela, pero con los ojos bien abiertos, y teniendo en cuenta quién es el enemigo y cómo defendernos de sus zarpazos. Ya sé que es una exageración, pero tal vez nos incumba el destino, en este momento histórico, de salvar a la especie humana en este planeta de simios locos.

CONCLUSIONES

Históricamente, en Iberoamérica, las mujeres fueron parte de las organizaciones políticas, sindicales y culturales de su clase. Tuvieron una comprometida participación contra el autoritarismo y las dictaduras militares. Trabajaron activamente por los derechos humanos, incluidos los derechos cívicos y políticos.

Fueron protagonistas en la recuperación de nuestras democracias. Tuvieron un papel destacado en los conflictos sociales, poniendo de relieve su enorme capacidad de trabajo, de organización y de resistencia frente a la adversidad, abriendo nuevos espacios de participación y desarrollando estrategias de subsistencia en épocas de profundas crisis económicas e institucionales en las que se vieron sumergidos nuestros países.

A pesar de ello, la participación política de las mujeres en el mundo y, particularmente en la región de Iberoamérica, si bien ha conseguido avances importantes, todavía no son suficientes para los nuevos tiempos que vivimos.

La ley de cupo abrió la posibilidad de ser elegidas en los cargos legislativos, y principalmente se da en esas instancias la mayor participación de las mujeres en el espacio político.

Pero no bastan las leyes para lograr la igualdad de resultados. Se necesitan cambios culturales y la eliminación de los obstáculos entre el ámbito público y el privado que impiden o dificultan la participación proporcional y efectiva de las mujeres en la vida política y social.

Eliminar estas trabas no es cosa fácil, y la principal dificultad reside en la existencia de los prejuicios, estereotipos y prácticas que asignan a las mujeres roles subordinados y secundarios, y especialmente las responsabilidades del trabajo doméstico y el cuidado familiar.

Las mujeres deben constituirse en sujetos políticos que desde su accionar dentro de los partidos, instituciones, organizaciones comunales, sindicales, profesionales, y empresariales en las que participen formen parte de las transformaciones socioculturales.

Su presencia en los espacios donde se toman las decisiones políticas es de fundamental importancia para la instalación de los temas propios de la agenda de las mujeres, para su real posicionamiento en la negociación, para los acuerdos y decisiones en el diseño de las políticas públicas, para la vida partidaria y para la construcción de una democracia que las incluya plenamente como ciudadanas.

La participación política es un instrumento de construcción de ciudadanía, de hombres y mujeres que con derechos y deberes asumen un rol activo y creativo en la construcción de su organización, su municipio, su país y su región.

Esa construcción de ciudadanía cada vez más amplia e igualitaria para hombres y mujeres nos permitirá vivir en una sociedad más democrática, justa e incluyente.

  • Las profesionales psicopedagogas y psicólogas, aún valorando la capacitación profesional continua no logran sistematizarla, fundamentalmente por falta de recursos económicos. Esta situación resulta de alta insatisfacción profesional porque todas refieren que el aprendizaje y la transmisión de conocimientos a profesionales más jóvenes, así como la propia actualización son fundamentales para el desarrollo de la carrera.
  • Participan en su mayoría de asociaciones profesionales y científicas por motivaciones vocacionales y obteniendo recompensas simbólicas, sin recibir retribución económica
  • A pesar de tener todas años de trayectoria laboral, con frecuencia realizan actividades profesionales sin cobrar, reconociendo como retribución la satisfacción que hallan en hacer lo que les gusta y por motivaciones altruístas y de afiliación
  • La escasa investigación en esta área profesional estaría reflejando el déficit presupuestario de inversiones para ampliar y profundizar el campo científico de estas disciplinas, que de esta manera se van desarrollando muy lentamente y a expensas de un alto esfuerzo personal.
  • El nivel de exigencia respecto de cumplir con los roles femeninos prescriptos: madre, cuidadora, ama de casa, sumados al rol profesional y al de partícipe activa de asociaciones sin fines de lucro es mayor que para otras mujeres profesionales, elevando la exigencia de cumplir cabalmente con todos ellos.
  • Presentan una baja toma de conciencia respecto de los riesgos estresantes a los que están expuestas
  • El sesgo profesional del trabajo que atiende más a lo individual se trasluce en interpretaciones sobre la situación laboral que no resaltan las variables macrosociales
  • Hay ambivalencia respecto de valorar el empleo profesional que independiza a la mujer y cierta rigidez en sostener el rol tradicional de: “criadora y cuidadora de los hijos y ama de casa” como algo exclusivamente femenino, aparece la queja y/o el deseo por compartir tareas hogareñas con el marido, más que la acción efectiva de compartir dichos roles.
  • Las motivaciones para realizar actividades independientes de las profesionales de ámbitos laborales “no psicológicos” podrían corresponderse con las expectativas de lograr un balance entre sus carreras, familias y trabajos.
  • Expresan con más frecuencia el deseo de mejores posibilidades económicas con mayores desafíos y mayor independencia.
  • Algunas proponen una participación femenina más activa para la defensa de los derechos de las mujeres en cuanto a las condiciones laborales y la representatividad social y jurídica
  • Mayor conciencia de los riesgos de estrés por sobrecarga y articulación conflictiva de roles.
  • Aún no se observa la aplicación generalizada de “igualdad de oportunidades”, ya que para las profesionales mujeres persiste la discriminación: en la capacitación, contratación, remuneración, promoción, condiciones laborales, distribución de responsabilidades sociales y domésticas, que siguen restringiendo el empleo y el protagonismo de las mujeres en sus actividades profesionales y la mayor autonomía económica. Tal como describen nuestras entrevistadas, el trabajo profesional se ha caracterizado por bajos salarios y diferenciales (en negativo) respecto de los varones, segregación ocupacional, obstáculos en la promoción y ascensos, horarios poco flexibles, falta o insuficiencia de protección jurídica y de apoyos sociales para el trabajo extrahogareño de las mujeres con hijos pequeños.
  • Algo más de la cuarta parte de todas las entrevistadas son en la actualidad el principal sostén económico del hogar, lo cual se agrega a los roles prescriptos de ama de casa y criadora-cuidadora principal de los hijos. Nos preguntamos en qué medida esta situación está motivada por los recientes cambios provenientes de la globalización económica y las nuevas condiciones del mercado laboral que precarizó o excluyó del sistema a muchos hombres de mediana edad
  • Las tareas domésticas y la labor comunitaria siguen siendo invisibilizadas y poco valoradas pese a que las mujeres contribuyen desde el rol doméstico y el voluntariado al desarrollo y la economía del país
  • Podrían considerarse nuevos estilos de exclusión: los de ciertos circuitos del sistema educativo ligados al alto nivel socio/económico de alumnas y alumnos. Esto se evidencia en el surgimiento masivo de universidades privadas, algunas de las cuales se presentan como opciones elitistas de excelencia académica para formar profesionales eficientes en que las mujeres estamos subrrepresentadas, tal como lo demuestran las estadísticas presentadas por Tiramonti (1995) con un índice femenino del 27% en la Univ.de San Andrés y del 13% en la Univ. Di Tella.

RECOMENDACIONES

  1. Sería deseable que las entidades destinadas a elaborar programas de preparación profesional en el pre y posgrado incluyeran a la investigación como uno de los ejes transversales que requiere ser presupuestado, para garantizar el tratamiento de la “igualdad de oportunidades”, el desarrollo de la formación profesional y su aplicación a las diversas problemáticas preventivas y asistenciales a las que estas profesiones aportan. En este sentido, tales datos coinciden con lo expuesto por Marcela Rodríguez y Diana L.Staubli (1998), quienes describen el déficit que presenta la Argentina para la investigación en general y en particular respecto a la documentación y relevamiento estadístico de la situación de las mujeres en diversos ámbitos de la vida social. Informes del CONICET reflejan que aún siendo las mujeres el 50% de ingresantes a la carrera de investigación, al llegar al nivel superior: solo representan el 11%. Maffia (1998) propone realizar un análisis que explique tales motivos a través de una exploración cualitativa de los datos.
  2. Sería recomendable que las políticas y programas garanticen el acceso de las mujeres en condiciones de igualdad para el uso de los recursos económicos y la realización de bienes productivos, incluidos el crédito para estudios de grado y postgrado y para cubrir otras necesidades como: el acceso a la ciencia y la tecnología, la capacitación continua, la información y la asistencia técnica, para aumentar los ingresos y el desarrollo del potencial productivo y profesional femenino.
  3. Las estrategias de cambio para la cultura organizacional requieren que las mujeres puedan planificar y desarrollar sus carreras en instituciones que no son neutrales en términos de género y de esa manera poder actuar en los niveles de decisión dentro de la organización misma.
  4. Estimular y desarrollar actitudes de solidaridad femenina, contrarrestando la actual tendencia individualista y competitiva, para que paulatinamente estas actitudes fomenten sentimientos sociales en las nuevas generaciones y a su vez incluyan a todas las personas sin distinción de género alguno, para evitar la compulsión a la repetición de modelos deshumanizantes que segregan, aíslan y alienan a las personas en el convivir.
  5. Considerar el criterio de diversidad en su más amplio espectro, ya que no hay un solo tipo o modelo de mujer actuando en las instituciones, en este sentido las propuestas de cambio tendrán que tener en cuenta los diferentes planos de necesidades y desenvolvimiento humano: individual, grupal, institucional u organizacional, social y planetario – universal.
  6. Propiciar estudios cualitativos que permitan indagar causas y estilos para la superación de obstáculos en el tema educacional y ocupacional del género femenino, de tal modo que la significación de los datos posibilite conocer realidades y elaborar propuestas para la mejor calidad de vida
  7. Las universidades y colegios profesionales deberían ofrecer a las profesionales un sistema de actualización con estudios de postgrado (especializaciones, maestrías y doctorados preferentemente semi presenciales) para continuar sosteniendo sus ocupaciones y estar acordes a los nuevos requerimientos profesionales y laborales.
  8. Complementar la presente investigación con una nueva muestra para indagar la incidencia de las nuevas condiciones económicas y laborales en las imágenes femeninas del trabajo y en las trayectorias profesionales de los años recientes.
  9. Realizar otras investigaciones de género dedicadas a estudiar las imágenes masculinas profesionales .

BIBLIOGRAFIAS

www.poetizas.blogspot.com

www.nova-acropolis.org

www.literatura.com

www.escritoras-aragonesas.blogia.com

www.madripedia.es

www.mazinger.sisib.uchile

www.emol.com

www.news.bb.c.co.uk

www.lukor.com

www.redescristianas.net

www.bachiller.sabuco.com

www.salvador.edu.ar

www.nodo50.org

www.milenio.com

www.insurrectasypunto.org

www.elpais.com

www.rebelion.org

www.portafolio.org

www.lanacion.com

www.un.org

www.revistalideres.ec

www.mujeresenred.com

1 Comentario »

  1. INTERESANTE EL TEMA SOBRE EL PAPEL DE LAMUJER EN UNA SOCIEDAD MACHISTA.

    Comentario por NIDIA LIZETH AGUILAR NUÑEZ 20091013282 — 14/09/2010 @ 02:24 | Responder


RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El tema Rubric. Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 809 seguidores

%d personas les gusta esto: